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Historias de la Bolsa.

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CÓDIGO AMIGO

Trade Republic ofrece cuenta en euros al 2,02% TAE y acceso a acciones, ETFs y otros productos

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#1456

¿Está el mercado castigando la calidad y premiando la mediocridad?


 
El mercado lleva meses hablando de rotación. Y esta vez no es narrativa: los sectores tradicionales de valor están superando claramente al S&P 500 en lo que va de año, mientras las grandes tecnológicas han perdido liderazgo.


Materiales, energía y utilities concentran algunos de los mejores comportamientos relativos del ejercicio. En ciertos casos, más del 90% de las acciones del sector baten al índice. El problema es que esta superioridad no viene acompañada de un crecimiento proporcional en beneficios.

Rotación sin respaldo en resultados



En lo que va de año, algunos de los sectores con peor crecimiento de beneficios son precisamente los que mejor comportamiento bursátil presentan. Eso implica que la subida ha sido puramente expansión de múltiplos.


Cuando un sector defensivo empieza a cotizar con múltiplos que históricamente pertenecían a compañías de crecimiento, conviene hacer una pausa. La rotación no está siendo impulsada por fundamentales, sino por flujos.

El ejemplo más simbólico: Microsoft cotizando a un PER inferior al de Coca-Cola. No es un detalle menor; es una señal de hasta qué punto se ha comprimido la prima tecnológica.

¿Se ha ido demasiado lejos el mercado?



La prima histórica del Mag 7 frente al resto del mercado se ha alineado con niveles previos a la pandemia. Ese ajuste suele producirse en momentos de tensión real del mercado. Pero esta vez el índice está prácticamente plano en el año.


Cuando los diferenciales de valoración se cierran con tanta velocidad, el riesgo es que el movimiento se esté extendiendo más allá de lo razonable. El mercado puede estar penalizando en exceso negocios estructuralmente superiores mientras recompensa sectores cíclicos con visibilidad limitada.

Software: no todo es igual



Dentro del software, la dispersión es clave. No todas las compañías están igualmente posicionadas frente a la IA.

Podemos distinguir entre:

“Constructores de carreteras”: empresas que venden interfaces y herramientas fácilmente sustituibles por automatización.


“Cabinas de peaje”: compañías que monetizan servicios críticos, infraestructuras digitales o soluciones que la IA necesita para operar.


El castigo ha sido generalizado, pero las implicaciones no lo son. Algunas caídas pueden ser estructurales; otras pueden estar creando oportunidades selectivas. 


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1457

¿Será Irán el catalizador que rompa el rango lateral?


Según el análisis técnico original, el S&P 500 cerró febrero en torno a los 6.878 puntos, unos 50 puntos por debajo del mes anterior, respetando la estadística de que febrero suele ser un mes débil. Sin embargo, el cierre se mantiene cómodamente dentro de un rango lateral bien definido, sin una figura clara de giro bajista.


En gráfico mensual, la pausa actual se produce justo en la zona de resistencia de canal y ligeramente por encima del objetivo de 6.958 puntos, equivalente a la extensión de Fibonacci del 161% de una caída previa. Por debajo, los principales niveles de apoyo se sitúan en los mínimos de enero (6.789), la zona de 6.720 y el área 6.521–6.550.


El análisis recuerda además que se ha completado una señal de agotamiento DeMARK mensual, que en las tres ocasiones anteriores ha precedido correcciones de al menos un 10%, aunque el momento exacto del giro no siempre coincide con el cierre de la señal.

Niveles clave: el peso de la zona 6.764–6.775



En gráfico semanal, el índice lleva varias semanas apoyándose una y otra vez en la media de 20 semanas, con rebotes cada vez más contenidos, un comportamiento que suele anticipar cierta debilidad. Las resistencias inmediatas se encuentran en 6.993–7.002 puntos, mientras que el soporte operativo más importante es la franja 6.764–6.775.


Por debajo de ese primer soporte aparece un nivel intermedio en 6.720, considerado más frágil, y un “vacío” técnico hasta la zona de 6.550 puntos, donde coincide también la media de 200 sesiones en diario. El análisis del perfil de volumen distingue dos rangos bien definidos: 6.521–6.764 y 6.764–7.002. Un cierre por debajo de 6.764 enviaría una señal clara de transición hacia el rango inferior.


En diario, el índice ha dependido mucho de la media de 100 sesiones, probada varias veces durante febrero. Un cierre por debajo del mínimo de 6.831 rompería ese soporte dinámico, aunque el autor advierte de que eso, por sí solo, podría traducirse en un “merodeo” por debajo de la media más que en una caída vertical.


Irán, rotación sectorial y escenarios a corto plazo



La escalada militar en Irán se suma a otros factores de mercado, como la toma de beneficios tras los resultados de Nvidia y la rotación desde tecnología y financieras hacia energía, utilities, consumo básico y salud. El autor considera que esta rotación se acerca a niveles extremos y podría revertir parcialmente en marzo.

De cara a las próximas sesiones, el escenario de trabajo contempla la posibilidad de una venta inicial que rompa patrones intradía y lleve al índice a probar de nuevo la zona de 6.775. Si desde ahí se produce un rebote y el cierre recupera niveles superiores a 6.840, se interpretaría como confirmación de que el rango se mantiene vigente y que el mercado sigue en fase lateral, con resistencia en 6.950 y el área 6.993–7.002.

En cambio, un cierre diario por debajo de 6.764 supondría una ruptura técnica relevante y abriría la puerta a descensos rápidos hacia la zona de 6.550. A la pregunta de si Irán será el detonante de esa ruptura, la respuesta del análisis es prudente: por ahora, la hipótesis principal sigue siendo que no, y que será el propio precio, y especialmente el nivel de 6.764, quien valide o invalide ese escenario.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1458

A menudo, el mejor momento para comprar es cuando todo se siente inseguro


 
Hay momentos en los que el inversor siente una profunda y visceral desazón, con la certeza de que el mundo está al borde del colapso. Tensiones geopolíticas, amenazas continuas y titulares alarmantes crean una atmosfera tan densa que abrir la cuenta de bolsa genera más rechazo que ilusión.

Es humano refugiarse en la prudencia, pero esa prudencia suele ser miedo disfrazado de virtud y nos quedamos paralizados y justificados en la inacción.


Sin embargo, la historia invierte esa lógica con frecuencia. Cuando el consenso abraza la cautela extrema y el pesimismo ya se ha descontado con creces en los precios, surgen las oportunidades más sólidas a medio y largo plazo. Las grandes rentabilidades no nacen en la euforia generalizada, sino en esos incómodos momentos en los que la mayoría se aparta.


En los últimos meses, titulares alarmantes han hecho caer al sector del software un 35% desde sus máximos, con valores como Microsoft -cuarto valor del mundo por capitalización- dejándose un 30% desde finales del pasado octubre. El reciente ataque de EE.UU. a Irán ha generado un ambiente desagradable en los mercados. Sin embargo, históricamente, desde los años 90, las principales contiendas iniciadas en Oriente Medio han resultado alcistas para las bolsas a tres meses vista, incluso en periodos complicados como el mercado bajista de 2001.


El mercado está discriminando entre sectores, y en esa discriminación suele aparecer un miedo excesivo que, con frecuencia, se convierte en oportunidad de inversión.


Fut. Ibex 35. Mantener


Supera los máximos históricos marcados en el año 2007 en 16.000 puntos, convirtiendo esa zona en soporte de corto plazo, precediendo al paso de la directriz alcista desde 2022, actualmente en 14000 puntos.


Eduardo Faus de Renta 4 Banco
Fut Eurostoxx 50. Mantener.

La superación de la zona de máximos históricos del año 2000 y del año pasado, entre 5.500 y 5.570 puntos, la convierte en referencia clave de soporte durante este año, precediendo al paso de la directriz alcista desde 2020, en 5200 puntos.

Eduardo Faus de Renta 4 Banco

Fut S&P 500. Mantener.

Los máximos de febrero 2025, entre 6100 y 6200 puntos se presentan ahora como el principal soporte de cara a los próximos meses. Encuentra otra referencia importante de soporte más cercana en los mínimos del pasado mes de noviembre, en 6520 puntos

Eduardo Faus de Renta 4 Banco

Fut Nasdaq 100. Mantener.


La tendencia alcista de largo plazo se mantiene por encima de 19.500-20.000 puntos, encontrando las zonas de soporte más relevantes en el corto plazo en 23.850 y sobre todo entre 22.100- 22.250 puntos.


Eduardo Faus de Renta 4 Banco


Fut Eur&Dolor. Mantener.


Sin resistencias relevantes hasta la franja entre 1,235 y 1,256 euros por dólar, franja hacia la que podría tender durante los próximos meses. El nivel de soporte más importante se localiza entre 1,107 y 1,127 euros por dólar.


Eduardo Faus de Renta 4 Banco









No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1459

El manual de Wall Street dice que hay que comprar cuando estalla la guerra... esta vez podría ser diferente.


Wall Street vuelve a debatir el mismo dilema de siempre cuando estalla una guerra: ¿funciona el “buy the dip” o esta vez puede salir mal? El refrán clásico (“buy the cannons, sell the trumpets”) se apoya en una observación histórica: muchos shocks geopolíticos generan volatilidad intensa, pero rara vez dejan un daño prolongado en los índices.


El matiz que introduce Deutsche Bank es importante: la excepción llega cuando el evento geopolítico tiene un canal macro que se transmite al crecimiento y a la política monetaria. En el conflicto entre EE. UU. e Irán, ese canal es evidente: petróleo y gas, con el Estrecho de Ormuz como punto crítico para el transporte de energía.


La pregunta ya no es solo “qué titulares salen”, sino si el shock energético se convierte en persistente. Ahí es donde el mercado cambia de régimen.

Las 3 condiciones que vigila Deutsche Bank



Según Henry Allen (Deutsche Bank), para que la corrección sea más que un susto y el S&P 500 llegue a caer más de un 15%, debería cumplirse al menos una de estas condiciones:

  • Salto del petróleo de al menos +50% a +100% y que se mantenga durante varios meses.

  • Que el encarecimiento del crudo empuje a una economía ya enfriándose hacia recesión o una desaceleración relevante.

  • Respuesta hawkish de bancos centrales por el repunte de costes energéticos (tipos más altos durante más tiempo).

¿Compra táctica o trampa?



En paralelo, hay estrategas que ven la volatilidad como oportunidad táctica. La lógica: los movimientos por geopolítica suelen ser “no duraderos”, y los rebotes intradía recientes refuerzan esa idea. Pero el artículo insiste en lo mismo: si el petróleo aún está por debajo de medias previas, el riesgo real es que deje de estarlo y el mercado empiece a descontar inflación y tipos.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1460

Seis razones por las que las bolsas podrían ignorar el conflicto con Irán y subir en marzo


A pesar de las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán, algunos estrategas de Wall Street creen que el impacto negativo en los mercados podría ser limitado. Según explica el analista táctico Scott Rubner, de Citadel, existen varios factores técnicos y estacionales que podrían impulsar a la renta variable estadounidense durante marzo.

En un análisis reciente citado por MarketWatch, Rubner sostiene que el mercado podría experimentar un rebote en las próximas semanas, especialmente después del gran vencimiento trimestral de derivados previsto para el 20 de marzo. Este evento, conocido como Triple Witching, suele generar cambios relevantes en la dinámica de cobertura de los creadores de mercado.

El vencimiento de opciones puede liberar presión en el mercado



Según los cálculos de Citadel, aproximadamente el 35% de las posiciones abiertas en opciones sobre activos estadounidenses expirará el próximo 20 de marzo. En total, estos contratos representan cerca de 5 billones de dólares en valor nocional.

Cuando estas opciones expiran, los creadores de mercado que han vendido estos derivados ajustan sus coberturas, lo que puede reducir la presión técnica que ha mantenido al S&P 500 moviéndose lateralmente en las últimas semanas.

Rubner considera que una vez superado este evento el índice podría tener mayor libertad para avanzar, ya que parte de la volatilidad actual está vinculada a la estructura del mercado de derivados.

Los inversores minoristas siguen comprando las caídas


Otro factor relevante es el comportamiento de los inversores particulares. Según datos de Vanda Research citados por Citadel, los minoristas continúan desempeñando un papel clave en el mercado estadounidense.

En lo que va de año, el volumen neto negociado por inversores particulares ha sido 2,5 veces mayor en los días en que el S&P 500 cae que en los días de subida. Este patrón refleja una fuerte tendencia de compra de caídas, que actúa como soporte para el mercado.


De hecho, las entradas de capital minorista alcanzaron un récord mensual en enero y se mantuvieron relativamente fuertes durante febrero.



Las devoluciones fiscales pueden impulsar la inversión




Rubner también destaca el impacto potencial de las devoluciones fiscales en Estados Unidos. Históricamente, parte de estos reembolsos termina fluyendo hacia activos de riesgo como las acciones.


Este año el efecto podría ser aún mayor debido a las rebajas fiscales impulsadas por la administración Trump, lo que incrementaría el volumen total de devoluciones y, potencialmente, la liquidez disponible para invertir.



Un posicionamiento defensivo en opciones




El mercado de derivados también ofrece señales interesantes. La demanda de opciones de protección a la baja ha aumentado significativamente en las últimas semanas debido a los temores geopolíticos.

Sin embargo, un posicionamiento tan defensivo puede convertirse en un catalizador alcista. Si llegan noticias positivas, los inversores podrían cerrar estas coberturas, lo que generaría presión compradora adicional sobre la renta variable.



La volatilidad y la estacionalidad favorecen el rebote




El aumento reciente de la volatilidad en diferentes clases de activos —desde bonos hasta petróleo— también podría beneficiar a los fondos cuantitativos y estrategias sistemáticas, que suelen ajustar su exposición cuando los niveles de volatilidad alcanzan picos elevados.


Por último, la estacionalidad juega a favor de las bolsas. Según datos históricos del S&P 500 desde 1928, los meses de marzo y abril tienden a registrar rendimientos positivos con mayor frecuencia que febrero.

En la última sesión, el S&P 500 subió un 0,8%, mientras que el Nasdaq Composite avanzó un 1,3% y el Dow Jones ganó un 0,5%, mostrando que el mercado ya empieza a recuperar parte del terreno perdido durante la semana.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1461

Se encienden las alarmas en Wall Street: miles de millones intentan salir del crédito privado


 
  • El aumento de reembolsos en private credit reabre el debate: activos ilíquidos vendidos con “liquidez tipo retail”.

  • Blackstone (BCRED) afronta solicitudes récord y decide cubrirlas al 100% ampliando una oferta de recompra.

  • El sector se enfrenta a varios frentes: calidad crediticia late-cycle, miedos por software/IA y presión sobre gestoras cotizadas.

El “private credit” ha vivido una expansión meteórica en los últimos años, especialmente al abrirse paso en el canal de banca privada y clientes minoristas. Sin embargo, el aumento reciente de solicitudes de reembolso está volviendo a poner el foco en su principal talón de Aquiles: la ilíquidez. Según el medio original y el periodista Hugh Leask, el repunte de salidas está obligando a revisar hasta qué punto es sostenible ofrecer acceso “casi líquido” a activos que, por definición, no se negocian como un ETF.


La tensión no viene tanto por rentabilidad, sino por estructura: cuando el inversor quiere salir “ya”, el producto recuerda que es semi-líquido, no líquido.

Blackstone: reembolsos récord en BCRED



Blackstone comunicó que atenderá el 100% de las solicitudes de reembolso en su fondo estrella de crédito privado, BCRED (aprox. 82.000 M$), tras peticiones para retirar un 7,9% del patrimonio (unos 3.800 M$). Para cubrirlas, la firma incrementa una oferta de recompra ya anunciada hasta el 7% de las participaciones, mientras que la propia entidad y empleados cubrirán el 0,9% restante.


En declaraciones recogidas por el medio original, Jon Gray (COO y presidente de Blackstone) reconoce que “poner puertas” a los reembolsos no es positivo para el sector en el corto plazo, pero insiste en un punto clave: estos productos están diseñados para ser semi-líquidos y los límites “son una característica, no un fallo”. La propuesta al inversor es un intercambio explícito: menos liquidez a cambio de más rentabilidad, como llevan décadas haciendo los institucionales.

Blue Owl: menos liquidez “regular”



El episodio llega después de que Blue Owl anunciara cambios en un vehículo de crédito privado semi-líquido orientado a inversores minoristas en EE. UU., poniendo fin a pagos regulares de liquidez trimestral y pasando a un esquema más “puntual”, financiado con ventas de activos, beneficios u otras operaciones. La lectura del mercado es clara: cuando la demanda de salidas aumenta, el diseño de liquidez se pone a prueba.


El problema de fondo es el desajuste: activos no cotizados e ilíquidos empaquetados con una experiencia de “retail”, donde el inversor espera poder recuperar su dinero con facilidad.

Presión sobre gestoras cotizadas y advertencias de rating



En paralelo, las acciones de gestoras alternativas cotizadas han sufrido en los últimos días, al acumularse preocupaciones: calidad crediticia en fase madura del ciclo, riesgos asociados a carteras expuestas a software y el miedo a episodios de “blow-up” en créditos concretos. Aun así, Gray subraya que el desempeño de BCRED sigue siendo sólido (retorno desde inicio cercano al 9,8% en su clase principal), sugiriendo que la fricción actual es más de liquidez que de performance.


Moody’s, según se recoge en el artículo original, advierte de que el equilibrio entre “rentabilidad superior” y “liquidez tipo retail” seguirá siendo un test permanente. Su visión: para convivir con más inversor minorista, algunos fondos podrían verse obligados a mantener más activos líquidos (y de menor yield), lo que podría lastrar retornos.

Qué implica para el inversor: no es un ETF



La conclusión práctica —en línea con lo explicado por distintos participantes citados en el medio original— es que, aunque la estructura cambie, el activo subyacente sigue siendo ilíquido. Por eso, estos productos no deberían usarse como si fueran un fondo cotizado: requieren horizonte largo, comprensión de límites de reembolso y tamaño de posición coherente con esa realidad. 




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1462

El verdadero motivo por el que muchas mujeres no invierten


Durante años, la brecha de género en el mundo de la inversión se ha explicado con un argumento recurrente: que a las mujeres “les falta confianza” para participar en los mercados financieros. Sin embargo, los datos más recientes apuntan a una realidad diferente. Un estudio elaborado por eToro, basado en la opinión de 1.000 mujeres en España, concluye que este relato no solo es inexacto, sino que puede terminar desincentivando la participación femenina en la inversión.


Según el informe, el 32% de las mujeres asegura tener confianza o mucha confianza en sus conocimientos sobre finanzas e inversiones. El grupo más amplio, un 40%, se sitúa en una posición intermedia, afirmando que no siente ni confianza ni desconfianza. Solo el 8% declara no tener ninguna confianza en este ámbito, mientras que un 20% reconoce tener poca, lo que sugiere una actitud prudente más que una falta total de seguridad.



Mujeres al frente de las finanzas del hogar



Los datos del estudio muestran además que las mujeres desempeñan un papel central en la gestión financiera cotidiana. El 41% afirma asumir en exclusiva los gastos diarios del hogar, mientras que un 32% se encarga principalmente del ahorro y la inversión familiar.


Esta responsabilidad contrasta con su menor presencia en los mercados financieros. Según datos de la CNMV, solo el 26% de las cuentas individuales que invierten en valores del IBEX 35 están a nombre de mujeres. Sin embargo, diversas investigaciones académicas, como las de la Warwick Business School, han señalado que las mujeres inversoras pueden llegar a obtener rentabilidades superiores a las de los hombres en torno a un 2% anual.


Diversos estudios apuntan a que las mujeres tienden a adoptar una estrategia de inversión más orientada al largo plazo, operan con menor frecuencia y analizan con mayor detenimiento cada decisión, comportamientos asociados históricamente a mejores resultados en los mercados.


El impacto del relato en la inversión



El estudio también subraya el efecto que tiene el discurso público sobre la inversión femenina. Cuando a las participantes se les dijo que las mujeres “carecen de confianza”, un 14% afirmó que ese mensaje les desanimaba completamente a invertir. Además, un 28% declaró sentirse juzgada, un 25% frustrada y un 19% percibió un tono condescendiente.


Por el contrario, cuando se puso en valor el buen desempeño histórico de las mujeres inversoras, el efecto fue opuesto. El 51% afirmó sentirse más motivada para invertir y, entre quienes actualmente no participan en los mercados, un 24% señaló que ese dato despertaba su interés por aprender más sobre inversión.


La falta de referentes en el debate financiero



Otro elemento clave señalado en el informe es la representación. El 36% de las mujeres afirma sentirse poco o nada identificada con quienes hablan públicamente sobre inversión.

 Además, el 57% percibe que las voces predominantes en este ámbito siguen siendo masculinas, frente a apenas un 5% que considera que las protagonistas suelen ser mujeres.
Según el análisis, aumentar la visibilidad de referentes femeninos podría contribuir a normalizar la conversación sobre inversión y a reducir la distancia que aún existe entre muchas mujeres y los mercados financieros.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1463

¡En el petróleo está sucediendo algo que pasa cada 9.500 años! ¡La última vez cuándo Moisés abrió el Mar Rojo!


 
Los analistas de Bespoke Investment Group señalaron en una publicación en X que los precios del crudo, en su punto máximo desde la noche del domingo, se negociaban cinco desviaciones estándar por encima de la media móvil de 50 días. Esto ayuda a contextualizar la magnitud y la rapidez de este último movimiento.


El petróleo crudo está 5 desviaciones estándar por encima de su media móvil de 50 días. Estadísticamente hablando, esto ocurre una vez cada 9.500 años, por lo que la última vez habría sido unos 6.000 años antes de que Moisés abriera el Mar Rojo. Imaginen el impacto que esto tuvo en el transporte marítimo de la zona", declaró el equipo de Bespoke en la publicación.

La gracia es que las rentabilidades de los activos financieros no siguen una distribución normal. En consecuencia, grandes fluctuaciones, estadísticamente improbables, ocurren con mucha más frecuencia de lo que los inversores podrían esperar.





 

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#1464

El petróleo por encima de 100 dólares amenaza con presionar márgenes y crecimiento


La fuerte subida del petróleo vuelve a tensionar a la renta variable global. Según explica Mathieu Racheter, de Julius Baer, el salto del crudo por encima de los 100 dólares por barril, con un movimiento puntual cercano a los 120 dólares, ha reabierto el debate sobre hasta qué punto las bolsas pueden resistir un nuevo shock energético. Aunque parte de la subida se moderó tras las informaciones sobre una posible liberación coordinada de reservas estratégicas, el mercado sigue viendo el riesgo de energía cara como un factor incómodo para los activos de riesgo.


El petróleo vuelve a ser el factor director



El mensaje central de Julius Baer es claro: las bolsas pueden convivir con un pico puntual del petróleo, pero lo que realmente les hace daño es un crudo instalado durante tiempo prolongado por encima de los 100 dólares. En ese escenario, el mercado empieza a enfrentarse a un entorno mucho más difícil, con mayores costes energéticos, presión sobre márgenes y condiciones financieras más restrictivas.

Por eso, aunque su escenario base sigue contemplando una caída gradual del petróleo por debajo de esa cota, la firma reconoce que las noticias del fin de semana elevan la probabilidad de un shock energético más persistente.

No es lo mismo un susto fuerte en el petróleo que un petróleo alto durante semanas o meses. Ahí cambia por completo el comportamiento de la renta variable.


Qué haría daño real a las bolsas



Racheter advierte de que, si el mercado termina entrando en un escenario de energía persistentemente cara, las carteras deberían prepararse para un giro más claro hacia el risk-off. Eso implicaría reducir exposición global al riesgo, aumentar peso en sectores defensivos y recortar posiciones en los valores cíclicos más sensibles al petróleo.


Por ahora, Julius Baer mantiene un enfoque prudente, con sesgo defensivo y preferencia por la calidad. Dentro de esa estrategia, el sector de petróleo y gas, que ya fue mejorado la semana pasada, sigue siendo visto como una cobertura parcial razonable frente a un shock de oferta energética.



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#1465

Tres mercados bajistas en las acciones fueron causados ​​por crisis del petróleo: esto es lo que duraron


 
La reciente subida del petróleo por encima de los 100 dólares por barril ha reavivado el debate sobre el impacto de los shocks energéticos en los mercados bursátiles. Según un análisis de CFRA Research citado por el medio original CNBC, algunos de los mercados bajistas más relevantes del S&P 500 han estado vinculados a crisis energéticas.


Desde la Gran Depresión, el índice ha atravesado 18 mercados bajistas, pero únicamente tres de ellos estuvieron directamente relacionados con shocks petroleros.


Tres grandes caídas vinculadas al petróleo



Según el estratega jefe de inversión de CFRA, Sam Stovall, los episodios más claros fueron los siguientes:


  • 1956 – Crisis del Canal de Suez: caída del S&P 500 del 21,6% durante unos 15 meses.

  • 1973 – Embargo petrolero de la OPEP durante la guerra del Yom Kippur: desplome del 48,2% durante 21 meses.

  • 1990 – Invasión de Kuwait por Irak: caída cercana al 20% durante unos 3 meses.
De media, estos mercados bajistas provocados por shocks energéticos duraron unos 13 meses y generaron caídas cercanas al 30% en el S&P 500.

El episodio más severo fue el de 1973, cuando el embargo petrolero provocó que el precio del crudo se cuadruplicara y desencadenó una recesión económica global.


Por qué el petróleo afecta tanto a la bolsa



Los shocks energéticos suelen tener un impacto importante sobre la economía porque afectan simultáneamente a varios factores macroeconómicos.


Por un lado, el encarecimiento de la energía presiona al alza la inflación, lo que puede obligar a los bancos centrales a mantener políticas monetarias más restrictivas. Por otro, reduce el poder adquisitivo de los consumidores y aumenta los costes de las empresas.


El resultado suele ser una combinación de crecimiento económico más débil y condiciones financieras más duras, un entorno que históricamente ha sido complicado para los mercados bursátiles.


El mercado aún resiste al último shock energético



Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el petróleo WTI ha llegado a subir más de un 50%. Sin embargo, la reacción de la renta variable ha sido relativamente moderada hasta ahora.

El S&P 500 acumula una caída ligeramente superior al 2% desde el comienzo de la crisis, lo que sugiere que los inversores todavía no están descontando un escenario de deterioro económico profundo.

Aun así, muchos analistas advierten de que la evolución futura dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de su impacto en el suministro energético global.

 

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#1466

Los inversores recibieron buenas noticias sobre la inflación el miércoles. Ahora vienen las malas.


Los inversores recibieron el miércoles una señal relativamente tranquilizadora con el dato del IPC de febrero, que volvió a sugerir que los aranceles impulsados por la Administración Trump no han provocado, al menos por ahora, un repunte fuerte de las presiones inflacionistas. Sin embargo, según explica José Adinolfi, ese alivio podría durar poco si el viernes el mercado se encuentra con una lectura más incómoda del índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), la referencia de inflación preferida por la Reserva Federal.

El IPC deja un mensaje razonablemente benigno



El dato de IPC fue recibido de forma positiva porque confirmó una inflación todavía moderada. En tasa interanual, el índice se situó en el 2,4%, un nivel que permitió reforzar la idea de que la presión sobre los precios sigue contenida. Además, uno de los componentes más observados, el alquiler equivalente al propietario, cayó hasta el 3,17% interanual, su nivel más bajo desde octubre de 2021.


Según John Kerschner, de Janus Henderson Investors, este dato refuerza la idea de que la asequibilidad de la vivienda sigue mejorando y de que este componente ha regresado a niveles más parecidos a los que se vieron entre 2016 y 2020, antes del repunte inflacionista posterior a la pandemia.


El problema es que el mercado puede estar leyendo una parte cómoda de la historia inflacionista, mientras el PCE podría reflejar una realidad menos favorable para la Fed y para las expectativas de recortes de tipos.

El viernes llega la prueba más delicada



Como subraya José Adinolfi, el verdadero riesgo está en el informe del viernes. Kerschner cree que el PCE de febrero podría situarse por encima del 3%, claramente por encima del IPC conocido esta semana. La razón es técnica, pero importante: el PCE se fija más en lo que realmente compran los consumidores y, por tanto, tiene más peso en atención médica y menos en vivienda.

Eso altera la relación histórica entre ambos indicadores. Normalmente, la inflación del PCE suele situarse unos 50 puntos básicos por debajo del IPC. Ahora estaría ocurriendo lo contrario: el PCE podría quedar unos 50 puntos básicos por encima. Y eso no solo sería una cifra peor, sino un movimiento en la dirección equivocada justo cuando el mercado intenta convencerse de que la inflación está bajo control.

La lectura de fondo es clara: el dato del miércoles fue bueno, pero quizá no decisivo. Si el PCE decepciona, el mercado tendrá que replantearse si la desinflación sigue realmente viva o si la Fed va a necesitar más tiempo antes de relajar su política monetaria.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1467

El petróleo alcanza los 101 dólares mientras Irán cambia drásticamente su estrategia


El petróleo ha vuelto a convertirse en el gran termómetro del miedo en los mercados. Según la información original de MarketWatch, el Brent llegó a tocar los 101,25 dólares durante la sesión asiática del jueves, aunque después moderó parte del movimiento, mientras el WTI avanzaba con fuerza. El detonante fue un cambio claro en la estrategia iraní, con nuevos ataques a infraestructuras y buques en el Golfo Pérsico, lo que ha elevado de golpe el temor a un corte prolongado del suministro energético.


El mercado ya no teme solo un pico puntual


La novedad no está únicamente en la subida del crudo, sino en que el mercado empieza a valorar un escenario de daño económico más persistente. Al menos tres cargueros fueron atacados en el Golfo, lo que eleva a seis los buques golpeados en apenas dos días. Además, Omán tuvo que evacuar barcos de su principal terminal de exportación, mientras instalaciones iraquíes suspendían operaciones tras nuevos impactos. La lectura es evidente: el riesgo sobre el estrecho de Ormuz ya no se interpreta como una amenaza teórica.

El mensaje más serio llega desde la Agencia Internacional de la Energía: el organismo considera que este conflicto está provocando la mayor alteración de suministro de la historia del mercado mundial del crudo.

La AIE alerta de un shock histórico


Según recoge el medio original, la AIE estima que las disrupciones en Ormuz han obligado a los países del Golfo a recortar al menos 10 millones de barriles diarios de producción. Para marzo, prevé una caída global de oferta de 8 millones de barriles diarios. Incluso la liberación extraordinaria de 400 millones de barriles desde reservas estratégicas, la mayor de la historia, no ha logrado calmar del todo a los inversores. El problema es que el mercado empieza a pensar que no estamos ante un episodio breve, sino ante una fase de desgaste prolongado.

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1468

El mercado entra en miedo extremo ante el riesgo de una crisis energética global.


El sentimiento del mercado ha entrado en una fase mucho más delicada. Según explica Adam Button, los inversores empiezan a asumir que el conflicto con Irán podría no resolverse rápido y que el verdadero riesgo no es solo militar, sino económico y energético. El mercado teme que Teherán intente prolongar la tensión lo suficiente como para dañar el flujo global de petróleo y provocar una nueva sacudida inflacionista. Esa posibilidad ya empieza a trasladarse con claridad al precio del crudo y también a la renta variable.

El mercado teme una crisis energética prolongada



Adam Button
subraya que los intentos diplomáticos de esta semana no han servido para rebajar la tensión. Según la información conocida, Irán no respondió a los primeros contactos y posteriormente mantuvo unas exigencias muy duras para volver a negociar. La lectura del mercado es evidente: si Teherán considera que todavía no ha alcanzado sus objetivos, el conflicto puede alargarse más de lo que muchos esperaban.


Y esos objetivos, en la interpretación que maneja ahora el mercado, tendrían un fuerte componente energético. La amenaza de una presión prolongada sobre el estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro del tablero. No hace falta que se cierre completamente el paso para generar daño: basta con que aumente el riesgo, suban los costes y se dispare la percepción de vulnerabilidad del suministro mundial.


La clave del momento es esta: el mercado ya no está valorando solo titulares de guerra, sino la posibilidad de un shock energético más persistente y, con él, de más inflación, más tensión en bonos y más castigo en bolsa.

El miedo ya se nota en los activos



Ese cambio de percepción ya tiene reflejo en los mercados. Adam Button destaca que la curva de futuros del crudo sigue tensionándose, una señal de que los operadores no confían en una resolución inmediata. A la vez, el deterioro también empieza a trasladarse a la renta variable, donde los indicadores de sentimiento han entrado en zona de miedo extremo.
Eso importa porque, cuando el mercado se mueve desde la incertidumbre hacia el miedo, cambia el tipo de reacción. Ya no se trata solo de ajustar valoraciones, sino de reducir exposición y buscar protección. En esos entornos, los movimientos suelen ser más bruscos, más emocionales y menos ordenados.

Bank of America pone niveles de dolor para forzar respuesta



En este contexto, la referencia de Bank of America gana peso. La entidad plantea que un petróleo por encima de los 100 dólares, un rendimiento del Treasury a 30 años superior al 5% y un S&P 500 por debajo de 6.600 puntos podrían acabar provocando una respuesta política destinada a contener el daño sobre la economía real. Es decir, el mercado empieza a buscar no solo el nivel del conflicto, sino también el umbral de dolor que fuerce a actuar a gobiernos y bancos centrales.


Ese es ahora el verdadero debate: no tanto si habrá tensión, sino cuánto está dispuesto a soportar cada actor antes de cambiar de estrategia. El mercado intenta anticipar ese momento, pero ahí entra una variable imposible de modelizar con precisión: hasta dónde quiere llegar Irán y qué estaría dispuesto a ofrecer Estados Unidos para frenar la escalada.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1469

Trump tiene 15 días para poner fin a la guerra con Irán o los mercados se enfrentarán a una brutal....


 
Los mercados financieros siguen apostando por un desenlace rápido del conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero esa narrativa podría ser demasiado optimista. Según el analista Kenneth Rapoza, muchos inversores descuentan que la operación militar impulsada por la administración de Donald Trump terminará antes de abril, lo que permitiría evitar un impacto estructural sobre la economía global.


El consenso de Wall Street se apoya en previsiones como las de Goldman Sachs, que estima que el petróleo Brent podría situarse cerca de los 100 dólares en marzo para después moderarse hacia los 85 dólares en abril. Incluso analistas de Bank of America han advertido a los inversores que no persigan las acciones energéticas si el crudo supera ese nivel, asumiendo que el conflicto terminará pronto.

Irán podría tener un calendario muy distinto



Sin embargo, según recoge Rapoza, esa visión podría ignorar un factor clave: Irán no opera bajo el calendario de Wall Street. Desde Teherán existe un fuerte incentivo para prolongar el conflicto y mantener presión sobre los flujos energéticos globales.


De acuerdo con Naeem Aslam, director de inversiones de Zaye Capital Markets, el objetivo iraní podría ser mantener la tensión el tiempo suficiente para provocar costes económicos y políticos en Occidente. En ese contexto, el estrecho de Ormuz, por donde circula una gran parte del petróleo mundial, se convierte en el principal instrumento de presión.

Idea clave: si el conflicto se prolonga más allá de marzo, el mercado podría verse obligado a reevaluar rápidamente los precios del petróleo, la inflación y las valoraciones bursátiles.

El petróleo como arma estratégica



La estrategia iraní podría centrarse en generar suficiente presión económica como para provocar tensiones políticas en los países rivales. Según Vladimir Signorelli, responsable de Bretton Woods Research, el precedente histórico del embargo petrolero de 1973 demuestra cómo un shock energético puede alterar profundamente el equilibrio político internacional.
Si las interrupciones en el estrecho de Ormuz se prolongan, algunos escenarios extremos contemplan precios del petróleo superiores al máximo histórico de 148 dólares por barril alcanzado en 2008. En ese caso, la inflación volvería a intensificarse y las condiciones financieras se endurecerían de forma abrupta.


El mercado aún confía en que el conflicto se resuelva rápidamente. Pero si esa expectativa falla, el ajuste en los precios de activos podría ser rápido y doloroso. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1470

Corrección sí, crash no: el S&P 500 sigue mostrando resistencia


La subida del petróleo por la guerra con Irán ha elevado de forma clara la tensión en los mercados, pero CFRA considera que este shock energético no tiene por qué desembocar en un mercado bajista en la bolsa estadounidense. La firma reconoce que el riesgo de inflación y desaceleración económica existe, pero cree que, al menos por ahora, el comportamiento del mercado encaja más con una fase de corrección que con el inicio de un ciclo bajista profundo.

La historia no apunta todavía a un bear market


Sam Stovall, estratega jefe de inversión de CFRA, sostiene que hay un dato histórico muy relevante: el S&P 500 nunca ha entrado en un mercado bajista desde la Segunda Guerra Mundial cuando ha tardado más de 40 días en caer hacia una simple fase de pullback. En este episodio, el índice seguía moviéndose con bastante más resistencia de la que cabría esperar si el mercado estuviera descontando un escenario realmente extremo.


De hecho, el S&P 500 permanecía a menos del 5% de su máximo histórico reciente, y eso, según la lectura de CFRA, deja tiempo a los inversores para valorar si la crisis actual justifica o no un deterioro mucho mayor. El mensaje no es que no pueda haber más caídas, sino que la evidencia histórica hace pensar que una corrección es probable, mientras que un bear market sigue siendo un escenario menos probable.


La idea central es clara: el petróleo puede seguir generando volatilidad y presión inflacionista, pero el mercado aún no está comportándose como si anticipara un desplome estructural de la renta variable.

Corrección sí, pánico no



Stovall recuerda que, de media, el S&P 500 tarda unos 28 días en entrar en una caída del 5% al 9,9%, unos 80 días en pasar a corrección del 10% al 19,9% y alrededor de 245 días en entrar en mercado bajista, es decir, una caída superior al 20%. Ese patrón temporal refuerza la idea de que el episodio actual sigue siendo serio, pero todavía no equivalente a otros procesos bajistas prolongados.


En paralelo, la propia CFRA Energy Strategy Group sigue viendo al crudo por encima de los 100 dólares, lo que mantiene vivo el riesgo inflacionista y puede complicar las expectativas de recortes de tipos por parte de la Fed. Aun así, el informe subraya que el mercado está absorbiendo este entorno con una calma relativa.

Wall Street sigue apoyándose en los fundamentales



La lectura de Morgan Stanley, recogida también en esta información, va en la misma dirección. Su mesa de trading destaca que los inversores se están sintiendo cada vez más cómodos operando en un entorno incierto, apoyados en factores como un buen tono de beneficios, la continuidad del gasto en infraestructura de inteligencia artificial y unas políticas públicas todavía relativamente favorables.

En otras palabras, el petróleo ha metido ruido y ha elevado la prima de riesgo, pero no ha roto de momento el armazón principal del mercado. Eso no elimina el peligro, pero sí cambia la forma de interpretarlo: no estamos necesariamente ante el inicio de un ciclo bajista largo, sino ante un mercado que sigue tratando de digerir un shock complejo por fases.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.