En muy resumido: la semana pasada escribí que el viernes 16 era la fecha que más me importaba, porque podían moverse dos capas a la vez. Se ha movido una. La media de fondo de mi indicador de ánimo ha cruzado la línea y está en negativo por primera vez desde abril; mi detector de daño, en cambio, ha subido. Con una sola capa cambiando de terreno, el régimen no cambia: sigue en muelle comprimido. Y lo escribo una semana en la que los semiconductores han perdido más de un 10% y, al mismo tiempo, la acción mediana del mercado ha subido. Los gráficos de las cuatro capas están en FGA Macro.
Me interesa explicar las dos cosas despacio, porque esta semana es de las que tientan a reaccionar. Empiezo por el mercado, que es lo que todo el mundo ha visto, y después voy capa por capa.
Lo que vio todo el mundo y lo que vi yo
El titular es fácil: el Nasdaq cayó un 4,5% y el S&P 500 cerca de un 2%, hasta 7.659, porque los semiconductores encadenaron ocho sesiones seguidas de caída y perdieron más de un 10% en la semana. Si uno mira solo eso, fue una semana mala.
Pero el índice equiponderado del S&P cerró la semana en positivo, el Dow subió y la acción mediana del mercado americano subió. Consumo básico, energía y salud subieron entre un 3% y un 5%. Cayó una cosa muy grande y subió casi todo lo demás. A mí eso no me parece una huida. Me parece una rotación, y las rotaciones son incómodas para quien tiene mucho de lo que cae, pero no son lo mismo que un mercado que se va.
Hubo otro detalle que me costó cuadrar al principio. El IPC de septiembre salió en el 3,7%, por encima del 3,6% que esperaba el consenso, con la subyacente en +0,3% mensual y los precios de producción subiendo un 1,3% en un solo mes. Con esos datos, lo normal habría sido ver el bono largo tensarse. Hizo lo contrario: el diez años cerró la semana en el 5,10%, catorce puntos básicos por debajo del viernes anterior, después de tocar el 5,3% el día del IPC. La explicación más sencilla es que, con los chips cayendo, una parte del dinero buscó refugio en el Tesoro. Y eso también es rotación.
Capa 1. Ciclo: verde, y sube
Mi detector de daño mide si se está formando un círculo vicioso entre la macro, las empresas y el sistema financiero. Esta semana tenía motivos para torcerse: la caída de los chips, un IPC caliente y los grandes bancos abriendo la temporada de resultados con provisiones por crédito al alza (Wells Fargo apartó 1.030 millones, frente a 681 hace un año). No se ha torcido. El detector ha subido tras dos semanas en las que había cedido ligeramente, y vuelve a estar a un paso del techo del año.
Lo que importa no es el récord sino la distancia a la zona de alerta, y esa distancia sigue siendo amplia: no hay círculo vicioso en marcha. Verde.
Capa 2. Multitud: ámbar, y ha cruzado la línea
Esta es la noticia de la semana para mi modelo. La media de seis semanas de mi indicador de ánimo, la que uso para no reaccionar al ruido de cada viernes, ha bajado por sexta semana consecutiva y ha pasado a terreno negativo por primera vez desde mediados de abril. La lectura semanal también está en negativo y en su nivel más bajo desde finales de marzo. El colchón de optimismo que acompañaba la subida desde la primavera ya no está.
Los datos públicos cuentan versiones distintas y conviene leerlos con la fecha delante. Los asesores que sigue Investors Intelligence siguen optimistas, pero menos: 55,5% de alcistas frente al 56,9% de la semana anterior, con los bajistas subiendo al 16,7%. El inversor particular de AAII también se enfrió, con la encuesta cerrada el miércoles en plena caída de los chips: los alcistas bajaron del 40,3% al 38,7% y los bajistas subieron del 39,0% al 41,6%. Y la protección sigue sin interesar a casi nadie: el put/call quedó en 0,58.
Hay un dato propio que se lo confirma todo: mi ratio entre sectores ofensivos y defensivos cayó a su nivel más bajo desde principios de abril. Hace una semana lo citaba como un aviso pequeño; esta semana es, literalmente, lo que ha hecho el mercado. Un índice que deja caer a los chips y se refugia en consumo básico, energía y salud no está asustado, pero ya no está confiado. La capa ha cambiado de terreno. Ámbar, y lo anoto para la regla.
Capa 3. Dinero: ámbar, con la cita de octubre más caliente
El tipo oficial sigue en el 3,75-4,00% desde el 16 de septiembre y la próxima reunión es el 27 y 28 de octubre. Lo que ha cambiado es lo que llega a esa mesa. En mi nota del miércoles dejé escrito un umbral: dos lecturas mensuales seguidas de la subyacente en el 0,3% o más cambiarían mi lectura de esta capa. Septiembre fue la primera. Va una de dos.
El IPC reabrió a mitad de semana el debate sobre otra subida, pero al cierre del viernes la curva volvía a descontar una pausa en octubre y una subida antes de fin de año. El presidente Warsh dijo que no prejuzga reuniones, que es la manera educada de no cerrar ninguna puerta. La Fed entra ahora en periodo de silencio toda la semana, así que no habrá más pistas hasta el comunicado.
Y aquí está el matiz que me parece más interesante de la semana: el bono largo, que es donde la tapa duele, aflojó pese al IPC. Sin reunión, sin cambio de rango y con el diez años todavía por encima del 5%, la capa se queda donde estaba: ámbar, con la conversación más caliente que hace una semana y el bono catorce puntos más abajo.
Capa 4. Economía real: verde, y octubre cierra en fase temprana
Mis indicadores propios cierran el dato de octubre. El adelantado marca su nivel más alto del año y sigue sobre neutral por quinto mes; el coincidente sube por cuarto mes seguido y el retrasado cede por segundo. Adelantado arriba, coincidente subiendo, retrasado cayendo: es la huella de una economía en la parte temprana de una expansión, y esta semana no se ha borrado.
Los datos públicos van en la misma dirección. Las ventas minoristas de septiembre subieron un 0,8%, muy por encima del 0,3% esperado, y los grandes bancos presentaron ingresos por intereses creciendo a doble dígito. La economía real empuja. La multitud, por primera vez desde abril, no. Las dos cosas pueden ser ciertas durante un tiempo y, de hecho, esa combinación es exactamente lo que mi modelo llama muelle comprimido. Verde.
¿Cambia el régimen?
No, y esta semana quiero explicar el no con más cuidado que otras. La regla que aplico es la misma desde hace años: el régimen solo cambia cuando dos o más capas giran a la vez, y el giro tiene que ser de terreno, no de ritmo. La semana pasada dejé escrito lo que haría que cambiara de opinión: que el detector girara a la baja el viernes 16 y, al mismo tiempo, la media de fondo del ánimo siguiera cayendo. Ha pasado la segunda cosa, y con más contundencia de la que esperaba. No ha pasado la primera: el detector ha subido.
Una capa ha girado de terreno. Una, no dos. Puede parecer un tecnicismo, pero es precisamente lo que evita que el modelo reaccione a una sola noticia, aunque la noticia sean los semiconductores perdiendo un 10% en una semana. Los pesos que el modelo da a los caminos de las próximas cuatro a ocho semanas no se mueven: el muelle comprimido sigue siendo el escenario central, la distensión viene detrás y la primera pata bajista es el menos probable de los tres. Son probabilidades sobre la fase del ciclo, no sobre el precio.
La imagen del muelle, de hecho, encaja mejor que nunca. La base empuja más. El colchón de optimismo ha desaparecido. La tapa está puesta y el IPC la ha calentado. Un muelle así acumula energía; cuándo y hacia dónde la libera no lo sé, y el modelo tampoco lo pretende.
Lo que me haría cambiar de opinión, con fecha
Martes 20 y miércoles 21, resultados de Netflix, Meta y Tesla. No mueven ninguna capa por sí solos, pero dirán si la rotación fuera de la tecnología continúa o se da la vuelta. Si los chips rebotan con fuerza, la Multitud podría recuperar su terreno en pocas semanas.
Viernes 23 de octubre, mi detector de daño y los PMI preliminares. Es la fecha que más me importa. Si el detector gira a la baja hasta salir de la zona alta del año, con el ánimo de fondo ya en negativo, tendré las dos capas que pide la regla y el régimen entra en revisión hacia una primera pata. Si sigue subiendo, se asienta en el techo del año y el muelle sigue comprimido.
Martes 27 y miércoles 28 de octubre, la Fed. El mercado descuenta una pausa; una subida con el bono largo aflojando sería la sorpresa. Cualquiera de las dos mueve la capa del Dinero más que todo lo que ha pasado esta semana.
Y una pregunta para quien lea esto desde una cartera con mucha tecnología: cuando los valores más populares caen un 10% y la acción mediana sube, ¿lo lee como el principio de algo o como una rotación que ya tocaba? Me interesa de verdad la respuesta, porque es la pregunta que decide si la Multitud se queda en negativo o vuelve.
(Contenido divulgativo. No es asesoramiento ni recomendación de compra o venta.)
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La lectura semanal, con el informe y el vídeo, se publica cada domingo en FGA Macro, freemium durante el lanzamiento. La edición de esta semana, con el vídeo y el informe de 13 páginas, está aquí. ▶ Ver el teaser de la semana (28 s) en FGA Macro
El proceso completo de cuatro capas, con 33 años de muestra, está depositado en abierto con DOI 10.5281/zenodo.20709770.
El ciclo del mercado. Cada semana, una lectura fechada del régimen de mercado leída en cuatro capas: crédito, sentimiento, liquidez de la Fed y macro. En qué fase estamos, qué capa lo sostiene y qué lo cambiaría. Sin señales de compra ni de venta.
Francisco Salvador. Analista macro independiente, fundador de FGA Research & Advisory (Madrid, 2006) y asesor senior de análisis macro en Miraltabank. 33 años estudiando el ciclo.
La casa del método: investigación macro independiente para inversores institucionales desde 2006. Ahí están el FGA Warning Signal, las cuatro capas y el working paper con DOI que evalúa el sistema sobre 33 años de mercado. También mi ORCID.
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