El seguro. Luces y sombras

Artículos sobre seguros, los productos financieros y el consumidor.

Consulta con un abogado sin coste. Solo el 17 de marzo.

Arag impulsa una jornada de asistencia jurídica gratuita para las personas que tengan un problema legal y no sepan como resolverlo.

Según la experiencia y estudios de Arag, el 54% de la población no sabe cómo debe actuar cuando son vulnerados sus derechos en ámbitos tan cotidianos como el consumo, laboral contratación de servicios bancarios o vivienda, que son los problemas legales más frecuentes.

Por ello, mañana 17 de marzo, pondrá su equipo de abogados a disposición de cualquier ciudadano. Las consultas se realizarán telefónicamente en el 902 112 506 o en su web: www.arag.es, y se atenderá presencialmente en el caso de que los abogados lo consideren necesario. Este es el segundo año en el que se realiza la iniciativa que en su primera edición tuvo un gran éxito ya que más de 1.000 personas solicitaron asistencia.   Leer más

Hacer 2.0

Hace unos días tuve un pequeño flash de ingenio. Estaba escribiendo a unos colegas invitándoles a desarrollar un proyecto común cuando me encontré ante una realidad. Voy a comentárosla a continuación.

Estábamos como os digo desplegando algunos elementos para un nuevo proyecto común relacionado con escuchar las necesidades de los clientes. Una de las cosas que teníamos claras es que el sector asegurador se dedica de una forma abierta y descarnada a proponer hechos consumados sin que el consumidor intervenga con voz propia en nada salvo en tres momentos:

  1. las declaraciones para la suscripción del seguro que, además, se formulan sobre un cuestionario totalmente dirigido por el asegurador.
  2. la declaración del siniestro, también dirigido
  3. la queja formal ante el Servicio de Atención al Cliente del asegurador. Algunas hasta llegan a imponer su formulario tal y como se ha constatado en los foros de Rankia que hace una aseguradora bancaria.

Si alguna tiene la idea genial de enviar un cuestionario de satisfacción este tiene a su vez varias premisas que invariablemente se cumplen:   Leer más

Brindo por un cambio de actitud

Hace tiempo que sigo con expectación el discurso de AMAEF, la Asociación de empresas de Mediación ligadas a Entidades Financieras.. Sin duda se trata de una fuente inagotable de mensajes que alteran la compostura del más templado conocedor de lo que se cuece en el ámbito de sus oficinas.

D. Rodrigo Fernández-Avello, presidente de AMAEF nos regaló la penúltima perla en el número de marzo de Aseguranza. Según aparece publicado en el número 161 de la Carta del Seguro, "muestra su rotunda oposición a la nueva regulación del auxiliar asesor, que considera crea `inseguridad jurídica´".

¿Inseguridad jurídica? ¿A quién genera inseguridad jurídica? ¿Por qué? ¿Dónde está la cámara oculta?

Situémonos en julio de 2006, cuando apareció la nueva Ley que sustituía a la 9/1992. Lo que sucedió entonces fué un cataclismo para muchos mediadores: el colaborador externo que venía operando en dependencia del corredor/correduría al amparo de dicha Ley perdió de la noche a la mañana toda función y quedó relegado a la nada, a un mero pointer señalador de perdices ocultas al cazador (el ejemplo es gráfico). Con la nueva Ley 26/2006 los negocios llamados tradicionales sufrieron un varapalo de cuidado y su red de colaboradores pasó a ser totalmente inútil; en la red de cajas y bancos con ese mismo acto se producía el efecto contrario. Se acababa de apuntar uno de los toques de descabello que la Ley 26/2006 daría a los corredores/corredurías. Además, de una forma totalmente peregrina se hacia tabula rasa y daba lo mismo que el colaborador tuviera el Título Superior de Seguros (actual Nivel A) que no lo tuviera: por Ley dejaba de estar capacitado para prestar el más mínimo apoyo al corredor bajo cuya dependencia y responsabilidad debía operar. Eso constituyó una grave inseguridad jurídica porque allanó las expectativas de crecimiento de muchos y sembró de cadáveres muchas iniciativas de éxito en progreso y, además, lo hizo mediante la demolición de un esquema vigente durante catorce años.   Leer más

El silencio de los corderos

Se cuenta en voz baja, en los mentideros, calles y plazas de todos los pueblos de esta curiosa nación que existe gente que hace que otros pierdan el libre albedrío, la capacidad de decidir o elegir libremente. No son zombies, pues sienten rabia, sino siervos. Para ello solo se precisan tres elementos: unos tienen que estar expuestos, otros contar con poder absoluto y pocos escrúpulos para pasar la línea roja de la ética y los últimos deben saber mirar hacia otro lado sin lesionarse el cuello.

Contrariamente a lo que hemos aprendido a lo largo de años de convivencia, resulta que igual está bien hecho comprometer la viabilidad de una empresa o negocio si no se suscribe un seguro de vida a prima única o si no se despluma a la competencia con una carta de mandato sin mover una neurona y en contra de la voluntad del cliente. Si con ello se doblega el más férreo de los espíritus igual hasta proporciona algo parecido a la excitación .   Leer más

Calidad, Precio y Valor.

La calidad de un producto o servicio no es la que el proveedor ofrece. Es lo que obtiene el que lo recibe y por lo que paga. Un producto no es sinónimo de calidad porque sea difícil de fabricar o porque cueste mucho dinero, como los fabricantes suelen creer. Eso es incompetencia. Los compradores pagan sólo por la parte que les es práctica y les da valor. Y sólo eso es calidad.
Peter F. Drucker, gurú de dirección norteamericano

Ciertamente, si atendemos a lo que se lee en cada entrevista a un alto dirigente de cualquier empresa (las de seguros, también) nos encontraremos rápidamente con la famosa Calidad. Ese elemento omnipresente del que tanto se habla pero tan poco se cuida. De hecho, me pregunto si alguien en los departamentos de marketing del negocio ha leído a Drucker porque las encuestas ABIERTAS brillan por su ausencia y, desde luego aún es hora de que se atrevan a abrir sus puertas a la web 2.0 mediante foros abiertos donde los consumidores, si quieren, puedan ponerles a parir. No sería mala idea, siempre que quieran saber lo que hacen mal.

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La caja de las herramientas.

No sé si alguna vez habéis tenido la oportunidad de disfrutar la experiencia de intentar atornillar algo con un destornillador de esos de "Todo a Cien".

Yo sí. Mi madre tiene la curiosa creencia de que puede conseguir buenas herramientas con cuatro cuartos. De ahí que si alguna vez me pide que le arregle tal o cual cosa siempre acuda yo provisto de mi caja de herramientas. Me dobla el espinazo pero, al menos, consigo dos cosas: no torturar mis manos con las rebabas del plástico de los mangos y no perder la paciencia al ver que el noble acero asiático se dobla antes de que el tornillo inicie su viaje hacia el interior de la madera.

Puestos a comparar, en este negocio de los seguros, uno se da cuenta de que con frecuencia se tira de herramientas cutres. También por confundir el objetivo. Estas líneas intentarán explicar lo que comento.

 

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¿Qué tendrán que ver las azafatas con los seguros?


Hoy he tomado asiento en el 29D de un airbus. Regresaba a casa desde Barcelona, cansado pero satisfecho por haber sacado partido al tiempo.

El 29D es un asiento de pasillo. Nada más revisados los procedimientos básicos de cierre de puertas, cofres y cinturones del pasaje la azafata que tenía más cerca ha comenzado a representar con signos un desapasionado y mecánico repertorio de medidas de seguridad.

Supongo que saben de qué les hablo: se trata de esos movimientos de manos que pretenden enseñarnos dónde están las puertas de emergencia, dónde se ubican los chalecos salvavidas, cómo se inflan estos y el uso de las máscaras de oxígeno que nos aguardan siempre en sus alojamientos a la espera de brindar sus servicios en caso de despresurización.

Nadie atendía a la explicación. Todos andaban con la cabeza baja, leyendo el periódico o mirandose las uñas, o matando el rato de alguna forma que no alcanzo a comprender. Pero nadie miraba a una chica que estaba explicando algo que podía salvarnos la vida... si éramos capaces de asimilarlo para caso de necesidad.   Leer más

¡Que álguien abra una ventana, por favor!

Veamos lo que dice la Ley 26/1988, de 29 de julio, sobre Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito.

 

"Artículo 4. Constituyen infracciones muy graves: ...

 


d. El ejercicio de actividades ajenas a su objeto exclusivo legalmente determinado, salvo que tenga un carácter meramente ocasional o aislado.

e. La realización de actos u operaciones prohibidas por normas de ordenación y disciplina con rango de Ley o con incumplimiento de los requisitos establecidos en las mismas, salvo que tenga un carácter meramente ocasional o aislado.

j. El incumplimiento del deber de veracidad informativa debida a sus socios, a los depositantes, prestamistas, y al público en general, así como el incumplimiento del deber de confidencialidad sobre los datos recibidos de la Central de Información de Riesgos, su uso para fines diferentes de los previstos en la Ley reguladora de la misma, o la solicitud de informes sobre personas titulares de riesgos fuera de los casos expresamente autorizados en dicha Ley. Todo ello siempre que, por el número de afectados o por la importancia de la información, tales incumplimientos puedan estimarse como especialmente relevantes.

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Seguro de Responsabilidad Civil para Bloggers


Un día quien les escribe se sentó ante el teclado, preocupado por algo que estaba aconteciendo en el sector y, más concretamente, por la actitud de una determinada compañía. Solo soy uno de tantos a quien hoy se describe como blogger pero a mí se me antoja que estoy aún ligado con esos escritos libres y espontáneos que surgían en ateneos y mesas de café a principios del siglo XX. Solo que las dos líneas del café las leían los amigos y un blog llega a mucha gente. Cambia la dimensión pública y con ello también el riesgo.

Así que, continúo, escribí un post. Antaño se le llamaba "artículo".

Avanzo que una de las múltiples reacciones al post se materializó a los pocos días en la visita a mi despacho de uno de los mandamases procedente de la sede de la aseguradora comprometida. Indagó acerca de las intenciones de mi comentario y ello me hizo reflexionar: "si no soy un funambulista ¿qué hago en la cuerda floja?"   Leer más

Intuitu pecuniæ versus Intuitu personae


Supongo que a más de uno le habrá asaltado la duda "¿estará Carlos dedicándose al latín para entender de qué va esto de los seguros?". Aclaro que no.

Solo se trata de que a uno le va lo de leerse cuanto pilla y en esto que me encontré hace tiempo con un texto que dibujaba una situación disyuntiva, en la que una u otra vía debían tomarse como planteamiento de negocio y no cabían situaciones intermedias. Me apunté el asunto y aquí me tenéis exponiéndolo ante vosotros, a exámen.

Para que no creáis que soy un erudito, ni un pedante, os diré que en la wikipedia (un socorrido ayudante incondicional del hombre moderno) podemos encontrar las siguientes definiciones: 

"Intuitu pecuniæ es una locución latina que significa ‘en atención al dinero’. Hace referencia a aquellos actos o contratos que se celebran en atención a la suma de dinero en juego o aporte, constituyen la regla general. Significa que la atención al capital aportado por uno de los contratantes es más importante que la calidad de la persona que lo aporta, contrario al caso cuando el contrato es intuitu personae.   Leer más

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