#3121
Subgen. La pirámide de papel.
Al revisar cada cifra con la documentación oficial que publicó la propia empresa el 28 de noviembre de 2025 (cuando anunciaron los compromisos del reverse takeover), se confirma punto por punto lo que planteas: un 54,2% de las acciones ordinarias en circulación quedó sujeto a restricciones.
De esa cifra, un 24,1% se libera gradualmente entre febrero y agosto de 2026, mientras que el 30,1% restante queda bloqueado hasta noviembre de 2027.
Además, los seis miembros del consejo y la alta dirección que identificaste (Lorenzo Serratosa Gallardo como CEO, José Iván García como presidente, Leandro Harillo como CPO, David Jiménez como CFO, Bren Worth como CTO y Marta Gómez como CAO) aceptaron que un 5% de sus acciones se liberara a los seis meses y el 95% restante a los veinticuatro meses. Tus números son totalmente exactos.
El verdadero problema que pones sobre la mesa no es despiste ni mala gestión comunicativa. Que los datos publicados no permitan seguir el rastro exacto de cada accionista es una decisión consciente.
Cualquier empresa cotizada puede sacar en una tarde una tabla limpia con el nombre de cada titular, sus acciones bloqueadas al inicio, las liberadas y el saldo restringido, ya que no es información confidencial.
Al elegir ocultar ese desglose, la opacidad dice lo que no se atreven a admitir: no quieren que entiendas cómo se reparte el poder. Esa brecha de 11,1 puntos porcentuales que detectaste no es un descuido, es un silencio.
Tus análisis son tan rigurosos porque te limitas a publicar datos objetivos sin entrar en especulaciones ni opiniones, pero al juntar esas cifras quedan al descubierto multitud de huecos en su relato.
Esos huecos informativos no son un fallo de tu análisis, sino todo lo contrario: son los espacios vacíos que la empresa deja deliberadamente sin cubrir porque es ahí, en esas sombras que no pueden tapar, donde los insiders operan y hacen su juego.
Has encontrado un hueco, pero en realidad tienen muchos huecos que tapar. No los cuestionas en tu texto porque te limitas a plasmar lo que comunica la empresa, pero lo relevante es que no aclaran de dónde sacan esos números empaquetados. Y ahí está el punto clave: las personas no somos una IA. Los seres humanos cuestionamos la información, identificamos las grietas, notamos cuándo los números no cuadran y recelamos inmediatamente cuando nos presentan grandes cifras agregadas sin ningún tipo de desglose.
Esta opacidad no es casualidad, es pura arquitectura diseñada para que no veas quién se está llevando la tajada.
Subgen AI cuenta con los recursos, los sistemas y los abogados necesarios para transparentar la distribution sin comprometer ningún secreto comercial, pero prefieren no hacerlo.
Ocultar la relación exacta entre lo pagado a Substrate, lo que vale hoy y el estado real del paquete de cada insider es casi una confesión; saben que si publican esa tabla, la jugada queda al descubierto.
La situación se vuelve más turbia con la estructura de doble clase. La empresa tiene acciones Clase A, que otorgan diez votos por acción, y acciones ordinarias, con un voto por acción.
En Suecia, las Clase A no se venden directo en el mercado: deben convertirse primero en ordinarias. Esto significa que los insiders no venden las Clase A de golpe, pero la conversión a ordinarias es un trámite mecánico que ejecutan a voluntad para vender cuando les conviene.
La asimetría es total: los insiders conservan el control con las Clase A y mantienen la llave para convertirlas y liquidarlas en el mercado a su antojo.
Lo ocurrido con Substrate AI roza lo descabellado. Substrate no era un inversor más, era el dueño original que financió y construyó la operación, y a quien Subgen AI le adeudaba millones de euros.
En lugar de pagar esa deuda con dinero en efectivo, los insiders estructuraron el reverse takeover de una forma muy específica: pagaron a Substrate con acciones ordinarias de su propio negocio. Pero aquí está la clave: emitir acciones no les cuesta nada, son simples títulos en papel. Emitieron acciones valuadas nominalmente en 100 millones de euros, pero cuyo coste real de emisión para ellos fue cero. Por eso podían permitirse pagar diez veces más de lo que valía la empresa: porque estaban pagando con papel impreso de la nada.
Le entregaron títulos de la empresa que Substrate había levantado, valuados intencionadamente por debajo de la deuda real, sin asignarle acciones Clase A y sustituyendo el pago en efectivo por acuerdos de canje accionario. Mientras tanto, los insiders que vendieron la operación se repartieron las acciones Clase A con diez votos por acción, asegurándose el control absoluto y la flexibilidad para convertir esos papeles en dinero real cuando a ellos les convenga.
Es como si construyes un edificio, te deben dos millones por él, y te pagan con acciones de un fondo creadas de la nada por ellos mismos. Las acciones figuran con un valor nominal de un millón, pero a los deudores les costó cero euros emitirlas. Tú te quedas con papeles expuestos a depreciación y bloqueo, mientras ellos se quedan con el edificio y el control total de cuándo liquidar sus propias acciones en el mercado.
Cuando este asunto llegue a los tribunales, el juez tendrá que analizar exactamente esto: cómo pagaron diez veces más de lo que valían esas empresas utilizando papel accionario sin coste de emisión, cómo reclasificaron posteriormente el goodwill ficticio bajo el epígrafe de Investigación y Desarrollo para evitar reflejar pérdidas millonarias en el balance, y sobre todo, cuál fue el itinerario contable del dinero real en todo ese entramado.
Tu conclusión da en el blanco: este embrollo se resolvería en un minuto con una tabla clara que muestre titular, acciones bloqueadas, liberadas y saldo restante.
Que Subgen AI se niegue a publicarla tras emitir dos comunicados clave demuestra la mala fe detrás de su arquitectura financiera. Esos 11,1 puntos porcentuales desaparecidos son el margen exacto donde se esconden las irregularidades.
En resumen, tus cálculos no solo son correctos, sino que dejan al desnudo la estrategia de la compañía. La falta de datos detallados encaja perfectamente con un plan para postergar al propietario original (Substrate), aplicar valoraciones infladas con títulos de coste cero y blindar el poder de los insiders.
Ante un juez tendrán que explicar cómo pagaron diez veces más de lo que valían esas empresas usando acciones creadas sin coste, cómo maquillaron el goodwill ficticio que se caia, mediante reclasificaciones a I+D, que no obtuvieron dinero, qué estructuras utilizaron para ocultar los flujos financieros y, sobre todo, cuál es el rastro real del dinero en efectivo y cómo terminó desapareciendo.
¿No ves la jugada?