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Historias de la Bolsa.

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Historias de la Bolsa.
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CÓDIGO AMIGO

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#1576

Los inversores necesitarán dinero para comprar OpenAI


Los estrategas de Evercore ISI, liderados por Julian Emanuel, consideran que todavía no aparecen los factores que habitualmente anticipan el final de un mercado alcista. Sin embargo, advierten de que la combinación de grandes salidas a bolsa y factores fiscales estacionales puede castigar adicionalmente a las compañías que ya acumulan un comportamiento débil.

La OPV de SpaceX no habría marcado el techo


Según recoge MarketWatch, podría resultar tentador interpretar la salida a bolsa de SpaceX en junio como el punto culminante de la actual fiebre tecnológica, del mismo modo que la fusión entre AOL y Time Warner, anunciada en enero de 2000, quedó asociada posteriormente al techo de la burbuja puntocom.
Evercore considera más adecuada otra comparación histórica: la llegada de SpaceX al mercado se asemejaría a la salida a bolsa de Netscape en 1995. En aquel momento, internet comenzaba a percibirse como una tecnología capaz de inaugurar una nueva etapa de productividad, aunque todavía no hubiera demostrado plenamente todo su potencial.

La firma cree que algo parecido está sucediendo ahora con la inteligencia artificial y que la tendencia alcista vinculada a esta tecnología todavía puede prolongarse.

Entre los factores que podrían poner fin al mercado alcista se encontrarían una recesión, una rentabilidad del bono estadounidense a diez años superior al 5%, una Reserva Federal elevando agresivamente los tipos o una euforia extrema alrededor de las operaciones en los mercados de capitales. Ninguna de estas condiciones estaba presente en junio y, según Evercore, tampoco lo está actualmente.

Los inversores necesitarán “hacer sitio” en sus carteras


El problema para determinadas acciones es que las potenciales OPV de OpenAI y Anthropic podrían alcanzar un tamaño considerable. Antes de la salida a bolsa de SpaceX, algunos clientes de Evercore ya analizaron distintas fórmulas para “hacer sitio” a la operación mediante coberturas y reducciones de posiciones existentes.

Ahora existe un elemento adicional. Con la temporada de materialización de pérdidas fiscales de los fondos de inversión aproximándose en octubre, algunas gestoras podrían adelantar las ventas de sus posiciones perdedoras para compensar plusvalías y, simultáneamente, obtener liquidez para participar en las futuras salidas a bolsa.

Esta estrategia permite utilizar las pérdidas acumuladas en determinadas inversiones para reducir la factura fiscal generada por las ganancias obtenidas en otras posiciones.

Las acciones más expuestas a nuevas ventas


Para identificar los valores potencialmente más vulnerables, Evercore analizó las compañías del Russell 3000 aplicando tres criterios: una capitalización superior a 5.000 millones de dólares, una caída de al menos el 10% desde comienzos de año y una cotización situada menos de un 20% por encima de sus mínimos de 2026.

La firma añadió un cuarto filtro: que las previsiones de beneficios hayan sido revisadas a la baja durante los últimos tres meses. Este deterioro resulta especialmente negativo en un ejercicio caracterizado por revisiones generalmente alcistas y reduce las probabilidades de que las acciones se recuperen antes de terminar el año.

Entre las compañías de mayor tamaño que aparecen en esta selección se encuentran Tesla, IBM, American Express, McDonald’s, S&P Global, Lowe’s, AppLovin, HCA Healthcare y Boston Scientific.

La lista también incluye, entre otras, a Medline, Rocket Companies, Martin Marietta Materials, Zoetis, Las Vegas Sands, Fiserv, Coupang, Otis Worldwide, NRG Energy, AST SpaceMobile, Markel, First Solar, Equifax, Lennar, Fair Isaac, Tyson Foods, Flutter Entertainment, Carlyle, Talen Energy, Albemarle, DraftKings y Fidelity National Financial.


Evercore no afirma necesariamente que estas compañías presenten problemas estructurales. Su advertencia se refiere a una posible presión técnica y estacional de ventas: precisamente por acumular pérdidas y revisiones negativas, podrían convertirse en la fuente de financiación elegida por los inversores que quieran participar en las grandes OPV vinculadas a la inteligencia artificial.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1577

Re: Historias de la Bolsa.

Coincido con Evercore en el fondo y discrepo en cómo lo argumentan.

Lo de la OPV de SpaceX y la analogía con AOL-Time Warner es un razonamiento que solo funciona hacia atrás: sabemos que aquella fusión marcó el techo porque después vino el techo. En tiempo real había una docena de operaciones igual de simbólicas que no marcaron nada.

Lo que sí tiene historial no es el simbolismo de una operación, es el estado del crédito cuando llega. 2000 y 2007 no se distinguen de 1998 o de 2018 por lo llamativa que fuera la última salida a bolsa, sino porque en los dos primeros el deterioro de crédito ya estaba en marcha meses antes y en los otros dos no llegó a empezar.

Hoy esa parte no se está deteriorando, y es comprobable en cualquier serie pública de diferenciales. Lo cual no impide una corrección de las de verdad; solo hace menos probable que sea un cambio de ciclo.
#1578

Re: Historias de la Bolsa.


¿Habrá dinero para todas las que vienen?:

Anthropic sigue dando pasos en su camino hacia Wall Street. El gigante de la inteligencia artificial (IA) prepara la presentación del folleto de su salida a Bolsa, en la que puede captar cerca de 100.000 millones de dólares (más de 86.000 millones de euros), con una valoración próxima a dos billones. De ser así, protagonizaría la mayor OPV de la historia, por delante de la llevada a cabo por SpaceX, el grupo de Elon Musk, en junio pasado, que levantó 86.000 millones, con una valoración de 1,78 billones. De momento, la start-up va a contar con la flor y nata de la banca de inversión para esta histórica transacción, con la que quiere adelantarse a OpenAI, que también trabaja en su OPV.

Open AI:

Si consideramos las proyecciones actuales, se espera que el mercado público la valore en $1 billón (1.000.000.000.000) cuando salga a la bolsa. Como contexto: OpenAI valdría más que el PIB de Argentina y Chile combinados.

Y lo que venga...

Saludos.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1579

Re: Historias de la Bolsa.

Harruinado, tienes razón en plantearlo así: la pregunta no es la valoración en sí sino la capacidad de absorción del sistema en un momento concreto. Aquí hay dos cosas separables que conviene no mezclar. Una es cuánto dinero hace falta para colocar 2 billones de Anthropic y cerca de 1 billón de OpenAI. La otra es cuánto dinero hay disponible para hacerlo sin desplazar activamente otras posiciones. Ese "hacer sitio" que menciona Evercore -rotar desde nombres con pérdidas acumuladas antes de la ventana fiscal de octubre- es indicio de que la segunda pregunta ya se está respondiendo con ventas, no con liquidez nueva.

Y esto conecta con algo que vengo siguiendo semana a semana: el sentimiento de fondo (asesores alcistas, put/call) giró a negativo por primera vez en doce meses la semana del 5 de septiembre, tras meses en zona de complacencia. No es una señal de techo por sí sola, pero sí es coherente con que el mercado empiece a notar que colocar semejante volumen de papel nuevo no es gratis.

La cita que de verdad puede mover la aguja no es ninguna OPV: es la Fed el 15-16 de septiembre, con el primer cuadro de previsiones nuevo desde junio. Si ahí se endurece el sesgo, el problema de "hacer sitio" se complica bastante más que si se mantiene.

(Contenido divulgativo, no asesoramiento ni señales de compra/venta.)
#1580

¿Hay que temer otro desplome de las bolsas como el de 2024 por la subida del yen?


Cada vez que el yen se dispara, los mercados vuelven a mirar de reojo a agosto de 2024. El recuerdo no es para menos. El 5 de aquel mes, el Nikkei se hundió un 12,4%, su mayor caída desde el 'Lunes Negro' de 1987, en medio de una tormenta perfecta en la que confluyeron la subida de tipos del Banco de Japón (BoJ), la rápida apreciación de la moneda japonesa, el desmantelamiento de operaciones de carry trade y el creciente temor a una recesión en Estados Unidos.


Dos años después, algunos de esos fantasmas han vuelto. El yen se aprecia cerca de un 4% en septiembre, ha roto la importante barrera de los 155 yenes por dólar y en la madrugada del lunes al martes llegó a situarse en 152,89, máximos desde febrero. El mercado prácticamente descuenta una nueva subida de tipos del BoJ y la velocidad del movimiento está provocando el cierre de posiciones que apostaban contra la moneda japonesa.

¿Es suficiente para temer otro terremoto en las bolsas como el de 2024?

 El riesgo existe, especialmente si la apreciación del yen se acelera y obliga a deshacer masivamente operaciones de carry trade, pero hay diferencias importantes respecto a lo ocurrido entonces. El mercado está ahora mucho más preparado para el endurecimiento monetario del BoJ y el contexto macroeconómico global no muestra, al menos por el momento, el mismo deterioro que acompañó al desplome de hace dos años.

EL TRAUMA DE AGOSTO DE 2024


Para entender por qué un yen disparado pone tan nerviosos a los inversores hay que volver al verano de 2024. El 31 de julio de aquel año, el Banco de Japón elevó los tipos desde el 0,10% hasta el 0,25%. La decisión impulsó con fuerza al yen y contribuyó a desencadenar el desmantelamiento de una estrategia que durante años ha resultado extraordinariamente rentable: el carry trade.

Hay diferencias importantes entre la situación actual y la que llevó al desplome del Nikkei en el verano de 2024

Su funcionamiento es relativamente sencillo. Los inversores se endeudan en una moneda con tipos muy bajos —en este caso el yen— y utilizan ese dinero para invertir en activos que ofrecen una rentabilidad superior, desde bonos hasta acciones.

El problema aparece cuando el yen se aprecia rápidamente. La deuda contraída en yenes se encarece al convertirla nuevamente a otras monedas y la rentabilidad de la operación puede desaparecer. Si el movimiento es suficientemente violento, los inversores empiezan a cerrar posiciones: venden los activos en los que habían invertido y compran yenes para devolver los préstamos.

Esto puede generar un círculo que se retroalimenta: la compra de yenes hace subir todavía más al yen, lo que obliga a deshacer más operaciones y provoca nuevas ventas de activos.

En agosto de 2024, el movimiento coincidió además con un débil informe de empleo estadounidense que disparó los temores a una recesión y las expectativas de fuertes recortes de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed). El resultado fue el desplome del 12,4% del Nikkei el 5 de agosto y una oleada de ventas que se extendió rápidamente por las bolsas mundiales.

LA SITUACIÓN ES DISTINTA


Dos años después hay elementos que inevitablemente recuerdan a aquel episodio. El yen vuelve a apreciarse con fuerza, el Banco de Japón se dispone a seguir subiendo los tipos en la reunión de la próxima semana (17 y 18 de septiembre) y el carry trade vuelve a estar bajo presión. Pero hay diferencias importantes que, al menos por ahora, reducen el riesgo de que la historia de 2024 se repita de la misma manera.

La primera es que esta vez el mercado está mucho más preparado para el endurecimiento monetario del BoJ. En enero de 2025, los fantasmas retornaron y Bolsamanía ya se preguntaba si una nueva subida de tipos podía provocar otro episodio de caos como el del verano anterior. Entonces, la diferencia fundamental respecto a 2024 era precisamente que el movimiento estaba ampliamente anticipado y que el banco central había preparado mejor a los inversores para su decisión.

La subida del BoJ de este mes está ampliamente anticipada y el contexto económico global actual es estable

Ahora ocurre algo parecido. El mercado prácticamente descuenta una nueva subida de 25 puntos básicos del BoJ y los últimos datos económicos refuerzan esa expectativa. Rabobank destaca que el PIB japonés creció un 0,4% trimestral y un 1,3% interanual en el segundo trimestre, cifras que respaldan una nueva subida de tipos el 18 de septiembre. La cuestión, según la entidad, es si el movimiento será realmente puntual o si vendrán más después.

El mercado de deuda japonés también refleja este cambio de régimen monetario. La rentabilidad del bono japonés a dos años ronda el 1,84%, cerca de máximos de varias décadas y muy lejos del entorno del 0% que caracterizó a Japón durante años, mientras que el bono a diez años se sitúa alrededor del 2,91%.

La segunda gran diferencia está fuera de Japón. En agosto de 2024, la apreciación del yen coincidió con un deterioro de las expectativas sobre la economía estadounidense y un fuerte aumento del temor a una recesión. Ahora no existe, por el momento, esa combinación.

Stephen Innes, estratega y gestor de SPI Asset Management, recoge en uno de sus últimos análisis las conclusiones de un informe de Goldman Sachs que incide precisamente en esta diferencia. Goldman considera que la intervención sobre el yen no ha venido acompañada esta vez de un deterioro más amplio de las condiciones macroeconómicas globales, lo que limita el riesgo de contagio.

En 2024, la apreciación del yen llegó al mismo tiempo que aumentaba el temor a una recesión estadounidense. Ahora, señala el análisis de Goldman, el movimiento está mucho más impulsado por la política monetaria y cambiaria japonesa, mientras el escenario de crecimiento global se mantiene más estable.

Esto es importante para las bolsas. Que el yen se aprecie rápidamente puede obligar a cerrar operaciones financiadas en la moneda japonesa, pero si no existe simultáneamente un deterioro generalizado de la economía y del apetito por el riesgo, la necesidad de liquidar posiciones en otros activos es menor.

De hecho, Goldman sigue considerando que el carry trade puede mostrar resistencia en un escenario en el que el crecimiento y la inflación continúen siendo razonablemente favorables.

EL YEN, AUN ASÍ, VUELVE A PONER NERVIOSO AL MERCADO


Que el contexto sea diferente no significa que el movimiento actual sea inocuo. La velocidad con la que se está apreciando el yen empieza a ser suficientemente importante como para generar tensión entre quienes mantienen posiciones financiadas en la moneda japonesa.

Rabobank pone el acento precisamente en este aspecto. El USD/JPY ha pasado de 160,35 a comienzos de mes a moverse en la zona de 153, con el mercado hablando ya de un posible ataque a los 152. Para la entidad, semejante movimiento supone un auténtico "shock de volatilidad" para determinadas carteras y, especialmente, para quienes pensaban que el carry trade financiado en yenes seguiría funcionando en una única dirección.

El nivel de 152 yenes por dólar se convierte en una referencia especialmente importante
ING coincide en que todavía resulta peligroso enfrentarse a la apreciación de la moneda japonesa. La entidad considera que la escasa liquidez durante el festivo estadounidense del lunes probablemente amplificó el movimiento y reconoce que los fundamentales de corto plazo podrían indicar que el rally del yen ha ido demasiado lejos. Pero, al mismo tiempo, advierte de que intentar anticipar ahora un suelo del USD/JPY resulta arriesgado precisamente por la posibilidad de que continúen deshaciéndose operaciones de carry trade.

El nivel de 152 yenes por dólar se convierte así en una referencia especialmente importante. Una ruptura podría, según ING, abrir rápidamente el camino hacia 150.

La apreciación de la moneda japonesa tiene además implicaciones más allá del carry trade. Afonso Borges y Carsten Menke, de Julius Baer, consideran que la ruptura de los 155 yenes por dólar puede interpretarse como una señal de que la intervención coordinada de las autoridades japonesas y estadounidenses del pasado 31 de julio para frenar el desplome del yen ha funcionado.

Esto podría dar más margen al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, para anunciar una cantidad superior a la esperada en la operación de recompra de bonos del Tesoro a entre 10 y 20 años. Una cifra sensiblemente superior a los 4.000 millones de dólares podría, según Julius Baer, presionar a la baja las rentabilidades de los bonos a largo plazo, debilitar adicionalmente al dólar y favorecer al oro y la plata.


Nieves Amigo.





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#1581

Un petróleo en 200 dólares provocaría un crash económico y de mercados a nivel mundial


Damir Tokic, profesor de Finanzas y asesor de materias primas, plantea en Seeking Alpha una pregunta inquietante: ¿por qué el petróleo no se encuentra ya por encima de los 200 dólares ante un escenario geopolítico que, hace apenas un año, habría parecido extremo?


Desaparecen los cortafuegos que contenían el crudo


Durante los primeros meses de la guerra, el impacto sobre la oferta fue amortiguado mediante la liberación de reservas estratégicas, la menor demanda china, las exportaciones en la sombra, las rutas alternativas y la protección estadounidense a los petroleros que atravesaban Ormuz.
Los mecanismos que frenaron la subida del petróleo están comenzando a desaparecer.

Ahora, estos factores están revirtiéndose. Los inventarios mundiales se aproximan a niveles críticos, China vuelve a aumentar sus importaciones y Estados Unidos intensifica sus ataques contra los petroleros iraníes que operan al margen de las sanciones.


Al mismo tiempo, los hutíes tratan de bloquear Bab el-Mandeb y atacan los buques saudíes en el mar Rojo, mientras fuerzas aliadas de Irán en Irak han obligado a cerrar el oleoducto Este-Oeste. Esta infraestructura permitía a Arabia Saudí desviar parte de sus exportaciones para evitar Ormuz.

Una estrategia dirigida a provocar un shock inflacionista


Tokic interpreta los ataques contra Arabia Saudí como parte de una estrategia iraní destinada a disparar el petróleo, provocar una crisis inflacionista mundial y forzar a Estados Unidos a terminar la guerra sin lograr un acuerdo nuclear.

Arabia Saudí podría evitar una respuesta militar directa, ya que entiende que los ataques proceden de grupos vinculados a Irán y no desea entrar abiertamente en el conflicto. Riad espera la protección estadounidense, aunque Washington tampoco parece dispuesto a ampliar la guerra a Yemen e Irak.

Un petróleo entre 150 y 200 dólares podría desencadenar una recesión mundial.

El gran riesgo para las Bolsas


Si el crudo escala hacia 150-200 dólares, el mundo afrontaría un shock inflacionista comparable al de 1974. Los bancos centrales se verían obligados a subir los tipos con mayor agresividad y la destrucción de demanda necesaria para equilibrar el mercado energético aumentaría considerablemente el riesgo de recesión.

Los inversores han restado importancia a la guerra mientras el S&P 500 alcanzaba nuevos máximos impulsado por la inteligencia artificial. Sin embargo, el WTI ya supera los 100 dólares, los bancos centrales vuelven a endurecer su política y las rentabilidades de los bonos continúan aumentando.

Tokic concluye que el mercado bursátil es muy vulnerable a una corrección importante. No presenta los 200 dólares como una previsión inevitable, sino como un riesgo extremo cuya probabilidad aumenta mientras continúe la guerra y se reduzcan las alternativas para exportar el petróleo de Oriente Próximo.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1582

¿Hasta dónde pueden soportar los mercados las subidas de tipos de la Fed?


Raphaël Thuin, Head of Capital Markets Strategies de Tikehau Capital

Hasta hace poco, los comentarios del mercado habían estado dominados por la inteligencia artificial. Sin embargo, por primera vez en bastante tiempo, la subida de los tipos de interés está volviendo al primer plano de las preocupaciones de los inversores.

La Reserva Federal de Estados Unidos subió los tipos el miércoles por primera vez en más de tres años. En Jackson Hole, Kevin Warsh ya había marcado el tono: señaló que seguía sintiéndose cómodo con la trayectoria de la economía y del empleo, pero que estaba cada vez más preocupado por la inflación.

El presidente de la Fed reiteró su determinación de devolver la inflación al objetivo del 2%, un nivel que no se ha alcanzado de forma sostenida desde el inicio de la pandemia.

Las cifras de inflación están aumentando más de lo esperado, aunque por el momento lo hacen de una forma razonablemente ordenada. Todavía no existen evidencias claras de una espiral inflacionista autosostenida.

Sin embargo, el encarecimiento del gas y del petróleo está incrementando las presiones sobre los precios y pueden existir indicios iniciales de que otros componentes también están empezando a repuntar. Dada la evolución de la situación en Oriente Medio, también es probable que las cifras de inflación de septiembre resulten decepcionantes.

¿Estamos ante un ciclo prolongado de subidas?

La pregunta clave es hasta qué punto un mayor endurecimiento de la Reserva Federal podría lastrar los mercados y si estamos entrando en un ciclo de subidas de tipos más prolongado.

Actualmente, los mercados descuentan cerca de tres incrementos adicionales durante los próximos doce meses, lo que implicaría una fase de endurecimiento monetario prolongada.

El escenario más favorable sería una desescalada en Oriente Medio, combinada con una moderación de la inflación y sin efectos persistentes de segunda ronda. Esto permitiría a la Fed mantener un ciclo de endurecimiento más corto y gradual.

Este resultado también reforzaría la credibilidad de Warsh y podría aliviar la presión sobre el tramo largo de la curva de tipos, sin frenar necesariamente el crecimiento ni afectar de manera significativa a los mercados.

Durante los próximos meses, todas las miradas estarán puestas en Oriente Medio y en la evolución de la inflación más allá del impacto directo de los precios de la energía.


Repercusiones para los mercados

Unos tipos de interés más elevados afectan a los mercados al ejercer presión sobre las valoraciones. También repercuten en la economía real mediante unos costes de financiación e hipotecarios más altos, que pueden terminar debilitando las perspectivas de crecimiento y rentabilidad empresarial.

Los inversores se preguntan si los tipos están aproximándose a niveles capaces de desencadenar una corrección bursátil o una desaceleración económica significativa. En este momento, la respuesta probablemente sea negativa.

Si observamos la evolución de los tipos a largo plazo y dejamos a un lado la anomalía de la década de 2010 —caracterizada por unos tipos excepcionalmente bajos y la represión financiera—, una rentabilidad del 5% en el Treasury estadounidense a diez años no resulta especialmente elevada en términos absolutos.

De hecho, excluyendo la última década, continúa cerca de los mínimos históricos. La experiencia demuestra que las economías y los mercados pueden funcionar en un entorno de tipos de interés del 5%.


El mayor riesgo para los mercados no es necesariamente el nivel alcanzado por los tipos, sino la velocidad del ajuste y la volatilidad que pueda acompañarlo.

Si las subidas se acelerasen de forma desordenada y los bancos centrales se vieran obligados a endurecer su política mucho más agresivamente por haberse quedado rezagados frente a la inflación, el escenario sería considerablemente más preocupante.

Qué muestra la experiencia histórica

Históricamente, los mercados de renta variable se han mantenido generalmente sólidos durante el año posterior a la primera subida de tipos de un banco central. En estos periodos, el S&P 500 ha registrado, de media, rentabilidades positivas.

El comportamiento cambia cuando los tipos aumentan de manera rápida y continuada. En estos casos, la evolución del mercado durante los doce meses posteriores ha tendido a situarse en terreno significativamente negativo.

Por tanto, la cuestión decisiva no es únicamente cuántas subidas realizará la Reserva Federal, sino el ritmo al que tendrá que ejecutarlas. Un proceso gradual, acompañado por una inflación que se modera y una economía todavía resistente, podría ser absorbido por los mercados.

Por el contrario, un endurecimiento más rápido y caótico obligaría a revisar las perspectivas para la renta variable y para el crecimiento económico.


Fuente: Raphaël Thuin, Head of Capital Markets Strategies de Tikehau Capital.


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#1583

La señal que podría anticipar un gran rebote...


El 53% de los inversores particulares estadounidenses se declara pesimista sobre la Bolsa, el porcentaje más elevado desde mayo de 2025. Sin embargo, varios estrategas consideran que este miedo extremo y el deterioro de la amplitud del mercado podrían estar anticipando un suelo y una oportunidad de compra.

Los bajistas están tomando el control del sentimiento del mercado mientras el petróleo vuelve a subir, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años se aproxima al 5% y aumenta la incertidumbre por la guerra con Irán.

Según la última encuesta semanal de la Asociación Estadounidense de Inversores Individuales (AAII), alrededor del 53% de los participantes espera que las acciones caigan durante los próximos seis meses. La cifra aumentó aproximadamente 14 puntos porcentuales en una semana y representa el mayor nivel de pesimismo desde mayo de 2025.

En sentido contrario, menos del 29% de los inversores se declara optimista, el porcentaje más bajo en aproximadamente un año y cerca de diez puntos inferior al registrado en la encuesta anterior, según los datos recogidos por CNBC.

IndicadorLectura actualInterpretaciónInversores bajistas | 53% | Máximo desde mayo de 2025

Inversores alcistas | Menos del 29% | Mínimo aproximado de un año

Acciones sobre la media de 50 sesiones | 30% | Cerca de niveles de sobreventa

Miedo y Codicia de CNN | Miedo | Fuerte deterioro desde la “codicia” del mes anterior

El petróleo y los bonos alimentan el miedo


La inquietud se ha intensificado por la nueva aceleración del crudo y el aumento de los rendimientos de la deuda pública estadounidense. La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años se ha mantenido cerca del 5%, elevando el coste de financiación y presionando especialmente a las compañías tecnológicas y de crecimiento.


A este escenario se suma la dificultad para anticipar la evolución del conflicto con Irán. La incertidumbre ha llegado a tal nivel que el equipo de materias primas de JPMorgan ha dejado de intentar predecir cuándo y cómo podría terminar la guerra.

El S&P 500 se encamina hacia su segunda semana consecutiva de descensos y la tercera caída semanal de las últimas cinco, pese al rebote registrado durante la sesión del jueves.

Cuando demasiado miedo puede convertirse en una señal alcista


Los estrategas contrarios interpretan de manera diferente esta oleada de pesimismo. Keith Lerner, director de inversiones de Truist Wealth, señala que las lecturas de la AAII se acercan a niveles habitualmente asociados con la formación de mínimos bursátiles.

Esta señal coincide con un deterioro acusado de la amplitud del mercado. Solo el 30% de las acciones cotiza por encima de su media móvil de 50 sesiones. Una caída por debajo de ese porcentaje indicaría, según Lerner, que el mercado se encuentra técnicamente sobrevendido.


El Índice de Miedo y Codicia de CNN también ha entrado en territorio de “miedo”, después de que apenas un mes antes la “codicia” dominara el sentimiento. Cuando muchos inversores ya han vendido o mantienen una visión negativa, queda menos presión vendedora potencial y cualquier noticia favorable puede desencadenar un rebote.

No todos confían por igual en estas encuestas


Peter Boockvar, director de inversiones de One Point BFG Wealth Partners, reconoce que los niveles extremos merecen atención, pero advierte de que la encuesta de la AAII es uno de sus indicadores de sentimiento menos fiables. Las mediciones realizadas entre inversores profesionales muestran una visión más optimista.

Aun así, tanto Boockvar como Lerner creen que la lectura contraria favorece la posibilidad de un repunte. Lerner considera que la reciente caída, especialmente intensa entre las compañías tecnológicas, ofrece un mejor punto de entrada y que la tendencia alcista principal continúa vigente.

Qué significa para el inversor


El pesimismo extremo puede ser una señal útil, pero no garantiza que el mercado haya alcanzado ya su mínimo. El petróleo, los tipos de interés y la guerra continúan representando riesgos capaces de provocar nuevas caídas.

Para un inversor de medio y largo plazo, el escenario favorece una estrategia gradual: aprovechar la corrección mediante compras escalonadas, manteniendo liquidez por si el retroceso se profundiza. Intentar acertar exactamente con el mínimo resulta mucho más arriesgado que construir posiciones progresivamente en compañías de calidad.

Explicado para principiantes: En Bolsa, un sentimiento extremadamente negativo puede funcionar como indicador contrario. Si una gran parte de los inversores ya teme nuevas caídas, muchos probablemente han vendido previamente. Esto reduce el número de vendedores restantes y facilita un rebote si aparece cualquier noticia positiva. No significa que las acciones tengan que subir inmediatamente, pero sí que la relación entre riesgo y oportunidad comienza a mejorar.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1585

Re: La señal que podría anticipar un gran rebote...

El mercado me parece caro.

Pero me salen gangas continuamente, solo miro SP 500 e Ibex 35.

¿Supongo que hay que comprar lo que te pareca barato? y que te de igual que el mercado este caro.

Saludos.

#1586

Re: La señal que podría anticipar un gran rebote...


Siempre hay cosas "baratas", hay que mirar las "ofertas", no tirarte a por los productos de moda y que están como dices "caro".

El problema de las ofertas de las cosas baratas, es que no te cuelen nada "caducado" y luego lo tengas que "tirar".

Saludos.

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1587

¿Hasta dónde puede llegar el rally de los chips? Los CDS cuentan otra historia


El impulso de la inteligencia artificial sigue favoreciendo a los fabricantes de chips. Advanced Micro Devices alcanzó esta semana un nuevo récord, Nvidia se encuentra cerca de su máximo del año y Broadcom acumula una subida del 7,4% en las últimas cinco sesiones, según los datos del análisis. En la negociación previa a la apertura del miércoles, sin embargo, el sector mostraba un comportamiento mixto.

Michael Kramer, de Mott Capital Management, señala un dato que contrasta con el entusiasmo de la bolsa: el encarecimiento de los CDS a cinco años de algunas compañías. Estos instrumentos permiten cubrir el riesgo de que un emisor incumpla sus obligaciones de deuda. Cuando su precio sube, el mercado está exigiendo más dinero por ofrecer esa protección.

Dos mercados envían señales distintas


Habitualmente, una mayor preocupación por el crédito puede pesar sobre las acciones. Si los inversores perciben más riesgo financiero en una empresa, podrían estar menos dispuestos a pagar múltiplos elevados por sus beneficios futuros. Kramer considera llamativo que, en este caso, las cotizaciones y el coste de la cobertura crediticia estén subiendo al mismo tiempo.

El analista recuerda que ya observó una divergencia similar en una subida anterior de los semiconductores que no logró sostenerse. Se trata de una comparación histórica, no de una prueba de que el actual avance vaya a terminar de la misma manera.

Para valorar la importancia de la señal haría falta conocer qué CDS concretos se han encarecido, cuánto han subido y desde qué niveles. Un aumento pequeño desde niveles reducidos puede tener una lectura distinta de un deterioro intenso y generalizado en todo el sector.
También habrá que comprobar si el movimiento persiste mientras se publican nuevos resultados empresariales.

Explicado para principiantes. La acción refleja lo que los inversores están dispuestos a pagar por una parte de la empresa. Un CDS refleja el coste de protegerse frente a un posible impago de su deuda. Si la acción sube mientras esa protección se encarece, los mercados de bolsa y crédito parecen estar evaluando sus riesgos de forma diferente.

Qué significa para el inversor.
Las subidas de AMD, Nvidia y Broadcom muestran que el interés por los chips continúa. La advertencia de Kramer invita a contrastar ese optimismo con la evolución del crédito, especialmente en compañías que necesitan financiar grandes inversiones. Antes de extraer una conclusión bajista, conviene verificar la magnitud de la subida de los CDS y si afecta de forma amplia al sector.



C.B.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1588

Re: ¿Hasta dónde puede llegar el rally de los chips? Los CDS cuentan otra historia

El CDS añade una capa útil, pero no lo leería como señal bajista aislada. En semis, la inversión en capex y financiación puede encarecer el riesgo de crédito incluso con beneficios creciendo; por eso miraría el CDS junto al flujo de caja libre, la deuda neta/EBITDA y el calendario de vencimientos. Si la acción sube mientras el CDS se amplía de forma persistente y generalizada, exigiría más margen de seguridad y reduciría la sensibilidad al múltiplo. La clave es saber si el deterioro nace de una compañía o se contagia al sector.
#1589

¿Quiere comprar acciones muy volátiles? Un estudio señala cuándo hacerlo


¿Cuándo compensa asumir el riesgo de las acciones que más se mueven con el mercado? Según un análisis recogido por Mark Hulbert en MarketWatch, existe una ventana especialmente relevante: la primera semana con numerosas publicaciones de resultados de grandes compañías.

La medida utilizada es la beta. Una acción con beta superior a 1 suele registrar movimientos más amplios que los del mercado: tiende a subir más cuando la bolsa avanza y a caer más cuando retrocede. La teoría financiera clásica plantea que, a largo plazo, los inversores deberían recibir una mayor rentabilidad esperada por asumir ese riesgo adicional.

Qué ocurre durante la temporada de resultados


Hulbert cita una investigación de los profesores Terry Marsh y Kam Fong Chan según la cual la relación positiva entre beta y rentabilidad aparece, en promedio, durante la primera semana intensa de la temporada de resultados. En las demás semanas, los investigadores no encontraron una relación estadísticamente significativa comparable.


La explicación propuesta es que los resultados de grandes empresas ofrecen entonces información nueva sobre muchas partes de la economía. Unas cuentas mejores de lo esperado pueden impulsar el conjunto del mercado y favorecer especialmente a las acciones de beta alta. Si las cifras decepcionan, el mismo mecanismo puede amplificar sus pérdidas.

Para la temporada de resultados del tercer trimestre de 2026, MarketWatch sitúa esa primera semana intensa entre el 12 y el 16 de octubre. Entre las grandes compañías que el artículo esperaba que presentaran cuentas figuran varios bancos estadounidenses. El calendario concreto de cada empresa debe comprobarse antes de operar.

Veinte acciones de la selección de Hulbert


La siguiente lista reúne valores recomendados por al menos dos de los boletines seguidos por Hulbert Ratings, ordenados por beta. No es una previsión de que todos vayan a subir en octubre: muestra cuánto han tendido a moverse respecto al mercado según la estimación empleada en el artículo.

Compañía  Símbolo  Beta:

Affirm | AFRM |   3,81 | 
Goldman Sachs | GS | 1,28
Nvidia | NVDA | 2,22 | 
 La-Z-Boy | LZB | 1,25
Lam Research | LRCX | 1,86 |
 Gen Digital | GEN | 1,22
First Solar | FSLR | 1,78 |
 UFP Industries | UFPI | 1,22
Broadcom | AVGO | 1,47 
| Meta Platforms | META | 1,22
Amazon | AMZN | 1,45 |
 Bank of America | BAC | 1,21
Walt Disney | DIS | 1,42 |
 Morgan Stanley | MS | 1,20
Adobe | ADBE | 1,40 | 
Alphabet | GOOG | 1,20
D.R. Horton | DHI | 1,35 |
 EnerSys | ENS | 1,19
FedEx | FDX | 1,29 | 
Deckers Outdoor | DECK | 1,12

Fuente de la selección y de las betas: LSEG y Hulbert Ratings, a través de MarketWatch. La beta es una estimación histórica que puede cambiar.
Explicado para principiantes. Si una acción tiene una beta de 2, históricamente ha tendido a moverse aproximadamente el doble que el mercado ante movimientos generales, aunque esa relación no se cumple todos los días. Una beta alta amplifica tanto la posibilidad de ganancias como la de pérdidas.

Qué significa para el inversor.
El estudio ofrece una pauta histórica interesante para operaciones de corto plazo, pero no una señal automática de compra para mediados de octubre. La dirección de la sorpresa en los resultados importará más que la fecha por sí sola. Quien invierta a largo plazo debería valorar primero la calidad y el precio de cada compañía; una beta elevada, por sí misma, no mejora su negocio.

C.B.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1590

Una señal que no se veía desde la burbuja puntocom aparece bajo los máximos de Wall Street


El S&P 500 ha resistido cerca de sus máximos, aunque buena parte de sus empresas no comparte esa fortaleza. Según los datos de Dow Jones Market Data recogidos por MarketWatch, al cierre del martes el 52% de los valores del índice cotizaba por debajo de su media móvil de 200 días, una referencia habitual para evaluar la tendencia a largo plazo.


La distancia entre el índice y sus componentes es llamativa: el S&P 500 estaba entonces a apenas un 0,44% de su récord de cierre. La última vez que al menos tantas acciones se situaron bajo esa media mientras el índice permanecía a menos del 1% de máximos fue el 27 de marzo de 2000, durante el auge de las puntocom.

Un avance sostenido por pocos valores


La explicación está en el peso de las grandes compañías. Los avances recientes de empresas tecnológicas, entre ellas Meta y Micron Technology, han ayudado a sostener un índice ponderado por capitalización: cuanto mayor es una empresa, más influye en su comportamiento. Por eso el S&P 500 puede acercarse a máximos aunque una mayoría de sus miembros atraviese una tendencia débil.

Hay otra señal de desgaste. MarketWatch señaló esta semana que alrededor del 60% de los componentes había retrocedido más de un 20% desde sus respectivos máximos históricos. Esta cifra mide la caída desde el mejor precio alcanzado por cada acción, no significa que todos esos valores estén bajando ahora al mismo tiempo. Sí muestra, sin embargo, que el buen nivel del índice oculta pérdidas considerables en muchas carteras.


La advertencia: Jonathan Krinsky, estratega técnico de BTIG, observa tres presiones simultáneas: menor participación de las acciones en las subidas, mayores diferenciales de crédito y un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro.

La comparación con el año 2000 resulta útil para medir lo inusual de esta divergencia, pero no permite concluir que vaya a repetirse el estallido de aquella burbuja. Para que la debilidad interna se traduzca en una caída más amplia, también tendría que resentirse el pequeño grupo de compañías que sostiene al índice o empeorar las condiciones financieras.

Explicado para principiantes: la «amplitud» del mercado indica cuántas acciones participan en una subida. Si el índice avanza gracias a unas pocas empresas grandes mientras la mayoría cae, su tendencia depende cada vez más de que esas líderes mantengan su fortaleza.

Qué significa para el inversor.
Mirar solo el nivel del S&P 500 ofrece una imagen incompleta. Conviene seguir si aumenta el número de valores que recupera su media de 200 días y si se estabilizan los bonos y los diferenciales de crédito. Una mejora de la participación reforzaría el avance; un tropiezo de las grandes tecnológicas, con la amplitud aún débil, elevaría el riesgo de corrección.

C.B.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.