El IPC volverá al 10-20% que recuerdo tan bien": este veterano estratega de Société Générale avisa de una inflación como en los 70 y no solo por el petróleo.
La
comparativa con la década de los años 70 del siglo XX se ha convertido en el
deporte favorito del espectro del análisis económico desde que la pandemia entró por la puerta. El abrasivo
azote inflacionario de aquel período ha dejado una huella duradera que perdura incluso entre aquellos que no la vivieron. Si las reminiscencias abundaron durante el
shock inflacionario posterior a la invasión rusa de Ucrania, ahora con la guerra de Irán secando el mercado energético global, las comparativas también han aflorado. En esta ocasión, pese al común epicentro de una crisis petrolera derivada de un conflicto geopolítico en Oriente Medio, la mayoría de analistas han querido distanciarse del símil bajo el prisma del rigor: el mundo es mucho menos dependiente del petróleo que cuando los pantalones de campana eran algo más que una prenda. Pero en la lontananza ha vuelto a aparecer un veterano de los mercados que vivió aquel incendio para avisar de que el fuego puede acabar quemando igual, incluso aunque la tensión en Oriente Medio se calme pronto.
Pesimista entre pesimistas, Albert Edwards, estratega de Société Générale, ha vuelto a la ciudad.
Reputado perma-bear (oso permanente en la jerga de los mercados) por dar en el clavo al vaticinar todas y cada una de las últimas grandes crisis que ha habido y que no, con especial olfato en algunas como la de los países asiáticos a finales de los 90, Edwards no ha dejado de confiar en su instinto pesimista y así lo hace saber. "Este mes cumpliré 65 años. Hace unas décadas, esa era la edad a la que la mayoría de los hombres en activo se jubilaban en el Reino Unido. Pero en esta nueva era de mayor longevidad, los 65 son los nuevos 55, por lo que esperamos seguir trabajando hasta llegar a los setenta y más allá. Para los clientes, la ventaja de mis casi 45 años en primera línea es que puedo recordar vívidamente los ciclos pasados y relacionarlos con los acontecimientos actuales. Como se suele decir, la historia no se repite, pero sí tiene ecos", se justifica este veterano veteranísimo que un día, hace tiempos inmemoriales, tuvo su escritorio en el Banco de Inglaterra.