Acceder

El peor dato de empleo del año y un detector de daño que mejora: lectura del ciclo a 4 de octubre de 2026


Lectura con datos al viernes 2 de octubre de 2026.

En muy resumido: Estados Unidos ha creado en septiembre 29.000 empleos, el dato más flojo del año, y el bono a diez años ha tocado su nivel más alto desde 2002. Al mismo tiempo, el indicador que usamos para detectar si la economía está entrando en un círculo vicioso ha mejorado por segunda semana consecutiva y está en su mejor lectura desde principios de 2018. El régimen del ciclo no cambia: sigue en muelle comprimido. El empleo es un aviso, no un giro, y la regla de la casa exige dos giros a la vez para cambiar de fase.

Por qué esta semana merece una lectura pausada

Si uno lee solo el viernes, la conclusión sale sola: 29.000 puestos frente a los 84.000 esperados, con 60.000 menos en las revisiones de julio y agosto, el paro en el 4,2% y los salarios creciendo al 3,0%. Es el peor dato de empleo del año y llega justo cuando el precio del dinero a largo plazo está en máximos de dos décadas. La tentación de juntar las dos cosas y hablar de final de ciclo es grande.

Si uno lee la semana entera, la cosa cambia. El miércoles, la inflación que mira la Reserva Federal salió más fría de lo previsto (PCE general en el 3,4%, subyacente en el 3,0%), dos de los principales responsables de la Fed pidieron paciencia, y el bono, que había tocado el 5,34% ese mismo día, aflojó hasta el 5,28% al cierre. La probabilidad de una segunda subida de tipos en octubre pasó del 64% a menos del 20% en cinco días. El S&P 500 cerró la semana prácticamente plano y el Nasdaq-100 subió, con Nvidia en máximos históricos.

Y si uno mira lo que miramos nosotros, la semana tiene otro titular: el detector de daño mejoró, otra vez. Voy capa por capa, como cada domingo, y al final dejo escrito qué me haría cambiar de opinión y en qué fecha.

Capa 1. Daño estructural: verde, y mejora por segunda semana

Nuestro detector de daño mide si se está formando un círculo vicioso entre la macro, las empresas y el sistema financiero: empresas que dejan de invertir porque financiarse cuesta más, bancos que prestan menos porque las empresas flojean, una economía que se resiente y vuelta a empezar. En este indicador, más alto es mejor. Cuando mejora, baja el riesgo de que un susto de mercado se convierta en una crisis; cuando empeora hacia la zona roja, ese riesgo sube.

Hace tres semanas empeoraba y lo dijimos. La semana pasada mejoró y dijimos que había que ver si aguantaba. Esta semana ha hecho algo más que aguantar: ha vuelto a mejorar y está donde no estaba desde el arranque de 2018. Lleva más de año y medio en zona sana y la distancia a la zona de alerta es la mayor de todo el ciclo.

Lo que más me llama la atención es el momento. Mejora con el dinero más caro en más de veinte años y la misma semana en que el empleo decepciona. Si ese dinero caro estuviera ya rompiendo balances de empresas o de bancos, este detector sería el primero en recogerlo. No lo recoge. Hoy el bono aprieta el precio de las cosas; todavía no la salud de quien las tiene. Dos matices: el detector se calcula con datos hasta el viernes, así que el empleo débil entra en la lectura de la semana que viene; y una lectura alta no es un seguro, como vimos en septiembre. Por eso se mira cada viernes. Verde.

Capa 2. Multitud: ámbar, menos miedo y el mismo desencuentro

Nuestro índice de ánimo del mercado sigue enfriándose, poco a poco y sin pánico: su media de fondo baja por tercera semana y vuelve al nivel de finales de junio. Por debajo, la grieta de la semana pasada sigue ahí, y por el lado profesional se abre más.

Los asesores que sigue Investors Intelligence están en su lectura más optimista desde agosto: un 57,7% alcista frente a un 15,4% bajista. Los particulares de la encuesta de AAII siguen siendo mayoritariamente bajistas (48,1%), pero el extremo de hace dos semanas se ha suavizado y los alcistas suben al 32,7%. Y sigue sin haber prisa por protegerse: el ratio put/call de CBOE se queda en 0,56 y los flujos hacia renta variable están planos.

Había motivos esta semana para asustarse (el empleo) y para animarse (el bono aflojando desde máximos). La multitud ha hecho poco de ambas cosas. Una capa que no se decide no gira. Ámbar.

Capa 3. Dinero: rojo, pero la tapa ha dejado de bajar sola

Un banco central decide el tipo a un día; el resto lo pone el mercado. Hasta el miércoles, el mercado siguió encareciendo el dinero largo: mucha deuda que colocar, una industria que aguanta (el ISM manufacturero en 54,5, con los precios pagados disparados) y una Fed que acababa de subir. De ahí el 5,34%, máximo desde abril de 2002.

A partir del miércoles cambió el tono. La inflación salió más fría, la Fed habló de paciencia y el viernes llegó el empleo. Resultado: la segunda subida de octubre casi ha desaparecido de los precios y el bono cerró algo por debajo del máximo.

Para nuestro modelo esta capa sigue en rojo. El tipo oficial está en el 3,75-4,00% tras la primera subida en tres años y el bono largo cierra la semana más alto que la anterior. Es la tapa del muelle y sigue abajo. Lo que ha cambiado es que, por primera vez desde septiembre, la tapa ha dejado de bajar por su cuenta. Es media condición para que el muelle se distienda. No es una distensión. Rojo.

Capa 4. Economía real: verde, con el primer aviso anotado

La semana pasada escribí que un mal dato de empleo «sería el primer aviso para el motor económico, hoy en verde». Ha llegado, y conviene tratarlo como lo que es. Tres razones. El empleo es el reloj más lento de la economía: confirma lo que ya ha pasado. Un mes no es una tendencia, y menos con revisiones de este tamaño. Y nuestros indicadores propios de actividad, que se actualizan una vez al mes, acaban de hacer lo contrario: el adelantado ha subido otro escalón, a su nivel más alto desde mediados de 2022; el coincidente encadena otro mes al alza desde el suelo de mayo; el retrasado cede. Esa secuencia es la huella de una economía en la primera parte de una expansión, no de un final de ciclo.

¿Entonces el empleo no importa? Importa mucho. Si octubre trae un segundo mes flojo y el adelantado empieza a girar, esta capa dejaría de estar en verde. Por eso lo apunto con fecha, más abajo. Pero hoy el motor sigue empujando. Verde.

¿Cambia el régimen?

No. La regla que aplicamos desde hace años es sencilla y, sobre todo, incómoda de saltarse: el régimen solo cambia cuando giran dos capas o más a la vez, y tiene que ser un giro de terreno (cruzar de zona), no de ritmo. Hoy hay una sola capa girada, la del Dinero. La que podía ser la segunda, el detector de daño, ha mejorado dos semanas seguidas. Y el empleo, por sí solo, no gira la capa de economía real mientras el adelantado suba.

Así que seguimos en muelle comprimido: un motor que empuja hacia arriba y una tapa que empuja hacia abajo. La tensión no se resuelve; se acumula. Esta semana el muelle ha recibido un aviso y un alivio a la vez.

Los tres caminos que pondera el modelo a cuatro-ocho semanas: el muelle sigue comprimido (50%); primera pata bajista si el detector empieza a empeorar con el empleo confirmando debilidad (20%, baja desde el 25%); distensión si el detector sigue mejorando y el dinero deja de encarecerse (30%, sube desde el 25%). Son probabilidades sobre la fase del ciclo, no sobre el precio.

Lo que me haría cambiar de opinión, con fecha

  • Lunes 5 de octubre, ISM de servicios. Si el sector servicios, que es donde está el empleo, se enfría con claridad, el aviso del viernes gana peso.
  • Miércoles 7 de octubre, actas de la Fed. Dirán cuántos miembros querían una segunda subida en octubre antes de conocer el PCE y el empleo. Cuanto más dividido el comité, más margen para que la tapa deje de bajar.
  • Viernes 9 de octubre, lectura semanal del detector. Es la primera que digiere el dato de empleo. Si sigue mejorando, la distensión gana peso. Si empieza a empeorar, tendríamos la segunda capa en movimiento y el régimen entraría en revisión.

Una pregunta para el hilo

Cuando el dato de empleo y el detector de daño dicen cosas distintas en la misma semana, ¿a cuál le hace usted más caso? Yo, al segundo, porque mide lo que viene y no lo que ya pasó. Pero me interesa leer el argumento contrario.

La lectura extendida de esta semana, con el informe en diez páginas y el vídeo, está en la edición abierta de FGA Macro en Substack, donde también se discute cada domingo. El método está depositado en abierto (DOI 10.5281/zenodo.20709770).

(Contenido divulgativo. No es asesoramiento ni recomendación de compra o venta.)
¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
Accede a Rankia
¡Sé el primero en comentar!

Francisco Salvador, FGA Research, en el Congreso EFPA

El ciclo del mercado. Cada semana, una lectura fechada del régimen de mercado leída en cuatro capas: crédito, sentimiento, liquidez de la Fed y macro. En qué fase estamos, qué capa lo sostiene y qué lo cambiaría. Sin señales de compra ni de venta.

Francisco Salvador. Analista macro independiente, fundador de FGA Research & Advisory (Madrid, 2006) y asesor senior de análisis macro en Miraltabank. 33 años estudiando el ciclo.

Sígueme

LinkedIn · Francisco Salvador X · @FSalvador_fga FGA Macro · Newsletter semanal (ES/EN) fgaresearch.com

La casa del método: investigación macro independiente para inversores institucionales desde 2006. Ahí están el FGA Warning Signal, las cuatro capas y el working paper con DOI que evalúa el sistema sobre 33 años de mercado. También mi ORCID.

Contenido divulgativo. Información, no recomendación.