Estoy leyendo estos días el magnífico trabajo que Henry Kamen escribió sobre La Inquisición española, ya sabéis, ese tribunal traído a Castilla por Fernando el Católico para perseguir a los conversos y que luego se extendió por toda España y se mantuvo para impedir la penetración del Luteranismo
¿Por qué estaban mosqueadas sus señorías? ¿Por sus condiciones de trabajo? ¿Por su salario? ¿Por la tan cacareada escasez de medios materiales? ¿por la nula separación de poderes?
¿Quién está atacando nuestra libertad y nuestra democracia y quién está defendiéndola?
Mañana en Fuenlabrada se va a subastar una vivienda de 95 m2, que cualquier espabilado podría valorar en unos cien mil euros y que sale a subasta por un Tipo de cincuenta mil. Parece un chollo pero eso no quiere decir nada pues es imposible predecir cómo acabará una subasta.
El funcionario me está diciendo que lamentablemente aún no ha llegado la notificación y que por lo tanto habrá que esperar a septiembre para darme el Decreto de Adjudicación.
Hace muchos años que trabajo con Idealista, empresa que siempre me ha caído bien y que, hasta ahora, siempre me ha transmitido vibraciones muy positivas. Incluso estoy suscrito al feed del blog de su CEO, Jesús Encinar, cuyos contenidos son muy interesantes.
Pero lo cierto es que desde un tiempo a esta parte me está pasando con Idealista lo mismo que en su momento me empezó a pasar con
A partir de ya lo van a tener crudo algunos funcionarios (bueno, solo los vaguetes) pues por lo visto las administraciones públicas han descubierto una herramienta de software llamada Workmeter
"Panem et circensis" es una alocución latina creada por el poeta del siglo I Juvenal que describe la práctica de los gobiernos populistas que mantienen tranquila a su población regalándole alimento y entretenimiento con fines asistencialistas.
¿Y qué es lo que quiere usted?
- Pues verá, en ese procedimiento hay señalada una subasta para los próximos días y quería saber si está vigente para acercarme o no a ver el expediente.
-Pero bueno, qué barbaridad, ¿y para esa tontería llama usted a un juzgado e interrumpe el trabajo?
En los años noventa cada subastero tenía a uno o a varios empleados que se dedicaban a recorrer todos los juzgados de la provincia viendo expedientes de subastas. Esa situación cambió en el año 2.000 cuando unos ex-subasteros tuvieron la iniciativa de contratar a un par de personas y vender la información que obtenían.
En los viejos tiempos, en la edad previa a las edades oscuras, poblaba el planeta una raza aún más antigua que los míticos atlantes. Se trataba de una civilización próspera y sabia, gobernada por los mejores estadistas. Su grado de desarrollo era muy superior al actual nuestro y sus avances tecnológicos hacen palidecer incluso nuestras más optimistas ilusiones.
A Ciberet y a Idealista me he enterado de que un juez Guipuzcoano le ha empapelado a una pareja de ocupas y les ha metido una multa de 720 euros por colarse en una vivienda vacía y permanecer en ella durante cinco meses.
Estaba ayer por la mañana escuchando por la radio una entrevista a Gabriela Bravo, la portavoz del Consejo General del Poder Judicial defendiendo el sistema judicial español y sosteniendo, contra todo y contra todos los que la entrevistaban, que los jueces se hinchan a trabajar y que la mayoría de ellos incluso se lleva el trabajo a casa para continuar por la noche.
Ocurrió hace casi veinte años, pero recuerdo perfectamente, como si hubiera sido ayer, el horror que me produjo el crimen de Olga Sangrador, aquella niñita de nueve años que fue torturada y asesinada por un hijo de puta con cuyo nombre no tengo intención de manchar este blog.
Benito es asesor fiscal pero yo creo que su verdadera vocación es ser torturador porque estuvo durante días sometiéndome al quinto grado interrogándome una y otra vez acerca de cierta inversión inmobiliaria que quería hacer pero que no se atrevía porque los vendedores no acababan de darle buena espina.