Resulta que me he enterado (esto es como El Confidencial pero sobre subastas) de que a un subastero del norte le ha llegado un escrito del juzgado exigiéndole la devolución inmediata del piso que se adjudicó en subasta hace un porrón de meses y en el que el juzgado había hecho la diligencia del Lanzamiento hace apenas unos días.
Hoy la he vuelto a ver y ha sido como despertar de un sueño cayéndome de la cama. Era guapa que te rilas y ahora no es más que un engendro, un adefesio, una aberración de la naturaleza. Supongo que una degeneración tan brutal solo la puede haber causado la droga.
Una de las ventajas de ser subastero es que no trabajamos los días en que los jueces no han señalado subastas y estos, que tampoco son tontos, no señalan ninguna subasta en las cercanías de vacaciones escolares o de posibles puentes. De esta manera, los subasteros disfrutamos de tantas vacaciones como los colegiales, o como sus profesores, que tampoco son mancos.
Ahora resulta que dar hipotecas a cualquiera (los famosos ninja) debería ser delito y además debería de eximir a los hipotecados de la obligación de pagar las cuotas y, sobre todo, de perder la propiedad una vez han dejado de pagar la hipoteca.
No se qué os habrá parecido este relato verídico que le ha sucedido a uno de los lectores del blog Subastas judiciales. En principio yo estoy tan sorprendido como él y lo primero que se me ha ocurrido es que es un relato perfecto para ser publicado hoy 28 de diciembre. Las elucubraciones os las dejo a vosotros.
Qué os parece una tormenta de ideas para asesorar debidamente a esta chica. ¿Se os ocurre alguna idea?
Lo que voy a relatar a continuación, el encuentro sumamente desagradable que he tenido esta mañana, me ha dejado con gran pesadumbre en el animo. He visitado una vivienda del Madrid más céntrico y me he encontrado con una familia cuyos miembros se quedaron sin empleo hace ya tantos años que ya ni recuerdan lo que es trabajar.
Una de las formas que los promotores tienen de adquirir terrenos sin gastar su dinero es acordar con los propietarios del mismo el pago en especie, es decir entregarles al finalizar la promoción una serie de pisos en propiedad.
Si el deudor no hacía frente a la actio iudicati se iniciaba, a petición del acreedor, un procedimiento de embargo al que se sumaban todos los demás acreedores interesados (con título ejecutivo o sin él), que conduciría finalmente a la venta patrimonial
Vivir en Madrid tiene alguna ventaja y muchas desventajas, entre las cuales una de las peores son las manifestaciones que nos toca sufrir todos los fines de semana. De las de este último quiero destacar dos, una de majaderos y otra de carotas.
- Tristán, ¿No creés que ya sería hora de ponerse a laburar? Son las nueve y aún estás en piyama.
- ¿Ponerme a trabajar con lo a gusto que estoy aquí leyendo a George R. R. Martin? Ni loco. Ayer me conecté por primera vez desde el 28 de julio y me encontré más de cien consultas en el correo. Contesté unas cuantas y me fuí a la playa. Pero dime ¿Tú quien eres?
- ¿Quien voy
Hace tres mil años había un reino en el sur llamado Tartessos mientras que en el norte astúres, cántabros y vascos talaban árboles y pescaban y en el resto de la península los celtíberos se saqueaban unos a otros. Luego nos fuimos a conquistar Roma acompañando a un general genial llamado Aníbal, pero la cosa terminó mal y acabamos siendo conquistados por Escipión el Africano. Al final
Cosas como esta pasan todos los días en la vida de cualquier subastero...
Estaba en el Madrid de los Austrias, investigando acerca de un pisito que salía a subasta en breve. Como en el piso subastado no contestaba nadie decidí llamar a la puerta de enfrente.
Me abre la puerta una chica de rompe y rasga, de esas en cuyas caderas nunca se pone el sol. Estaba descalza e Iba
Resulta que hace cuatro años nos dieron a la vez la casa donde estamos, que aquí le llaman de Protección Pública y que significa que tenemos que pagarla muy poquito a poco, o algo así, que tampoco yo me entero mucho.
Es curioso lo mucho que a veces nos cuesta ponernos en el lugar del otro, en mi caso en el lugar del demandado cuyo piso acaba de ser subastado. Tantos años en subastas y nunca se me había ocurrido pensar que a aquellos a quienes se les subasta la vivienda, luego además, llega Hacienda y les roba la cartera.