Ese enfoque es engañarse a uno mismo. ¿De qué te sirve ver ingresos en cuenta si el valor de los títulos que retribuyen esos dividendos cae y cae...? Al final, cuando quieras deshacer esas posiciones sí, verás que has ido obteniendo rentas pero si el valor del activo pierde, te quedas como estás, con la salvedad que has tenido que ir dejando a Hacienda una parte del pastel.
Si con ese 10-15% dices que no tienes aversión al riesgo, busca directamente productos de renta variable, enfocado a tu idea de reparto de dividendo y que, en la medida de lo posible, no sufran de elevadas volatilidades. Ideas:
- Nordea Global Stable Equity: rentabilidad por dividendo del 3,02%.
- Robeco QI Conservative Equity: rentabilidad por dividendo del 3,57%.
- MFS Global Equity Income: rentabilidad por dividendo del 4,57%.
Tres estrategias distintas, dos que apuestan por empresas de baja volatilidad, uno más puro en cuanto a gestión activa, otro quantitative, y un tercero enfocado hacia empresas de alto dividendo. Valora mejor la opción de las clases de acumulación, por lo comentado, y sé tú quien decida cuándo y cómo percibir esas rentas. Cuanto menos se quede por el camino, mejor. Con cierto riesgo al ser RV, pero razonable.
Y si quieres simplificar la estrategia, puedes invertir directamente en un puñado de empresas de calidad, pagadoras de dividendo, y olvidarte. Ejemplo:
- Philip Morris (PM): paga dividendos en enero, abril, julio y octubre.
- AT&T (T): paga dividendos en febrero, mayo, agosto y noviembre. .
- Pfizer (PFE): paga dividendos en marzo, junio, septiembre y diciembre.
Empresas que operan en sectores defensivos, con una buena rentabilidad por dividendo, con las que no tendrás las mayores revalorizaciones del mundo, pero tampoco las más profundas caídas, mientras que percibes los dividendos de manera recurrente mes a mes.
Es sólo una muestra, puedes tirar de lista de dividend kings y hacer múltiples combinaciones.