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Historias de la Bolsa.

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CÓDIGO AMIGO

Trade Republic ofrece cuenta en euros al 2,02% TAE y acceso a acciones, ETFs y otros productos

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#1501

Las acciones acaban de tener uno de sus mejores abriles de la historia. Esto es lo que suele suceder...


Wall Street cerró abril con uno de sus mejores comportamientos históricos, impulsado por unos resultados empresariales mucho más sólidos de lo esperado. Según Sean Conlon, de CNBC, el S&P 500 subió más de un 10%, su mejor mes desde noviembre de 2020, mientras que el Nasdaq Composite avanzó más de un 15%, registrando su mayor subida mensual desde abril de 2020.

El Dow Jones también participó en el rally, con una subida cercana al 7%, su mayor avance mensual desde noviembre de 2024. El movimiento ha sido especialmente llamativo porque se produce en un contexto de elevada tensión geopolítica, petróleo caro y dudas sobre la política monetaria.

Los beneficios, principal combustible del rally



Para Sam Stovall, estratega jefe de inversión de CFRA Research, el factor determinante ha sido el crecimiento de los beneficios empresariales. Los inversores han dado más peso a la fortaleza de los resultados que al problema de suministro de petróleo, al menos por ahora.
Este punto es relevante porque contradice parcialmente el viejo dicho de mercado “sell in May and go away”. Aunque mayo suele marcar el inicio de una etapa estacionalmente más débil para las bolsas, la inercia positiva de abril podría seguir favoreciendo a la renta variable estadounidense.

El mercado está premiando beneficios, no ausencia de riesgos. Eso hace que el rally tenga base, pero también deja a los índices vulnerables si el petróleo vuelve a tensionarse o si los resultados pierden fuerza.

Qué suele pasar después de un abril tan fuerte



Según los datos de CFRA, el avance de abril fue el segundo mejor comportamiento del S&P 500 en ese mes desde 1945. Históricamente, cuando se analizan los 25 mejores abriles desde la Segunda Guerra Mundial, el índice ha subido en mayo una media del 2%.
Además, en esos episodios, el S&P 500 terminó mayo en positivo el 88% de las veces. Esta estadística sugiere que, tras un mes de abril excepcionalmente fuerte, la inercia alcista suele prolongarse a corto plazo.

El petróleo puede alterar el patrón histórico



El gran riesgo es que esta vez el contexto energético es más delicado. El estrecho de Ormuz sigue bloqueado y las tensiones entre Estados Unidos e Irán continúan elevadas. Si el petróleo mantiene su presión alcista, el mercado podría empezar a descontar más inflación, menos margen para la Fed y una posible erosión del consumo.

Curiosamente, el sector energético del S&P 500 no acompañó el rally de abril. Mientras el índice general subió con fuerza, la energía cayó más de un 3%, mostrando que el mercado no está premiando de forma homogénea a todos los sectores vinculados al crudo.


La estadística favorece nuevas subidas en mayo, pero el petróleo es la variable que puede romper el guion. Con Ormuz bloqueado, no conviene extrapolar el patrón histórico sin ajustar por riesgo geopolítico.

En conjunto, el mensaje es constructivo, pero no complaciente. Los precedentes históricos indican que, tras un abril tan fuerte, mayo suele ser favorable para el S&P 500. Sin embargo, el mercado dependerá de dos factores: que los resultados empresariales sigan batiendo expectativas y que el crudo no obligue a revisar al alza las expectativas de inflación y tipos.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1502

Cinco gráficos que explican por qué este "mercado de teflón" sigue siendo tan resistente.


El mercado estadounidense volvió a corregir el lunes, pero lo hizo sin alejarse demasiado de sus máximos históricos. El S&P 500 y el Nasdaq Composite siguen cotizando muy cerca de niveles récord, en un entorno que muchos analistas empiezan a describir como un auténtico “mercado de teflón”: recibe golpes, pero apenas se resiente.


Según Joseph Adinolfi, de MarketWatch, Keith Lerner, director de inversiones de Truist Advisory Services, considera que la explicación principal está en los fundamentales. Aunque los riesgos siguen presentes, la combinación de beneficios empresariales fuertes, márgenes elevados y revisiones positivas de resultados continúa sosteniendo las valoraciones de la renta variable.

El petróleo sube, pero no está en máximos reales



Uno de los factores que más inquieta a los inversores es el encarecimiento del petróleo. La subida del crudo ha presionado a las divisas, ha elevado las rentabilidades de los bonos y ha reactivado el temor a una nueva oleada inflacionista.


Sin embargo, Lerner recuerda que, aunque el movimiento ha sido rápido, el precio del crudo estadounidense sigue lejos de su máximo ajustado por inflación. El WTI llegó a superar los 140 dólares por barril en 2008, mientras que ahora se mueve en torno a los 105 dólares. Esta diferencia ayuda a explicar por qué las bolsas han logrado absorber mejor el shock energético.


El petróleo preocupa, pero el mercado no lo interpreta todavía como un shock comparable al de 2008. Esa diferencia es clave para entender la resistencia de las bolsas.

Las revisiones de beneficios siguen al alza



El segundo soporte del mercado está en las estimaciones de beneficios. A pesar del repunte energético, los analistas de Wall Street siguen revisando al alza sus previsiones de ganancias para 2026.

Según Truist, el ritmo de revisiones positivas se sitúa entre los más fuertes vistos a estas alturas de año en mucho tiempo. Esto es relevante porque indica que el mercado no está subiendo solo por expansión de múltiplos, sino porque los beneficios esperados también avanzan.

Mientras las expectativas de beneficios sigan mejorando, las caídas del mercado tienen más probabilidades de ser interpretadas como oportunidades de compra que como el inicio de un deterioro estructural.

La tecnología aún no parece excesivamente cara



La tecnología sigue siendo uno de los grandes pilares de la bolsa estadounidense. Es cierto que la concentración del mercado en grandes compañías tecnológicas genera inquietud, pero Lerner sostiene que las valoraciones del sector no están todavía en niveles extremos frente a su propia historia.

El PER adelantado del sector tecnológico del S&P 500 se sitúa en torno a 23,7 veces, por debajo de máximos recientes. Esto no significa que la tecnología esté barata, pero sí que el mercado todavía encuentra argumentos para sostener sus precios si los beneficios continúan creciendo.



Los márgenes empresariales siguen cerca de máximos



Otro argumento central para explicar la resistencia del mercado está en los márgenes. Las compañías estadounidenses siguen mostrando una capacidad elevada para proteger rentabilidad, incluso en un entorno de costes energéticos más altos y rentabilidades de bonos al alza.


Los márgenes operativos del S&P 500 se sitúan claramente por encima de la media de la última década y se acercan a los máximos alcanzados durante la etapa posterior a la pandemia. Esta fortaleza permite absorber mejor los aumentos de costes y mantiene la confianza en la generación de beneficios.




La clave del mercado actual es la rentabilidad empresarial. Mientras los márgenes aguanten, la bolsa puede soportar mejor petróleo alto, tipos exigentes y episodios de volatilidad.

Los dos riesgos que pueden romper la resistencia



La fortaleza del mercado no implica ausencia de riesgos. Lerner identifica dos amenazas principales: una nueva subida del petróleo y un repunte adicional de las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense.


Si el crudo sigue encareciéndose, el mercado podría empezar a descontar más inflación, menor renta disponible para los consumidores y presión sobre márgenes. Si las rentabilidades de los bonos vuelven a subir con fuerza, las valoraciones de la renta variable quedarían bajo más presión, especialmente en los sectores de crecimiento.





En la sesión del lunes, el Dow Jones, el Nasdaq Composite y el S&P 500 cerraron en negativo, con descensos generalizados y 10 de los 11 sectores del S&P 500 a la baja. Aun así, la corrección no cambia por ahora la lectura de fondo: el mercado sigue cerca de máximos porque los fundamentales continúan respaldando los precios.

En conjunto, el llamado mercado de teflón se mantiene resistente por cinco razones: el petróleo aún no ha alcanzado niveles extremos en términos reales, las revisiones de beneficios siguen mejorando, la tecnología no muestra valoraciones históricamente desbordadas, los márgenes empresariales permanecen cerca de máximos y los inversores siguen confiando en la fortaleza de los resultados corporativos.

La conclusión es clara: mientras los beneficios sigan creciendo, las bolsas estadounidenses pueden mantenerse firmes. Pero el margen de seguridad no es ilimitado. Un petróleo persistentemente más caro o una nueva subida de las rentabilidades podrían poner a prueba esa resistencia en las próximas semanas.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1503

Señal de Alerta: ¡Las bolsas van a sufrir un fuerte retroceso en 2026!


El mercado estadounidense ha vuelto a acercarse a máximos, pero algunos analistas advierten de que el riesgo de una corrección importante en 2026 no debe subestimarse.

 Según Samuel Smith, el rally reciente se apoya en la inteligencia artificial, en la fortaleza de las grandes tecnológicas y en la capacidad de la economía para absorber shocks, pero las valoraciones actuales dejan poco margen de seguridad.

La tesis central es que los índices, especialmente el S&P 500 y el Nasdaq, podrían enfrentarse a una caída del 10% al 20% sin que eso los convirtiera necesariamente en baratos. Sería, más bien, una corrección de los excesos acumulados tras varios años de fuertes avances.


Tipos altos durante más tiempo



Uno de los principales riesgos es que los tipos de interés permanezcan elevados durante más tiempo del esperado. Parte del argumento alcista de los últimos años descansaba en la idea de que la Reserva Federal acabaría recortando tipos a medida que la inflación bajara y aparecieran grietas en el mercado laboral.

Sin embargo, la guerra con Irán y el encarecimiento del petróleo complican ese escenario. Si la energía vuelve a alimentar la inflación, la Fed tendrá menos margen para relajar su política monetaria. Al mismo tiempo, el elevado déficit estadounidense obliga al Tesoro a emitir grandes cantidades de deuda a medio y largo plazo, lo que puede mantener presionada la parte larga de la curva.

El mercado quiere tipos más bajos, pero la combinación de inflación energética, déficit elevado y guerra limita mucho la capacidad de la Fed para actuar como red de seguridad.

Riesgo geopolítico infravalorado



El segundo gran foco de preocupación es geopolítico. El conflicto con Irán ya ha elevado los precios de la energía y ha afectado a sectores sensibles como aerolíneas, logística, minería, consumo y compañías con elevada intensidad energética.

El autor también señala un riesgo de cola mayor: una posible escalada entre China y Taiwán. Un conflicto de ese tipo tendría consecuencias mucho más graves para la economía global, especialmente porque afectaría de lleno a la cadena de suministro de semiconductores y podría frenar en seco el boom de la inteligencia artificial.

En este contexto, el mercado parece estar aplicando múltiplos elevados como si el escenario geopolítico fuera manejable, cuando en realidad el rango de resultados posibles es más amplio y más peligroso que hace unos meses.


Valoraciones demasiado exigentes



El tercer argumento es la valoración. Según Smith, las métricas tradicionales —precio/beneficio, precio/ventas, indicador Buffett y modelos de reversión a la media— apuntan a un mercado claramente sobrevalorado.

La dificultad está en que buena parte del índice depende de unas pocas grandes compañías tecnológicas. Estas empresas están realizando inversiones masivas en infraestructura de inteligencia artificial, lo que eleva el umbral de rentabilidad que tendrán que demostrar en los próximos años.

Si el mercado empieza a dudar de que esas inversiones generen retornos suficientes, el ajuste podría ser rápido. No haría falta un escenario macro desastroso: bastaría con que se redujera la confianza en la rentabilidad futura del capex ligado a la IA.


La bolsa no solo descuenta crecimiento. Descarta demasiados riesgos a la vez: tipos altos, inflación, guerra, déficit y retorno incierto de las inversiones en IA.

Cómo preparar la cartera



Ante este escenario, el autor propone una cartera más resistente y menos dependiente de las grandes tecnológicas. Su primera apuesta es el oro, tanto a través de exposición directa como mediante mineras auríferas infravaloradas y con dividendo. El objetivo es contar con un activo de baja correlación que pueda funcionar bien en episodios de aversión al riesgo o tensión geopolítica.


También defiende activos reales e inversiones resistentes a inflación o estanflación, como algunos REITs castigados, inmobiliarias residenciales, activos de suelo, infraestructuras y compañías vinculadas a energía midstream.

  • Oro y mineras: cobertura frente a riesgo geopolítico y déficit fiscal.

  • REITs selectivos: activos infravalorados con dividendos atractivos.

  • Infraestructuras: exposición defensiva a activos reales.

  • Energía midstream: beneficiada por disrupciones y demanda de exportación.


  • Valores de dividendo: alternativa frente a megatecnológicas caras.

Rotación hacia valor y dividendos



Smith considera que ya está en marcha una rotación desde las grandes tecnológicas hacia valores de valor, compañías con dividendos y sectores capaces de beneficiarse de un entorno más fragmentado y geopolíticamente inestable.

Esta rotación explicaría el mejor comportamiento relativo de algunos ETF con mayor peso en energía y dividendo. La idea no es abandonar completamente la renta variable, sino reducir exposición a las zonas más caras del mercado y aumentar peso en activos con menor beta, rentabilidad por dividendo y mejor protección frente a inflación o shocks geopolíticos.
La estrategia no consiste en intentar adivinar el techo exacto del mercado, sino en asumir que el margen de seguridad de los índices es bajo y preparar la cartera antes de que llegue la volatilidad.

En resumen, el artículo advierte de que el mercado estadounidense podría estar demasiado complaciente. Tipos altos, petróleo caro, guerra con Irán, riesgo China-Taiwán, déficit fiscal y valoraciones elevadas forman una combinación vulnerable. La recomendación de fondo es clara: reducir exposición a los grandes ganadores sobrecomprados, reforzar calidad, buscar rentas recurrentes y proteger la cartera con activos reales y oro.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1504

Los inversores están comprando acciones. No esperen una "corrección normal" cuando esto termine...


Los inversores institucionales que evitaron las acciones durante marzo están inmersos en una frenética ola de compras, pero eso sienta las bases para una fuerte corrección en el futuro, advirtió el jueves a sus clientes el estratega de Nomura, Charlie McElligott.

Según escribe, los fondos macro que redujeron demasiado el riesgo y ahora están subexpuestos, los fondos de inversión activos que no poseen suficientes acciones de empresas tecnológicas y energéticas con buen desempeño, y los ETF apalancados que deben reequilibrar diariamente sus carteras comprando en máximos y vendiendo en mínimos, están entrando al mercado a toda prisa. Quienes no cuentan con la exposición necesaria están adquiriendo opciones de compra, el derecho a comprar un activo en una fecha posterior a un precio fijo.

Según McElligott, toda esa acumulación de posiciones y la inversión masiva en acciones podrían colapsar bajo su propio peso. Sugiere protegerse mediante opciones de compra sobre el índice de volatilidad Cboe, que ofrecerían protección contra un movimiento brusco y repentino del mercado. Esto se debe a que, cuando el mercado cambie de rumbo, "no será una corrección normal", advirtió.


Charlie McElligott

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1505

Semiconductores en modo burbuja: el rally de la IA gana velocidad y riesgo


Las bolsas han vuelto a repetir el mismo guion: fuertes subidas en semiconductores, avances relevantes en grandes tecnológicas y ganancias más moderadas en el resto del mercado. Según Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo, el resultado ha sido una nueva semana de máximos históricos en el Nasdaq y en el S&P 500, con seis semanas consecutivas de avances.

El problema no es que el mercado suba. El problema es la forma en la que lo está haciendo.

 El rally se ha vuelto extremadamente vertical en algunos valores vinculados a la inteligencia artificial. Intel ha subido más de un 25% en una semana y un 100% en el último mes; AMD ha avanzado más de un 26% semanal y casi un 86% mensual; y Micron ha ganado cerca de un 38% en la semana y más de un 77% en el último mes.

Una subida concentrada en muy pocos valores



Frente a esos movimientos, las subidas de Nvidia y Alphabet parecen más moderadas, aunque no lo son en términos absolutos. Nvidia ha avanzado más de un 8% en la semana y Alphabet cerca de un 4%, con la particularidad de que ambas compañías representan ya alrededor del 13% de la capitalización total del S&P 500.

La concentración del mercado vuelve a ser uno de los puntos débiles del rally. No es una novedad que las grandes subidas estén lideradas por un grupo reducido de compañías, pero sí resulta llamativa la velocidad extrema del movimiento actual. El mercado está premiando de forma agresiva todo lo relacionado con inteligencia artificial, semiconductores, memoria, centros de datos y grandes plataformas digitales.

La concentración no es nueva; lo nuevo es la intensidad. El mercado está comprando IA con una urgencia que empieza a recordar a otros episodios de euforia tecnológica.

El inevitable paralelismo con la burbuja puntocom



La gran pregunta es si hay tanto valor en estas compañías como el que hoy les atribuyen los inversores. La comparación con la burbuja de internet de 1999 y 2000 resulta inevitable. En ambos casos existe una tecnología transformadora, una fascinación colectiva y la expectativa de creación de valor a una escala difícil de imaginar.

También hay otra similitud: muchas compañías nacidas al calor de esta revolución probablemente desaparecerán, mientras que unas pocas supervivientes podrían generar retornos extraordinarios. Esto no invalida la revolución tecnológica, pero sí obliga a distinguir entre tendencia estructural y precio pagado por participar en ella.

  • La IA es real: su impacto económico puede ser enorme.

  • La euforia también es real: algunas valoraciones descuentan escenarios muy optimistas.

  • La selección será clave: no todos los ganadores actuales serán ganadores finales.

La circularidad, el factor más inquietante



Ureta pone el foco en un elemento especialmente relevante: las relaciones circulares entre las empresas líderes de la IA. Grandes tecnológicas, hiperescaladores, fabricantes de chips y compañías privadas como OpenAI o Anthropic mantienen una red cada vez más densa de inversiones, contratos, financiación cruzada y compromisos de compra de capacidad computacional.

El resultado es una circularidad en ingresos, beneficios y valoraciones. Si una gran tecnológica invierte en una startup de IA y esa startup compra capacidad de computación a otra gran compañía, las valoraciones pueden reforzarse mutuamente. A medida que suben unas, también mejora la percepción de valor de las otras.

La circularidad no implica necesariamente fraude ni valor ficticio, pero sí aumenta el riesgo de que el mercado confunda interdependencia estratégica con beneficios sostenibles ya consolidados.

Esta dinámica se vuelve aún más relevante si se tiene en cuenta que compañías como Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta y Oracle podrían invertir este año cientos de miles de millones de dólares en inteligencia artificial, con cifras que podrían superar ampliamente el billón de dólares el próximo año.

Relación simbiótica o ídolo con pies de barro



La interdependencia entre compañías no tiene por qué ser negativa. Puede generar una relación simbiótica, en la que cada empresa cumple una función dentro del ecosistema: unas financian, otras desarrollan modelos, otras suministran chips, otras aportan nube, otras comercializan aplicaciones.

El problema aparece cuando las valoraciones se construyen sobre el escenario más optimista posible. Si la monetización de la IA llega de forma masiva, rápida y rentable, el sistema puede sostenerse. Pero si los retornos tardan más, si el gasto se modera o si algunas inversiones no generan el valor esperado, el ajuste puede ser brusco.

Por eso la imagen del “ídolo con pies de barro” resulta adecuada. La estructura puede parecer poderosa, pero si se apoya en demasiadas hipótesis favorables, cualquier decepción puede provocar una corrección severa.

La IA no está en duda; las valoraciones sí



El punto central no es negar la importancia de la inteligencia artificial. Al contrario, Ureta considera que puede convertirse en la revolución tecnológica más importante de la historia. La cuestión es si el mercado está adelantando demasiado rápido todos los beneficios futuros.

La experiencia de internet es útil: el pinchazo de la burbuja puntocom no frenó el desarrollo de internet, pero sí provocó pérdidas enormes, quiebras y años de digestión bursátil. Algo similar podría ocurrir con la IA si las subidas actuales no se moderan y el mercado sigue alimentando una dinámica vertical.

La mejor noticia para el ciclo de IA no sería otra subida vertical, sino una consolidación ordenada que permita separar valor real de simple momentum.

Irán, empleo e inflación: los otros focos de mercado



Más allá de la IA, la semana también ha estado marcada por la guerra en Irán y por el informe de empleo de abril en Estados Unidos. En ambos casos, la lectura ha sido relativamente favorable para las bolsas. El conflicto sigue pendiente de una solución diplomática que todas las partes parecen desear, mientras que el mercado laboral estadounidense continúa resistiendo.

La economía estadounidense creó 115.000 empleos en abril, claramente por encima de los 55.000 previstos por el consenso. La tasa de paro se mantuvo en el 4,3% y los salarios por hora subieron menos de lo esperado, lo que reduce por ahora el riesgo de una espiral salarios-precios.

Esta semana, el mercado estará pendiente de resultados relevantes como Uber, Disney, ACS, Allianz, Siemens y Cisco, además de los datos de inflación y ventas minoristas de abril en Estados Unidos. Sin embargo, el gran evento será la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín.

Conclusión



El mercado sigue dominado por una tesis poderosa: la inteligencia artificial transformará la economía global. Pero las subidas verticales en semiconductores, la concentración extrema en pocas compañías y las relaciones circulares entre los grandes actores del sector obligan a elevar la prudencia.

La IA puede crear un valor inmenso a largo plazo, pero eso no impide que en el corto plazo se formen excesos. Una corrección ordenada sería saludable. Un pinchazo desordenado, en cambio, podría recordar demasiado al ajuste de la burbuja tecnológica de 2000 y 2001. La revolución puede seguir intacta, pero el precio de entrada importa.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.