En muy resumido: esta semana el mercado se rompió por arriba. Alphabet tuvo el jueves la mayor caída diaria de su historia, Intel se hundió casi un 29% el viernes y los semiconductores perdieron más de un 7% en una sesión. Debajo de ese ruido, mi detector de daño estructural subió por tercera semana seguida y termina en lo más alto del año. El ánimo de fondo, en cambio, cayó por octava semana. La condición con fecha que dejé escrita el domingo pasado no se cumplió. Con una sola capa fuera de su terreno, el régimen no cambia: sigue en muelle comprimido.
La semana pasada el ruido venía del petróleo. Esta viene de las empresas más grandes del mundo. Ese cambio de origen es lo primero que quiero mirar; después, capa por capa, como siempre.
Una semana que se rompió por arriba, no por abajo
El S&P 500 cerró en 7.580 puntos, un 0,6% por debajo del viernes anterior. Parece poco para la semana que hemos tenido. El Nasdaq cedió un 2,0%, con su peor sesión desde junio el viernes, y el Dow un 0,9%. Pero el Russell 2000, el de las empresas pequeñas, subió un 1,3%. Segunda semana seguida en que las pequeñas suben mientras las grandes caen.
Lo que falló fue la cúpula. Alphabet presentó el miércoles y el jueves cayó un 12,6%: gasto en inversión disparado y dudas sobre cuándo rendirá. Amazon sumó la misma preocupación, cuánto cuesta financiar la inteligencia artificial. Y el viernes Intel, con una previsión débil, tuvo su peor día desde 1974 y arrastró a todo el sector de chips. Mientras tanto, Exxon y Chevron subieron con sus resultados y la sanidad lideró la semana.
Cayeron los nombres más grandes y más caros; subió una parte amplia del resto. A mí eso me sigue pareciendo una rotación, que es incómoda, y no una huida, que es otra cosa.
Capa 1. Ciclo: verde, y sube por tercera semana
Mi detector de daño no mide el precio. Mide si se está formando el círculo vicioso entre macro, empresas y sistema financiero que, en la muestra histórica, precedió a 2000, 2008, 2020 y 2022. Si alguna semana tenía material para empezar a formarse, era esta: las mayores empresas del mundo decepcionando a la vez y el bono a diez años tocando el 5% el miércoles.
No se ha formado. El detector sube por tercera semana consecutiva y termina en lo más alto del año. Yo necesitaba que girara a la baja para hablar de cambio; ha hecho lo contrario. Un matiz: va con una semana de lectura, así que la sesión del viernes entra en la del próximo. Verde.
Capa 2. Multitud: ámbar, ocho semanas enfriándose
La media de seis semanas de mi indicador de ánimo, la que uso para no reaccionar al ruido de un viernes, ha bajado por octava semana consecutiva y está en su nivel más bajo en doce meses. Hace dos semanas escribí que el colchón de optimismo de la primavera había desaparecido. Hoy ya no es noticia: es el estado del mercado.
Los datos públicos lo cuentan con otras palabras. Los asesores de Investors Intelligence bajan al 45,4% de alcistas desde el 49,1%, mínimo desde finales de mayo, y los bajistas siguen en el 16,4%. Se enfrían, no se asustan. La protección tampoco interesa: el put/call de la semana quedó en 0,59, igual que la anterior, pese a las caídas del jueves y el viernes.
Esta es la capa que lleva varias semanas fuera de su terreno. Ámbar.
Capa 3. Dinero: ámbar y caliente, con dos votos por subir
La Fed decidió el miércoles 28: mantiene el tipo en el 3,75–4,00%. La pausa estaba descontada; el tono, no. Diez votos por la pausa y dos por subir, los de Lisa Cook y Beth Hammack. El mercado lo leyó como un adelanto: los futuros dan entre un 70% y un 80% de probabilidad de subida en diciembre. El BCE mantuvo el depósito en el 2,50% y el Banco de Japón dejó el tipo en el 1,25%, también con un voto a favor de subir.
El PCE de septiembre salió en línea: 3,6% la general y 3,1% la subyacente, con un 0,3% mensual en esta última. En mi nota del 14 de octubre dejé un umbral escrito: dos lecturas mensuales seguidas de la subyacente en el 0,3% o más cambiarían mi lectura de esta capa. Septiembre fue la primera; la de octubre llega a finales de noviembre. Vamos una de dos. La tapa sigue puesta, ahora con dos manos más encima, pero el bono cerró por debajo del 5% y el Brent, en torno a 113 dólares, quedó algo por debajo del máximo de la semana anterior. Ámbar.
Capa 4. Economía real: verde, fase temprana intacta
Mis indicadores propios, ya con octubre completo, confirman lo que adelanté hace una semana. El adelantado marca su nivel más alto del año, el coincidente sigue subiendo y el retrasado cede. Esa combinación es la firma clásica de la parte temprana de una expansión. Y la estadística oficial lo dijo por su cuenta: el PIB del tercer trimestre se aceleró al 3,4% anualizado, desde el 2,2%, por encima de lo esperado.
La economía real empuja; algunas de sus mayores empresas, no; y la multitud lleva ocho semanas enfriándose. Las tres cosas pueden ser ciertas a la vez durante un tiempo. Esa mezcla es justo lo que mi modelo llama muelle comprimido. Verde.
¿Cambia el régimen?
No. Mi regla es la misma desde hace años: el régimen solo cambia cuando dos o más capas giran a la vez, y el giro tiene que ser de terreno, no de ritmo. El domingo pasado escribí qué tenía que pasar el viernes 30 para que hubiera dos. Pasó una, la de siempre. El detector, en vez de girar, subió.
Sé que a alguien le sonará a tecnicismo en la semana en que Alphabet ha tenido la peor caída de su historia. Yo lo veo al revés: es lo que impide que el modelo reaccione a una sola noticia, por grande que sea. Si cada susto moviera el régimen, el régimen no serviría para nada.
La imagen del muelle encaja un poco mejor cada semana. La base empuja. El colchón de optimismo se adelgaza. Y la tapa, la Fed, sigue puesta, con dos de sus miembros pidiendo apretarla. Un muelle así acumula energía. Cuándo y hacia dónde la libera no lo sé, y no me parece honesto fingir que el modelo lo sabe. Mis pesos para las próximas cuatro a ocho semanas no cambian: el muelle comprimido sigue siendo el escenario central, la distensión viene detrás y una primera pata bajista sigue siendo lo menos probable. Son probabilidades sobre la fase del ciclo, no sobre el precio.
Lo que me haría cambiar de opinión, con fecha
El viernes 6 de noviembre, al cierre, se actualiza el detector de daño; ese mismo día sale el empleo de octubre. Si el detector girara a la baja hasta salir de la zona alta del año, con el ánimo de fondo todavía en negativo, tendría las dos capas que pide la regla y hablaría de cambio de régimen. Si, en cambio, el ánimo de fondo volviera a positivo con el detector arriba, el muelle seguiría comprimido, pero con menos tensión. Lo contaré pase lo que pase.
Antes hay semana: el lunes 2, ISM manufacturero y resultados de Apple; el martes 3, elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos; el miércoles 4, ISM de servicios; el jueves 5, Banco de Inglaterra.
Una pregunta para ustedes
Cuando las empresas más grandes del mundo decepcionan a la vez y el índice apenas se inmuta, ¿lo leen como un susto de sector o como el principio de algo? Me interesa de verdad su respuesta. Es la pregunta que me hago yo cada viernes, y el método existe precisamente para no contestarla con el estómago.
Si quiere seguir el ciclo conmigo
La lectura completa, con el vídeo de tres minutos y el informe página a página, está en FGA Macro, en Substack, en abierto durante el lanzamiento. El proceso de cuatro capas y sus 33 años de muestra están depositados para que cualquiera los compruebe en la página de Evidencia.
Working paper del proceso FGA, depósito permanente: DOI 10.5281/zenodo.20709770
(Contenido divulgativo. No es asesoramiento ni recomendación de compra o venta.)
