Hipotecas de larga duración

El plazo de permanencia ha cambiado de rumbo en los últimos meses, bajando su duración y, en donde ya no se encuentran los modelos de antaño que llegaban hasta 50 años, sino que por el contrario su máximo está en 40, aunque con unas limitaciones bastante ostensibles para los usuarios ya que son hipotecas destinadas a jóvenes y siempre que sea destinada para la primera vivienda.
 
El punto de inflexión para rebajar los años de amortización de las hipotecas coincidió con la recomendación del banco emisor español para que los bancos ofreciesen estos productos a un menor tiempo de permanencia tras el pinchazo inmobiliario. Hasta ese momento los bancos y cajas de ahorro ofrecían créditos hipotecarios de hasta 45 o incluso 50 años, y que sin llegar a ser hereditarias como ocurre, por ejemplo en Japón o Estados Unidos, convivían con el titular durante prácticamente toda su vida. Este cambio de rumbo ha originado que las entidades hayan bajado los plazos y ya no se detectan aquellos modelos, ya que actualmente las ofertas más longevas alcanzan los 40 años como máximo. Y otra consecuencia que experimenta el mercado hipotecario es que los plazos máximos en gran parte de las propuestas solamente están disponibles para los menores de 35 años y siempre que sea destinada para la primera vivienda. Si no se cumplen estos requisitos para acceder a estas herramientas de financiación son mucho más difícil para los usuarios bancarios, que necesariamente tendrán que afrontar períodos más cortos para su devolución, en los que salden la deuda con su entidad y, que de esta manera es la estrategia por la que optan los emisores de este crédito para financiar la compra de una vivienda por parte de sus clientes. 
 

Con plazos a 40 años

 
Si bien las ofertas en plazos mayores han descendido notablemente en los últimos años, todavía se pueden encontrar propuestas de esta índole.
 
BBVA ofrece una hipoteca a largo plazo (hasta 40 años), en la que se contempla la posibilidad de elegir un período inicial más largo para así protegerse de las subidas de tipos, con la posibilidad de suspender varias cuotas al año si surgen algún imprevisto. Otra de sus aportaciones son las facilidades para disfrutar de una cuota más baja los primeros años por el aplazamiento del 10% al 30% del préstamo en una cuota final. 
 
Bankia para elevar su plazo de amortización se decanta por la “Hipoteca Bonificada”, que se puede conseguir bajo mejores condiciones de contratación, al bonificar el tipo de interés en función de la vinculación que mantenga el cliente con la entidad. Tiene un plazo de hasta 40 años para amortizar su préstamo, con una financiación hasta el 80 % del valor de su vivienda. Se puede escoger entre un tipo de interés variable o mixto (interés fijo durante los tres primeros años y posteriormente variable). 
 
De similares características es la “Hipoteca Futuro” que está confeccionada por Caja España-Caja Duero. Se puede elegir un tipo fijo para toda la vida de la hipoteca o un tipo variable referenciado al Euríbor desde el primer año. También puede asegurarse un período inicial de hasta 5 años con tipo de interés fijo y variable a partir de ese momento. No obstante, para acceder a este producto se requiere la domiciliación de la nómina, tarjetas, planes de pensiones y seguros. Se puede contratar por un período de 40 años, siempre que los demandantes tengan menos de 35 años. 
 
Ibercaja a través de su “Hipoteca Bonificada Súperplus Flexible” parte de las mismas propuestas. En este caso se trata de un préstamo a interés variable que combina, un largo período inicial a un tipo de interés fijo, con un período posterior a variable. Se puede contratar siempre que se domicilie la nómina y al menos 3 recibos básicos del hogar (agua, luz, teléfono…). Se puede pedir por un período máximo de 40 años, para los menores de 35 años por el valor total de la tasación del piso y, contando con un período de carencia de 2 años. Durante el período fijo inicial (12 meses) se aplica un interés del 6,45% y durante el variable está vinculado al Euríbor a 1 año + 4,10%. También incorpora una comisión de apertura del 1,50%. 
 
Banco Sabadell incluye en su oferta la “Hipoteca Bonificada”, que ofrece bonificaciones en el tipo de interés según los productos que se tengan contratados. Para ello ofrece un plazo de amortización de hasta 40 años, con una financiación de hasta el 80% sobre el valor de la vivienda. Incorpora una comisión de apertura del 1% y de compensación por desistimiento del 0,50% en los primeros 5 años y el 0,25% en el resto. 
 
La aportación de Cajamar se ha plasmado por medio de una vía de financiación que concede el 80% del importe del inmueble por un plazo máximo de amortización de 40 años. Está referenciado a un tipo de interés variable, Euríbor + un diferencial más reducido vinculado a los productos contratados. 
 
 
 

¿Merece la pena alargar los plazos?

 
Las hipotecas de larga duración generan ciertas ventajas sobre las de períodos menos elevados, como el hecho de disponer de cuotas menos exigentes, pero por el contrario acarrean también bastantes desventajas por dilatar los plazos ya que los usuarios tendrán que realizar mayores esfuerzos económicos para cumplir con sus deberes con el banco. Ante esta divergencia de intereses es conveniente ponerlos todos en la balanza final para comprobar si nos va a favorecer o no en su contratación.
 
Sí, son mejores los plazos largos porque…
  • Permiten a los hipotecados un cierto desahogo al disponer de cuotas mensuales más bajas durante los años que dure el contrato.
  • Son más aconsejables para los jóvenes que no disponen prácticamente de ahorros y para comprar un piso tiene que ampliar los plazos al máximo para adecuar sus sueldos a la cuota mensual.
  • Posibilitan antes el acceso a la vivienda, ampliando los plazos de devolución, que a lo mejor de otra forma no podrían alcanzar por la debilidad de sus sueldos.
  • Siempre quedará el recurso de acortar los plazos en cualquier momento, aunque para ello habrá que comprobar si dispone de alguna comisión por amortización anticipada y en qué cuantía, que penalice la operación.
  • Una diferencia de 30 a 40 años tampoco es excesiva y puede suponer un incentivo para que los clientes más jóvenes dispongan de su propia vivienda.
No, prefiero devolverla cuanto antes porque… 
  • Eleva el nivel de endeudamiento de los demandantes ya que estarán prácticamente toda su vida con esta deuda y, no podrán asumir otra serie de gastos ni demandar más créditos.
  • Si la idea de los usuarios es comprarse una segunda vivienda lo mejor es que se olviden de estas hipotecas ya que solamente están reservadas para la primera residencia.
  • Se dispone de una amortización más rápida y, de esta forma se dispondrá de un nivel económico para el resto de nuestra vida, incluso para asumir otros gastos que no se contemplaban inicialmente (segunda vivienda, un gran viaje por el mundo o el último modelo automovilístico).
  • Las ofertas desarrolladas por los bancos son cada vez menos numerosas y ello propicia que los usuarios no puedan acudir a los mejores modelos de financiación que están diseñados a plazos más rápidos de amortizar.
  • Se corre el riesgo que se conviertan en una hipoteca hereditaria que se puedan transmitir a sus descendientes en caso de fallecimiento. 
  1. #4
    04/11/13 01:19

    Inicialmente, se ofrecieron hipotecas de 30 años para proporcionar financiamiento hipotecario asequible. Esta amortización era suficiente, pero ahora varios años después de la crisis de los préstamos de altos riesgos, los prestamistas están ofreciendo entre 40 y 50 años de amortización para hacer las hipotecas más asequibles. Por lo general, cuanto más largo sea el plazo, más alta es la tasa de interés. Pero para aquellos que no pueden permitirse financiamiento a 30 años, se han introducido los términos de 40 a 50 años. No se espera que uno va a permanecer en la misma casa durante 40 a 50 años, ni siquiera hace 30 años, pero una vez que una persona toma la decisión de comprar una casa diferente y vender la que está siendo financiado por el préstamo a largo plazo, la hipoteca que queda debe ser pagado en su totalidad al banco. Las amortizaciones a largo plazo, sin embargo, han permitido que el individuo o la familia para comprar y vivir en la casa, por cualquier período de tiempo, a un precio asequible. Pero la combinación de la tasa fija que se convierten a tasa ajustable es donde uno tiene que tener cuidado y estar preparados para un cambio en la tasa de interés y posiblemente, un pago de hipoteca más alto.

  2. #3
    03/11/13 20:36

    La mia es de 40 años :)

  3. #2
    29/10/13 13:53

    Vamos, que si no tienes menos de 35 años y nómina fija: olvídate de hipotecarte como antaño.

  4. #1
    29/10/13 09:29

    Debería estar prohibido por ley, hacerlas a más de 15 años, así el mercado no se puede hinchar artificialmente.

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