El rebote europeo no borra la cuestión de fondo
El avance de las bolsas europeas llega, además, después de una semana marcada por una fuerte subida de los tipos largos y por el debate sobre el nuevo escenario monetario que se abre en Estados Unidos. Como señala Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4 Banco, aunque la atención mediática ha estado centrada en la reunión entre Trump y Xi Jinping y en la subida del petróleo, quizá el foco más importante esté en la toma de posesión de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal.
Según Ureta, Warsh ha anunciado un auténtico “cambio de régimen” en la Fed, con una filosofía menos favorable a la expansión de balance y más centrada en el uso tradicional de los tipos de interés. Esta visión puede ayudar a explicar parte de la fuerte subida de los tipos largos vista el viernes pasado y la corrección de Wall Street en la última sesión de la semana.
Petróleo, inflación y bonos: la combinación que inquieta al mercado
Ureta recuerda que el petróleo subió casi un 10% la semana pasada, con el WTI cerrando en torno a los 105 dólares. Al mismo tiempo, los datos de inflación estadounidenses fueron peores de lo esperado: el IPC de abril repuntó hasta el 3,8% desde el 3,3% de marzo, mientras el índice de precios de producción se disparó un 1,4% mensual.
Lo llamativo, según el presidente ejecutivo de Renta 4 Banco, es que las bolsas apenas reaccionaron inicialmente a esos datos. El S&P 500 y el Nasdaq siguieron marcando máximos históricos hasta el miércoles. Solo el viernes apareció una reacción más clara, coincidiendo con el fuerte repunte de los bonos largos: el Treasury a 10 años alcanzó el 4,6%, el bono estadounidense a 30 años el 5,12%, el Bund alemán el 3,16% y el bono español el 3,6%.
La pregunta que plantea Ureta es la clave para los próximos meses: ¿estamos ante un repunte temporal de tipos causado por el petróleo y el conflicto con Irán, o ante el nacimiento de un nuevo régimen de tipos estructuralmente más altos?
La sesión de hoy inclina la balanza hacia el alivio táctico: si el petróleo se modera por una posible concesión diplomática a Irán, los bonos respiran y las bolsas rebotan. Pero la duda estructural sobre el nuevo régimen monetario sigue intacta.
Warsh, la Fed y el precio del dinero
El análisis de Ureta concede especial importancia a la crítica de Warsh a la expansión cuantitativa. El nuevo presidente de la Fed considera que el uso masivo del balance tras la crisis de la covid fue un error político con consecuencias duraderas. En su visión, las compras gigantes de bonos distorsionan los precios de los activos, crean dependencia de la liquidez, alimentan burbujas y benefician sobre todo a quienes ya poseen activos financieros.
La Fed de Warsh, según interpreta Ureta, debería ser más pequeña, más predecible y menos intervencionista. Usaría más la herramienta tradicional de los tipos y menos la ingeniería monetaria extraordinaria. A corto plazo, si esa reducción de balance se ejecuta, podría provocar más presión sobre los tipos largos y episodios de corrección en bolsa. A medio plazo, sin embargo, Ureta cree que la combinación de menores tipos de intervención y una gestión monetaria más disciplinada podría sentar las bases para tipos largos más bajos y nuevas alzas bursátiles.
La inteligencia artificial sigue siendo el soporte de fondo
El otro gran eje del comentario de Ureta es la inteligencia artificial. El presidente ejecutivo de Renta 4 Banco plantea que Warsh podría terminar siendo, de alguna forma, el banquero central de la IA, al confiar en que la innovación tecnológica, la automatización y la productividad permitan más crecimiento sin generar tanta inflación.
Esta idea conecta directamente con el comportamiento reciente de Wall Street. La semana pasada, el S&P 500 superó por primera vez los 7.500 puntos, el Nasdaq encadenó siete semanas de avances y el Dow Jones rebasó los 50.000 puntos. Sin embargo, el viernes aparecieron señales de agotamiento: el S&P cedió un 1,2%, el Nasdaq un 1,4% y Nvidia cayó un 4,4%.
Ureta subraya que Nvidia es ahora el arco de bóveda del mercado alcista. Junto a Alphabet, Amazon, Broadcom y Apple, explica una parte muy significativa del avance del S&P desde abril. Su capitalización, cercana a los 5,5 billones de dólares, representa aproximadamente un 7% del S&P 500. Por eso cualquier corrección en Nvidia o en el reducido grupo de líderes tecnológicos tiene impacto directo sobre todo el índice.
Un cierre alcista, pero condicionado por Nvidia y los bonos
La fuerte recuperación de las bolsas europeas hoy encaja con una lectura de alivio: baja el petróleo, se moderan las TIRes y mejora el apetito por riesgo. Pero no cambia el diagnóstico de fondo. El mercado sigue dependiendo de dos variables: que la tensión energética no vuelva a dispararse y que los bonos no impongan un nuevo techo a las valoraciones.
Esta semana, además, Nvidia será el gran examen. Como recuerda Ureta, la compañía no solo es la mayor empresa del mundo por capitalización, sino también el centro de esa compleja circularidad de la IA en la que varias grandes compañías son simultáneamente clientes, proveedores, accionistas y competidores. Si sus resultados confirman la fortaleza del ciclo, el mercado podrá sostener el rebote. Si decepcionan, aunque sea ligeramente, el efecto puede extenderse rápidamente al conjunto de la bolsa.
En definitiva, las bolsas europeas cierran previsiblemente con fuertes avances gracias al alivio en petróleo y bonos, pero el equilibrio sigue siendo delicado. La sesión mejora el tono táctico, no elimina los riesgos. El mercado necesita que la diplomacia con Irán avance, que el petróleo no vuelva a tensionarse, que los bonos estabilicen sus rentabilidades y que Nvidia confirme que la narrativa de la inteligencia artificial sigue apoyada en beneficios reales.
La lectura para el cierre es que Europa rebota porque el mercado ha encontrado una excusa clara para reducir miedo: posible alivio en sanciones petroleras a Irán, crudo más contenido y bonos menos tensos. Pero, como plantea Ureta, la verdadera cuestión sigue siendo si esto es solo un episodio táctico o el inicio de un régimen monetario distinto, en el que los tipos largos vuelven a mandar sobre las bolsas.
Las informaciones de mercado sobre la posible exención temporal de sanciones a Irán explican el alivio intradía en crudo, bonos y futuros bursátiles, mientras que el texto de Juan Carlos Ureta estructura el debate de fondo sobre Warsh, tipos largos, IA y valoración de activos.