¿Nos visitas desde USA? Entra a tu página Rankia.us.

Oikonomía: Economía de "andar por casa"

Blog de Fernando Esteve y José Manuel Rodríguez, profesores de Teoría Económica de la UAM.

¿Por qué la vida política española es tan enfermiza?

Es increíble el cada vez más penoso espectáculo de la vida política española. Para aquellos que -por viejos- vivimos la famosa «transición» política lo que acontece ante nuestros ojos resulta, además, un poco incomprensible, pues, ¿cómo es posible que tantos años después de la muerte del dictador y cuando ya la mayor parte de las gentes que tuvieron que sufrir en sus carnes y mentes sus execrables actos y los de sus fieles, así como también la mayor parte de aquellos -la mayoría, hay que decirlo- que las aplaudieron hasta que las manos les ardían, han o bien pasado a mejor vida o bien pasan su no-vida en asilos y residencias ,se observa sin embargo ese encono desproporcionado entre los miembros de una clase política que se dice a sí misma que es la más cultivada y educada de la historia de nuestro país? Y es que el nivel de encrespamiento de hoy supera al de los ya lejanos tiempos del comienzo de la democracia, cuando las heridas todavía sangraban.    Leer más

Hotelling y la marcha hacia la extrema derecha de Pablo Casado

Fue Harold Hotelling uno de los mejores economistas de la primera mitad del siglo XX, y entre sus varias y valiosas contribuciones a la Economía, hoy aquí voy a hacer referencia a su análisis del duopolio espacial, pues como se verá sus implicaciones tienen mucha enjundia.

 

Imaginemos una playa de una extensión de un kilómetro un día de verano de fuerte calor y en la que los bañistas se distribuyen a lo largo de ella de modo homogéneo, es decir, que no se agolpan en determinadas localizaciones. Ahora imaginemos también, que dos heladeros se plantean donde poner sus respectivos puestos para abastecer a la segura demanda de helados que habrá a lo largo del día. Para facilitar aún más este “experimento mental”, supondremos asímismo que los heladeros venden helados iguales o muy parecidos y a los mismos precios, es decir, que no compiten ni vía precios ni vía calidad. El único problema, pues, que ambos heladeros se han de plantear es entonces dónde situarse para tener el mayor número posible de clientes.   Leer más

De ranas, tesis y trabajos de máster.

Me ha sorprendido sobremanera en los últimos tiempos constatar la muy escasa inteligencia que hay en los entornos de nuestros grandes líderes políticos ("inteligencia" en el doble sentido de capacidad intelectual, por un lado, y en el de capacidad de análisis de información -en el sentido de la intelligence inglés, esa "inteligencia"  que practica el Jack Ryan de las novelas de Tom Clancy- por otro).

 

En efecto, pero ¿cómo es posible, por ejemplo, que el señor Pedro Sánchez haya gestionado tan rematadamente mal la selección de sus ministros? Pero, ¿cómo es posible que se mantuviera a la ministra Montón días después de saber que los periodistas de El Diario la habían cogido en la red en la que ya había caído previamente la señora Cifuentes? "Señora", esta última, cuya enconada defensa por parte de todo el Partido Popular fue uno de los espectáculos más bochornosos y estúpidos que un sistema democrático puede haber dado nunca, pues asentó en buena parte de las gentes pensantes (y no abducidas ni corruptas) la idea de que el PP no puede cambiar ni regenerarse. En fin, ¿cómo es posible que tanto en el PSOE como en el PP (y no sólo ellos, pues también la estupidez crece con fuerza en otros partidos) no se hayan dado cuenta todavía que el tiempo de los secretos personales o privados ya ha pasado? (Véase esta entrada de este mismo blog  para saber el porqué https://www.rankia.com/blog/oikonomia/2696433-final-tiempo-secretos-corrupcion).   Leer más

La procrastinación política

Uno de los "hallazgos" más sonados de la moderna Economía del Comportamiento es que los individuos procrastinan de modo habitual, es decir, que no son consistentes en sus decisiones cuando estas afectan a comportamientos que tendrán lugar en el futuro. 

 

Así, es de lo más habitual que alguien que tiene algún  hábito nocivo (fumar, beber alcohol, jugar al casino, meterse cocaína, etc.) se proponga tras ponderar racionalmente sus ventajas e inconvenientes (o sea, tras realizar un "análisis coste-beneficio" del mismo) el abandonarlo de una vez, y en consecuencia se plantee una plan de comportamiento para llevar a cabo  esa tarea, por ejemplo, fijando hoy una fecha en el futuro en que hacerlo ("la semana que viene", "el 1 de enero, lo dejo, ¡seguro!") . Pero, ay, luego, más adelante, conforme se acerca esa fecha, conforme ese "futuro" de ayer se convierte en "hoy", el mismo individuo, vuelva a ponderar su decisión, y decida que bueno, que no es todavía el momento de llevarla a cabo, que si bien "hoy" no se dan las condiciones para dejar de fumar o lo que sea el hábito nocivo de que quiere desprenderse, eso no significa que no piense que no vaya a hacerlo en un nuevo "futuro", pues es un hábito nefasto. Sí, sí, claro que lo dejará por supuesto, se dice a sí mismo,pero hoy por las razones que sea no puede hacerlo.   Leer más

Sobre las ventas de armas a Arabia Saudí, los independentistas catalanes y el "buenismo" moral

Clama cada vez más al cielo la estupidez en asuntos económicos de los periodistas progresistas y del amplísimo segmento de la población de este país al que se puede calificar sin la menor vacilación como «buenista» moral, y lo peor es que esa incuria intelectual envuelta en oropeles éticos tiene efectos reales y negativos sobre la vida de los ciudadanos en la medida que, en este mundo en que los políticos han de ser/parecer políticamente correctos y hacer política mirando a "tuiter", el peso de los "buenistas" morales ha crecido pavorosamente.   .

 

Que qué es el «buenísmo» moral. Pues muy sencillo: es aquella actitud ética que se deriva directamente de un principio de percepción y entendimiento tan simple y elemental que puede reflejarse perfectamente en un refrán:  «ojos que no ven, corazón que no siente», o sea,  que son moralmente buenas las acciones que sentimentalmente son buenas pero cuyas buenas consecuencias prácticas no se ven por ningún lado. El «buenísmo» moral es una auténtica plaga intelectual que afecta de modo predominante a las buenas gentes que se definen como de izquierdas.   Leer más

Castas versus clases, oriente versus occidente y la meritocracia. A propósito de un aforismo de Lichtenberg

El que hace el número KA.178 de los Aforismos  de Georg Cristoph Lichtenberg (1742-1799) dice lo siguiente:

«En Holanda, un príncipe elector de Baviera tuvo que pagar una vez cincuenta ducados por un plato de tocino y huevos, pese a haber llevado consigo su propio vino. “¿Qué diablos ocurre? -preguntó al tabernero-. “¿Son los huevos aquí tan escasos?”. “No -replicó éste en tono seco-, los huevos no, pero sí los príncipes electores."

A veces he utilizado en clase este aforismo para ilustrar el elemental concepto económico de la discriminación de precios de segundo grado, según el cual si una empresa  tiene cierto poder de mercado, o poder para fijar precios, entonces puede cobrar un precio diferente a distintos grupos de consumidores en atención a sus características  fácilmente identificables, si sus demandas tienen diferente elasticidad, y si no es fácil la reventa, o sea, no sea factible que los que compren a precios bajos revendiesen  a los "discriminados", los que pagarían precios más altos..   Leer más

El "caso" del casoplón de los señores de Iglesias-Montero y el problema de la naturaleza humana

Uno de los asuntos más debatidos desde siempre en el terreno de las Humanidaes y de las "Ciencias" Sociales es el de las características de las motivaciones que animan a los seres humanos a lo largo de la dimensión egoísmo-altruismo. A grandes rasgos se puede decir que, a este respecto, hay tres posturas enfrentadas.

 

Por un lado están quienes sostienen que los seres humanos son genéticamente, por "naturaleza", individualistas y profundamente egoístas, de modo que cada uno persigue su propio interés sin tener en cuenta las más o menos afortunadas o desafortunadas consecuencias que de su comportamiento se sigan para el resto. Cierto que ese egoísmo sustancial de los seres humanos no es enteramente  excluyente, y así los individuos a veces actúan de modo altruísta hacia "otros", aunque ello les suponga un coste personal. Esos "otros" son sus descendientes directos, los objetos y receptores de sus sentimientos amorosos,  sus decendientes indirectos y sus amigos (por este orden, normalmente).   Leer más

La "narcoautonomía" catalana. El nacionalismo catalán como droga adictiva.

              Envueltos como estamos en el incesante torbellino político, social y económico que está provocando el turbulento desenvolvimiento del “procés” independentista catalán sorprende un tanto el que pese a que no faltan estudios acerca de las consecuencias económicas del mismo en el presente y de sus posibles efectos futuros caso de que logre llevarse hasta su final  y la independencia de Catalunya acabe siendo  una realidad, sí se echan de menos sin embargo argumentos o explicaciones de tipo económico o economicista acerca de las raíces o fundamentales del propio “procés” en sí, es decir, acerca de la evolución y lógica del  comportamiento nacionalista.

          Una evolución que ha llevado a gran parte de la población nacionalista catalana a transitar a lo largo de una escala de creciente intensidad nacionalista, desde posiciones de baja intensidad del tipo de  florclorismo localista ("mi tierra es la mejor"), hasta el nacionalismo más extremo insultante,  excluyente y separatista ("los otros son inferiores e inmorales  y hay que alejarse/separarse de ellos"), pasando por niveles intermedios como el  patriotismo moderado y el nacionalismo más o menos inclusivo ("me siento catalán pero también -algo, bastante o mucho - español") . Al análisis de la lógica de ese proceso de continua y creciente polarización o radicalización se dedican las siguientes páginas.   Leer más

La lógica oculta de la política de empleo (y de la política económica en general)

                Uno de los supuestos centrales de la Economía que se les enseña a los estudiantes en las facultades de Economía de nuestro país (siguiendo en ello lo que se hace “fuera”, que como es bien sabido, siempre es mejor y más moderno)  es el supuesto que de salida se establece por el que se afirma  que el objetivo de las economías de mercado es el pleno empleo de los recursos productivos.

           

          Así, no se tiene el menor empacho en sostener –desde el enfoque del llamado pensamiento neoclásico hoy más que dominante, auténticamente dictatorial- que el pleno empleo es el objetivo intencionado, deseable y automático del funcionamiento de los agentes e instituciones económicas en los mercados, siempre que nadie (o sea, los estados, los sindicatos o los bancos centrales) “meta sus sucias manos” en tan delicados aunque estables y robustos mecanismos de asignación de recursos. La política de empleo a hacer según esta interpretación de la realidad económica, estaría clara: no hacer nada (el famoso laissez faire, laissez passer) y, en todo caso, la actuación en defensa de la competencia.   Leer más

La Secuencia de Helmut Schmidt

LA SECUENCIA DE SCHMIDT

Fernando Esteve Mora


Nunca fue Felipe González muy dado a filosofías. Era un político, un hombre de acción. Por eso cabe imaginar el alivio que debió sentir cuando en el congreso de Suresnes en 1974, el PSOE abandonó el marxismo como guía de sus programas y sus políticas.

No le faltaba algo de razón si se tiene en cuenta que por aquellas fechas el marxismo había devenido en gran medida en escolástica diversión de intelectuales ociosos. Ahora bien, como es sabido, la Naturaleza aborrece al vacío, por lo que el hueco dejado en el cerebro de González por el marxismo, sobre todo por la economía marxista, requería ser reocupado por otra modelización económica no-marxista o, mejor aún, claramente antimarxista. Es dable imaginar que a esa tarea de “relleno” mental se dedicasen con esmero, quizás en clases particulares en tardes perdidas, quienes más adelante serían sus ministros en materia económica, Miguel Boyer y Carlos Solchaga, que inaugurarían así esa tradición de dar clases particulares a políticos que luego han continuado otros economistas como Jordi Sevilla con Zapatero o Xavier Sala-i-Martín con Artur Mas y Carles Puigdemont.   Leer más


Sitios que sigo

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.

Cerrar