Una corrección provocada por la IA, el petróleo y los tipos
El inicio de la segunda mitad de 2026 ha estado marcado por una fuerte volatilidad en las compañías tecnológicas y de semiconductores.
Los inversores han comenzado a cuestionar si las grandes inversiones realizadas por Microsoft, Amazon, Meta, Alphabet y otros gigantes tecnológicos en centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial generarán una rentabilidad suficiente.
A esta preocupación se han añadido la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, las fuertes oscilaciones del petróleo y el repunte de las rentabilidades de la deuda pública a largo plazo.
La decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés sin cambios tampoco consiguió tranquilizar al mercado. Las dudas sobre la evolución de la inflación impulsaron al alza las rentabilidades de los bonos de mayor duración, penalizando especialmente a las compañías tecnológicas con valoraciones elevadas.
La combinación de incertidumbre sobre la inteligencia artificial, tensión geopolítica y tipos de interés elevados provocó una reducción rápida del apetito por el riesgo.
Los índices continúan cerca de sus máximos
A pesar de la intensidad de las ventas en determinados fabricantes de semiconductores, los grandes índices estadounidenses todavía se mantienen relativamente próximos a sus máximos históricos.
El Nasdaq Composite cerró la sesión del jueves aproximadamente un 7,2% por debajo del récord alcanzado el 2 de junio. Esta distancia sigue siendo claramente inferior al descenso del 20% que habitualmente define la entrada en un mercado bajista.
El S&P 500 se encontraba algo más de un 2% por debajo de su máximo del 2 de junio, mientras que el Dow Jones cotizaba alrededor de un 1,6% por debajo del récord marcado el 6 de julio.
Para Truist Wealth, estos datos muestran que la debilidad se ha concentrado especialmente en determinadas áreas del mercado tecnológico y no se ha convertido todavía en una ruptura generalizada de la renta variable estadounidense.
Las correcciones tecnológicas son habituales
Desde el inicio del actual mercado alcista, hace aproximadamente cuatro años, el sector tecnológico ha sufrido cuatro correcciones relevantes.
Según los cálculos de Truist Wealth, estos ajustes registraron una caída media cercana al 18% y una duración aproximada de tres meses.
La corrección actual se sitúa alrededor del 14% y se ha desarrollado durante unos dos meses. Esto sugiere que el proceso podría no haber terminado, pero también que se encuentra en una fase relativamente avanzada.
Correcciones tecnológicas Caída aproximada Duración:
Media de las cuatro correcciones anteriores | -18% | ≈3 meses
Corrección actual | ≈-14% | ≈2 meses
La experiencia histórica indica que todavía puede quedar presión vendedora, pero también que una parte importante de la corrección ya se habría producido.
Los beneficios empresariales siguen resistiendo
Otro de los argumentos favorables es que las previsiones de beneficios empresariales no se han deteriorado de forma significativa.
Las ventas recientes han respondido principalmente a las dudas sobre las valoraciones y sobre el rendimiento futuro de las inversiones en inteligencia artificial, no a una revisión generalizada a la baja de los resultados esperados.
Los sólidos resultados de Microsoft reforzaron esta idea. La compañía se disparó más de un 15% después de mostrar un crecimiento de Azure superior al previsto y confirmar la fortaleza de la demanda de infraestructura tecnológica.
El Nasdaq avanzó posteriormente un 2,8%, el S&P 500 subió un 1,7% y el Dow Jones ganó un 1,2%, mostrando la rapidez con la que pueden regresar las compras cuando los resultados validan las expectativas sobre inteligencia artificial.
Una caída adicional normalizaría las valoraciones
Truist Wealth calcula que un descenso adicional de entre el 5% y el 8% devolvería las valoraciones del mercado a niveles de soporte observados al comienzo de la crisis del petróleo en marzo.
En el caso del sector tecnológico, el PER estimado a doce meses descendería desde aproximadamente 20,8 veces hasta cerca de 20 veces.
Este ajuste no convertiría necesariamente al sector en barato, pero reduciría parte de la prima acumulada durante el rally de la inteligencia artificial y proporcionaría un punto de entrada más atractivo para los inversores de largo plazo.
El mercado también estaría eliminando posiciones excesivamente apalancadas y expectativas demasiado optimistas, especialmente en los fabricantes de chips y en las compañías más vinculadas al gasto en centros de datos.
Los soportes técnicos continúan intactos
El análisis técnico también respalda la idea de que la tendencia alcista principal no se ha roto.
El S&P 500 y el sector tecnológico se mantienen dentro de sus tendencias de largo plazo y todavía cotizan por encima de referencias relevantes, como la media móvil de 200 sesiones.
Truist Wealth identifica una amplia zona de soporte situada entre un 5% y un 8% por debajo de los niveles actuales. En esa franja coinciden niveles de retroceso técnico, soportes anteriores y valoraciones más razonables.
La corrección parece estar enfriando un mercado sobrecalentado, pero todavía no presenta las características habituales de un cambio de tendencia estructural.
Comprar las caídas, pero sin precipitarse
La conclusión de Truist Wealth no implica que el suelo definitivo ya se haya formado.
El mercado todavía puede sufrir nuevas caídas si las rentabilidades de los bonos continúan aumentando, el petróleo vuelve a repuntar o los próximos resultados empresariales generan dudas sobre la monetización de la inteligencia artificial.
Sin embargo, la firma considera que un retroceso adicional debería verse como una oportunidad para aumentar gradualmente la exposición a tecnología y renta variable estadounidense, en lugar de como una señal para abandonar el mercado.
La estrategia más prudente consistiría en realizar compras escalonadas, priorizando compañías con beneficios sólidos, generación de caja elevada, balances robustos y una relación clara entre sus inversiones en inteligencia artificial y el crecimiento de los ingresos.
En conjunto, la reciente corrección parece compatible con una consolidación normal después de las fuertes ganancias acumuladas. El mercado alcista permanece intacto, aunque probablemente atravesará una segunda mitad del año más volátil y selectiva.