SpaceX sigue dominando el sector aeroespacial privado y está en plena fase de expansión. En 2026 ya ha superado las 50 misiones orbitales, muchas de ellas dedicadas a desplegar Starlink, que ya cuenta con millones de usuarios y sigue creciendo con fuerza. Recientemente completó con éxito la CRS-34 a la ISS y prepara el Starship Flight 12, el primero con la versión V3, que incorpora motores Raptor 3 más potentes, tanques ampliados y mejoras significativas en reutilización. La demanda de lanzamientos Falcon 9 se mantiene muy alta y Starlink aporta ingresos recurrentes cada vez más estables.
El gran foco ahora está en Starship y en la posible salida a bolsa. La compañía se prepara para un IPO que podría valorarla en torno a 1,5 billones de dólares, lo que sería histórico. Starlink evoluciona hacia velocidades más altas (apuntando a gigabits con los satélites V3) y abre nuevas líneas como conectividad en aviación y posibles centros de datos orbitales. Todo esto respalda una narrativa de crecimiento explosivo, con contratos gubernamentales (NASA, Defensa) y ambiciones de largo plazo en Marte y la Luna que generan mucho entusiasmo entre inversores.
En el lado negativo, la dependencia de Elon Musk y los retrasos siguen siendo riesgos claros. Starship acumula aplazamientos (el Flight 12 se ha pospuesto varias veces y ahora apunta a finales de mayo) y la certificación completa para misiones tripuladas tardará todavía. Además, los costes de desarrollo de Starship son elevados y cualquier fallo en los tests puede generar volatilidad. La gobernanza centrada en Musk también genera dudas de cara a una posible cotización pública.
A medio plazo SpaceX mantiene un potencial enorme. Lidera en reutilización, capacidad de lanzamiento y satélites de baja órbita, con barreras de entrada muy altas para competidores. Si logra aterrizajes consistentes con Starship y escala Starlink de forma rentable, puede convertirse en una de las compañías más valiosas del mundo. Es un nombre que combina innovación disruptiva con riesgos típicos de empresas en fase de desarrollo intensivo, pero pocos dudan de su posición dominante en el nuevo espacio.