El pasado viernes, Iberdrola, que cotiza en España y es uno de los grandes valores del Ibex, cerró a 20,33 euros por título, con un ligero repunte del 0,4%, alcanzando un valor de 135.665 millones de euros. Está en zona de máximos históricos.
NextEra, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, cerró el pasado viernes a 76,08 dólares, con una subida del 0,61%. Su capitalización quedó en 158.701 millones de dólares (139.304 millones de euros al cambio actual).
El grupo estadounidense NextEra, conocido en España por un litigio multimillonario contra el Gobierno español por el recorte de las subvenciones a las renovables hace más de una década, ha sido desde hace años la primera eléctrica privada por valor en Bolsa a nivel mundial. Sistemáticamente, su capitalización ha sido muy superior a los 100.000 millones de dólares desde al menos 2017. Era un listón inalcanzable para el resto de eléctricas privadas.
Aunque Iberdrola se ha ido acercando poco a poco, el poder de NextEra en renovables y la fuerza de su mercado natural (Estados Unidos), le impulsaban hasta tal punto que le hacían ser casi un objetivo imposible de abatir en la carrera de las eléctricas privadas en Bolsa (los grupos chinos estatales o fuertemente intervenidos por el Gobierno asiático juegan en una liga aparte).
Ahora, la situación es muy distinta, con Iberdrola pisándole los talones y, sobre todo, con NextEra en retroceso y la eléctrica española al alza.
Dominion, un problema
En la actualidad, casi diez firmas de inversión fijan un potencial superior al 10% a Iberdrola, como es el caso de HSBC o JB Capital, que sitúan el precio objetivo en los 23,5 euros. Los expertos ven todo tipo de razones para explicar qué está pasando. Una de ellas es la distinta ejecución de la estrategia empresarial de cada grupo. Iberdrola ha ido ejecutando con precisión quirúrgica un plan de rotación de activos que le ha permitido movilizar más de 20.000 millones de euros de recursos.
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