En muy resumido: el bono a diez años de Estados Unidos volvió a marcar a mitad de semana su nivel más alto desde 2002 y, aun así, el S&P 500 firmó su mejor cierre semanal del último año. La subida la hicieron la energía, el consumo básico y las eléctricas, no la tecnología. En mi modelo de cuatro capas, el detector de daño estructural sigue mejorando y el ánimo de fondo sigue perdiendo colchón. El régimen no cambia: muelle comprimido.
Una semana con más ruido del que parece
Si uno mira solo el índice, la semana fue buena: algo más de un 1% de subida y el mejor cierre semanal en doce meses. Pero conviene mirar lo que había alrededor, porque no era un entorno cómodo.
El diez años americano rondó el 5,36%, algo que no se veía desde 2002. El treinta años sigue por encima del 5,5%. El Brent volvió a superar los 100 dólares, con el estrecho de Ormuz en las noticias y el huracán Isaías cerrando una parte importante de la producción del Golfo de México. La confianza del consumidor de la Universidad de Michigan bajó a 46,3, su peor lectura en cinco meses. Y Delta recortó previsiones de beneficio por el coste del combustible.
Con ese telón de fondo, la bolsa subió. Pero la subió quien la subió: energía, consumo básico y eléctricas avanzaron en torno a un 3-4% cada uno, mientras la tecnología cedía algo y las pequeñas compañías, que son las que más sufren con los tipos largos altos, bajaban casi un 1%. Es una subida de refugio. No es mala señal en sí misma, pero tampoco es la de un mercado que se siente seguro.
Las cuatro capas, una a una
Para quien llegue nuevo: leo el ciclo con cuatro instrumentos que miden cosas distintas y no publico sus valores numéricos, solo su lectura. Cada capa tiene un color y una razón.
Capa 1 · Ciclo y daño estructural: verde. Es el indicador que vigila si se está formando un círculo vicioso entre la economía, los beneficios de las empresas y las condiciones financieras. Esta semana ha mejorado por tercera vez seguida y está en su mejor zona desde enero de 2018. Lo que me parece relevante no es el nivel, sino que lo haga en una semana con petróleo caro y bono largo en máximos. Si el daño se estuviera transmitiendo (del combustible a los márgenes, de los márgenes al crédito), esta capa lo empezaría a enseñar. No lo enseña. Ojo: un nivel alto aquí no dice nada del precio; solo dice que, hoy, la maquinaria que convierte un susto en una crisis no está en marcha.
Capa 2 · Multitud: ámbar. Aquí está la parte fina de la semana. La lectura semanal del ánimo volvió a terreno positivo tras tres semanas en negativo, pero la media de seis semanas, la que quita el ruido de cada viernes, ha bajado por quinta vez seguida y está en su nivel más bajo desde abril. Los asesores profesionales (Investors Intelligence) siguen optimistas, con un 56,9% de alcistas. El particular (AAII) sigue más bien bajista, aunque afloja: 34,6% de alcistas frente a 46,5% de bajistas. Y el put/call en 0,57 dice que casi nadie paga por cubrirse. Además, mi ratio entre sectores ofensivos y defensivos marca su punto más bajo desde finales de julio, que es la versión en pequeño de lo que hizo el mercado esta semana en grande.
Capa 3 · Dinero y Fed: ámbar. La Fed no se reunió, pero el miércoles publicó las actas de septiembre, cuando subió 25 puntos básicos hasta el 3,75-4,00% por unanimidad. Tres cosas de esas actas me parecen útiles para leer la semana. La mayoría de los miembros ve probable otra subida antes de fin de año. La mesa de mercado ha pausado las compras de letras que hacía para gestionar reservas. Y al explicar por qué ha subido la prima por plazo, aparecen la geopolítica, la incertidumbre sobre las recompras del Tesoro y la competencia por el capital que suponen las grandes emisiones de deuda privada ligadas a la inteligencia artificial. Esto último es nuevo y no es menor. La próxima reunión es el 27 y 28 de octubre.
Capa 4 · Economía real: verde. Mi serie mensual de macro propia ha estrenado el dato de octubre. El adelantado sigue por encima de neutral por cuarto mes, el coincidente sube por tercer mes y el retrasado baja por segundo. Esa combinación es la firma típica de una fase temprana del ciclo. Contrasta con la encuesta de Michigan, y las dos cosas pueden convivir un tiempo: el consumidor dice que está de mal humor y la actividad, de momento, sigue.
¿Cambia el régimen?
No. Mi regla es que el régimen solo cambia cuando dos o más capas giran a la vez, y que giren de terreno, no de ritmo. Esta semana una capa mejora dentro de su zona, otra se erosiona sin cruzar su línea, la tercera espera y la cuarta sostiene. Ninguna ha cambiado de terreno.
La imagen que uso desde el verano sigue valiendo: un muelle comprimido. La base empuja un poco más, el colchón del optimismo es más fino y la tapa, que es la Fed, sigue puesta con el bono largo apretando. Un muelle así acumula energía. Lo que no sé, ni pretende saber el modelo, es cuándo ni hacia dónde se libera.
Los escenarios que pondera el modelo a cuatro-ocho semanas no cambian respecto a la semana pasada: que el muelle siga comprimido (50%), una distensión del régimen si el detector sigue mejorando y el ánimo de fondo deja de caer o el bono largo afloja (30%), y una primera pata bajista si el detector girara a la baja con el bono todavía alto (20%). Son escenarios condicionales sobre la fase del ciclo, no previsiones de precio.
Lo que me haría cambiar de opinión, con fecha
El viernes 16 de octubre sale la siguiente lectura de la capa 1. Si el detector girara a la baja ese día y la media de fondo del ánimo siguiera cayendo, tendría dos capas moviéndose en la misma dirección, y eso sí abriría la puerta a un cambio de régimen. Una sola no basta.
Antes, la semana trae bastante: el lunes el mercado de bonos americano está cerrado por Columbus Day, el martes abren la temporada JPMorgan, Goldman Sachs, Citi y Wells Fargo, el miércoles 14 llega el IPC de septiembre (el consenso espera la general entre el 3,6 y el 3,7%, desde el 3,4%) junto con el Libro Beige, y el jueves salen precios de producción y ventas minoristas. Y de fondo, siempre, el diez años.
Una pregunta para el hilo
Cuando la bolsa sube de la mano de energía, alimentación y eléctricas, con el bono en máximos de más de dos décadas, ¿lo leéis como fortaleza o como un mercado que busca refugio sin querer bajarse? Me interesa especialmente la opinión de quien gestione carteras con renta fija larga, porque es ahí donde las actas de la Fed apuntan.
La lectura completa, con el vídeo de la semana y el informe de 13 páginas, está en FGA Macro. El proceso de cuatro capas está documentado en abierto con DOI 10.5281/zenodo.20709770.
(Contenido divulgativo. No es asesoramiento ni recomendación de compra o venta.)
