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CÓDIGO AMIGO

Gestión inteligente del capital con Trade Republic: IBAN español y 2% de remuneración sin límite de saldo

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#1381

“Casi todos los activos están sobrevalorados y el dólar dejará de protegerte”.


Según la última intervención de Jeffrey Gundlach —el conocido “rey de los bonos”— los inversores afrontan un momento especialmente delicado.

A su juicio, la mayoría de los activos financieros están sobrevalorados y comienza a ser imprescindible una reorientación estratégica lejos del dólar y del predominio de los mercados estadounidenses.


A continuación presentamos, en formato claro y estructurado, las claves más relevantes de su análisis, mencionando de forma periódica al propio Gundlach como fuente original.

Asignación recomendada: menos acciones y más diversificación internacional


Según Gundlach, los inversores deberían reducir la exposición total a renta variable hasta un máximo del 40%, priorizando acciones no estadounidenses para mitigar el impacto de la depreciación del dólar. Esta visión rompe con la tradicional asignación 60/40, que considera inadecuada en el entorno actual.

  • El dólar ha mostrado debilidad persistente, lo que favorece a mercados emergentes y a Europa.

  • Los emergentes en divisa local y la renta variable europea han ofrecido retornos muy superiores para inversores en dólares.

Riesgos crecientes en renta fija y crédito privado


Gundlach propone reducir la exposición a bonos desde el clásico 40% hacia niveles del 25%, reforzando posiciones en renta fija no denominada en dólares. Afirma que los mercados emergentes están siendo uno de los sectores con mejor rendimiento del año.
El gestor vuelve a insistir en la existencia de una crisis latente en el crédito privado, citando valoraciones poco transparentes, volatilidad oculta y una asignación desmesurada hacia este tipo de activos.

El oro ya ha cumplido: ajuste de asignación


Después de un fuerte rally del oro, Gundlach considera que una exposición cercana al 15% es suficiente, frente al 25% que recomendaba meses atrás. Tal y como recuerda, el metal se ha comportado extremadamente bien y sigue siendo un vehículo destacado dentro de los activos reales.

El resto, en efectivo: valoraciones extremas y mercado especulativo


Según Gundlach, las valoraciones del mercado estadounidense se encuentran entre las más elevadas de su carrera. Afirma que los indicadores clásicos están “por las nubes” y que la especulación es evidente, especialmente en el universo de la inteligencia artificial.
Utiliza el paralelismo con la burbuja tecnológica de los 90 para advertir que los mercados tienden a sobrevalorar rápidamente las grandes transformaciones.

Advertencia sobre el dólar: “apostar por su dominio generará pérdidas”


Gundlach sostiene que el excepcionalismo estadounidense no puede prolongarse indefinidamente y que los inversores suelen tardar demasiado en adaptar sus carteras tras ciclos largos de rentabilidad superior. Según su visión, mantener confianza total en el dólar como activo dominante puede generar pérdidas significativas.

Crisis silenciosa: señales de estrés en crédito corporativo


El “rey de los bonos” recuerda que la fragilidad del crédito privado ya se refleja en quiebras recientes de compañías estadounidenses y en advertencias de ejecutivos como el propio CEO de JPMorgan. Según Gundlach, este será un punto crítico a monitorear en los próximos trimestres.


En conjunto, su mensaje apunta a un entorno donde la prudencia, la liquidez y la diversificación internacional son claves para proteger el capital en un mercado que él considera claramente sobrevalorado.






No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1382

Las grietas ya son visibles: la “burbuja de todo” entra en fase de tensión global


Según expone Bret Jensen, aunque los resultados explosivos de NVIDIA dieron un respiro puntual al mercado en noviembre, ese alivio es probablemente temporal. Las valoraciones siguen en niveles históricamente extremos y múltiples activos están mostrando señales claras de agotamiento.

Valoraciones históricamente elevadas



Los principales indicadores de valoración –como la ratio Market Cap / PIB y el Shiller P/E– siguen en niveles que recuerdan a los grandes techos de mercado del pasado. Aunque la estacionalidad (rally de Navidad, ventana de maquillaje de carteras) podría sostener los índices a corto plazo, esas métricas siguen apuntando a vulnerabilidad estructural.

La burbuja de la IA empieza a mostrar grietas



Jensen destaca dos problemas crecientes en las grandes tecnológicas:
Contabilidad agresiva para alargar la vida útil de GPUs de 3 a 5 años, inflando artificialmente beneficios.

Dependencia creciente de la deuda para financiar megacentros de datos, lo que reduce la capacidad de recompras y eleva costes financieros.

A empresas como Oracle, Meta y Amazon ya no les basta con el flujo de caja: recurren a emisiones multimillonarias de bonos para sostener el despliegue de infraestructura de IA.

Cripto: un pinchazo silencioso



La corrección de Bitcoin —que ha caído más del 25% desde los máximos de octubre— y movimientos similares en Ethereum apuntan a un estallido parcial de la burbuja cripto. Este retroceso ha recibido poca atención mediática, pero muestra un deterioro en el apetito especulativo.

Deuda soberana: un riesgo creciente



Estados Unidos supera los 38 billones de dólares en deuda y un ratio del 120% sobre PIB. La necesidad de refinanciar a tipos más altos mantiene las hipotecas prácticamente en niveles de 2024 a pesar de los recortes de la Fed.

Japón está aún peor: con una deuda superior al 260% del PIB y los bonos a 20 y 30 años en máximos desde 1999. Jensen advierte que el repunte de los rendimientos japoneses podría tener consecuencias globales.

El autor señala que la combinación de deuda récord, burbujas especulativas y tensiones en el mercado de bonos constituye uno de los entornos más frágiles de los últimos años.

Vivienda y comercial: dos burbujas en fase de ajuste



En el mercado residencial, los condominios están liderando las caídas, replicando patrones previos a correcciones más amplias. En el segmento comercial (CRE), la situación es aún más grave:

• desplome de oficinas en grandes ciudades,

• teletrabajo estructural,

• costes de mantenimiento disparados,

• tasas de impago en CMBS acercándose al 12%, superando niveles de la crisis de 2008.
Con más de 1,3 billones de dólares en deuda ligada a oficinas y 2,3 billones en multifamily, Jensen considera este uno de los mayores focos de vulnerabilidad a corto plazo.

Posicionamiento del autor: extrema cautela



El autor mantiene una postura altamente defensiva:

75% de su cartera en estrategias de covered calls,

1% en “trades Armageddon” para escenarios de caídas del 20–30%,

• el resto en tesorería a corto plazo y liquidez.

Jensen recuerda que las burbujas pueden durar más de lo razonable —citando la famosa “exuberancia irracional” de Greenspan en 1996—, pero afirma que las grietas actuales ya son demasiado visibles como para ignorarlas.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1383

Esto es una burbuja”: los ocho indicadores que ya no pueden ignorarse en Wall Street


 
Según expone Rational Techne, el mercado actual reúne con una claridad inusual todos los ingredientes clásicos de una burbuja financiera. Desde valoraciones extremas hasta un relato colectivo desbordado por la inteligencia artificial, pasando por especulación masiva, apalancamiento excesivo y concentración extrema en las grandes tecnológicas. Su tesis es contundente: quien quiera reducir riesgo, debe hacerlo ahora.

1. Un relato dominante controla el mercado



El auge de la IA como revolución histórica ha capturado la imaginación colectiva. Desde 2022, buena parte de las ganancias del mercado proviene del entusiasmo por este tema, con expectativas prácticamente ilimitadas. La narrativa deja espacio para proyecciones exageradas y valoraciones que rara vez se justifican con datos actuales.

2. Valoraciones en niveles históricamente insostenibles



Métricas como el Shiller P/E y el Market Cap to GDP se encuentran cerca de máximos históricos. Esto implica que el mercado descuenta un futuro extremadamente optimista, algo estadísticamente improbable. A estos niveles, la posibilidad de que los beneficios futuros superen las expectativas es muy baja.

3. La ilusión de “esta vez es diferente”



La convicción de que la IA transformará radicalmente la economía ha llevado a muchos inversores —especialmente los más jóvenes— a creer que no existen paralelismos históricos. Pero el autor recuerda que lo mismo ocurrió con los ferrocarriles, el automóvil, el internet y otras revoluciones tecnológicas: la tecnología transforma, pero las burbujas siempre estallan.

4. Especulación desbordada



El entorno actual está plagado de especulación: — start-ups de IA sin beneficios que logran financiación masiva, — empresas tecnológicas sobrevaloradas, — oro y criptomonedas en modo especulativo.
Para el autor, “sabemos lo que es especulación cuando la vemos”, y hoy está prácticamente en todas partes.

5. El mercado ya no reacciona a las malas noticias



Conflictos geopolíticos, tensiones internas en EE. UU., enfriamiento del empleo: nada ha detenido la subida. En un mercado sano, las malas noticias importan; en una burbuja, la narrativa domina sobre los datos.

6. Uso extremo de apalancamiento



Como en otras burbujas, inversores cargados de deuda empujan precios aún más alto. Según el autor, se repite el patrón histórico: se toma demasiado riesgo justo en el techo y se reduce demasiado tarde, en los suelos.

7. Concentración brutal en pocas acciones



Las ocho mayores empresas del S&P 500 —todas relacionadas con IA— representan ya más del 37% del índice. En la burbuja puntocom, las diez mayores apenas rozaron el 27%. La concentración actual es, por tanto, mayor y más peligrosa.

8. Capex descomunal en IA y centros de datos



El gasto en centros de datos y GPUs es gigantesco y creciente. A diferencia de infraestructuras históricas (ferrocarril, fibra óptica), cuyo uso perduró, el autor duda de que GPUs con vida útil corta generen un retorno sostenible. Las inversiones son tan masivas que podrían resultar económicamente inviables si la demanda no crece como se promete.
Rational Techne concluye que todos los indicadores clásicos están encendidos. “Si parece un pato y suena como un pato… probablemente es un pato”. Para él, estamos ante una burbuja evidente, visible incluso antes de que estalle.

Conclusión: momento claro para reducir riesgo



El autor aconseja vender posiciones de alto riesgo y considerar incluso estrategias bajistas selectivas. No se trata de acertar el punto exacto del techo, sino de aprovechar que el mercado aún ofrece precios elevados para reducir exposición antes de que llegue el ajuste. En su visión, mientras todos siguen siendo codiciosos, este es el momento de ser prudente.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1384

El mercado está caro, pero no irracional: el verdadero peligro está en las valoraciones extremas


 
El rally tecnológico de 2025 ha despertado temores de una nueva burbuja, especialmente en torno a la inteligencia artificial. Sin embargo, como señala el analista Jonathan Weber, la situación actual difiere de forma sustancial de episodios pasados como la burbuja puntocom o la explosión del sector del cannabis.

¿Por qué vuelve el debate sobre la burbuja?



Las advertencias recientes del CEO de Alphabet, Sundar Pichai, sobre “elementos de irracionalidad” en el mercado de IA han reavivado la discusión. El escenario se vio reforzado por la reacción negativa del mercado tras los sólidos resultados de NVIDIA, en un contexto de preocupación por un posible freno del crecimiento en 2026.


Similitudes y diferencias con la burbuja puntocom



A diferencia de finales de los 90, los actuales líderes de IA —como NVIDIA, AMD, Microsoft u Oracle— poseen modelos de negocio rentables, productos reales y un crecimiento sólido. No obstante, algunos valores muestran valoraciones estiradas, lo que recuerda ciertos excesos históricos.


Durante la puntocom, muchas compañías ni siquiera tenían ingresos. Hoy, la mayoría de empresas relacionadas con IA registran incrementos reales de ventas y demanda. Aun así, nombres como Palantir cotizan a múltiplos que reflejan expectativas extremadamente elevadas, y por tanto vulnerables a correcciones.


Lecciones de la burbuja del cannabis: el riesgo del exceso de expectativas



El caso del cannabis recuerda que incluso sectores con fundamentos reales pueden sufrir desplomes cuando el crecimiento proyectado supera lo alcanzable. Algunas empresas de IA no rentables podrían repetir el patrón si la demanda futura no cumple las expectativas actuales.

Valoraciones del mercado y señales mixtas



El Shiller PE del S&P 500 ronda las 39 veces, por encima de la media, y el indicador Buffett se sitúa cerca del 230%. Aunque estos datos no indican irracionalidad extrema, sí sugieren un mercado exigente donde los errores se penalizarán.


Weber argumenta que parte de estas valoraciones elevadas se justifican por la calidad superior de las grandes empresas de hoy, con márgenes y retornos sobre capital muy superiores a los de las grandes corporaciones de décadas anteriores.


Entonces, ¿hay que temer la burbuja?



Un desplome masivo al estilo puntocom parece improbable: Alphabet, Meta, Microsoft o NVIDIA cuentan con negocios sólidos y márgenes robustos. El verdadero riesgo se concentra en valores pequeños y no rentables con narrativas puramente especulativas.
Para los inversores diversificados, el riesgo es manejable. Quienes estén sobreexpuestos a valores de IA de alto crecimiento deben asumir un potencial correctivo superior al promedio. Por el contrario, sectores como energía, infraestructuras o finanzas siguen ofreciendo valoraciones más prudentes.

Conclusión: precaución, no pánico



La IA sí muestra síntomas de exuberancia en algunos segmentos, pero el panorama general es más sólido que en burbujas anteriores. La clave está en evitar pagar múltiplos irreales y priorizar compañías con flujo de caja, escalabilidad y modelos probados.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1385

Dalio enciende las alarmas: el mercado repite los patrones de las burbujas de 1929 y 2000


En los últimos días, el reconocido inversor Ray Dalio ha vuelto a encender las alarmas al señalar que, según sus indicadores históricos, el mercado bursátil estadounidense cumple ya varias de las condiciones que caracterizan a una burbuja especulativa.

Un análisis reciente del autor original, Samuel Smith, refuerza esa idea comparando el momento actual con episodios históricos como 1929 o la burbuja tecnológica del año 2000.


¿Por qué considera Dalio que ya estamos en una burbuja?



El marco de análisis de Dalio identifica una burbuja cuando confluyen varios factores: valoraciones muy superiores a la media histórica, expectativas de crecimiento poco realistas, participación masiva de inversores inexpertos atraídos por la euforia, uso creciente de apalancamiento y un optimismo generalizado que deja poco margen para decepciones.


Según el propio Dalio, su indicador interno de burbuja se encuentra hoy en niveles similares a los registrados justo antes de dos de los colapsos más sonados de la historia financiera. Y si atendemos a las métricas fundamentales, es difícil contradecirle: el Shiller CAPE del S&P 500 ronda las 39 veces beneficios ajustados por inflación, más del doble de su media histórica y cerca del máximo alcanzado en plena burbuja tecnológica.


Además, la concentración extrema del mercado —con gigantes de la inteligencia artificial como NVIDIA, Palantir, Microsoft o Meta absorbiendo prácticamente toda la generación de rentabilidad del índice— recuerda patrones típicos de etapas finales de ciclo. A ello se añade el aumento del crédito marginal y un desajuste evidente entre valoraciones y condiciones monetarias, dado que los tipos reales continúan siendo elevados.

Unas valoraciones difícilmente justificables



Tal como subraya Samuel Smith, varias métricas históricas coinciden en señalar que, cada vez que el mercado ha cotizado a estos niveles, los retornos reales a diez años oscilaron entre el –2% y el +2% anualizado. Es decir: beneficios futuros prácticamente nulos.


El mercado parece estar descontando expectativas de crecimiento extraordinarias en un entorno donde la oferta monetaria, los niveles de deuda pública, la situación fiscal de Estados Unidos y la dependencia excesiva de unos pocos sectores tecnológicos deberían impulsar más prudencia que euforia.


Pese a todas estas señales de alarma, ni Ray Dalio ni los analistas más prudentes recomiendan salirse completamente del mercado. Las burbujas pueden tardar mucho en estallar y, en ese proceso, pueden inflarse aún más, penalizando gravemente a quienes se retiran demasiado pronto.

¿Entonces por qué seguir invertidos?



Aunque los múltiplos sean históricos, no existe hoy un catalizador claro para un estallido inmediato. La Reserva Federal ya ha abandonado la fase más agresiva del endurecimiento monetario, no se observan tensiones relevantes en el crédito y la macroeconomía no presenta los desequilibrios típicos que preceden al pinchazo de burbujas.
En este contexto, venderlo todo podría ser más arriesgado que mantener una exposición prudente: si el mercado continúa subiendo, quienes se han quedado en liquidez corren el riesgo de quedarse atrás durante meses —o incluso años—.

La estrategia recomendada: activos reales defensivos



El enfoque que propone Smith —y que compartimos— es mantener una cartera diversificada pero con sobrepeso en activos defensivos vinculados a la economía real, que combinen protección frente a la inflación, generación de flujos de caja y menor sensibilidad a ciclos especulativos.

Esto incluye infraestructuras reguladas o contratadas (como las agrupadas en fondos tipo UTF), arrendamientos de metales preciosos (oro y plata), crédito senior asegurado a través de BDCs de calidad y activos inmobiliarios resistentes a entornos de estanflación, como timberlands, multifamily o REITs con cláusulas de indexación al IPC.


Las preferencias del autor original apuntan a nombres como Brookfield Infrastructure, Brookfield Renewable, Enterprise Products Partners o REITs como Weyerhaeuser, MAA o W. P. Carey. En crédito, menciona gestores de primera línea como Golub Capital, Blackstone Secured Lending o Ares Capital —siempre priorizando vehículos que coticen con descuentos atractivos sobre su valor neto.

Conclusión



Todo apunta a que el mercado estadounidense presenta características claras de burbuja: valoraciones extremas, concentración excesiva, crecimiento descontado difícilmente sostenible y un optimismo generalizado que ignora riesgos estructurales. Sin embargo, intentar anticipar el momento exacto del giro puede resultar más perjudicial que mantenerse invertidos con una estrategia prudente y defensiva centrada en activos reales e ingresos estables.





No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1386

Wall Street ya tiene favoritos para las compras navideñas



Puntos clave


  • Goldman Sachs identifica a Amazon, Walmart, TJX y Burlington como los ganadores de la temporada navideña.

  • El gasto será más moderado que en 2024 y el consumidor busca más descuentos y promociones.

  • Amazon sigue siendo el destino principal, con 46% de cuota del e-commerce en EE.UU.

Los analistas de Goldman Sachs, liderados por Brooke Roach, anticipan una campaña navideña más moderada este año, con un consumidor que percibe precios más altos y busca de forma creciente valor y promociones. Aunque la intención de gasto retrocede entre hogares de ingresos medios y bajos, los consumidores de renta elevada mantienen el optimismo.

La encuesta de Goldman confirma que el comprador estadounidense priorizará canales online y tiendas de descuento, aunque ambos pierden algo de cuota por el aumento de quienes no comprarán este año.


Los valores señalados como ganadores


Goldman Sachs mantiene a Amazon como principal destino de compra esta temporada, seguido por Walmart. Entre los distribuidores de descuento, destaca potencial en:

  • TJX, especializado en moda y hogar con precios reducidos.
  • Burlington, beneficiado por la mayor sensibilidad al precio.
  • Five Below, orientado a productos de bajo coste.
  • Ross Stores, otro referente del modelo “off-price”.

Amazon, además, entra en la campaña con un fuerte impulso gracias a promociones anticipadas, su ecosistema Prime y la reducción de costes logísticos. JPMorgan coincide y la sitúa como su principal recomendación para estas fechas, apoyándose en un crecimiento estimado del 7% del e-commerce estadounidense.

Un consumidor más cauteloso, pero con ganas de ahorrar


UBS advierte que la temporada será más débil por el deterioro del sentimiento, el mercado laboral y la inflación. Aun así, el contexto favorece especialmente a los minoristas de descuento, donde esperan una ganancia de cuota significativa.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1387

Entrar sí, pero por tramos: correcciones del 8-10% abren la verdadera ventana de valor


 

La caída del mercado en noviembre: obstáculo o señal de alarma



Los gestores internacionales encaran un noviembre inusualmente adverso para la renta variable estadounidense.

Según el medio original MarketWatch en un análisis reciente, la periodista Isabel Wang destaca que, tras seis meses consecutivos de sólidas ganancias, el mercado está a punto de romper la racha alcista iniciada en mayo, marcando el primer mes perdedor desde abril para algunos de los principales índices.


A menos de dos días de negociación para cerrar el mes, el S&P 500 ha llegado a ceder un 0,6% en noviembre, mientras que el Dow Jones baja en torno a un 0,5%, en ambos casos sus mayores caídas mensuales desde mayo. Por su parte, el Nasdaq Composite se ha dejado cerca de un 2,3%, lo que apuntaría a su primer mes rojo desde abril, en un entorno marcado por amplitud pobre, exceso de concentración en megacaps y dudas sobre la sostenibilidad de la inversión en IA impulsada por deuda.

El mercado no es un colapso uniforme, sino un descuento bifurcado. Como señalaba un gestor de mercados, el oro amplió su rally anual alrededor del 56,5%, reflejando flujos hacia refugios tácticos, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro rondan el 3,999%, con ajustes tácticos modestos en la curva.

Riesgo recesión y señales del mercado laboral



El CIO de Plaza Advisory Group, Tony Roth, también recogido por MarketWatch, advierte que los inversores podrían estar subestimando el riesgo de recesión en Estados Unidos. Su tesis se apoya en varios ejes: un mercado laboral más frío, caída de la confianza del consumidor y un impacto inflacionario diferido por aranceles, que podrían empujar a una desaceleración macroeconómica más profunda de la actualmente descontada.


Los datos recientes de empleo de septiembre mostraron un desempleo del 4,4%, con ventas minoristas subiendo sólo un 0,2% —la menor expansión en cuatro meses—. Además, encuestas de The Conference Board y la Universidad de Michigan apuntaron a una confianza del consumidor en mínimos de 7 meses, con hogares preocupados por inflación, aranceles, empleo e ingresos estancados.

Roth recordaba en MarketWatch que el hecho de que las acciones sigan tan elevadas podría mostrar que no se ha iniciado aún el descuento pleno de recesión. No es su escenario base, pero tampoco lo ve lejano, insinuando que el mercado está más cerca del riesgo de lo que descuenta, aunque sin confirmarlo como tesis core.

Fed en diciembre y soporte de 200 días



La probabilidad de recorte de -25 pb en la reunión del FOMC del 10 de diciembre se ha disparado en cuestión de días desde cerca del 40% al 83%, según recoge MarketWatch citando la herramienta CME FedWatch. Este cambio de narrativa coincide con un mercado que pide liquidez como viento de cola para sostener activos de duración larga, y donde el supuesto de deuda barata es clave para el ciclo de beneficios y gasto en IA.

El director de inversiones de Cetera, Gene Goldman, recoge el análisis original de MarketWatch: espera más debilidad táctica para la renta variable si el índice pivota hacia el soporte de 6.169,64 puntos en la media móvil de 200 días del S&P 500. Aun así, coincidía con Link Securities, el mercado podría encontrar ventanas de compra ante correcciones del 8–10% si los beneficios de 2026 ganan visibilidad y la Fed valida la hoja de ruta. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1388

La triple amenaza 2026: fin del rally sin extraordinarios, el mercado ignora el iceberg


 
Puntos clave

  • El repunte de mercado desde 2022 se apoya en megacaps de IA, pero 2026 traerá vientos en contra estructurales.

  • El menor ritmo de recompras de acciones frenará el crecimiento del EPS por deuda más cara y menos colchón contra la dilución.

  • El deterioro inmobiliario y grietas en crédito privado/BDCs podrían alimentar correcciones si la Fed no entrega lo esperado.

Llegamos al final de noviembre de 2025 con los índices cerca de máximos históricos, tras un rally que comenzó a finales de 2022 con el debut de ChatGPT. Como describía el Investing Group Leader Bret Jensen, la desconexión entre múltiplos exigentes y economía real se ha ignorado durante buena parte del año. El mercado vivió un único episodio de ventas relevante en abril, tras el anuncio de aranceles recíprocos, pero el retroceso fue tan breve que no alteró la narrativa alcista dominante.

1. Recompras a la baja: Buybacks no serán el motor del EPS



Durante el último quinquenio, compañías tecnológicas como Apple, Oracle y otras megacapitalizadas del ciclo de nube e IA gastaron alrededor de 1,1 billones € convertidos implícitos en recompras de acciones —«dinero de verdad», diría el propio autor Bret Jensen—.
 
Ese ritmo de recompras ayudó a sostener la expansión del EPS y a absorber la fuerte concesión de acciones y opciones a empleados, mitigando la dilución.


El propio Bret Jensen insiste en que el enorme aumento del CAPEX tecnológico ya no puede financiarse solo con caja o flujo libre. Las grandes tecnológicas han acudido a emisiones de deuda para fondear el build-out en centros de datos y redes de alojamiento de chips. El coste financiero de esa deuda, sumado al debilitamiento de las recompras, implicará EPS más frágil en 2026, especialmente si el mercado esperaba recortes agresivos de tipos.


Un menor book de recompras y deuda más cara significa: menos amortiguador contra la dilución y mayor presión para que el crecimiento del beneficio real sea el único sostén de los retornos.

2. Real Estate continúa al sur: Dependencia de la economía real, no del chip



La vivienda en EE. UU. llega a 2026 en uno de los peores puntos de accesibilidad de la última década. La ratio vendedores/compradores está en máximos de 10+ años y la asequibilidad en mínimos estructurales.

En paralelo, el mercado de Commercial Real Estate (CRE) —con billones en deuda viva— sigue deteriorándose. La morosidad de activos de oficinas (CMBS) supera incluso los picos de 2008-2009, y los segmentos multi-family han visto duplicar morosidades en apenas 12-15 meses hacia niveles cercanos al 7%.

Como indicaba el autor Bret Jensen, servicios digitales e IA marcan titulares, pero fuera de ese núcleo tecnológico la economía real se ralentiza. Presión a la baja en alquileres + costes crecientes (seguros, mantenimiento, impuestos, personal) conforman un combo tóxico para el flujo de caja del sector CRE.

Los bancos regionales originan ~70% de los préstamos CRE, aunque solo poseen ~1/3 de la deuda viva. Para 3 de cada 4 bancos regionales, CRE es la mayor partida de sus libros de préstamos: riesgo latente si continúa la morosidad.

3. Más grietas en Private Credit: BDCs bajo foco de estrés



El mercado de crédito privado (~1,7 billones € de tamaño implícito) ha mostrado las primeras fisuras relevantes. Episodios recientes incluyen quiebras de gran tamaño en sectores cíclicos como financiero subprime auto y proveedores industriales. Y, como anticipaba el autor Bret Jensen, nunca hay una sola “cucaracha” cuando aparecen grietas en crédito privado: existe contagio narrativo directo a Business Development Companies (BDCs) y fondos de crédito privados no cotizados.


El mensaje es claro: los bancos han esquivado parte del riesgo directo por regulación, pero lo han trasladado a SPVs, private equity y BDCs que prestan a segmentos más frágiles



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1389

La euforia sin memoria en Wall Street


En 2025, Wall Street vive una de las etapas de mayor concentración temática de la última década. El flujo masivo de capital hacia inteligencia artificial, criptoactivos y productos apalancados ha amplificado las narrativas. Pero detrás de esa euforia, según los analistas de Bankinter, asoma un patrón repetido en la historia: cuando la memoria de mercados bajistas se vacía en toda una generación, la presión para asumir riesgos incompatibles con una gestión saneada se vuelve abrumadora. Y el mercado, eventualmente, ajusta.


Jóvenes como epicentro del riesgo sistémico


La teoría de que los inversores jóvenes están acelerando la llegada del próximo mercado bajista en EE. UU. parte de un comportamiento muy visible: apetito extremo por cripto, ETFs apalancados, acciones individuales con alta beta, préstamos privados con menor escrutinio de riesgo crediticio y, recientemente, exposición a ciclos de inversión tecnológica tratados como roca unidireccional de crecimiento.


El fenómeno no se limita a una tendencia aislada. Según los inversores que nunca vivieron un bear market incurren en riesgos que quienes sí los padecimos evitarían instintivamente: sobreconcentración sectorial, exceso de leverage en productos derivados retail, y narrativa de “ganadores inevitables” sin ajustar por fase de ciclo.

Esta observación fue formulada, según MarketWatch, por y , quienes describieron el punto más álgido de la euforia intergeneracional a finales de 2025: orquestación masiva de riesgo sin hipocampo emocional vacunado por caídas históricas.

Para ellos, los jóvenes —dominantes en redes y comunidades retail de inversión— son si no la principal, una de las grandes fuentes de la “exuberancia irracional de Wall Street” en 2025, por encima incluso de variables puramente monetarias. Este grupo demográfico presiona a la colectividad a moverse hacia apuestas de crecimiento temáticas, sin calibrar el WACC psicológico detrás del riesgo real.


Mercados infantiles: cuando el dinero se siente invencible


El autor seudónimo del libro describió el fenómeno como “mercados infantiles”: períodos en los que la narrativa de ganancia infinita eclipsa la memoria del riesgo, y los más jóvenes dominan el flujo temático, incapaces de internalizar emocionalmente una caída del 30%, 40% o 50% del patrimonio en tiempo real.


El mismo marco fue adaptado por Bernstein y McQuarrie, según Bankinter, recordando que los mercados bajistas severos en EE. UU. han emergido, históricamente, una vez por generación. Ese patrón es incómodo, pero persistente: entre 17 y 20 años de euforia alcista suelen ser suficientes para dejar espacios demográficos sin experiencia real de bear market.


Si observamos los tiempos de referencia incluidos en el análisis (crisis 2008, burbuja 1999, 1987), vemos que han pasado 17 años desde 2008 y 26 años desde 1999. Según , los shocks generacionales no necesitan links ni disclaimers — se ven en el price action cuando llega la pausa de la orquesta de liquidez.


La frase viral atribuida al gestor The Great Winfield resume la psicología: quienes no recuerdan nada malo ganan tanto dinero que se sienten invencibles, mientras que los gestores mayores se congelan al manejar el mismo aire emocional, recordando épocas de déjà vu inversor.


La “Regla Bernstein” en la práctica de mercado


El ensayo citado por Bankinter se apoya en ideas del historiador financiero , editor fundador de , quien tras el estallido de la burbuja de internet describió los bancos de memoria del inversor: la experiencia acumulada en el hipocampo inversor moldea la tolerancia al riesgo y disciplina futura de cartera.


McQuarrie sintetiza la inevitabilidad del ciclo desde una óptica humana: cuando nadie teme al 100% en equity (o al 200% en productos de saltos), la presión para abrazar el riesgo es irresistible. Esta dinámica, según ellos, ha hecho que el mercado en 2025 se torne peligrosamente especulativo, no por un solo exceso, sino por una acumulación de conductas incompatibles con la memoria prudente:

  • Criptomonedas como treasury emocional minorista.

  • ETFs apalancados de acciones individuales (alta beta sin stops estructurales).

  • Exchange-Traded Notes vistos como dinero fácil sin ajuste por liquidez.

  • Private debt con información dispersa y leverage implícito.

  • Rally temático IA defendido por múltiplos forward aislados de su fase de ciclo.

Desde el marco de análisis, estos jóvenes no generan el mercado bajista por sí solos, pero sí actúan como carburante psicológico en rallys que dejan al índice vulnerable al repricing de sentimiento.


La defensa a múltiplos 30x forward PER se toma como referencia de apetito especulativo en un universo AI 30 defendido por visibilidad de beneficios, pero Bankinter recuerda que visibilidad no es invencibilidad. Un superciclo real ofrece BPA y pricing power, pero si la actitud colectiva se vuelve imprudente —como advierten los short sellers— los múltiplos se corrigen cuando llega el régimen económico exigente.


De la euforia a la disciplina: cómo actuamos en bolsa


¿Puede un joven inversor estudiar suficiente historia para enriquecer su “hipocampo de mercado”? Los autores lo dudan parcialmente, aunque están a favor del estudio. Lo que sí recalcan, según Bankinter, es que hay una enorme diferencia entre leer que el mercado puede caer 50% y verlo en tiempo real evaporar tu patrimonio. Los gestores de mayor edad, según Bernstein, podemos aportar memoria instintiva de ciclo que los jóvenes aún no adquirieron.

Y esto nos lleva al núcleo bursátil. Los jóvenes no están “rindiéndose”, pero sí han contribuido a un mercado K-shaped altamente concentrado donde:

  • Los fundamentos robustos no se abandonan, pero el exceso de concentración sí puede corregirse.

  • La liquidez global acomoda el equity, pero el sentimiento joven sin memoria lo vuelve frágil.

  • El repricing cae antes en sectores de aspiración crowding que en consumo domiciliario o calidad.

En 2026, las claves tácticas para equity serán:


  • Priorizar calidad por encima de narrativa de ganadores crowding generacionales.

  • Evitar leverage excesivo en derivados retail sin tesis de flujo de caja detrás.

  • Usar soportes técnicos y confirmaciones por ruptura para añadir exposición.

  • Tener plan de stop antes de activar la euforia de tema.

  • Rotar a segmentos poco “burlados” por memoria vacía: utilities con caja, logística de última milla, banca disciplinada y farma con pricing power real de BPA.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1390

3 Grandes Vientos en contra para 2026


 
Llegamos al final de 2025 con unos índices estadounidenses de nuevo cerca de máximos históricos, tras un rally casi ininterrumpido desde finales de 2022. Desde la irrupción de ChatGPT, el mercado ha vivido una fase de euforia en torno a la inteligencia artificial, con compañías como NVIDIA, Alphabet o Amazon concentrando una parte muy relevante de la capitalización del S&P 500. Sin embargo, según subraya Bret Jensen, bajo la superficie se acumulan riesgos que el consenso apenas está incorporando en sus escenarios para 2026.

1. La factura del ‘capex’ en IA y el frenazo de las recompras



Durante los últimos años, una parte esencial del crecimiento del BPA de las grandes tecnológicas ha venido impulsada por programas masivos de recompra de acciones. Según recuerda Bret Jensen, gigantes como Apple, NVIDIA, Microsoft, Meta, Oracle o Alphabet han destinado alrededor de 1,1 billones de dólares a recompras en los últimos cinco años, ayudando a sostener el beneficio por acción incluso en entornos de crecimiento moderado.


El problema es que el nuevo ciclo de inversión en IA, centros de datos y nube está elevando el capex a niveles sin precedentes. Como señala Jensen, compañías como Amazon, Meta u Oracle han tenido que recurrir de forma creciente al mercado de bonos y a vehículos específicos de financiación para sostener estos proyectos, lo que implica más deuda, más gasto financiero y menos margen para recompras.

En nuestra lectura, la consecuencia lógica es doble. Por un lado, el crecimiento del BPA podría desacelerarse en 2026 al reducirse la intensidad de las recompras. Por otro, el aumento de apalancamiento ligado a la construcción de la infraestructura de IA deja a estas compañías algo más sensibles a posibles sorpresas negativas en ingresos o márgenes. El mercado, según Bret Jensen, parece seguir proyectando un escenario casi lineal de beneficios crecientes, sin incorporar suficientemente el impacto de este cambio de mix entre capex, deuda y retornos al accionista.

2. Un inmobiliario que se resiente en silencio



El segundo gran foco de riesgo para 2026 está en el sector inmobiliario, tanto residencial como comercial. Jensen destaca que la asequibilidad de la vivienda en Estados Unidos continúa en niveles muy deteriorados, tras años de subidas de precios y tipos hipotecarios elevados. Empiezan a observarse más vendedores que compradores en numerosos mercados, y en varias áreas metropolitanas los precios comienzan a corregir, aunque todavía lejos de normalizar por completo los ratios de esfuerzo financiero de los hogares.


Donde la presión es más visible, según Bret Jensen, es en el comercial: oficinas y multifamily acumulan ya un volumen de deuda muy elevado, con tasas de morosidad de los CMBS en oficinas por encima de los niveles de la Gran Crisis Financiera y un repunte acelerado en el multifamily, mientras los alquileres se estancan o retroceden en muchas ciudades.

A este cóctel se suma una fuerte oleada de nuevas entregas de apartamentos y unas estructuras de costes (seguros, mantenimiento, impuestos, personal) que siguen al alza. El resultado es presión sobre los flujos de caja, refinanciaciones más complicadas y mayor probabilidad de aumentos adicionales de la morosidad en 2026. Jensen recuerda que, aunque los bancos regionales solo retienen una parte del stock total de deuda CRE, para muchas entidades estos préstamos son el núcleo de su cartera, lo que los expone de forma sensible a un deterioro más profundo del sector.

3. Grietas en el crédito privado y estrés en las BDC



El tercer eje de riesgo se sitúa en el mercado de crédito privado, que ya alcanza en torno a 1,7 billones de dólares. Según describe Bret Jensen, en los últimos meses han aflorado varios episodios llamativos: quiebras relevantes en sectores como el crédito subprime de auto o los componentes de automoción, con pérdidas sensibles para grandes bancos de inversión, y casos de vehículos de crédito privado que han tenido que bloquear reembolsos o reestructurar operaciones.


Uno de los ejemplos que cita Jensen es el de una gestora de crédito que intentó fusionar una BDC no cotizada con su vehículo cotizado de mayor tamaño, proceso que terminó desembocando en presión bajista sobre el precio de las acciones, nervios entre los inversores y señales de estrés en parte del universo BDC. Paralelamente, las cifras de quiebras corporativas en EE. UU. apuntan a niveles no vistos en unos quince años.


La idea de fondo, como recuerda Jensen con la metáfora de las “cucarachas” en el crédito privado, es que cuando empiezan a aparecer algunos casos problemáticos visibles, normalmente hay más riesgos latentes fuera del foco inmediato. Tras la Gran Crisis Financiera, parte del riesgo que antes se concentraba en los grandes bancos migró hacia vehículos de crédito privado y BDC; el temor para 2026 es que una combinación de tipos altos, desaceleración económica y estructuras poco líquidas genere un episodio de tensión más amplio. 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1391

2026 será un año clave para los mercados. Esto es lo que nos dice la historia de lo que harán las bolsas.


 

Midterms 2026: mal año para el partido en el poder, buen timing potencial para la bolsa


Como explicaba Jamie Chisholm en el medio original Seeking Alpha (y basado en cálculos de Harry Colvin, estratega senior de Longview Economics), el ciclo de midterms muestra un patrón repetido en 100 años: suele darse una corrección relevante en el S&P 500 entre 12 y 18 meses antes del día de la elección, lo que históricamente ha ofrecido mejores zonas de entrada que las compras impulsivas en máximos de ciclo.

El “midterm curse” y la incertidumbre de mercado


El “midterm curse” no es una predicción ideológica, es estadística: el partido gobernante tiende a sufrir fatiga del votante en sus dos primeros años y, típicamente, pierde escaños en el Congreso, especialmente en la Cámara de Representantes. Este fenómeno introduce ruido táctico en el mercado porque los inversores detestan la incertidumbre, sobre todo cuando la narrativa dominante (IA, Big Tech, capex en data centers) ya carga un peso excesivo en los índices.

De acuerdo con los cálculos del estratega, en los últimos 100 años hubo 25 midterms. Nueve de ellos ocurrieron dentro de ±1 año de recesión y quedaron excluidos para evitar distorsión estadística. En los 16 ciclos restantes, 12 presentaron caídas previas superiores al 10% en el año pre-elección, y dentro de esas 12, 7 tuvieron recortes ≥20% y 5 oscilaron entre 10% y 20%. La lectura: los grandes drawdowns previos no fueron anomalías destructivas, sino zonas de compra que desembocaron en recuperaciones medias de +5,8% a 3 meses, +10,5% a 6 meses y +14,8% a 12 meses tras las elecciones.


La financiación de la IA no aísla al oro… pero sí crea beta en el crédito y el equity


El riesgo competitivo en hardware IA (GPU vs chips especializados) no es comparable a la disrupción de 1999–2001 (“fibra oscura”), pero sí amplifica la sensibilidad de valoración de las compañías de alta duración que ya dominan el índice. Si la narrativa de hardware dedicado se acelera, la tormenta no será en demanda de cómputo, sino en apalancamiento, spreads de crédito y márgenes normalizados para el líder actual del GPU. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1392

El raro consenso que mueve 8 billones


La posibilidad de un nuevo recorte de tipos en Estados Unidos en diciembre es ahora el escenario dominante en los mercados. Cuando una gran firma de análisis coloca un movimiento como el caso base, no está describiendo un deseo: está tomando posición en la probabilidad de que el comité monetario confirme la relajación incremental que ya descuenta el mercado.

Los datos más recientes del mercado reflejan una probabilidad implícita muy elevada, superior al 80% en instrumentos de tipos de corto plazo, lo que sugiere que el recorte de 25 pb en la reunión del 9 y 10 de diciembre es más que probable. No obstante, la clave del evento no está solo en la decisión final, sino en el ruido generado por los votos discrepantes que podrían emerger dentro del Comité, especialmente desde posturas más hawkish.

El consenso de un recorte moderado viene apoyado, según los bancos de análisis, por un bloque sólido de miembros influyentes del comité monetario. Entendemos que ese respaldo bastaría para sostener el movimiento aun si no existe unanimidad. Pero los mercados no son ingenuos a la división: cuando hay fracturas vocales en el comité, el tramo más corto de la curva reacciona con movimientos rápidos de ida y vuelta en yields de bonos a 2 años, 3 años y derivados equivalentes.

Análisis del disenso y psicología del mercado

Aunque se espera mayoría clara a favor del recorte de 25 pb, la falta de unanimidad genera una narrativa atractiva para traders tácticos. Algunos miembros podrían discrepar desde un enfoque hawkish, considerándolo un ajuste prematuro ante riesgos residuales. Este tipo de disenso no cambia el dibujo direccional del ciclo bajista, pero sí introduce oscilaciones tácticas en el tramo corto de tipos.

El desacuerdo puede incluso ser transversal: hay miembros que no se oponen a la dirección de la política monetaria, sino a la intensidad. Cuando alguien discrepa por considerar el recorte insuficiente y aboga por un movimiento mayor, esa postura sigue siendo clasificación interna de división, lo que el mercado leerá más como señal de fractura que como invalidación del ciclo.

Nosotros interpretamos que un recorte de 25 pb muy descontado suele anclar rendimientos del tramo corto a la baja tras la reunión. Ese anclaje favorece a segmentos cotizados sensibles a la financiación como utilities, industriales líquidos con cartera de pedidos visible y compañías defensivas con flujo de caja predecible a doce meses.

En periodos de disidencia halcona, las sacudidas en yields pueden crear puntos de entrada para ajustar duración corta o incorporar activos sensibles a tipos solo tras barridos de rendimiento, no antes. Pensamos que lo razonable es no anticipar el movimiento sin corrección previa.

Sintonía institucional frente a megacaps

En paralelo al debate de tipos, estudios de firmas de análisis también muestran cómo fondos convencionales y hedge funds tienden a coincidir en sectores muy concretos como industriales, salud, pero divergen con fuerza en megacaps tecnológicas. Esa divergencia introduce un recordatorio útil: la concentración sectorial importa, también cuando se mira el efecto de tipos en segmentos concretos de la curva.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1393

Cómo Invertir Cuando Cada Analista Grita "Burbuja


Estamos rodeados de informes que advierten de un estallido inminente de la burbuja en todos los valores ligados a la inteligencia artificial. El ruido es tan intenso que parece haber más burbuja en los artículos sobre la burbuja que en los propios activos. Precisamente cuando el consenso grita “burbuja” es cuando más falta hace parar, mirar los datos en frío y adoptar una mentalidad verdaderamente contraria.

¿Burbuja real o burbuja de narrativa?


El problema central no es la IA como tecnología, sino la concentración extrema en unos pocos gigantes que la lideran. El S&P 500 cotiza en torno a 27,9 veces beneficios, un múltiplo elevado para los estándares de los últimos quince años. Ese ratio, sin embargo, no representa a las 500 compañías del índice, sino más bien a un “S&P10” dominado por grandes tecnológicas ligadas a la IA que han tirado del conjunto.


Una economía realmente boyante justificaría múltiplos altos con tipos bajos y un crecimiento amplio y homogéneo. Lo que vemos hoy es distinto: buena parte del avance del PIB procede del CapEx en IA de unos pocos grupos y del consumo de los tramos de renta más altos, mientras una mayoría de hogares sigue tensionada por la inflación. A ello se suma un mercado laboral con divergencias históricas respecto a la evolución de las bolsas.


El resultado es un mercado donde el índice parece eufórico, pero la base es frágil: crecimiento apoyado en deuda pública y emisiones corporativas, beneficios muy concentrados y una parte importante del tejido cotizado ya en fase de corrección, pese a que el S&P 500 se mantiene cerca de máximos.

Grietas en el sentimiento hacia la inteligencia artificial


Las primeras señales de agotamiento han llegado a través de las reacciones a resultados en grandes nombres de la temática: caídas de doble dígito tras presentar cifras que, en realidad, no eran débiles. El problema no son los fundamentales, sino las expectativas: cuando un valor cotiza “a la perfección”, cualquier matiz se convierte en excusa para una corrección violenta.

Lo llamativo es ver al S&P 500 rozando máximos mientras algunas de las banderas de la narrativa IA entran en fase bajista. Eso refleja la velocidad con la que gira el sentimiento de mercado y el riesgo de seguir entrando tarde y caro en el mismo segmento que ha liderado el ciclo anterior.

Al mismo tiempo, más de un centenar de compañías del índice presentan ya rentabilidades negativas en el año y cotizan por debajo de sus medias de referencia. Dicho de otro modo: la corrección ya está en marcha, pero se concentra fuera de los titulares y de los grandes índices ponderados por capitalización.

Dónde mirar cuando todos miran a la misma parte


Si la posible burbuja está concentrada en un área concreta –como ocurrió en el estallido de las puntocom–, el riesgo es más manejable que en una crisis financiera sistémica. La historia muestra que, cuando el sector tecnológico se hunde, sectores como Consumo Básico, Utilities, Energía, Materiales o incluso parte del Financiero pueden mostrar un comportamiento muy superior e incluso positivo en medio del pánico.

Hoy, tras tres años de rentabilidades de triple dígito en tecnología, muchos de esos sectores permanecen prácticamente planos. Desde una óptica contraria, ahí es donde empiezan a aparecer las asimetrías interesantes: negocios menos de moda, múltiplos más razonables y menor dependencia del ciclo de expectativas sobre la IA.

En este entorno, la clave no es vender toda la tecnología, sino dejar de sobreponderarla, reforzar liquidez y redirigir parte del riesgo hacia áreas olvidadas. No se trata de adivinar el mes exacto en el que “estalla la burbuja”, sino de posicionarse para que una posible rotación de capital juegue a favor del inversor y no en su contra.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1394

Si usted es este tipo de inversor, salga del mercado de valores ahora


El artículo original de David Weidner parte de una idea muy simple pero decisiva: invertir se resume en dos palabras, tolerancia al riesgo. Y esa tolerancia no viene de ser más listo o tener mejor información, sino de algo mucho más básico: el tiempo que te queda antes de necesitar el dinero. En un mercado dominado por la narrativa de la inteligencia artificial y por subidas muy concentradas en unos pocos valores, el mensaje de fondo no es adivinar el techo, sino ajustar el riesgo al horizonte temporal de cada inversor.

Un mercado apoyado en una minoría de grandes ganadores



Weidner recuerda que los grandes auges bursátiles tienden a terminar igual: el optimismo supera a la realidad, el capital se concentra en las historias de moda y, en algún momento, las valoraciones chocan con los beneficios reales. Hoy, gran parte de la subida del índice viene de un grupo muy reducido de compañías tecnológicas ligadas a la IA, mientras el resto del mercado avanza con mucha menos fuerza. No es un rally amplio, sino un riesgo de concentración disfrazado de revolución tecnológica.


La lección histórica es clara: la tecnología puede ser real y transformadora, pero eso no impide que se formen burbujas en torno a ella. La IA no es el Internet de 1999, pero los mercados se mueven por narrativa, no por lógica pura. Las revoluciones tecnológicas suelen traer una fase de corrección dolorosa a corto plazo y recompensas a largo plazo.

La pregunta clave: ¿cuándo vas a necesitar el dinero?



Todo el artículo gira en torno a una pregunta: ¿cuándo necesitas ese dinero? Si tu horizonte es de varias décadas, un gran mercado bajista es doloroso pero recuperable; el tiempo y las aportaciones periódicas suelen curar gran parte del daño. Sin embargo, si vas a necesitar capital en cinco años o menos, una caída fuerte puede convertirse en una pérdida irreparable: no hay margen para esperar a que el mercado recupere.


De ahí la distinción de Weidner por edades: los menores de 30 años pueden permitirse asumir errores y volatilidad; los inversores entre 30 y 40 años deberían seguir invertidos pero rebalanceando; la generación previa a la jubilación necesita más peso en efectivo y renta fija; y los jubilados o quienes viven ya de sus inversiones deben priorizar la protección del flujo de ingresos frente a la búsqueda del último tramo de subida.


La diferencia entre un inversor “de largo plazo” y uno “de corto plazo” no es la inteligencia, es la liquidez. El primero se puede permitir varios ciclos completos; el segundo no puede permitirse estar diez años esperando a que el mercado vuelva al mismo nivel.

Qué está haciendo el dinero prudente y cómo aplicarlo



El texto apunta a que muchos inversores institucionales ya están rotando parte de sus posiciones hacia efectivo y renta fija, con fondos de pensiones incrementando liquidez y recompras corporativas que se ralentizan. El mensaje práctico para quienes dependen de sus inversiones es sencillo: asegurar parte de las ganancias de este rally, reforzar posiciones en activos garantizados (bonos a corto plazo, letras del Tesoro, depósitos) y mantener solo una fracción más prudente en renta variable diversificada, evitando perseguir la moda de la IA en plena euforia.


La frase final sintetiza bien la filosofía del artículo: es mejor renunciar al último 5% de subida de un ciclo alcista que perderse el primer 20% de un mercado bajista cuando necesitas el dinero. Lo verdaderamente peligroso no es “quedarse corto” en el tramo final, sino llegar demasiado expuesto a la siguiente gran corrección.


 David Weidner


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#1395

Cash first’: diversificación sí, pero sin miedo a aparcar riesgo antes del posible techo


 
El gestor estadounidense Dan Niles, fundador de Niles Investment Management y citado por la periodista Michelle Fox en CNBC, lanza un mensaje claro en un contexto de mercado que percibe cada vez más maduro: tras un rally muy intenso apoyado en las expectativas de recortes de tipos y en la narrativa de la inteligencia artificial, su mejor idea de inversión táctica ahora mismo es liquidez. No se trata de abandonar definitivamente la renta variable, sino de una estrategia de preservación del capital en un entorno que describe como frágil, selectivo y con riesgo de estar cerca de un techo de ciclo.

Un mercado de IA que deja de subir “todo” y empieza a discriminar



En la última sesión comentada por CNBC, los índices estadounidenses volvieron a cerrar en positivo, pero el comportamiento interno del sector tecnológico refleja un cambio de fondo. Las acciones de Microsoft cedieron terreno después de que un medio informara de un supuesto recorte en los objetivos de venta de software ligado a la inteligencia artificial. Aunque la compañía negó esta información, la simple aparición de la noticia fue suficiente para arrastrar a otros valores asociados a la misma temática de crecimiento en IA.


En sentido contrario, Alphabet avanzó cerca de un 2%, reforzando la idea de que el mercado comienza a diferenciar con más fuerza entre potenciales ganadores y perdedores dentro del universo de la inteligencia artificial. Según explica Dan Niles en la entrevista recogida por CNBC, los inversores empiezan a asumir que no habrá “diez ganadores” de largo plazo, sino “dos o tres” grandes vencedores, lo que aumenta la presión selectiva sobre los modelos de negocio menos sólidos.

En este filtrado, Niles sitúa a Google (Alphabet) entre los nombres mejor posicionados para salir reforzados del ciclo de IA, apoyado en el lanzamiento de su modelo Gemini 3 y en sus últimos desarrollos de silicio propio, que consolidan su independencia tecnológica y la profundidad de su plataforma.

Apple como opción estratégica a 2026: IA integrada y hardware diferencial



Otro valor que destaca Dan Niles es Apple. Reconoce que hoy la compañía no ofrece un producto de inteligencia artificial que entusiasme especialmente al mercado, pero considera que esta percepción cambiará el próximo año. Su tesis es que Apple ofrecerá un sistema con una integración de IA mucho más profunda y que, además, podría lanzar un teléfono plegable, añadiendo un catalizador de hardware relevante a su ecosistema.


En la visión de Niles, recogida por CNBC, estas dos palancas —mejor integración de IA y nuevo factor de forma en el iPhone— pueden reactivar de forma importante la narrativa de crecimiento alrededor de Apple, en un momento en el que los inversores buscan nuevas historias dentro del consumo digital y del hardware de alto valor añadido.

Diversificación, tipos y el papel táctico de la liquidez



A pesar de identificar ganadores claros, Dan Niles insiste en que el entorno exige diversificación. El mercado se ha ido ampliando hacia otros sectores más allá de la tecnología, mientras que la “operativa IA” se ha vuelto más volátil y dependiente del posicionamiento de corto plazo. Además, el tramo final del rally ha estado muy condicionado por las bajadas de tipos de la Reserva Federal, un soporte que puede debilitarse parcialmente.

Según el cálculo del CME FedWatch, el mercado descuenta alrededor de un 89% de probabilidad de un nuevo recorte de tipos en la reunión de la Fed del 10 de diciembre. Sin embargo, Niles no espera más bajadas después de esa fecha hasta que se nombre un nuevo presidente de la Reserva Federal en mayo. Esto abriría una ventana de aproximadamente cinco meses sin nuevos estímulos monetarios, periodo que él identifica como un posible “techo psicológico” para el actual ciclo de subidas.

En la entrevista con CNBC, Niles lo resume de forma directa: si existe la duda de que el 10 de diciembre pueda marcar un punto de inflexión porque sería el último recorte de tipos en varios meses, entonces, además de mantener una cartera bien diversificada, la caja se convierte en una opción muy razonable. Tener liquidez no es abandonar el mercado, sino contar con margen de maniobra para aprovechar oportunidades cuando los precios corrijan. 




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.