La reserva de liquidez destinada a cubrir necesidades inesperadas es lo que se conoce comúnmente como fondo de emergencia. En mi opinión, este fondo debe ser ajeno al patrimonio invertido.
Otro tema es la liquidez propiamente dicha que puede formar parte de la cartera, que cumple un doble efecto: reducir volatilidad y riesgo de la cartera por su descorrelación con el resto de activos, y aportar munición para aprovechar correcciones de cierto calado en los mercados.
Pero la volatilidad en sí misma no tiene por qué ser algo malo. Sin embargo, una empresa generadora de caja y con balance saneado está en una posición privilegiada. Si hay un shell-off caerá, pero con menor intensidad. Y saldrá fortalecida, porque esa caja la puede utilizar de muchas formas (absorber competidores dañados, recomprar acciones, expandir el negocio…). Ahora también digo que no hay dos crashes iguales. Puede que algún activo se salve de la quema en una venta masiva, pero dependerá del tipo de crisis sufrida…
La idea que planteas es la ideal: activos con correlación negativa que contribuyen a reducir el riesgo de la cartera. La deuda pública de alta calidad crediticia y muy largo plazo podría ser un activo en este sentido, pero en el contexto actual conlleva un riesgo importante de pérdida de capital.
No obstante, sí existen tanto fondos como estrategias con las que conseguir ese efecto en cartera.
Por ejemplo, en carcasa fondo de inversión existen productos de muy baja beta y correlación negativa con otros activos de riesgo, o activos con vocación de retorno absoluto que son neutrales a mercado. Este tipo de fondos, en Rankia y otros lugares absolutamente denostados, pueden aportar mucho valor a las carteras, porque cumplen precisamente esa función: proteger en escenarios adversos, sosteniendo la cartera mitigando las caídas. Eleva, BMO, Candriam, MFS, Pictet, Alger, … hay muchas ideas que he venido comentando en la comunidad.
También se puede cubrir la cartera buscando estrategias de búsqueda de alfa (largos en determinados activos y cortos en el índice de referencia), o estrategias defensivas mediante el uso de opciones. Hay muchas alternativas, más y menos complejas, pero haberlas haylas.
Un inversor tiene en su mano controlar el riesgo de sus inversiones. También hay que tener precaución con excederse con el escudo, tanto si hablamos de abusar de liquidez como de cubrirse en demasía, por el coste de oportunidad que ello supone.