Quizá a algunos clientes y depositantes de Caja de Navarra les interese saber como invierte ésta su dinero. Precisamente la semana que viene sale a subasta una de sus ejecuciones hipotecarias, un piso bajo de 102 m2 en Sanchinarro, una de las zonas de expansión de Madrid.
Ya es 3 de septiembre y, como otros años a principio de temporada, voy a analizar en voz alta el momento en el que estamos respecto a las inversiones inmobiliarias en subastas judiciales.
A partir de ya lo van a tener crudo algunos funcionarios (bueno, solo los vaguetes) pues por lo visto las administraciones públicas han descubierto una herramienta de software llamada Workmeter
Hace mucho que no le dedico un post a la locura inmobiliaria que vivimos en España hasta el 2.008, así que hoy voy a poner unos pocos ejemplos sacados de las últimas subastas.
Calle Fuenlabrada nº67 3er piso (sin ascensor) -Parla- piso de 55 m2 construídos y con hipoteca de 230.540 euros de enero de 2.
Esta mañana me he quedado de una pieza cuando por dos veces seguidas me he topado con una figura jurídica nueva o, al menos, cuya existencia yo no conocía. Ha sucedido en dos juzgados diferentes del mismo pueblo de la provincia de Madrid.
En los viejos tiempos, en la edad previa a las edades oscuras, poblaba el planeta una raza aún más antigua que los míticos atlantes. Se trataba de una civilización próspera y sabia, gobernada por los mejores estadistas. Su grado de desarrollo era muy superior al actual nuestro y sus avances tecnológicos hacen palidecer incluso nuestras más optimistas ilusiones.
Dos hermanas con ganas de prosperar deciden comprar un piso para alquilarlo con la genial idea de que sea el propio inquilino quien les vaya pagando la cuota mensual de la hipoteca. Pero como no tienen apenas ahorros deben hipotecar tanto la casa adquirida como la casa de sus padres, en la que ambas continúan viviendo.
Hoy quiero mencionar a dos empresarios que han encarado de manera muy diferente las dificultades por las que atraviesan sus respectivas empresas. Ambos las crearon de la nada y consiguieron, con su esfuerzo y su talento, dar trabajo a muchas personas y de paso enriquecerse considerablement
Estaba ayer por la mañana escuchando por la radio una entrevista a Gabriela Bravo, la portavoz del Consejo General del Poder Judicial defendiendo el sistema judicial español y sosteniendo, contra todo y contra todos los que la entrevistaban, que los jueces se hinchan a trabajar y que la mayoría de ellos incluso se lleva el trabajo a casa para continuar por la noche.
A propósito del anuncio del Ministro de Economía, Luis de Guindos, acerca de lo buenos que van ser los bancos a partir de ahora, se me ocurre que sería bueno ilustrar tan buenos propósitos con algo de cruda realidad.
Increíble la importancia que le damos los subasteros a tener o no tener clientes e inversores cuando la realidad es que nos beneficiamos muchísimo más invirtiendo nosotros mismos el dinero que si nos limitamos a cobrar una comisión.
El negocio se está poniendo de rabiosa actualidad. No hay más que poner las palabras adecuadas en el buscador y aparecen decenas de ofertas de empresas dispuestas a comprar mitades indivisas, nudas propiedades, usufructos, derechos hereditarios y todas las rarezas que nos podamos imaginar, capaces de echar para atrás al más pintado.
Javier Cardaño es subastero en Madrid desde hace unos diez años, en los que ha comprado y vendido pisos hasta hartarse. Su hija, que lleva pocos años trabajando y que vive con su novio, le ha pedido que le compre un pisito pequeño y barato, simplemente como inversión, no para especular sino para dedicarlo a alquiler.
El marketing está alrededor nuestro, ahora y desde hace años. La enorme presión social y las expectativas llevan a confusión y malentendidos. Aquí están mis consejos:
Excepto en el periodo de entreguerras, el precio de la vivienda se mantuvo históricamente en una banda bastante estrecha, hasta que en 1997 se disparó, llegando casi a doblarse en el año 2006.