¿Absorbe la pensión máxima el “golpe” de la jubilación anticipada en 2026?
Nominal vs. real: El argumento nominal del INSS
Con la normativa de 2021, un trabajador que se jubilaba anticipadamente 24 meses antes con base máxima (2.707 €/mes) sufría un coeficiente reductor del 4%, lo que resultaba en una pensión de 2.599 €/mes.
En 2026, el tope máximo de pensión asciende a 3.360 € (según el Real Decreto 39/2026). Aplicando el coeficiente reductor general del 21%, la pensión resultante sería de 2.654 €.
Esto supone +55 € nominales respecto a 2021.
De ahí la conclusión del INSS:
se cumple el apartado 1 de la disposición transitoria 34 del Real Decreto Legislativo 8/2015 (Ley General de la Seguridad Social), ya que la cuantía no es inferior a la que habría correspondido en 2021. Según este razonamiento, el sistema de gradualidad quedaría superado.
Pero la inflación cambia completamente el análisis
Entre 2021 y 2026, el IPC acumulado es del +24,1%. Si se descuenta la inflación, el resultado cambia radicalmente.
Cálculo clave:
2.654 € / 1,241 (IPC acumulado) = 2.139 € en poder adquisitivo de 2021.
La contradicción del argumento del INSS
El propio razonamiento del INSS se vuelve contra sí mismo.
Se sostiene que la pensión máxima ha aumentado tanto debido a la inflación que ya no es necesario mantener el mecanismo de protección para estos trabajadores. Sin embargo, esa misma inflación (+24,1%) es la que ha erosionado el poder adquisitivo de la pensión.
En consecuencia:
- Un trabajador que en 2026 percibe 2.654 € nominales
- está cobrando solo 2.139 € en términos reales de 2021.
Por tanto, no se encuentra en la misma situación que en 2021:
su poder adquisitivo es significativamente menor.