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Renta fija

Renta fija es un concepto que hace referencia a un tipo de producto o activo financiero. Cuando compramos un activo de renta fija, este suele tener un plazo determinado y una rentabilidad conocida de antemano.

Cuando buscamos un vehículo de inversión en el que depositar y rentabilizar nuestros ahorros, como sabemos, contamos con numerosas alternativas. Desde la compra de activos en el mercado hasta la compra de joyas o viviendas, contamos con numerosos productos o activos en los que podemos invertir y, de ello, obtener un rendimiento.

Entre esos productos o activos, encontramos a la renta fija.

En este sentido, un tipo de instrumento financiero que permite a aquellos inversores más conservadores invertir su dinero, con bajo riesgo, y obtener un rendimiento por este. En la renta fija, dicho de otra manera, el emisor garantiza la devolución del capital invertido en un plazo determinado, así como una cierta rentabilidad que, por lo general, la conocemos antes de hacernos con el producto y también está garantizada.

Por lo general, hablamos de títulos de deuda (deuda fraccionada en porciones iguales que se comercian en el mercado) que emiten las empresas o las instituciones públicas (Gobiernos, …) que tratan de financiarse. Bajo el nombre de "bono", estos títulos son adquiridos por los inversores a cambio de la devolución garantizada del principal a través de cupones periódicos, así como un interés previamente establecido o negociado con o por el emisor.

En resumen, cuando hablamos de renta fija, hablamos de un tipo de producto financiero en el que podemos invertir. Por lo general, productos ligados a deuda emitida por organismos públicos o privados que los inversores adquieren a cambio de su devolución garantizada en un plazo establecido y con un interés, también garantizado, previamente conocido.

Con todo, veamos un poco más sobre este importante concepto.

Diferencia entre renta fija y renta variable


Cuando hablamos de invertir nuestro dinero, al igual que hablamos de renta fija, también hablamos de su opuesta, que sería la renta variable.

La renta variable engloba otros tipos de vehículos de inversión, como podrían ser las acciones o las opciones, entre otros muchos.

La principal diferencia entre la renta fija y la variable la encontramos en que en la renta variable, a diferencia de lo que ocurre en la renta fija, no conocemos el interés o el rendimiento que nos dará el producto que hemos comprado, ni el plazo en el que este comenzará a dar dichos rendimientos.

Por esta razón, tampoco está garantizada la recuperación del capital invertido ni la obtención de rendimientos, como sí ocurre en la renta fija.

En otras palabras, y como su propio nombre indica, la devolución depende de la variabilidad o volatilidad que presente el activo en el mercado, y el rendimiento, de igual manera, es variable e incierto o indeterminado.

No obstante, además de lo anterior, hay otras particularidades que presenta la renta fija y que la diferencian de la variable.

En este sentido, podemos destacar que, al tratarse de títulos representativos de deuda, el inversor de renta fija, a diferencia del inversor de renta variable, se incorpora a la sociedad como acreedor y no como propietario o accionista de la misma. Por esta razón, y como establece la ley concursal, en caso de que la sociedad sea liquidada, el acreedor, es decir, el inversor de renta fija, tiene prioridad frente a los accionistas, o lo que es lo mismo, frente al inversor de renta variable.

Con todo, hemos de señalar que, a modo de resumen y para entenderlo rápidamente, la renta fija hace referencia, como su propio nombre indica, a un producto financiero que nos da aporta una renta fija y previamente conocida. Mientras que en el caso de la renta variable, y como también indica su nombre, esta rentabilidad es variable y desconocida por el inversor.

Por esta razón, y como veremos a continuación, hablamos de inversiones que, atendiendo al perfil de riesgo, presentan un riesgo muy distinto, entre otras cuestiones que debemos tener en cuenta a la hora de invertir en un tipo de producto u otro.

Mercado de renta fija


El mercado de renta fija es el mercado en el que se negocian los valores o títulos de renta fija.

En otras palabras, es un mercado secundario en el que se negocian títulos representativos de deuda, emitidos por entidades, como podría ser una empresa privada, o instituciones públicas, como podría ser un Gobierno.

En este mercado podemos adquirir, por tanto, bonos corporativos o gubernamentales, así como otro tipo de instrumentos de renta fija, como podría ser una letra del tesoro o un pagaré de empresa.

Dicho de otra manera, podemos adquirir aquellos productos de renta fija que, como explicamos al inicio, garantizan la devolución del capital invertido y, de la misma manera, el interés previamente conocido.

Este mercado, como mencionábamos anteriormente, es un mercado enfocado a inversores más conservadores, y que no quieren asumir el riesgo que supone invertir en renta variable. Es decir, un mercado en el que los inversores que depositan su capital tienen garantizada la devolución del capital, así como la obtención de un rendimiento que, previamente a la adquisición del activo, ya conocían.

En España, la Asociación de Intermediarios de Activos Financieros (por sus siglas, AIAF) es el mercado español en el que cotiza la renta fija, pública y privada. Esta institución se encuentra integrada en otra, que sería Bolsas y Mercados Españoles (por sus siglas, BME), que es el operador de las bolsas y los mercados financieros en el país.

Valores o instrumentos de renta fija


Como es obvio, en los mercados de renta fija se adquieren valores o instrumentos de renta fija.

Entre los principales instrumentos de renta fija que encontramos en el mercado, podemos encontrar los siguientes:

  • Deuda pública (Letras del tesoro, bonos y obligaciones del Estado, entre otros).
  • Renta fija privada (Pagarés de empresa, bonos corporativos, entre otros).

Instrumentos de renta fija de titularidad pública y privada
Instrumentos de renta fija de titularidad pública y privada

Con todo, cabe mencionar que en los mercados financieros podríamos encontrar otros vehículos de inversión que se encuentran ligados a esta clase de activos, como son los fondos de inversión de renta fija. Dado que hablamos de un producto derivado, este no cotiza en el mercado de renta fija, pese a que así se considera.

 

Fondo de inversión de renta fija


Como comentábamos, existen otros vehículos de inversión de renta fija que, pese a que no son considerados un instrumento de renta fija como tal, en la práctica si se comportan como un activo de renta fija.

Es el caso de los fondos de inversión de renta fija.

Esto es posible por el hecho de que estos fondos de inversión compran, exclusivamente, activos de renta fija. De esta manera, el fondo de inversión compone su cartera con instrumentos de renta fija como los mencionados en el punto anterior.

Dado que los activos adquiridos son de renta fija, el comportamiento del fondo es el mismo que si se tratara de un activo de renta fija, pues su evolución está ligada a la evolución de su cartera, y su cartera, como señalamos en estas líneas, se compone únicamente de activos de renta fija.

Ventajas y desventajas de invertir en renta fija


Invertir en renta fija, al igual que presenta una serie de ventajas para el inversor, también presenta otra serie de desventajas que deben ser tenidas en cuenta.

A continuación, se exponen algunas de las principales ventajas, así como desventajas, que presentan este tipo de inversiones.

Ventajas de invertir en renta fija


  • La renta fija, como su nombre indica, permite obtener una renta fija y periódica por el capital invertido.
  • Los activos presentan menos volatilidad y, por ende, menor riesgo.
  • Por lo general, la devolución del capital está garantizada, al igual que la obtención de rendimientos.
  • De la misma manera, se conoce el interés con anterioridad, por lo que podemos planificar mejor nuestras inversiones.
  • En caso de liquidación de la sociedad, por ejemplo, el inversor de renta fija tiene prioridad frente al de renta variable.

Desventajas de invertir en renta fija


  • Aunque la renta fija permite obtener una renta periódica, debemos tener en cuenta el riesgo del emisor, que viene a ser la probabilidad existente de que la entidad emisora, es decir, la que emite los títulos de renta fija, no devuelva el dinero a los inversores.
  • De la misma manera, debemos tener en cuenta el riesgo existente en los cambios que sufren los tipos de interés con el paso del tiempo. En función de la evolución de los tipos de interés, las condiciones de mercado y las condiciones económicas generales, el interés podría verse afectado.
  • Por último, otra desventaja que debemos tener en cuenta es el riesgo de liquidez, que mide la capacidad que presenta nuestro activo para ser colocado y encontrar una contrapartida en el mercado secundario. 
  • Con todo y antes de terminar, debemos tener en cuenta otra serie de desventajas, como es el hecho de que la renta fija presenta un potencial de ganancia más limitado, entre otras cuestiones que son muy relevantes a la hora de tomar una decisión.

Ejemplo de renta fija


Para terminar, veamos un sencillo ejemplo de cómo funcionaría un activo de renta fija para terminar de entender este importante concepto.

En este sentido, imaginemos que compramos un bono de empresa.

Las características de este bono es que es un bono emitido por el Gobierno de España a un año, el cual presenta un valor nominal de 10.000 dólares y un cupón del 10%.

En este escenario, pagaríamos 10.000 dólares por el bono en el momento de la compra, que entregaríamos en concepto de préstamo al propio Gobierno de España.

Al cabo de un año, este nos devolvería el principal, es decir, los 10.000 dólares, así como el interés del 10% establecido, que serían 1.000 dólares. En otras palabras, obtendríamos 11.000 dólares al cabo de un año por la compra de este bono.

Además, a lo largo del año y en tanto en cuanto se va acercando el vencimiento, el precio al que podemos vender dicho bono en el mercado secundario va cambiando. De esta forma, su precio se va incrementando en tanto en cuanto se acerca la fecha de vencimiento.

Por ejemplo, imaginemos que quedan 4 meses para vencimiento.

En este escenario, el precio del bono en el mercado podría ser de 10.600 dólares. Aunque, en caso de que exista riesgo de impago, también podría ser menor.

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Renta fija, Francisco Coll, 12 de septiembre del '22, Rankia.com

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