Refinerías sedientas de petróleo
Sin embargo, lo que parece haber desatado el pánico en la energía tiene más que ver con los rumores de una posible prohibición a las exportaciones de derivados por parte de China, que
se unen a las amenazas de EEUU. Ambas potencias son a su vez dos de los mayores refinadores de petróleo del mundo. Si a un sistema global de refino ya mermado (por la guerra de Ucrania y el conflicto en Ormuz) se le une el veto a las exportaciones de China y EEUU, el desenlace puede ser fatal para regiones como Europa y algunos países asiáticos que necesitan importar grandes cantidades de derivados. Este nerviosismo estaría llevando a todas las refinerías del mundo a comprar todo el petróleo que pueden, lo que está disparando el precio del crudo spot y los futuros más cercanos como el de diciembre.
La lucha por hacerse con un barril de crudo es intensa. Las refinerías quieren asegurar el suministro doméstico de derivados para los próximos meses y para ello necesitan llenar unos tanques que llevan meses vaciándose por el bloqueo de Ormuz y la caída en la producción de los países del Golfo. Con todo, China podría estar a punto de anunciar una prohibición total de exportación de combustible. En su esfuerzo por salvaguardar el suministro interno, la petrolera estatal PetroChina, por ejemplo, ha cancelado este miércoles varios envíos de gasolina y combustible para aviones previstos para octubre, según indicaron tres de las fuentes a la agencia Reuters. La empresa había cerrado la mayoría de estos acuerdos (ahora cancelados) en las últimas dos semanas, según publican también desde la agencia financiera Bloomberg.
Pekín ha venido gestionando los volúmenes de exportación mes a mes para controlar el suministro de combustible. Ahora, con la llegada de octubre, la prohibición podría ser total hasta nuevo aviso. Esta pausa por parte de China se produce menos de una semana después de la visita del presidente Xi Jinping a Washington, donde el presidente Donald Trump le instó a ayudar a estabilizar el suministro mundial de combustible.
La incertidumbre sobre la disponibilidad de crudo y el descenso de las reservas locales de combustible están llevando a Pekín a centrarse en la seguridad del suministro, según han revelado fuentes del sector comercial a Reuters. "La prioridad de China siempre ha sido la seguridad energética interna; por ello, incluso en medio de un aumento visible en la compra de crudo, esto no se traduce necesariamente en un incremento de las exportaciones de productos refinados", señala June Goh, analista sénior de Sparta Commodities.
La expectativa esta prohibición de las exportaciones chinas está provocando que los márgenes de refino de diésel en Asia repuntaran el jueves hasta su nivel más alto de toda la semana, situándose en torno a los 76 dólares por barril, mientras que los diferenciales de precios entre octubre y noviembre alcanzaron su máximo en dos semanas. Otra importante refinería, la empresa de capital privado Zhejiang Petrochemical (ZPC) optó por no programar ningún envío de productos petrolíferos durante esta semana.
China posee la mayor capacidad de refino del mundo, pero sus volúmenes de exportación de combustible suelen situarse por debajo de los de India y Corea del Sur entre los procesadores asiáticos. La propia demanda interna del país se come buena parte de los productos que tratan las enormes refinerías chinas. No está claro si Pekín volverá a autorizar las exportaciones de las refinerías una vez finalicen las vacaciones el 7 de octubre, señalaron las fuentes, añadiendo que la decisión podría depender de las reservas internas de combustible y del volumen de producción de las refinerías.