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La rotación hacia el value se acelera y podría ser una señal saludable para el mercado alcista
Las acciones de estilo value están batiendo a las de crecimiento por una diferencia que históricamente suele aparecer en momentos de fuerte estrés bursátil. Sin embargo, esta vez sucede con los principales índices estadounidenses cerca de máximos históricos y con el mercado alcista aproximándose a su cuarto año.
Según explica Isabel Wang, de MarketWatch, el Russell 1000 Value ha avanzado un 31,6% durante los últimos doce meses, frente al 13,5% del Russell 1000 Growth. La diferencia relativa llegó recientemente al 22%, su nivel más amplio desde 2022.
La comparación histórica resulta llamativa. Antes de 2022, la última ocasión en la que el value presentó una ventaja semejante frente al growth fue alrededor de 2001, coincidiendo con el estallido de la burbuja puntocom.
Esta vez no hay un mercado bajista detrás
La diferencia fundamental es que tanto 2001 como 2022 fueron periodos asociados a importantes mercados bajistas. En esos episodios, los inversores abandonaron compañías de crecimiento con valoraciones elevadas y buscaron refugio en negocios más baratos, defensivos y generadores de caja.
Ahora ocurre algo distinto. Isabel Wang señala que las compañías value están ganando terreno mientras las acciones growth siguen ofreciendo rentabilidades positivas de doble dígito.
Para Mark Hackett, estratega jefe de mercados de Nationwide, esto constituye una señal de que la subida bursátil está ampliándose más allá de un reducido grupo de compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
En lugar de una rotación provocada por el miedo, estaríamos ante una ampliación de la participación en el mercado alcista.
El concepto “value” ha cambiado: Amazon, Apple y Microsoft también aparecen
Una de las razones que explican el comportamiento del índice es que la composición actual de los índices value es muy diferente a la imagen tradicional de este estilo de inversión.
Durante décadas, hablar de value significaba pensar en compañías como Coca-Cola, bancos, eléctricas, aseguradoras o empresas de consumo defensivo.
Sin embargo, Amazon es actualmente la mayor posición del Russell 1000 Value, seguida por Apple y Microsoft. Estas dos últimas también se encuentran simultáneamente entre las principales posiciones del Russell 1000 Growth.
Isabel Wang explica que esto ocurre porque FTSE Russell ya no clasifica necesariamente a todas las compañías de forma binaria como value o growth.
Catherine Yoshimoto, responsable de producto de los índices estadounidenses Russell, señala que aproximadamente un 35% del valor del Russell 1000 se clasifica puramente como growth, otro 35% como value y cerca de un 30% se encuentra en una zona intermedia.
Una acción puede ser value y growth al mismo tiempo
FTSE Russell utiliza diferentes variables para determinar el estilo de cada compañía, entre ellas el precio sobre valor contable, las estimaciones de crecimiento de beneficios a dos años y el crecimiento histórico de las ventas durante cinco años.
En consecuencia, una misma empresa puede presentar simultáneamente características de crecimiento y de valor, repartiendo proporcionalmente su capitalización entre ambos índices.
Esta metodología explica por qué algunas de las mayores tecnológicas estadounidenses forman ahora parte de ambos universos.
También ayuda a entender por qué el value puede superar claramente al growth sin necesidad de que las grandes tecnológicas se desplomen.
Micron también ayudó a disparar el value
Durante la primera mitad del año, una parte importante del buen comportamiento del Russell Value procedió también de compañías de semiconductores como Micron Technology, que durante un tiempo formó parte del índice.
Paradójicamente, según destaca Wang, los inversores value tuvieron cierta fortuna en junio: Micron fue eliminada del índice durante el rebalanceo justo cuando el fuerte rally de los semiconductores comenzaba a perder impulso.
Pero la fortaleza del value no depende únicamente de este tipo de casos. Sectores financieros, compañías cíclicas, defensivas y negocios sensibles a los bonos están participando simultáneamente en el movimiento.
La IA empieza a beneficiar a muchas más compañías
Otro de los factores que puede explicar la ampliación del mercado alcista es la maduración de la temática de inteligencia artificial.
Durante las primeras fases del ciclo, los inversores concentraron prácticamente toda su atención en un grupo reducido de grandes compañías tecnológicas y fabricantes de chips.
Ahora, según Indrani De, responsable global de investigación de inversiones en FTSE Russell, el interés comienza a desplazarse hacia beneficiarios de segundo y tercer orden de la inversión en IA.
Muchas de estas compañías son más pequeñas, presentan valoraciones menos exigentes y encajan mejor dentro de las categorías tradicionales de value.
La IA estaría pasando así de impulsar únicamente a quienes construyen la infraestructura a favorecer también a empresas capaces de utilizarla para mejorar su productividad.
Los tipos de interés también favorecen al value
El cambio en el entorno monetario constituye otra diferencia importante respecto a la década posterior a la crisis financiera.
Durante buena parte de los años 2010, los tipos extremadamente bajos favorecieron especialmente a las compañías de crecimiento, ya que el valor presente de sus beneficios futuros aumentaba con unas tasas de descuento reducidas.
Indrani De considera que ese régimen ha terminado. Estados Unidos está entrando en un entorno de tipos más próximo a las medias históricas y con una curva de tipos nuevamente ascendente.
En su opinión, este escenario resulta estructuralmente más favorable para las acciones value que el régimen de tipos prácticamente cero de la década pasada.
Financieras y salud podrían tomar el relevo en beneficios
Mark Hackett introduce además un argumento relacionado con los resultados empresariales. Las compañías tecnológicas están presentando crecimientos de beneficios extraordinariamente elevados durante la actual temporada.
El inconveniente es que esas cifras crearán comparaciones interanuales mucho más exigentes durante 2027, especialmente para las grandes tecnológicas del grupo conocido como los Magnificent Seven.
Por el contrario, sectores tradicionalmente asociados al value, como financieras y salud, afrontarán comparaciones de beneficios más sencillas.
Esto podría permitir que el crecimiento de beneficios se amplíe hacia otras partes del mercado y mantener el buen comportamiento relativo del value durante más tiempo.
¿Una señal de peligro o una confirmación del mercado alcista?
El precedente histórico invita inicialmente a la cautela. Las dos últimas ocasiones en las que el value superó al growth por una diferencia similar coincidieron con 2001 y 2022, dos años muy negativos para la bolsa estadounidense.
Sin embargo, Isabel Wang destaca que las circunstancias actuales son significativamente diferentes. La economía estadounidense continúa creciendo, el consumidor mantiene cierta resistencia, los beneficios empresariales siguen aumentando y las acciones growth no están colapsando.
Para Hackett, la fortaleza del value puede incluso considerarse una señal positiva porque demuestra que el rally está dejando de depender exclusivamente de unas pocas grandes compañías.
La principal conclusión es que la actual superioridad del value no parece responder a una huida defensiva como en 2001 o 2022, sino a una ampliación del mercado alcista hacia financieras, cíclicas, salud y compañías que empiezan a beneficiarse indirectamente de la revolución de la inteligencia artificial.
Hackett considera además que esta tendencia podría prolongarse y no limitarse únicamente a uno o dos trimestres, especialmente si los tipos permanecen en niveles más normalizados y el crecimiento de beneficios continúa ampliándose hacia sectores distintos de la gran tecnología.
No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.