carlos2011
01/06/26 12:10
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Pulso de Mercado: Intradía
Quiebras, reestructuraciones o búsqueda de socio: las salidas del sector del vino para paliar la crisis de consumo Reestructuraciones, ventas a derribo y aterrizaje de socios en el capital en forma de rescate para fortalecer el balance. El sector bodeguero en España vive un 2026 ajetreado en el que la caída del mercado por la crisis de consumo por el cambio de hábitos de la población está causando estragos. Los grandes nombres propios de la industria, como González Byass o Bodegas Torres, firmas que facturan cientos de millones de euros, son conscientes de la situación, agravada además por el golpe arancelario de Estados Unidos, y han iniciado los preparativos para sentarse con la banca acreedora y poner en orden su deuda para refinanciar el pasivo. El abanico está abierto a todo tipo de posibilidades a todo tipo de opciones.El objetivo es evitar el peor de los escenarios. Algo que ha tratado de hacer Bodegas Navarro López, el último de los expedientes en entrar en la mesa de los expertos en situaciones especiales para empresas. La compañía, una firma centenaria ubicada en la denominación de origen (DO) de Valdepeñas, ha solicitado concurso de acreedores con la venta de la unidad productiva. El proceso ha sido tutelado por el Juzgado Mercantil Número 1 de Ciudad Real y ha hallado un comprador para sus activos. Concurlex, el administrador designado, ha pilotado la transacción que se firma esta semana.Otras firmas ya han logrado salvar su particular match ball. Así lo ha hecho Bodegas Riojanas, que ha enterrado su segundo preconcurso en tres años hace solo unos días. La empresa con sede en la localidad de Cenicero (La Rioja) ha llegado a un acuerdo con la banca, donde sobresale Banco Santander como entidad con mayor exposición, para alejar la insolvencia. A falta del visto bueno al plan en la junta extraordinaria convocada para antes de agosto, la fórmula elegida ha pasado por una ampliación de capital cubierta íntegramente por Vintae. Este grupo, que cuenta con vinos con bodegas en Rioja, Ribera, Toro y Navarra —es dueña de marcas como Hacienda López de Haro—, ha ejecutado una solución que ya se barajó inicialmente en 2025 y finalmente no pudo llevarse a cabo.Esta semana, no obstante, la actualidad la acapara González Byass. La empresa propietaria de Tío Pepe trata de renegociar una deuda de 150 millones de euros. Las entidades financieras que, en este caso, tienen más exposición son BBVA y Caixabank, de acuerdo a fuentes del mercado. Les asesora Alvarez & Marsal, una firma de servicios profesionales fuerte en reestructuraciones.El factor que emerge como denominador común de todas estas situaciones es la caída de la demanda, una tendencia que se ha agravado en los últimos meses. El último informe de la Interprofesional del Vino de España (OIVE) así lo confirma. El consumo nacional sigue perdiendo fuerza y cae ya un 4,2% interanual hasta enero de 2026 (últimos datos disponibles), con 627.374 hectolitros menos consumidos en apenas un año. La tendencia, además, viene de lejos porque, desde 2019, el mercado interno muestra una evolución descendente.Otro golpe lo ha dado la política arancelaria de Estados Unidos. Según ha alertado la Federación Española del Vino (FEV), el arancel general del 20% a los productos de la Unión Europea, anunciado el pasado año por el presidente norteamericano Donald Trump, pone en peligro alrededor de 390 millones de euros del sector del vino español. Motivos no faltan para temer este efecto, pues el mercado estadounidense es el segundo mayor destino de exportación en general y el primero en el caso de los vinos espumosos, y representa aproximadamente el 13% de las ventas exteriores.María Luisa Tortosa, 'area manager' de Ontier, explica que la crisis es "multifactorial" y que esta confluencia de factores "está generando tensiones financieras en numerosas bodegas, especialmente en las más apalancadas". La fuerte dependencia del sector bodeguero, añade Tortosa, respecto del capital circulante, unida a unos plazos de rotación de existencias inherentemente largos, "hace que los descensos en el consumo se traduzcan rápidamente en tensiones de liquidez".Por su parte, Manuel Roca de Togores, socio fundador de NK5, resume en declaraciones para este periódico que el sector afronta una casuística muy específica, que está relacionada con una caída de demanda de consumo acusada, sostenida y prevista. Esta situación, en su opinión, "afecta especialmente al segmento más bajo del mercado, con todas las dificultades añadidas de un entorno inflacionista en costes".Este descenso supone un impacto muy grave. "No solo afecta al ebitda a través de menores ventas, sino que afecta a toda la cadena de valor: menor demanda de uva, de espacio en bodega, menor eficiencia operativa y, como consecuencia, menor valor de los activos (campo, bodegas, existencias). Esto es especialmente relevante en un sector que ha sido financiado tanto por su capacidad de generación de caja como por lo valioso de sus garantías", dice Roca de Togores.Las consecuencias esperables que se derivarán de esta situación serán probablemente una mayor consolidación del sector, en la que habrá menos bodegas, "pero más grandes" y "con mayor capacidad para solicitar financiación circulante bancaria", dice Javier Rubio, 'counsel' de Andersen. eleconomista.es