Yo lo veo como un sector interesante para invertir vía ETF, pero más como complemento de cartera que como apuesta principal.
El sector salud tiene varios puntos a favor:
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Es relativamente defensivo: la demanda de medicamentos, tratamientos, hospitales, diagnósticos o dispositivos médicos no depende tanto del ciclo económico como otros sectores.
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Tiene tendencias estructurales potentes: envejecimiento de la población, aumento del gasto sanitario, innovación farmacéutica, biotecnología, cirugía robótica, diagnóstico avanzado, inteligencia artificial aplicada a medicina, etc.
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Es difícil seleccionar ganadores individuales: en salud hay mucho riesgo de patentes, aprobaciones regulatorias, ensayos clínicos o presión política sobre precios. Por eso, hacerlo mediante ETF me parece una forma razonable de diversificar.
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Tiene diversificación interna: farmacéuticas, biotecnología, aseguradoras sanitarias, equipamiento médico, laboratorios, hospitales y tecnología médica.
Ahora bien, no lo consideraría un sector “sin riesgo”. Hay que vigilar:
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Riesgo regulatorio, especialmente en EE. UU., por posibles controles de precios de medicamentos o reformas sanitarias.
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Concentración geográfica, porque muchos ETFs de salud tienen muchísimo peso en compañías estadounidenses.
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Volatilidad en biotecnología, donde los movimientos pueden ser bruscos por resultados clínicos o aprobaciones de medicamentos.
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Riesgo divisa, si el ETF invierte mayoritariamente en dólares.
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Valoraciones, porque algunas compañías de innovación sanitaria pueden cotizar caras.
Para mí, la forma más sensata sería distinguir entre tres tipos de ETF:
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ETF amplio de salud global o USA: Sería la opción más equilibrada. Incluye grandes farmacéuticas, empresas de equipos médicos, aseguradoras y compañías consolidadas. Aquí encajarían ETFs sobre índices tipo MSCI World Health Care, MSCI USA Health Care o S&P 500 Health Care. Es lo que vería más adecuado para la mayoría de inversores.
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ETF de innovación sanitaria: Más orientado a crecimiento: medicina personalizada, tecnología médica, digitalización, nuevos tratamientos… Puede tener más potencial, pero también más volatilidad.
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ETF de biotecnología: Es la parte más agresiva. Puede dar grandes alegrías, pero también grandes sustos. Lo usaría solo con un peso pequeño y si se acepta bien la volatilidad.
Como comentan varios rankianos en artículos y debates sobre el sector salud, entre ellos @gaspar, @juanmmaza, @luis-angel-hernandez o @estimado-cliente, hay bastantes alternativas para acceder al sector mediante ETFs o fondos especializados. Pero la clave no es solo elegir “salud”, sino mirar bien qué índice replica, qué peso tienen las principales posiciones, el TER, si es acumulación o distribución, la divisa, el tamaño del fondo y la liquidez.
Mi conclusión: sí me gusta el sector salud para largo plazo, especialmente por sus vientos estructurales de fondo. Pero lo tendría como una posición satélite dentro de una cartera más amplia, por ejemplo combinándolo con un ETF global tipo MSCI World o ACWI. Un peso razonable podría depender mucho del perfil, pero no lo convertiría en el núcleo de la cartera salvo que tengas una convicción sectorial muy fuerte.
Si buscas algo prudente: ETF amplio de salud global/USA.
Si buscas más crecimiento: innovación sanitaria.
Si buscas más riesgo/potencial: biotecnología, pero con peso limitado.
Fuentes
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