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Historias de la Bolsa.

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Historias de la Bolsa.
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CÓDIGO AMIGO

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#1516

¡Las bolsas están en burbuja!: Seis señales difíciles de ignorar.



 Según el análisis de Bret Jensen, el mercado estadounidense presenta ya varios rasgos propios de una fase de burbuja: demasiada concentración, precios exigentes, márgenes en máximos y una dependencia creciente del relato de la inteligencia artificial.

Un mercado cada vez más estrecho



Uno de los puntos más llamativos es la concentración extrema. Apple y Nvidia representan ya una parte desproporcionada del valor total del mercado estadounidense, mientras que las compañías tecnológicas y relacionadas con la tecnología concentran más de la mitad de la capitalización bursátil. Jensen recuerda que esta concentración supera incluso la observada durante la burbuja puntocom.


El caso de Nvidia resume bien el momento actual. Su capitalización supera con amplitud el valor conjunto de muchas compañías pequeñas, y buena parte del crecimiento de beneficios del S&P 500 se explica por el tirón extraordinario de la demanda ligada a la IA. El problema es evidente: cuando el liderazgo depende de tan pocos nombres, cualquier decepción puede tener un impacto muy superior al habitual.

Valoraciones difíciles de justificar



El segundo aviso está en las valoraciones. Los indicadores históricos más utilizados —capitalización bursátil frente al PIB, PER ajustado cíclicamente y múltiplos de ventas del Nasdaq— apuntan a niveles muy elevados. No se trata solo de que el mercado esté caro, sino de que cotiza en zonas que históricamente han exigido beneficios futuros muy fuertes para poder sostenerse.


El mercado puede seguir caro durante más tiempo del que parece razonable, pero cuanto más se estiran las valoraciones, menor es el margen de seguridad para el inversor.

Además, la prima de riesgo de la renta variable se ha vuelto negativa. Con el S&P 500 cotizando a más de 30 veces beneficios, su rentabilidad por beneficios queda por debajo del rendimiento del bono estadounidense a 10 años. Es decir, el inversor acepta más volatilidad en bolsa sin recibir una compensación clara frente a activos considerados más seguros.

Márgenes récord bajo presión



Otro elemento delicado son los márgenes empresariales. Han alcanzado niveles récord dentro del S&P 500, pero podrían estar cerca de su techo. La subida de los costes energéticos, las tensiones en materias primas y el impacto de los aranceles pueden empezar a erosionar los resultados en próximos trimestres.


Jensen también subraya que parte de esa mejora de márgenes procede de Nvidia, cuyos niveles actuales están muy por encima de sus referencias históricas. La cuestión es si ese ritmo puede mantenerse o si estamos ante una fase excepcional que el mercado está extrapolando demasiado hacia el futuro.

La factura oculta de la inteligencia artificial



La inteligencia artificial es el gran motor narrativo del mercado, pero también empieza a mostrar costes importantes. Los grandes hiperescaladores están aumentando de forma agresiva su inversión en centros de datos, chips e infraestructura, lo que está deteriorando su flujo de caja libre. Algunas compañías recurren ya a más deuda, vehículos específicos de financiación o recortes de plantilla para sostener ese gasto.

El riesgo no es que la IA deje de ser relevante. El riesgo es que las expectativas incorporadas en bolsa sean demasiado optimistas. Si las grandes tecnológicas moderan sus planes de inversión o si los retornos tardan más de lo previsto en aparecer, una parte importante del soporte actual del mercado podría debilitarse.

La señal de las grandes salidas a bolsa



El último síntoma señalado por Jensen es la posible llegada de grandes OPV vinculadas a compañías de crecimiento extremo. En fases finales de otros ciclos especulativos, como 1999 o 2021, también se produjo una avalancha de salidas a bolsa con valoraciones muy exigentes. Ese patrón suele aparecer cuando el apetito por el riesgo es elevado y los inversores están dispuestos a pagar precios muy agresivos por historias de futuro.


La advertencia central no es que el mercado tenga que caer mañana, sino que la relación entre precio, beneficios y riesgo se ha deteriorado de forma notable.

La conclusión es prudente. La tendencia sigue siendo fuerte, pero las condiciones de fondo invitan a no confundir inercia alcista con ausencia de riesgo. En un mercado tan concentrado, caro y dependiente de la IA, la gestión del capital pasa por ser más selectivo, evitar compras impulsivas en máximos y mantener liquidez para aprovechar mejores puntos de entrada si llega una corrección.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1517

Re: Historias de la Bolsa.

Es difícil saber cuándo un mercado está en medio de una burbuja y cuándo, en realidad, está teniendo en cuenta factores que hacen que su valoración no sea cara.

Solo el paso del tiempo y la adecuada ponderación de los dos lados de la balanza quitará o dará razones. Veremos.
#1518

Re: Historias de la Bolsa.


Burbujas existen casi todos los años... si hablamos de sectores la energia limpia, el sector TI..... burbujas que estallaron.

Por tanto en burbuja sin duda hay ciertos valores que cotizan a mas de 100x PER, pero eso no quiere decir que TODO sea una burbuja es mas... al contrario se ven bastantes oportunidades...

Tampoco que una empresa cotice a 40x o 50x es burbuja puede estar cara, dependiendo de su futuro, si siempre mejora su "futuro" siempre estará "barata" aunque cotice a PER de 40x


Saludos.

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1519

Se dan situaciones en la economía de EE.UU. comparables con la Gran Recesión.


El mercado estadounidense sigue marcando máximos, pero bajo la superficie aparece una señal incómoda: el estrés del crédito al consumo se ha intensificado hasta niveles comparables a los de la Gran Crisis Financiera. El análisis de MishTalk, basado en el informe de crédito de los hogares de la Reserva Federal, muestra un deterioro claro en varias categorías de deuda no hipotecaria.

El dato más relevante no está en la vivienda, sino en el consumo. Los hogares estadounidenses parecen estar priorizando el pago de sus hipotecas, pero muestran dificultades crecientes para atender tarjetas de crédito, préstamos de automóviles, deuda estudiantil y otros créditos personales.

Tarjetas y autos, las señales más preocupantes



La morosidad a más de 90 días en tarjetas de crédito se sitúa en el 13,12%, muy cerca del máximo registrado durante la Gran Crisis Financiera, cuando alcanzó el 13,74%. En préstamos para automóviles, la situación es incluso más llamativa: la morosidad llega al 5,60%, por encima del pico del 5,27% registrado en aquel periodo.


También la deuda estudiantil muestra niveles elevados, con una morosidad del 10,34%, frente al máximo del 11,83% de la crisis financiera. En términos nominales y reales, autos, tarjetas, préstamos estudiantiles y otras categorías de crédito presentan importes de morosidad superiores a los observados en la Gran Recesión.

La lectura es clara: el problema no está concentrado en la vivienda, sino en el consumidor. La presión de precios, tipos altos y endeudamiento empieza a reflejarse en impagos cada vez más visibles.


Más de 600.000 millones en mora no hipotecaria



Excluyendo vivienda, el volumen de deuda con retrasos de 90 días o más alcanza unos 484.000 millones de dólares. Si se amplía el foco a la morosidad de 60 días o más, la cifra ronda los 621.000 millones de dólares.
El desglose refleja la magnitud del problema:
  • Préstamos de automóviles: unos 94.000 millones de dólares en mora de más de 90 días.
  • Tarjetas de crédito: unos 164.000 millones.
  • Préstamos estudiantiles: unos 171.000 millones.
  • Otros créditos: unos 55.000 millones.

En mora de 60 días o más, las cifras son todavía mayores: alrededor de 135.000 millones en autos, 207.000 millones en tarjetas, 212.000 millones en deuda estudiantil y 67.000 millones en otros créditos.

La vivienda marca la diferencia con 2008



La comparación con la Gran Crisis Financiera debe hacerse con cuidado. En 2008, el epicentro del problema fue la vivienda y el sistema hipotecario. Ahora, la morosidad hipotecaria se mantiene en niveles mucho más bajos: apenas el 1,09% frente al 8,89% registrado en el pico de la crisis.


Las líneas de crédito hipotecario también muestran una situación mucho más contenida, con una morosidad del 0,95%, muy lejos del 4,93% observado entonces. Esto reduce el riesgo de una repetición exacta de 2008, pero no elimina el problema económico de fondo.
No estamos ante una crisis hipotecaria clásica. El riesgo actual es más silencioso: un consumidor que paga la casa, pero empieza a fallar en casi todo lo demás.


Qué implica para la economía y los mercados



El deterioro del crédito al consumo puede tener implicaciones importantes para la economía estadounidense. Si los hogares destinan una parte creciente de sus ingresos a atender deudas atrasadas, el margen para consumir se reduce. Y si el consumo se enfría, también puede resentirse el crecimiento económico.

Este dato contrasta con el tono optimista de Wall Street, impulsado por beneficios empresariales sólidos, inteligencia artificial y máximos históricos en los índices. Pero la fortaleza bursátil no elimina las señales de presión financiera en los hogares.

La conclusión es que el consumidor estadounidense sigue resistiendo, pero cada vez con menos margen. Mientras la vivienda aguante, el riesgo sistémico será menor que en 2008. Sin embargo, la subida de la morosidad en tarjetas, autos y préstamos estudiantiles es una señal temprana de fragilidad que los mercados no deberían ignorar.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1520

Los inversores rotan hacia dividendos, defensivos y grandes valores


Los inversores vuelven a retirar dinero de los fondos de renta variable europea. Según Bank of America, los fondos centrados en Europa registraron la semana pasada salidas por 2.320 millones de dólares, encadenando ya seis semanas consecutivas de reembolsos.

En el acumulado del año, estos vehículos presentan salidas netas de 1.310 millones de dólares.


El dato no significa que Europa haya quedado completamente fuera del radar inversor, pero sí refleja un mercado más selectivo. La salida de dinero se produce en un contexto en el que las bolsas europeas han seguido avanzando, aunque con una clara preferencia por determinados países, sectores y estilos de inversión.


Europa pierde flujos, pero no de forma uniforme



El informe de Bank of America muestra una diferencia clara entre fondos activos y pasivos. En lo que va de año, los fondos activos centrados en Europa acumulan salidas de 32.220 millones de dólares, mientras que los pasivos reciben entradas de 30.910 millones. Es decir, el dinero no abandona por completo Europa, pero sí sigue migrando desde la gestión activa hacia productos indexados.

Dentro del universo europeo, los valores del Stoxx Europe 600 registraron entradas por 650 millones de dólares la semana pasada. Las salidas activas, de 320 millones, quedaron más que compensadas por entradas pasivas de 970 millones.

La lectura es matizada: Europa sufre salidas a nivel de fondos, pero dentro del mercado europeo sigue entrando dinero en grandes valores líquidos y productos pasivos.


Reino Unido aguanta mejor que Alemania, Suiza y España



Por países, Bank of America detecta entradas en los mercados centrales y nórdicos, frente a salidas en la periferia. El Reino Unido fue el principal receptor de flujos la semana pasada, con entradas por 700 millones de dólares. También destacaron Suecia, con 120 millones, y Noruega, con 80 millones.

En el lado contrario, las mayores salidas se concentraron en Alemania, con 130 millones de dólares; Suiza, con 110 millones; y España, con 50 millones. La periferia europea registró en conjunto salidas moderadas, mientras que los países core y nórdicos mantuvieron mejor comportamiento relativo.

  • Mayores entradas: Reino Unido, Suecia y Noruega.
  • Mayores salidas: Alemania, Suiza y España.
  • Lectura regional: preferencia por mercados líquidos, defensivos y con mayor peso de energía, dividendos o grandes compañías.

Energía, alimentación y seguros lideran las entradas



Por sectores, la rotación tiene un sesgo defensivo. Bank of America señala que los defensivos recibieron entradas por 270 millones de dólares, recursos por 230 millones y financieras por 210 millones. En cambio, los cíclicos registraron salidas por 60 millones.


A nivel sectorial, energía lideró las entradas, con 260 millones de dólares, seguida de alimentación, bebidas y tabaco, con 130 millones, y seguros, con 110 millones. En el lado negativo, las mayores salidas afectaron a bienes y servicios industriales, salud y químicas.
El movimiento encaja con un mercado preocupado por la volatilidad energética, los tipos de interés y la desaceleración de algunas áreas cíclicas. El inversor busca estabilidad, caja y exposición a compañías capaces de sostener márgenes en un entorno más incierto.


Momentum, tamaño e ingresos ganan protagonismo



Por estilos, el dinero se dirige hacia momentum y tamaño. Ambos estilos encadenan siete semanas de entradas. La semana pasada, momentum recibió 440 millones de dólares y size otros 430 millones. En cambio, los estilos de mayor riesgo y crecimiento registraron salidas de 420 y 160 millones, respectivamente.

La preferencia por compañías grandes y con tendencia positiva confirma que el mercado no está comprando Europa de forma indiscriminada. El inversor se concentra en empresas líquidas, con mejor comportamiento relativo y mayor capacidad para atraer flujos pasivos.
El mensaje de los flujos es claro: no se busca beta europea pura, sino compañías grandes, defensivas, con dividendos o con momentum probado.

Más exposición a emergentes, menos a Estados Unidos



Otro cambio relevante aparece en la exposición geográfica de ingresos. Bank of America indica que las compañías europeas con exposición a mercados emergentes recibieron entradas por 430 millones de dólares, mientras que las expuestas a Europa desarrollada captaron 200 millones. La única categoría con salidas fue la de compañías europeas con mayor exposición a Estados Unidos.

Esta rotación sugiere que el mercado busca diversificación fuera del ciclo estadounidense, justo en un momento en el que Wall Street concentra buena parte de los flujos globales y las valoraciones tecnológicas siguen elevándose.


Dividendos, recompras y materias primas dominan las temáticas



Por temáticas, la más favorecida fue Income, que agrupa dividendos y recompras, con entradas por 260 millones de dólares. También destacó la sensibilidad a materias primas, con 190 millones. En cambio, las mayores salidas se produjeron en agua y residuos/circularidad, así como en demografía y envejecimiento.

Desde comienzos de 2021, Bank of America destaca que las mayores entradas acumuladas por temáticas se concentran precisamente en dividendos y recompras, demografía/envejecimiento e infraestructuras vinculadas a electrificación, energía limpia y moléculas. Esto confirma que el inversor europeo sigue valorando ingresos recurrentes, transición energética e infraestructuras, aunque con rotaciones tácticas relevantes.


Europa sube, pero el liderazgo es estrecho



A pesar de las salidas de fondos, el comportamiento de la bolsa europea no ha sido débil. El Stoxx Europe 600 acumula una subida del 7,69% en el segundo trimestre, frente a una ganancia histórica media del 1,1% en este periodo, según el análisis de Bank of America.
Sin embargo, las diferencias internas son notables. En el trimestre, tecnología destaca con una subida muy superior a su patrón histórico, mientras que energía mantiene un fuerte avance en el año. Por estilos, el factor riesgo ha tenido un comportamiento especialmente fuerte en mayo, superando en 16 de los 20 sectores europeos y en 8 de 8 países analizados.


Esto deja una lectura algo contradictoria: Europa registra salidas de fondos, pero dentro del mercado el dinero sigue encontrando oportunidades en áreas concretas. No hay una retirada total, sino una rotación intensa y muy selectiva.


Valoración: Europa no está cara, pero tampoco extremadamente barata



En valoración, Bank of America sitúa el PER adelantado de Europa en torno a 12,9 veces, cerca de sus medias históricas. El EV/EBITDA adelantado se sitúa en 8,8 veces y el ROE esperado a 12 meses en el 15,2%.

La rentabilidad por dividendo esperada alcanza el 3,7% y el flujo de caja libre esperado ofrece una rentabilidad del 5,1%. Son cifras razonables, pero no lo bastante extremas como para desencadenar por sí solas una entrada masiva de dinero si el sentimiento hacia Europa no mejora.

Europa ofrece valoración aceptable, dividendos y calidad, pero sigue compitiendo contra el magnetismo de Wall Street y la narrativa de inteligencia artificial estadounidense.


Riesgo para el momentum europeo



Un elemento adicional del informe es la señal de cautela sobre el momentum europeo. El indicador de convicción en momentum de Bank of America se sitúa en 29 puntos, por debajo del umbral de 30 que históricamente ha señalado riesgo de corrección o ruptura de este estilo.


Esto no implica necesariamente una caída inmediata del mercado, pero sí advierte de que algunas estrategias ganadoras pueden estar más expuestas a toma de beneficios. En un entorno de flujos selectivos, cualquier rotación de liderazgo puede tener un impacto relevante en carteras muy concentradas en momentum.

En conjunto, la fotografía de Bank of America muestra una Europa atractiva, pero no dominante. Los flujos siguen favoreciendo a Estados Unidos a escala global, mientras que dentro de Europa el dinero se refugia en grandes compañías, dividendos, defensivos, energía y exposición a emergentes. Para que el mercado europeo recupere tracción de forma más amplia, necesitará algo más que valoración: necesita una mejora clara de flujos, beneficios y confianza macroeconómica.

Bank of America



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#1521

El mercado empieza a mostrar señales de exceso especulativo


El actual mercado alcista empieza a recordar, según Lawrence Fuller, a la fase final de la burbuja tecnológica de finales de los años noventa. No se trata de afirmar que el techo del mercado esté necesariamente cerca, pero sí de advertir que las valoraciones extremas, la especulación y la fe casi ciega en nuevas tecnologías están alcanzando niveles que exigen prudencia.

Fuller sostiene que el mercado actual no puede compararse exactamente con 1999, pero sí muestra un patrón similar: entusiasmo desbordado por una gran narrativa tecnológica, fuerte entrada de dinero en compañías de crecimiento y múltiplos muy difíciles de justificar con beneficios reales a corto plazo.

La euforia por la IA se extiende a otros sectores

La inteligencia artificial sigue siendo el gran motor del mercado, pero la euforia ya no se limita a los grandes fabricantes de chips o a las plataformas tecnológicas. Según Fuller, los inversores están comprando cualquier compañía que publique un titular relacionado con IA, aunque el impacto sobre su negocio principal sea limitado.

Ese comportamiento se está trasladando también a valores vinculados al espacio, impulsados por la expectativa de la futura salida a bolsa de SpaceX. Compañías como Rocket Lab y AST SpaceMobile cotizan, según el análisis, a múltiplos de ventas de entre 75 y 100 veces, pese a no tener perspectivas claras de beneficios en este ejercicio ni en el próximo.

La advertencia es clara: cuando el mercado empieza a pagar 40, 50 o 100 veces ventas por compañías sin beneficios visibles, la relación entre precio y realidad empresarial se vuelve muy frágil.

El paralelismo con 1999

Fuller recuerda que a finales de los años noventa el mercado también justificaba valoraciones extremas con una historia tecnológica transformadora: internet. La inversión en infraestructura fue real, el crecimiento económico fue sólido y las compañías tecnológicas cambiaron el mundo. Pero eso no evitó una burbuja bursátil.

El autor ve hoy una dinámica parecida. La infraestructura de inteligencia artificial, los centros de datos, los chips y la memoria responden a una demanda real, pero eso no significa que cualquier precio esté justificado. La historia puede ser buena y, al mismo tiempo, la valoración ser excesiva.

La diferencia frente a 1999 es que todavía no se aprecia una sobrecapacidad clara. De hecho, la demanda de chips, memoria y centros de datos sigue superando la oferta disponible. Sin embargo, Fuller advierte de que ya empiezan a aparecer dinámicas de financiación circular que recuerdan al vendor financing de la burbuja puntocom.

Un contexto macro cada vez más incómodo

El problema no está solo en las valoraciones. El entorno macroeconómico también se ha vuelto más delicado. Fuller señala tres factores de riesgo: petróleo al alza, inflación repuntando y tipos de interés más altos.

El conflicto en Oriente Medio sigue sin resolverse, pese a los mensajes recurrentes de avances diplomáticos. El mercado ha reaccionado varias veces con subidas ante titulares sobre una posible solución entre Estados Unidos e Irán, pero la guerra continúa y el estrecho de Ormuz sigue siendo un foco crítico para los precios energéticos.

Si la inflación vuelve a acelerarse por el petróleo y los tipos suben en toda la curva, el golpe más fuerte debería recaer sobre los valores de mayor duración: compañías caras, sin beneficios cercanos y dependientes de expectativas futuras muy agresivas.

Las valoraciones especulativas pueden sobrevivir con tipos bajos y liquidez abundante. Con inflación persistente y tipos al alza, el margen de error se reduce drásticamente.

Una economía demasiado dependiente de la IA

Otra preocupación es la creciente dependencia de la economía estadounidense del ciclo de inversión en inteligencia artificial. Fuller describe el momento actual como una economía sostenida por dos pilares: el gasto de capital en IA y el consumo de los hogares de mayor renta.

En cambio, el 90% inferior de los hogares estadounidenses empieza a mostrar señales de presión por el aumento de precios y el deterioro de la renta real. El autor menciona el repunte de la morosidad en automóviles y tarjetas de crédito como señales de advertencia.

Por ahora, la inversión en IA y el consumo de los hogares más acomodados mantienen viva la expansión. Pero para Fuller, esa base empieza a parecer frágil en una fase avanzada del ciclo económico.

El PCE, nueva prueba para el mercado

La próxima prueba para los inversores llegará con el dato de inflación PCE, la referencia preferida de la Reserva Federal. El mercado espera una subida mensual del 0,5% y una tasa interanual del 3,8%, mientras que el PCE subyacente se situaría en el 0,3% mensual y el 3,3% anual.

Hasta ahora, los inversores han interpretado el repunte de inflación como un fenómeno temporal ligado a la guerra. Pero Fuller advierte de que esa lectura solo será válida si el conflicto se resuelve y la presión sobre el petróleo empieza a remitir.

Si los precios energéticos siguen elevados y la inflación se mantiene persistente, la Reserva Federal tendrá menos margen para relajar su política monetaria. Y ese escenario sería especialmente negativo para los activos más caros del mercado.

Reducir riesgo gradualmente

Fuller reconoce que intentar adivinar el techo exacto del mercado es inútil. Su planteamiento no consiste en salir de golpe, sino en reducir riesgo de forma gradual a medida que los principales índices siguen subiendo y las valoraciones se vuelven más exigentes.

Su tesis es que el mercado puede seguir avanzando durante un tiempo, como ocurrió en las fases finales de otras burbujas. Pero cuanto más se estiran las valoraciones y más empeora el entorno macro, más vulnerable se vuelve el mercado ante una corrección.

No se trata de negar la revolución de la IA, sino de recordar que incluso las grandes revoluciones tecnológicas pueden generar burbujas cuando el precio deja de importar.

En conjunto, el análisis plantea una advertencia táctica: el mercado sigue apoyado por una narrativa poderosa, pero las señales de especulación, el repunte de la inflación, el petróleo elevado y los tipos más altos hacen aconsejable proteger beneficios y reducir exposición en los segmentos más caros y vulnerables.




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#1522

El sp500 en 75 años nunca ha marcado un máximo anual en junio


Los índices europeos cotizan cerca de importantes resistencias de corto plazo, conformadas por los máximos del pasado mes de febrero.

Son niveles de 18.575 puntos en el IBEX35, 6.200 en el EUROSTOXX50 y 25.500 en el DAX 40.





El S&P500 sigue marcando récords históricos, marcando la novena semana consecutiva al alza, revalorizándose más de un 20% desde los mínimos del 30 de marzo. Como podemos ver debajo, desde 1950 el selectivo americano nunca ha marcado un máximo anual en junio, por lo que de asistir a nuevos máximos históricos en este mes, habríamos de esperar nuevos en los meses siguientes.


Los datos siguen hablando de subidas adicionales durante el resto del año, pese a puntuales correcciones. En la tabla inferior de Waynewhaley se muestra cómo desde 1950 en el 86% de las ocasiones (24 de 28) en las que se ha marcado un máximo de 12 meses en mayo, el resto del año (junio a diciembre) ha sido positivo (mediana +8,54%).

En la misma línea, desde 1950, cuando el S&P500 ha obtenido ganancias superiores al 8% en las 100 primeras sesiones del año (hasta el pasado 27 de marzo). En el 87% de las ocasiones (21 de 24) el resto del año también ha sido positivo (mediana +11,45%). Nótese que en dos de las tres ocasiones en las que el comportamiento fue negativo, apenas lo fue (-0,43% y -0,37%).
Los datos históricos siguen hablando de ser compradores en correcciones y de no esperar grandes tomas de beneficio. En la tabla inferior mostramos comportamientos históricos 100% positivos del S&P500, sugiriendo la probabilidad de precios por encima de 7.589 puntos para mediados de julio y en el peor de los casos, encima de 7.371 puntos para la misma fecha.


C.B.




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#1523

El mercado de valores puede estar a punto de quebrarse


El mercado estadounidense sigue marcando máximos, pero bajo la superficie empiezan a aparecer señales técnicas que merecen atención. Según Mott Capital Management, el S&P 500 podría estar entrando en una fase vulnerable por el fuerte aumento de la dispersión entre valores, impulsada principalmente por el rally de los semiconductores.


La lectura no es que el índice esté cayendo, sino algo más sutil: el mercado se está moviendo de forma cada vez más desigual. Algunas acciones vinculadas a semiconductores, inteligencia artificial y computación avanzada están registrando movimientos muy violentos, mientras la volatilidad del índice agregado sigue relativamente contenida.

La dispersión alcanza niveles poco habituales



El problema, según el análisis, no es solo que exista dispersión, sino el grado al que ha llegado. El índice de dispersión del S&P 500 se sitúa en torno a 42, un nivel que históricamente solo se ha superado durante episodios de fuerte tensión de mercado, como el shock del Covid en marzo de 2020 o las turbulencias arancelarias de abril de 2025.

Esta vez, sin embargo, la elevada dispersión no responde a una crisis generalizada, sino al comportamiento extremo de un grupo reducido de acciones. El resultado es un mercado en el que los movimientos individuales empiezan a pesar mucho más que la dirección conjunta del índice.

Cuando la volatilidad de las acciones individuales sube mucho más que la del índice, el mercado puede parecer tranquilo por fuera, pero estar más tensionado por dentro.

El VIX no cuenta toda la historia



Una de las señales más relevantes está en la diferencia entre la volatilidad implícita de los componentes del S&P 500 y la volatilidad del propio índice. El VIX se mantiene cerca de niveles bajos, alrededor de 15 puntos, mientras que la volatilidad implícita de las acciones individuales se sitúa mucho más arriba.

Según Mott Capital, el diferencial entre ambas métricas se ha ampliado hasta niveles récord. Esto refleja un mercado con baja correlación: los valores no se están moviendo todos en la misma dirección, sino que determinados nombres concentran una parte desproporcionada del movimiento.

Este tipo de entorno puede parecer saludable porque el índice no muestra estrés evidente, pero también puede indicar fragilidad. Cuando la correlación cae demasiado y la dispersión se estira, el mercado queda más expuesto a un cambio brusco de liderazgo.

Semiconductores: el motor y el riesgo



El principal detonante de esta situación es el rally de los semiconductores. Tras los resultados de Nvidia, el patrón habitual habría sido una cierta normalización de la volatilidad. Sin embargo, esta vez no se ha producido ese “reinicio”. Al contrario, la volatilidad implícita ha seguido aumentando en valores como Micron, AMD y otros nombres del sector.


Esto sugiere que el mercado no solo está comprando crecimiento, sino también pagando cada vez más por exposición alcista a través de opciones. La presencia de un sesgo hacia las opciones de compra indica un posicionamiento agresivo en favor de nuevas subidas.


El riesgo no está en que los semiconductores sean una mala temática. El riesgo está en que el posicionamiento alcista se haya vuelto demasiado intenso y concentrado.

Un mercado estirado y vulnerable



El análisis compara el escenario actual con el verano de 2024, cuando también se alcanzaron niveles extremos de dispersión y baja correlación antes de una fase de reversión rápida. La historia no tiene por qué repetirse exactamente, pero sí ofrece una advertencia: cuando el mercado llega a ciertos límites de dispersión, el desenlace puede ser brusco.

La clave está en que este tipo de desequilibrios no suele corregirse lentamente. Si los inversores empiezan a cerrar posiciones en los valores más sobrecomprados, la caída puede extenderse rápidamente por la cadena de nombres más favorecidos por la narrativa de inteligencia artificial y semiconductores.

Además, a medida que estas compañías aumentan su peso en los índices, sus movimientos tienen más capacidad para influir en el conjunto del mercado. Lo que empieza como una rotación en un sector puede terminar afectando al S&P 500 si los nombres líderes son suficientemente grandes.

La lectura para los inversores



La conclusión no es que haya que abandonar automáticamente la renta variable ni que el mercado vaya a romper de forma inminente. La tendencia sigue siendo positiva y la inteligencia artificial continúa actuando como un potente motor de flujos y expectativas.

Pero el mensaje técnico es claro: el mercado está más frágil de lo que sugiere un VIX bajo. La dispersión extrema, la baja correlación y la volatilidad elevada en valores individuales indican que parte del rally se ha vuelto muy dependiente de un grupo reducido de acciones.

Para el inversor, esto exige más disciplina. No tiene sentido negar la tendencia, pero tampoco perseguir sin control los valores más calientes del mercado. En fases así, conviene vigilar los niveles técnicos, evitar concentraciones excesivas y considerar coberturas si la exposición a tecnología, semiconductores o momentum es demasiado elevada.

El mercado puede seguir subiendo, pero la estructura interna empieza a mostrar tensión. Y cuando un índice parece tranquilo mientras sus componentes se mueven con violencia, la calma puede ser más frágil de lo que aparenta.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1524

Re: Historias de la Bolsa.

  #LFVN, posible SHORT SQUEEZE; al cerrar por encima de $8.20, hay casi 1.7 millones de posiciones cortas perdedoras, ya que el mínimo anterior de posiciones cortas se registró el 31 de octubre alrededor de ese precio; y desde el 7 de mayo, cuando cotizaba a $5 las nuevas posiciones cortas están pagando al menos una rentabilidad anual de más del 60% con picos por encima de 100%.

Desde abril sube +100%, tiene casi 40% cortos con +10días para cubrir y sin apenas acciones para prestar; además pasó ayer el ex-dividendo y aún así se dispara +20%.

Se está comentando ya como posible SHORT SQUEEZE entre las tendencias en reddit  y stocktwist https://stocktwits.com/symbol/LFVN

No es asesoramiento ni consejo de inversión 
#1525

Bill Ackman ve a los inversores repitiendo el error de la burbuja puntocom


 
Bill Ackman cree que el mercado está volviendo a caer en una vieja trampa: perseguir con entusiasmo la última gran narrativa y olvidarse de compañías de enorme calidad que quedan temporalmente fuera del foco. Según recoge Barbara Kollmeyer en MarketWatch, el fundador de Pershing Square compara el momento actual con lo ocurrido durante la burbuja puntocom del año 2000.

La idea de Ackman es sencilla: los inversores tienden a dirigir todo el capital de corto plazo hacia “lo nuevo”. Hoy, esa nueva frontera son los chips, los semiconductores, la energía y toda la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial. Pero, en ese proceso, algunas compañías tecnológicas consolidadas estarían siendo tratadas como si ya pertenecieran al pasado.

El paralelismo con el año 2000



Ackman recuerda que, en plena euforia por internet, muchos inversores despreciaban negocios de calidad por considerarlos “viejos”. El ejemplo más claro fue Berkshire Hathaway, que llegó a cotizar a una de las valoraciones más bajas de su historia mientras el mercado se volcaba en las compañías puntocom.

Para el gestor, algo parecido podría estar ocurriendo ahora. La diferencia es que, en esta ocasión, las compañías ignoradas no son negocios tradicionales, sino gigantes tecnológicos ya rentables, muy consolidados y con una exposición directa a la inteligencia artificial.

El mensaje de Ackman no es que la IA sea una burbuja sin fundamento. Su advertencia es que el mercado podría estar confundiendo novedad con calidad y dejando pasar empresas excelentes por perseguir los segmentos más calientes del momento.

Microsoft, Amazon y Meta, entre sus grandes apuestas



Según Ackman, compañías como Microsoft, Amazon y Meta estarían siendo infravaloradas por el mercado. Las tres forman parte de sus posiciones y, en su opinión, combinan calidad, escala, capacidad de inversión y exposición real a la inteligencia artificial.

En el caso de Microsoft, Ackman explicó que tomó una nueva posición en febrero, después de que la acción cayera tras resultados. Para él, la compañía sigue siendo una de las ganadoras estructurales de la IA, aunque el mercado parezca más interesado en nombres directamente vinculados a chips o infraestructura.

El gestor considera que hoy todas las compañías están, de una forma u otra, expuestas a la inteligencia artificial. Algunas se beneficiarán de ella; otras sufrirán disrupción. Por eso, el análisis de largo plazo debe centrarse en entender qué negocios serán reforzados por la IA y cuáles pueden quedar erosionados.

El riesgo para el software tradicional



Ackman se muestra mucho más prudente con determinadas compañías de software que no estén plenamente adaptadas a la inteligencia artificial. En su opinión, algunos negocios que durante años han disfrutado de márgenes muy elevados gracias a productos de nicho podrían ver amenazado su modelo.

El gestor menciona que cualquier compañía de software debe ser hoy “lo más AI-enabled posible”. La razón es clara: si una empresa cobra precios elevados por herramientas que la inteligencia artificial puede replicar, abaratar o integrar en plataformas más amplias, su poder de fijación de precios puede deteriorarse rápidamente.

En este sentido, Ackman señala que habría que analizar con especial cuidado compañías como Salesforce, dentro de un sector que ya ha sufrido presión bursátil este año.

SpaceX y OpenAI, las futuras salidas a bolsa que mira el mercado



El inversor también se refirió a posibles salidas a bolsa como SpaceX y OpenAI. Sobre SpaceX, Ackman destaca su posición casi monopolística en lanzamientos espaciales de bajo coste, un mercado que podría ganar importancia estratégica durante los próximos años.
En cuanto a OpenAI, considera que su modelo de negocio es interesante, aunque cree que la compañía tendrá que explicar con claridad cómo está comprometiendo capital y cómo puede convertir su liderazgo tecnológico en retornos económicos sostenibles.

La lectura de fondo es relevante para el inversor: no basta con comprar “IA” de forma genérica. Hay que distinguir entre compañías que capturarán valor, negocios que serán presionados y valores de calidad que el mercado puede estar dejando temporalmente de lado.

Una advertencia para no perseguir solo lo más caliente



La reflexión de Ackman llega en un momento en el que buena parte del capital se concentra en semiconductores, infraestructura energética y compañías directamente asociadas al despliegue de la IA. Esa tendencia puede tener fundamento, pero también aumenta el riesgo de pagar precios excesivos por los nombres más evidentes.

Su mensaje no es abandonar la inteligencia artificial, sino evitar una lectura demasiado superficial. En fases de entusiasmo, el mercado suele confundir lo nuevo con lo inevitable y lo aburrido con lo irrelevante. La historia demuestra que esa distinción puede salir cara.


Para Ackman, la oportunidad podría estar precisamente en los grandes negocios de calidad que el mercado está tratando con menos entusiasmo por no parecer “la nueva novedad”. Microsoft, Amazon y Meta serían, en su opinión, ejemplos claros de compañías que siguen teniendo un papel central en la próxima fase tecnológica.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1526

Re: Bill Ackman ve a los inversores repitiendo el error de la burbuja puntocom

 No perseguir solo a la más caliente, es un buen remedio de Bill. Saludos.
#1527

Las “megafuerzas” están cambiando la inversión


BlackRock considera que los inversores deben adaptar sus carteras a un entorno dominado por grandes fuerzas estructurales. Según el BlackRock Investment Institute, la inteligencia artificial, los cambios demográficos, la fragmentación geopolítica y la transición energética están modificando las reglas tradicionales de la inversión.


La gestora sostiene que ya no basta con construir una cartera y revisarla de forma ocasional. En su opinión, los inversores deberían evaluar con mayor frecuencia sus grandes decisiones de asignación de activos y tener preparado un plan alternativo si el escenario cambia.

La IA sigue siendo el gran eje de inversión



Entre sus principales recomendaciones, BlackRock mantiene una visión positiva sobre los activos vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial. La firma favorece especialmente la infraestructura que permite sostener esta expansión: semiconductores, redes eléctricas, centros de datos y equipos tecnológicos.

La lógica es clara: no se trata solo de acertar qué compañía ganará la carrera de la IA, sino de invertir en los sectores que suministran los recursos necesarios para que esa carrera continúe.

Para BlackRock, lo relevante no es únicamente dónde cotiza una empresa, sino qué hace realmente y qué factores impulsan sus ingresos.

Sobreponderación en bolsa estadounidense



BlackRock mantiene una posición favorable hacia la renta variable estadounidense, apoyándose en el crecimiento de los beneficios empresariales y en el impacto que la inteligencia artificial puede seguir teniendo sobre los márgenes y la productividad.


En mercados emergentes, la gestora prefiere países que fabrican componentes críticos para la IA, así como exportadores de materias primas que podrían beneficiarse de precios más altos de la energía y de determinados recursos básicos.

Cautela con la deuda pública a largo plazo



En renta fija, BlackRock se muestra prudente con los bonos soberanos de largo vencimiento. La gestora mantiene una posición infraponderada en deuda pública estadounidense a largo plazo, al considerar que los riesgos de inflación y el aumento de las primas por plazo pueden seguir presionando al alza las rentabilidades.
También mantiene cautela con los bonos del Gobierno japonés, donde espera nuevas subidas de rendimientos por el avance de los tipos de interés y la elevada emisión de deuda.
La conclusión de BlackRock es que el inversor debe ser más selectivo: menos dependencia de los índices tradicionales y más atención a los motores reales de ingresos de cada compañía o activo.

Dónde ve mejores oportunidades



Frente a la deuda pública a largo plazo, BlackRock prefiere la deuda en divisas fuertes de mercados emergentes, especialmente en países con exposición favorable a materias primas. También ve atractivo en los títulos hipotecarios de agencias estadounidenses, que ofrecen mayores rendimientos que los bonos del Tesoro con un perfil de riesgo relativamente similar.


La gestora también mantiene interés por la renta variable ligada a infraestructuras y por el crédito privado a largo plazo, dos áreas que pueden beneficiarse de la demanda generada por la IA y de la reconfiguración geopolítica global.

El mensaje de fondo es que la inversión entra en una fase más compleja. Las grandes tendencias estructurales pueden seguir creando oportunidades, pero también exigirán más flexibilidad, más selección y menos confianza ciega en las fórmulas tradicionales de cartera.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1528

Se avecina una tormenta inflacionaria en el Océano Pacífico, y su cartera de inversiones no está preparada


Los inversores que esperan una rápida normalización de la inflación podrían estar subestimando un nuevo riesgo: el impacto de un posible El Niño severo sobre los precios mundiales de las materias primas agrícolas. Según recoge MarketWatch, varios analistas advierten de que este fenómeno climático podría alterar cosechas clave y mantener la inflación por encima de lo previsto.


La tesis es sencilla: aunque una desescalada en Oriente Medio pueda aliviar parte de la presión energética, el clima podría tomar el relevo como nuevo foco inflacionista. Un episodio fuerte de El Niño tiende a provocar sequías, inundaciones y alteraciones de temperaturas en distintas regiones productoras, con efectos directos sobre alimentos básicos.

Los alimentos vuelven al centro del riesgo inflacionista



Los cultivos más sensibles serían el trigo, el arroz, el algodón, el azúcar, el cacao y el aceite de palma. Según los analistas de Marex citados por MarketWatch, un fenómeno de El Niño intenso puede elevar los precios mundiales de los alimentos hasta un 9%.

La NOAA estima que la probabilidad de que se produzca El Niño este año supera el 90%, con una posibilidad relevante de que sea especialmente potente. El riesgo no es menor anteriores episodios de El Niño ya provocaron daños importantes en cosechas y repuntes significativos en productos agrícolas.

La inflación puede dejar de ser solo una historia de petróleo y tipos de interés para convertirse también en una historia de clima, alimentos y escasez agrícola.


La desinflación pierde fuerza



El problema es que este riesgo climático llega en un momento en el que las fuerzas desinflacionistas parecen débiles. Chris Faulkner-MacDonagh, de T. Rowe Price, advierte de que la economía estadounidense podría estar en una posición vulnerable ante una nueva crisis inflacionaria.

China ha reducido capacidad productiva para sostener precios, lo que encarece costes para fabricantes nacionales y extranjeros. Al mismo tiempo, la construcción masiva de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial está elevando los precios de componentes tecnológicos como la memoria DRAM, reduciendo la tradicional presión bajista del sector tecnológico sobre la inflación.

A esto se suma que los precios del petróleo podrían no volver tan rápido a los niveles previos al conflicto con Irán. Según analistas de Jefferies citados en el artículo, los mercados de futuros apuntan a que el crudo podría mantenerse durante los próximos años entre 10 y 15 dólares por barril por encima de los niveles anteriores a la guerra.

Cómo proteger la cartera ante una inflación persistente



Si la inflación se mantiene elevada durante más tiempo, los inversores deberían revisar su exposición a activos capaces de proteger poder adquisitivo. El artículo apunta a varias alternativas:

  • Materias primas, a través de vehículos diversificados como fondos cotizados ligados a commodities.

  • Empresas agrícolas, especialmente fertilizantes y maquinaria, donde destacan nombres como Nutrien y Deere.

  • Oro, ya sea mediante ETF como GLD o compañías de royalties como Franco-Nevada y Wheaton Precious Metals.

  • Activos inmobiliarios, a través de REIT con carteras diversificadas y capacidad de preservar valor en entornos inflacionistas.

La protección frente a la inflación no consiste en apostar por un único activo, sino en combinar exposición a materias primas, activos reales y compañías con capacidad de trasladar precios.

El escenario más incómodo para los mercados sería una inflación que no solo no cede, sino que vuelve a acelerarse por factores fuera del control directo de los bancos centrales. En ese caso, las expectativas de bajadas de tipos se verían cuestionadas y las carteras demasiado concentradas en activos de larga duración podrían volver a sufrir presión.

La conclusión es clara: el mercado puede estar demasiado confiado en una desinflación rápida. Si El Niño se confirma con fuerza y los precios agrícolas repuntan, la inflación podría convertirse de nuevo en el principal riesgo para consumidores, bancos centrales e inversores.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1529

Estas Las probabilidades de que se produzcan mercados bajistas en cada índice bursátil este verano.


 
Según CNBC, la presión sobre las acciones de inteligencia artificial y semiconductores ha arrastrado a los grandes índices después de un intento fallido de rebote. La pregunta ahora no es solo si la corrección continuará, sino hasta dónde podría llegar si se acelera la salida de capital de las grandes tecnológicas.


El S&P 500 tiene una probabilidad moderada de caída bajista



Para el S&P 500, una caída del 20% desde su máximo de cierre de 7.610 puntos implicaría un descenso hasta la zona de 6.088 puntos. Las opciones de venta sobre el índice descuentan una probabilidad del 10,5% de que cierre en ese nivel el 31 de agosto.


Sin embargo, la probabilidad de tocar ese nivel en algún momento antes de esa fecha suele ser aproximadamente el doble, lo que situaría el riesgo en torno al 21%. No es el escenario central, pero tampoco es despreciable.

El mercado de opciones no está descontando un desplome como escenario base, pero sí reconoce que la probabilidad de una caída severa ha aumentado con la presión sobre tecnología.



El Nasdaq concentra el mayor riesgo



El riesgo es más alto en el Nasdaq 100. Las opciones sugieren una probabilidad de alrededor del 32% de que el índice toque niveles compatibles con una caída del 20% antes de finales de agosto. La razón es clara: la volatilidad está mucho más concentrada en las grandes tecnológicas y en los valores ligados a la inteligencia artificial.

La volatilidad implícita del Nasdaq 100 se sitúa cerca de 33, frente a aproximadamente 22 en el S&P 500. Esa diferencia refleja el castigo específico en las grandes ganadoras del rally de IA, donde muchos inversores están reduciendo posiciones después de subidas muy intensas.


  • S&P 500: probabilidad aproximada del 21% de tocar zona de mercado bajista.

-      Nasdaq 100: probabilidad aproximada del 32%.

  • Russell 2000: probabilidad aproximada del 24%.

  • Factor clave: volatilidad concentrada en tecnología e inteligencia artificial.

SpaceX añade presión táctica



Scott Bauer, consejero delegado de Prosper Trading Academy, considera que las probabilidades parecen elevadas en el Nasdaq y bajas en el S&P 500. Su lectura es que la volatilidad individual de las grandes tecnológicas está afectando especialmente al índice tecnológico, aunque ya se encuentra en niveles extremos.

También apunta a un elemento táctico: ventas por miedo a quedarse fuera de la OPV de SpaceX. Algunos inversores estarían reduciendo posiciones en tecnología para liberar liquidez antes de la salida a Bolsa, lo que amplifica la presión sobre el Nasdaq.


La OPV de SpaceX puede estar funcionando como un drenaje temporal de liquidez dentro del propio sector tecnológico, especialmente en valores con fuertes ganancias previas.

Las pequeñas compañías quedan en una zona intermedia



En el caso del Russell 2000, la volatilidad implícita a 30 días ronda 29. Las opciones asignan una probabilidad aproximada del 24% a que el índice pierda al menos un 20% antes del 31 de agosto.


Las pequeñas compañías no están tan expuestas al ajuste específico de las megatecnológicas, pero sí son vulnerables a tipos altos, menor liquidez y deterioro del apetito por riesgo. Por eso su probabilidad de caída severa queda entre el S&P 500 y el Nasdaq 100.


Lectura para inversores



El mensaje del mercado de opciones es claro: no hay pánico generalizado, pero sí un aumento del riesgo bajista. La tecnología ha sido el motor del rally y ahora también es la fuente principal de volatilidad. Si las ventas en IA y semiconductores se estabilizan, el mercado puede evitar una corrección mayor. Si continúan, el Nasdaq seguirá siendo el índice más vulnerable.


Para los inversores, la clave está en no extrapolar el rally anterior ni asumir que cualquier caída es automáticamente una oportunidad. Las probabilidades implícitas no son una predicción exacta, pero sí reflejan que el mercado está pagando más por protección. Y eso suele ocurrir cuando el equilibrio entre euforia, concentración y riesgo empieza a deteriorarse.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1530

El Mercado está experimentando un momento de "Saltar el Tiburón"


 
El mercado estadounidense podría estar acercándose a un momento de exceso difícil de ignorar. Según Bret Jensen, de Seeking Alpha, las bolsas cotizan en niveles de valoración muy elevados, alimentadas por la narrativa de la inteligencia artificial, el enorme gasto de las grandes tecnológicas y el entusiasmo desatado por nuevas salidas a bolsa como la de SpaceX.


Jensen no sostiene que las valoraciones extremas sean por sí solas el detonante de una caída, pero sí recuerda que, cuando una burbuja estalla, esos niveles suelen determinar la magnitud del ajuste posterior. El precedente más evidente fue el estallido de internet a partir del año 2000, cuando el Nasdaq llegó a perder cerca del 80% desde máximos.


SpaceX, símbolo del exceso de valoración



El autor sitúa la OPV de SpaceX como una posible señal de euforia. La compañía protagonizó la mayor salida a bolsa de la historia de Estados Unidos y cerró su primera sesión con una capitalización superior a los 2,1 billones de dólares, pese a haber registrado pérdidas cercanas a 5.000 millones en 2025 sobre ingresos de unos 18.700 millones.

Eso implica un múltiplo precio/ventas cercano a 113 veces, una cifra que hace que incluso Tesla parezca razonablemente valorada en comparación. El problema no es solo la calidad del negocio, sino la cantidad de crecimiento futuro que el mercado ya está descontando.
La advertencia central es clara: el mercado está comprando historias de crecimiento extremo a precios que dejan muy poco margen para la decepción.

La IA exige una financiación masiva



El segundo gran foco de riesgo está en los hiperescaladores, que están elevando de forma agresiva su inversión en centros de datos para IA. Alphabet, Oracle y otras grandes tecnológicas están recurriendo a deuda, ampliaciones de capital y estructuras financieras complejas para sostener ese gasto.


Oracle, por ejemplo, prevé un fuerte aumento del capex en su ejercicio fiscal 2027 tras haber generado flujo de caja libre negativo en el ejercicio anterior. Además, parte relevante de los compromisos ligados a infraestructura de IA se está canalizando fuera de balance mediante vehículos especiales, compras comprometidas y futuros arrendamientos de centros de datos.


El eslabón débil: OpenAI y Anthropic



Jensen también apunta a un riesgo circular: una parte significativa de la capacidad de computación que están construyendo las grandes tecnológicas depende de la demanda futura de compañías como OpenAI y Anthropic, que aún no están cerca de ser rentables.
Si estas empresas no logran escalar ingresos y beneficios al ritmo que exige el mercado, toda la cadena de inversión en IA podría quedar bajo presión. A ello se suma la competencia de modelos chinos más baratos, posibles guerras de precios y dudas sobre la existencia de verdaderos fosos competitivos duraderos.


La cuestión no es si la IA será importante. Lo será. La cuestión es si las valoraciones actuales, el gasto comprometido y la financiación necesaria ya han ido demasiado lejos.



Una señal incómoda para el mercado



El artículo concluye con dos señales de alerta adicionales: Meta estaría limitando el uso interno de IA para contener costes, mientras que SoftBank no habría conseguido financiación con garantía sobre su participación en OpenAI ni siquiera con un préstamo muy conservador frente al valor teórico de esa posición.


Todo esto ocurre, además, con una prima de riesgo de la renta variable en niveles negativos, una situación históricamente poco habitual. La conclusión de Jensen es que el mercado puede seguir subiendo a corto plazo si mejora el frente geopolítico, pero la estructura de fondo empieza a parecer cada vez más vulnerable.


La lectura para inversores es prudente: cuando una narrativa excelente exige deuda creciente, beneficios futuros muy inciertos y múltiplos extremos, el riesgo no está en que la historia sea falsa, sino en que el precio ya sea demasiado optimista. 





No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.