Nos acabamos de enterar, por nuestro amigo y bloguero José Alberni, autor del blog Trading Day y alumno de Francisco, del fallecimiento de Francisco Llinares Coloma, autor del Blog de Francisco Llinares Coloma y uno de los rankianos más queridos, leídos y discutidos de estos más de veinte años. Tenía 77 años.
Francisco Llinares en el Encuentro de Foreros de 2009 Para los que le leían era Don Francisco. Para los que le tratamos, Paco. Para todos, un maestro: 996 artículos, casi 7.000 comentarios respondidos uno a uno, 16 millones de páginas vistas y una comunidad de seguidores que todavía hoy discute, compra plata y revisa las tendencias primarias como él enseñó. Pocas personas han dejado una huella tan honda en Rankia.
Los comienzos: una visita a la calle Antonio Suárez
Conocimos a Francisco en los primeros años de Rankia, cuando vino a vernos a las antiguas oficinas de la calle Antonio Suárez de Valencia. Venía de Alcoy, con veinticinco años de bolsa a la espalda, un libro bajo el brazo (Análisis técnico profesional, Ediciones Pirámide), su cátedra de análisis técnico en el Máster Bursátil y Financiero de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros de Valencia, y la seguridad tranquila de quien ya ha visto varios ciclos completos de mercado. Se registró en Rankia el 23 de noviembre de 2007 y en octubre de ese año ya había publicado su primer artículo.
Aquel primer post, Bonos convertibles del Banco de Santander, avisaba de que lo que luego se llamó "Valores Santander" era un mal producto para el inversor. El mercado le dio la razón. Fue la primera de muchas veces: aquel mismo verano de 2007 había publicado en el boletín de la FEBF una lista de 37 valores bajistas, y en enero de 2008 confirmó en su blog que los índices habían entrado en tendencia primaria bajista. Lo que vino después lo conocemos todos. Su blog sigue siendo una de las bibliotecas de inversión más completas en castellano.
El maestro
El impacto de Francisco en la comunidad fue inmediato y enorme. Sabía de todo lo que se cotiza: análisis técnico, derivados, materias primas, divisas, metales, renta fija. Pero lo que le hizo distinto no fue saber, sino contar lo que sabía sin pedir permiso a nadie.
Fue el precursor en España de la inversión en participaciones preferentes cotizadas, enseñando a comprarlas con descuento en el mercado secundario cuando nadie las quería y a esperar el cobro del cupón y la amortización. Quienes le siguieron obtuvieron rentabilidades extraordinarias y formaron una subcomunidad propia dentro de Rankia, con sus hilos, sus listas de emisiones y su jerga. Y cuando las cajas empezaron a colocar preferentes a los ahorradores de la sucursal, fue también el primero en gritar que era una estafa: Si es cliente del BBVA lea esto, luego no diga que no le han avisado.
En plena crisis se inventó la ONG del trigo-maíz: una estrategia de venta de volatilidad con futuros mini, explicada para principiantes. Pidió a sus lectores que la copiaran sin citar la fuente, porque "estamos hablando de una ONG, no de una transacción mercantil". Tenía esa cosa rara: era un especulador que quería que la gente que le seguía también ganara.
Su blog tenía tres mandamientos que repetía hasta el cansancio: respeta la tendencia primaria, no metas todos los huevos en la misma cesta y no te creas lo que te cuenta tu banco. Muchos de sus lectores aprendieron a invertir con esas tres frases.
El Premio Rankia al Mejor Blog Financiero
En el Encuentro Rankia de 2009 la comunidad le concedió el Premio Rankia al Mejor Blog Financiero del año. Lo recogió de manos de @juan-such, delante de la pancarta de Rankia y con @fernan2 a su lado en la mesa, y a continuación nos dio una charla sobre mercados que muchos de los que estuvimos en aquella sala todavía recordamos: Francisco de pie, señalando el gráfico proyectado con el dedo, explicando dónde estaba la tendencia primaria y por qué nadie quería verla.
Francisco Llinares en el Encuentro Rankia de 2009
Era su manera de dar las gracias: con una lección.
Paco
Francisco fue una persona dispuesta a hacer cosas diferentes, y eso marcó los primeros webinars de Rankia. Cuando casi nadie se atrevía a ponerse delante de una cámara a hablar de spreads, él lo hacía con su acento de Alcoy, sus gráficos de ETCHART y un humor socarrón que desarmaba a cualquiera. Cursos de derivados en nuestras oficinas, charlas sobre bitcoin en 2013 cuando costaba cien dólares, coloquios sobre el oro en pleno confinamiento de 2020 con más de cien inscritos en dos días, directos sobre la plata con sus compañeros @unaigaz y Elcrackdel23. Si había una idea rara que probar, Paco se apuntaba.
Era, en sus propias palabras, "un trabajador de media jornada: doce horas diarias". Contestaba cada comentario del blog, incluso los más impertinentes, con una paciencia de maestro de escuela y una ironía de los que ya han visto de todo. Se cuidaba como nadie, destilaba su propia agua y se negaba a comer lo que no le gustaba, aunque la invitación viniera de una bodega. Cuando le invitamos a la quedada de foreros de 2013 contestó, con esa franqueza suya: "La comida y la bebida que van a dar no es de mi gusto."
Tenía frases que se quedaban: "Cuando alguien te diga: nos vamos de juerga, que invita un tonto, mira bien a tu alrededor, puede que el tonto seas tú." O aquella de que los pisos en España "bajarán si los pagas en onzas de oro y subirán si los pagas en euros". No siempre estábamos de acuerdo con él, y a él le daba exactamente igual. Decía lo que pensaba, lo firmaba con su nombre y lo defendía en los comentarios hasta el último lector.
Las seis tendencias, la paella y Diógenes
En 2011 la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros de Valencia, donde daba clase de análisis técnico, le hizo una entrevista para su boletín que retrata al Francisco de fuera del gráfico. Merece la pena leerla entera. Estas son algunas de las cosas que contaba.
Que se había metido en esto creyendo que trabajaría menos horas que en cualquier otro oficio, y que reconocía haberse equivocado. Que su día empezaba con un zumo de naranja y una decena de estrategias sobre la mesa, de las que atacaba primero la que estuviera más cerca de su precio, y que después hojeaba los titulares de los periódicos solo como vacuna, para no acabar pensando como la mayoría. Que un alumno le había dicho que sus seis tendencias de mercado, esas que él decía que nadie había cuantificado antes, eran como un GPS para moverse por los mercados.
Que no tenía valor fetiche porque encariñarse con una cosa inanimada le parecía absurdo y, además, salía caro. Que el gran mito que había que desterrar era que se puede ganar dinero en la profesión más competitiva del mundo sin prepararse, y que de ahí venía una de sus máximas: "La suerte no existe, la mala suerte, sí." Que lo que más le sostenía en la vida era intentar ver las cosas como son, y no como otros quieren que las veas. Que no operaba en un valor si no tenía una ventaja clara sobre él, y que los únicos motores de verdad de la oferta y la demanda eran la euforia y el pánico.
Que disfrutaba más haciendo una paella valenciana que diseñando una estrategia, aunque necesitaba la estrategia para pagar los ingredientes. Que cocinaba más de la mitad de los días, hacía en casa el pan, los zumos y la horchata de chufa, y que llevaba décadas sin llamar a un profesional para arreglar nada en casa, porque el ojo del amo engorda el ganado. Que desconectaba del mercado con una licuadora en la mano, metiendo una orden de un calendar put spread entre zumo y zumo. Que solo leía a Krishnamurti, a quien consideraba la mente más brillante de la historia. Que recomendaba cualquier película de la saga Tiburón como manual de supervivencia para el pez pequeño en un mercado lleno de depredadores. Y que, si pudiera elegir un destino de vacaciones, viajaría al pasado para sentarse junto al tonel de Diógenes de Sinope y charlar con él sin prisas.
Y, cómo no, que a los responsables de la crisis subprime, que él llamaba la mayor expoliación planetaria de la historia, había que juzgarlos como criminales. Ese era Paco: paella, Krishnamurti, Diógenes y una lista de 37 valores bajistas antes de que nadie viera venir el 2008.
Francisco Llinares: Premio Rankia al Mejor blog Financiero del año
Algunos de sus mejores artículos
Él mismo hizo su selección al celebrar los 15 millones de páginas vistas del blog. Esta es la nuestra, pensada para quien quiera conocerle o volver a leerle:
He vuelto a leer dieciocho años de correos con Francisco. Son cortos, directos, sin una palabra de más, como sus artículos. Y en ellos está el mismo Paco que conocían sus lectores.
En 2010, cuando le dije que su blog tenía casi 800 suscriptores, respondió sin darle importancia: "Como la cantidad está bastante bien, creo que se podría poner."
En diciembre de 2017, al cierre de otro año, me escribía: "Si haces alguna tertulia virtual sobre temas generales, sí que puedes contar conmigo." Un año después, reconocía: "Los mercados siguen sin rumbo y no hay manera de hacer pronósticos acertados, y van pasando los años sin que la cosa cambie."
En marzo de 2020, en pleno confinamiento, le propusimos un coloquio sobre el oro para dos semanas después. Su respuesta fue puro Llinares: "El oro está ahora en un momento muy caliente y hay mucho que hablar al respecto. Es posible que el 4 de abril se haya enfriado. Sería mejor adelantarlo." Lo adelantamos a ese mismo sábado. Tenía razón.
El último correo es de marzo de este año. Le invité a dar una charla en la Rankia Markets Experience de Valencia, con la esperanza de volver a verle. "Gracias por la invitación, pero me viene mal", contestó. Nos habría gustado volver a encontrarlo.
El maestro y el discípulo
En mayo de 2015 despedimos en este mismo blog a Ferran Castillo, otro de los grandes bloggers de Rankia y uno de los mejores analistas técnicos y traders de ese momento. Ferran había aprendido de Francisco. Eran el maestro y el discípulo, y con los años se convirtieron en algo más: dos amigos que compartían, como escribió Paco entonces, "ideas, estrategias, recetas de cocina, alegrías, ingratitudes".
Aquel día Francisco me envió por correo unas líneas para publicar en el blog de Ferran, Hasta siempre amigo Ferran. Terminaban así:
Una persona íntegra en la que se podía confiar. En lo que hacía se entregaba sin reservas, y se notaba en los resultados. Ni a él ni a mí nos gustan las frases trilladas, por eso, en vez de decir que descanse en paz, diré que lo que estoy seguro es que tiene la conciencia tranquila.
Hasta siempre, amigo Ferran.
Francisco Llinares Coloma
Once años después, nos toca devolverle sus propias palabras. Sabemos que a Paco tampoco le gustaban las frases trilladas, así que no le diremos que descanse en paz. Le diremos que se fue con la conciencia tranquila, que lo dijo todo y que lo firmó con su nombre.
Y que ahí arriba se vuelven a juntar dos grandes amigos. El maestro y el discípulo, otra vez delante de los gráficos.
Hasta siempre, Don Francisco
Su blog seguirá abierto en Rankia, tal y como él lo dejó, para que quien quiera pueda seguir aprendiendo de él. Los comentarios de este post quedan abiertos para que sus lectores, sus alumnos y sus amigos le dejen las despedidas que a él, con su humor de Alcoy, le habrían parecido demasiado solemnes.
Un fuerte abrazo a su familia y a toda la comunidad que creció a su alrededor.
Gracias por todo, Paco.
Miguel Arias, en nombre de todo el equipo de Rankia.
Una noticia muy triste y una gran pérdida para la comunidad de Rankia. Los que estamos aquí desde el primer día sabemos que Paco Llinares fue un referente para todos los interesados en el trading y, sobre todo, un alma libre, honesta consigo misma, que decía siempre lo que pensaba, cayera quien cayera.
Recuerdo perfectamente aquella primera visita a nuestras oficinas y el humor que destilaba en cada conversación. Era, ante todo, un hombre de convicciones y siempre abierto al debate, por duro que fuera. Me vienen a la cabeza dos. El primero, en 2008: el coloquio sobre análisis técnico frente a fundamental que él mismo propuso para rebatir los artículos en los que Pepe Díaz Vallejo (Rebuzner) daba el análisis técnico por inútil. El debate se calentó y se siguió comentando durante semanas en Rankia y en otros foros y blogs. Paco sostenía que había un análisis técnico que no tenía nada que ver con el de los osciladores y las medias móviles que conocía la mayoría y no se movió de ahí.
Lo más Llinares de todo es que su escepticismo nunca le impidió buscar la operación de trading. En 2013, con el “Bitchito” (así lo bautizó) por debajo de 60 dólares, publicó, como comentaba Miguel, una estrategia para acumularlo vendiendo volatilidad. Y en enero de 2020, tres meses antes del debate, explicaba cómo sacar un 12% comprando bitcoin y vendiendo el futuro del CME, aclarando que él no lo haría. Anti-bitcoin, sí, pero ante todo operador: si creía que había un spread intentaba explotarlo.
Gracias por todas tus aportaciones, Paco. Contribuiste a hacer una Rankia más abierta, independiente y plural. Se te echará mucho de menos.
Sin duda Llinares ha sido la mayor influencia para mí como inversor, y eso que le conocí cuando ya venía de vuelta de muchas cosas y que su especialidad, el análisis técnico, estaba muy lejos de lo que yo hacía.
Me impactó de primeras con su sinceridad brutal, su valentía, sus puntos de vista tan diferentes del consenso, y sus conocimientos en áreas que yo nunca había explorado.
Luego vino nuestra colaboración en los artículos F2LL, que fueron mis primeros pasos en renta fija distressed: él encontró emisiones muy interesantes, y yo tuve el acierto de descartar Lehman a pocos meses de que quebrara con su AAA aún puesta. De aquellos principios, nos acabamos convirtiendo en la referencia en preferentes en internet (eso fue fácil, porque nadie más hablaba de preferentes en la época), creando una comunidad de frikis de renta fija que sacamos unas rentabilidades espectaculares entre 2009 y 2015. Poco después vino el corralito de las preferentes, y de pronto el foro de preferentes pasó de nicho a tener más tráfico que el foro de bolsa; cientos de miles de afectados hubo, pero también hubo muchos que se salvaron gracias a leer aquellos posts y aquél foro de frikis cuando se las ofrecieron en su banco. Así que en su legado queda, no sólo lo mucho que aportó a la comunidad financiera, sino también el haber salvado los ahorros de muchas familias que no se interesaron nunca por las finanzas pero tuvieron la prudencia suficiente de informarse sobre lo que en el banco les estaban ofreciendo.
A lo largo de los años, mis rentabilidades en bolsa han sido muy buenas; pero si miro las mejores inversiones, todas han sido en renta fija: las preferentes 2009-2015, las eroski desde 2018, y la última ha sido el bono de Mobico que justo acaban de lanzarle una OPA. Y nada de esto habría ocurrido si no hubiera conocido a Llinares.
El maestro ya no está, pero su recuerdo y nuestra admiración por él nos durará mucho.