El siguiente gráfico me despertó la curiosidad para asistir a un encuentro con Stephen Yu cofundador y gestor principal, ya que su rentabilidad bate claramente a los fondos de su categoría .
Al final la conclusión que obtuve era clara:Hay gestores ,pocos, que entienden antes que nadie cuándo el ciclo está cambiando y es que el Quality Growth atraviesa probablemente su transformación más profunda desde la crisis financiera global.
Historial de la rentabilidad.
Blue Whale Investment Funds ICAV - Blue Whale Growth Fund - I Accumulation (EUR)
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Buena parte de esa reputación se construyó anticipando antes que muchos la gran ola de digitalización que marcó la década pasada: comercio electrónico, software, cloud computing, pagos digitales o publicidad online.
Aquella lectura temprana del mercado permitió al fondo generar retornos significativamente superiores a la media de su categoría durante años. Sin embargo, 2022 representó un punto de inflexión.
En aquel momento pareció que la etiqueta quality growth se había convertido en una vulnerabilidad más que en una fortaleza. Blue Whale corrigió con intensidad, al igual que otros fondos emblemáticos del estilo, incluidos los gestionados por otros grandes defensores de la filosofía de “comprar grandes compañías y mantenerlas indefinidamente”.
El entorno ha cambiado radicalmente.
La renta variable global Quality Growth lleva tiempo fragmentándose y mostrando una dispersión creciente entre gestoras. La vieja receta de comprar grandes compañías, pagar múltiplos razonables y simplemente esperar ya no basta en un mercado condicionado por tipos estructuralmente más altos, inflación más persistente, tensiones geopolíticas, desglobalización y por lo tanto un consumidor mucho más rezagado.
El equipo de Blue Whale insiste especialmente en una idea: hoy importa tanto el análisis fundamental como entender hacia dónde fluye realmente el dinero.
Durante los años 2012 a 2022 (la época dorada del quality growth), el mercado premió prácticamente cualquier narrativa de crecimiento sin discriminar adecuadamente valoración, timing o sensibilidad macroeconómica. Ahora, la gestión activa vuelve a marcar diferencias. Y quizá ahí reside uno de los principales factores diferenciales de Blue Whale durante los últimos años: la capacidad de evolucionar junto al mercado en lugar de aferrarse dogmáticamente a un estilo. Adaptación, es la palabra clave.
Ya en 2022 eliminó muchas posiciones históricas y comenzó a construir exposición hacia nuevas áreas estructurales: inteligencia artificial, defensa europea, automatización industrial o compañías vinculadas a activos del “mundo real”. Como ejemplo tras identificar el potencial de NVIDIA en 2021 —hoy convertida en uno de los grandes símbolos bursátiles de la inteligencia artificial e incluida en el MSCI Global Quality Index—, el equipo dirigió posteriormente su atención hacia Broadcom y Vertiv.
La tesis es relativamente sencilla, aunque extraordinariamente poderosa: la inteligencia artificial no sólo requiere software y chips avanzados. Necesita una infraestructura física gigantesca. Los centros de datos consumen cantidades crecientes de energía y requieren sistemas avanzados de refrigeración para soportar el nuevo ecosistema computacional
Blue Whale anticipó que las ventas de Vertiv podrían crecer alrededor de un 30% anual hasta 2028. El backlog de la compañía ya supera los 15.000 millones de dólares impulsado por la carrera global por desarrollar infraestructura de IA.
Otro ejemplo
SK hynix, incorporada en cartera hace aproximadamente dieciocho meses.
La compañía coreana se ha convertido en una pieza estratégica dentro del ecosistema de IA gracias a su liderazgo en memorias HBM (High Bandwidth Memory), esenciales para el funcionamiento de GPUs avanzadas. Al mismo tiempo, mantiene exposición al negocio tradicional de memorias, que atraviesa actualmente un entorno de oferta restringida.
La magnitud de las cifras resulta difícil de ignorar. El mercado espera que SK Hynix genere este año cerca de 100.000 millones de dólares de flujo de caja libre, una cifra superior incluso al free cash flow esperado de Microsoft, y todo ello con caja neta y prácticamente sin deuda financiera.
A pesar de ello, la compañía continúa cotizando en torno a seis veces beneficios. La posible dual listing en Estados Unidos añade además un catalizador potencial adicional, especialmente tras el precedente de TSMC, cuya valoración estadounidense terminó negociándose con prima frente a su mercado doméstico.
Pero quizá uno de los momentos más reveladores de la conversación apareció al abordar otra de las grandes revoluciones silenciosas del mercado: los tratamientos GLP-1 contra la obesidad y la diabetes con Eli Lilly a la cabeza que incorporó hace año y medio.
Según la visión del equipo gestor, hasta un 20% de la población mundial podría terminar siendo candidata natural a este tipo de terapias.
En este contexto, Blue Whale considera que Novo Nordisk actuó como pionera en innovación y desarrollo inicial del segmento, pero cree que Eli Lilly ha conseguido cerrar rápidamente la brecha tecnológica e incluso asumir el liderazgo comercial y operativo del mercado. Confianza y gobernanza corporativa.
Más allá del producto concreto, la clave vuelve a ser la ejecución empresarial. Para Yiu, el factor decisivo no es únicamente quién innova primero, sino qué equipo directivo demuestra capacidad para escalar producción, mantener liderazgo científico y ejecutar consistentemente mejor que sus competidores.
La cartera continúa siendo concentrada, global y construida desde convicciones muy fuertes, aunque con una valoración agregada relativamente alineada con el MSCI World Index. El proceso combina análisis fundamental intensivo con una lectura extremadamente activa de los cambios macroeconómicos y geopolíticos.
Volatilidad y resiliencia.
Buena parte de la cartera permanece relativamente aislada de determinadas tensiones geopolíticas globales. Incluso algunas posiciones podrían verse beneficiadas. La exposición a defensa —incluyendo nombres como Leonardo o Honeywell, recientemente incorporada entre las principales posiciones— responde precisamente a un escenario de mayor gasto gubernamental en seguridad y rearme estratégico.
Desde el lanzamiento del fondo, el equipo ha navegado episodios tan complejos como las tensiones comerciales durante la presidencia de Donald Trump, la pandemia del Covid-19, la guerra en Ucrania o el ciclo de endurecimiento monetario más agresivo de las últimas décadas. En cada uno de esos episodios, sostienen, la volatilidad permitió refinar la cartera y construir una colección de negocios más resistente.
La filosofía sigue siendo eminentemente analítica: evaluar constantemente la trayectoria futura de beneficios de cada compañía y contrastarla con la evolución del entorno macroeconómico. Cuando un cambio estructural altera materialmente esa senda de beneficios, la posición se revisa sin sentimentalismos.
Mientras tanto, muchos de los grandes motores estructurales de crecimiento permanecen plenamente intactos. La expansión global de terapias GLP-1 liderada por Eli Lilly, la inversión masiva en infraestructura de inteligencia artificial —a través de compañías como NVIDIA, Broadcom, Vertiv o SK Hynix— y el crecimiento sostenido de la fabricación biotecnológica apoyada en grupos como Sartorius y Danaher continúan configurando algunos de los pilares centrales de la cartera.
Conclusión final.
El mercado ya no premia únicamente tener razón; premia adaptarse antes que los demás a las nuevas realidades.