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Rumores de mercado.

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CÓDIGO AMIGO

Trade Republic ofrece cuenta en euros al 2,02% TAE y acceso a acciones, ETFs y otros productos

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#1726

Las acciones de las empresas de software están sufriendo un "colapso total" y podrían caer aún más.


El castigo sobre las compañías de software se ha intensificado con fuerza y empieza a tomar un cariz mucho más serio desde el punto de vista técnico. Lo que en un principio podía interpretarse como una corrección dentro del sector tecnológico está evolucionando hacia algo más profundo: un deterioro generalizado en uno de los grupos que durante años fue uno de los grandes motores del mercado estadounidense.

La sesión ha dejado caídas especialmente duras en nombres destacados del segmento. Valores como Okta, Snowflake o Zscaler han sufrido desplomes de dos dígitos, mientras que compañías como Palantir y ServiceNow también han registrado descensos muy severos. El resultado es una presión creciente sobre el ETF iShares Expanded Tech-Software, referencia clave del sector.

Un soporte cada vez más frágil



El foco técnico está ahora en la zona de los 77 dólares del IGV. Según varios analistas, este nivel ha sido puesto a prueba repetidas veces desde comienzos de 2024. Y eso, lejos de reforzarlo, lo debilita. En análisis técnico hay una idea bastante simple: cuanto más veces se golpea un soporte, más probable es que termine cediendo.

Si esa referencia acaba rompiéndose con claridad, el siguiente tramo bajista podría llevar al ETF hacia la zona de 70 dólares o incluso 65 dólares, lo que implicaría todavía un recorrido adicional relevante a la baja. Es decir, el mercado empieza a descontar que esto no es un simple susto pasajero.

La señal de fondo es preocupante: el software ya no está corrigiendo dentro de una tendencia fuerte, sino acercándose peligrosamente a una ruptura técnica de mayor calado.

Semiconductores fuertes, software débil



Uno de los rasgos más llamativos del momento es la enorme divergencia dentro del propio sector tecnológico. Mientras el software sufre una auténtica purga, los semiconductores siguen mostrando un tono mucho más sólido. La dispersión entre ambos grupos se ha ampliado hasta niveles extremos, reflejando una rotación interna muy clara del dinero.
Eso deja una conclusión incómoda para el mercado: la tecnología ya no se mueve como un bloque homogéneo. Los inversores están seleccionando con mucha más dureza y, de momento, el software ha pasado a ser uno de los segmentos claramente penalizados.

La IA y la huelga de compradores



Sobre el sector pesa además una inquietud cada vez más evidente: el temor a que nuevas herramientas de inteligencia artificial terminen alterando o debilitando los modelos de negocio tradicionales del software. Puede discutirse si ese miedo está justificado en cada compañía concreta, pero ahora mismo eso casi ha dejado de importar. El mercado ha entrado en modo venta sectorial.
La sensación dominante es que existe una auténtica huelga de compradores. No se trata solo de que algunos inversores hayan reducido posiciones; es que buena parte del dinero institucional está optando directamente por salir del grupo o incluso por ponerse corto. Cuando eso ocurre, la lógica individual de cada empresa pasa a un segundo plano y lo que manda es el flujo vendedor.

De sector de crecimiento a posible sector de valor



Otro elemento importante es que muchas compañías de software están entrando en una transición incómoda. Durante años fueron vistas como apuestas claras de crecimiento y momentum. Ahora, con las valoraciones comprimidas y las dudas sobre su potencial, el mercado empieza a tratarlas más como posibles valores de valor que como líderes evidentes de expansión.

Ese cambio no suele ser limpio ni rápido. Y ahí aparece otro problema: muchas compañías todavía no aceptan del todo esa nueva percepción, lo que contribuye a mantener el vacío comprador. El resultado es un proceso de posible suelo que puede ser lento, inestable y muy volátil.

Qué implica para el mercado en general



La gran pregunta es hasta qué punto el mercado puede seguir subiendo si uno de los grupos que antes era clave entra ahora en una ruptura bajista de verdad. Es cierto que el S&P 500 ha sabido sostenerse en los últimos tiempos sin ayuda del software, pero una debilidad prolongada en este segmento sigue siendo una señal incómoda para cualquier inversor que quiera dar por hecho que la tecnología entera sigue fuerte.

En resumen, el software está dejando de ser un simple rezagado para convertirse en un foco serio de debilidad. Y cuando un sector que fue uno de los favoritos pasa de líder a problema, conviene prestarle atención.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1727

Si alguna vez has tenido la tentación de "vender en mayo e irte", ahora es el momento.


La vieja consigna de Wall Street, “sell in May and go away”, vuelve a escena. Pero esta vez no como una frase de calendario sin demasiado valor, sino como una pauta que, según recuerda Mark Hulbert, tiene una lógica estadística bastante más seria cuando coincide con un momento muy concreto del ciclo político estadounidense: el año previo a las elecciones de mitad de mandato.

No todos los años son iguales



La tesis es sencilla. El llamado Halloween Indicator —según el cual la Bolsa se comporta peor entre mayo y octubre que entre noviembre y abril— no tendría la misma fuerza en todos los años del ciclo presidencial. De hecho, Hulbert sostiene que esa pauta destaca sobre todo en el periodo que precede a las elecciones legislativas de mitad de mandato, justo el que ahora toca recorrer.

La explicación es política, no mágica. Antes de esas elecciones aumenta la incertidumbre sobre impuestos, regulación, gasto público y equilibrio de poder en Washington. Esa falta de visibilidad tiende a pesar sobre el mercado. Una vez pasa noviembre, el simple hecho de conocer el nuevo reparto político reduce parte de esa incertidumbre y favorece un mejor tono bursátil.

Lo importante aquí no es el refrán bursátil. Lo importante es que el mercado suele sufrir más cuando la política introduce ruido y las empresas pierden visibilidad.

Qué hacer con esta señal



Eso no significa que haya que venderlo todo a ciegas el 30 de abril. Significa algo más útil: que los próximos meses podrían ser menos agradecidos para la renta variable y que conviene revisar exposición, calidad de cartera y nivel de riesgo. Algunos inversores optan por reducir peso en Bolsa; otros prefieren mantener posiciones pero rotar hacia sectores defensivos o valores con beneficios más estables.

Además, este patrón llega en un momento en que el mercado ya carga con suficiente ruido: tensiones geopolíticas, dudas sobre inflación, tipos todavía altos y una dependencia excesiva de un grupo reducido de grandes tecnológicas. Eso no invalida el potencial alcista de fondo, pero sí refuerza la idea de que el camino puede ser más irregular de lo que muchos esperan.
Nuestra lectura es clara: no es una señal para entrar en pánico, pero sí para dejar de actuar como si todos los meses fueran iguales. Este año, entre mayo y octubre, la prudencia puede tener más valor que la costumbre de comprar cualquier caída.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1729

Esto es lo que podría descarrilar el repunte del mercado de valores.


El S&P 500 ha regresado a las inmediaciones de sus máximos históricos y lo ha hecho con una velocidad que deja un mensaje bastante claro: el mercado ha decidido mirar más allá de la guerra con Irán y apostar por que la disrupción energética será temporal. El rebote ha sido lo bastante intenso como para borrar prácticamente todas las pérdidas acumuladas desde el inicio del conflicto, y eso obliga a centrar la atención en una pregunta concreta: qué podría estropear ahora esta recuperación.


La respuesta que plantea Nicholas Colas, cofundador de DataTrek Research, es directa. Para que la bolsa estadounidense vuelva a sufrir una caída seria y ataque de nuevo los mínimos de marzo, el petróleo tendría que volver a dispararse con fuerza y marcar nuevos máximos del año. Mientras eso no ocurra, el mercado parece dispuesto a seguir concediendo el beneficio de la duda al escenario de desescalada.

La bolsa ya está descontando que el shock energético será pasajero



El comportamiento reciente de los precios refuerza esa idea. El mercado ha interpretado la caída del crudo como una señal de que la interrupción en el suministro no será lo bastante prolongada como para dañar de forma estructural el crecimiento o los beneficios empresariales. De hecho, uno de los argumentos centrales de DataTrek es que el propio mercado de acciones ya anticipó ese desenlace incluso antes de que el petróleo tocara techo.


Ese detalle no es menor. Según esta lectura, las acciones tocaron suelo varios días antes que el crudo alcanzara su máximo, lo que sugiere que la renta variable ya estaba empezando a mirar más allá del pico de tensión. Y cuando eso ocurre, lo que suele venir después es una estabilización progresiva de las cotizaciones, siempre que la energía no vuelva a convertirse en un problema mayor.


El mercado no está premiando la ausencia de riesgo. Está premiando la idea de que el riesgo energético no irá mucho más lejos.

El nivel que vigila Wall Street está en el petróleo, no en la geopolítica



Aquí está la clave del análisis. El factor que puede descarrilar el rebote no es tanto el ruido político o militar por sí solo, sino su traducción directa en el precio del crudo. En otras palabras, el mercado puede tolerar tensión geopolítica mientras no se transforme en una nueva escalada energética sostenida.


Por eso el umbral que plantea DataTrek resulta tan relevante. Si el crudo estadounidense no supera claramente la zona de los máximos recientes y no rompe al alza hacia niveles superiores, el mercado tenderá a interpretar cualquier repunte como algo transitorio. Pero si el petróleo rompe con fuerza y vuelve a dispararse, entonces sí cambiaría el relato: reaparecería el miedo a recesión, a presión sobre márgenes y a un deterioro más serio del ciclo.


Es una lógica bastante simple. La bolsa puede convivir con la incertidumbre; lo que le cuesta mucho más tolerar es un shock de energía persistente. Ahí es donde se destruye confianza, se comprimen valoraciones y se enfrían expectativas de beneficios.

El precedente de 1990 refuerza la tesis optimista



Para defender esta visión, Colas recurre a un paralelismo histórico: la Guerra del Golfo de 1990. En aquel episodio, el petróleo alcanzó su máximo coincidiendo con el suelo de la bolsa estadounidense. A partir de ahí, el crudo corrigió y el S&P 500 no volvió a testear esos mínimos. La enseñanza que extrae DataTrek es clara: una vez que el petróleo toca techo, la renta variable tiende a estabilizarse.


Obviamente, la historia no se repite de forma exacta. Pero sí ofrece un patrón útil: cuando el mercado percibe que el peor momento para la energía ha quedado atrás, las acciones suelen empezar a reconstruirse antes de que desaparezca del todo la incertidumbre geopolítica. Eso es precisamente lo que podría estar ocurriendo ahora.


El paralelismo histórico no garantiza nada, pero sí apunta a una idea incómoda para los bajistas: si el crudo ya hizo lo peor, quizá el mercado también.

El riesgo no ha desaparecido, solo se ha estrechado



Ahora bien, conviene no confundir rebote con inmunidad. El mercado está cerca de máximos, sí, pero su margen de error también se ha reducido. Cuanto más arriba cotiza el índice, menos tolerancia tiene frente a una decepción. Y en este caso esa decepción tiene una forma bastante clara: un nuevo repunte violento del petróleo.

Mientras el crudo permanezca contenido, el mercado puede seguir defendiendo la tesis de que el conflicto será manejable y de que los beneficios corporativos resistirán. Pero si el barril vuelve a dispararse, entonces el rebote actual quedará mucho más expuesto. Ahí volverían las dudas sobre inflación, tipos, crecimiento y márgenes empresariales.

Nuestra lectura es bastante directa. El mercado ha recuperado terreno con mucha rapidez y eso demuestra fortaleza, pero también cierta complacencia. A estos niveles, ya no basta con que las noticias dejen de empeorar. Hace falta que el petróleo siga bajo control. Porque si no lo está, el argumento alcista pierde consistencia con rapidez.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1730

83% de probabilidad histórica de rentabilizar una compra en TESLA



EDUARDO FAUS RENTA 4


El precio se sitúa en el paso de la directriz alcista desde los mínimos de 2024, marcando un primer punto referente en 332 dólares, previo a la zona de 227 dólares, paso de directriz alcista desde 2023.

Los parámetros en los indicadores han tendido a ofrecer buenos puntos de entrada de cara a los siguientes meses (+83% de probabilidad histórica de rentabilizar una compra con parámetros como los actuales, con una mediana de rentabilidad del 58% en menos de 10 meses). Llama la atención las estimaciones crecientes en sus márgenes y principales cifras de negocio a partir de este año, rompiendo la tendencia de años previos. La resistencia clave se sitúa en los máximos históricos de los últimos cuatro años, entre 415 y 500 dólares.


EDUARDO FAUS.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1731

El software podría haber tocado suelo tras el desplome de 2026



  • BTIG cree que el sector software ha formado suelo tras un arranque muy duro en 2026.

  • El ETF IGV ha recuperado niveles técnicos relevantes y mejora su momentum desde zonas extremas de sobreventa.

  • La tesis sigue siendo táctica: hay rebote y base de corto plazo, pero el fondo del debate sobre la IA sigue abierto.

Después de varios meses muy duros para las compañías de software, empieza a aparecer una idea que hasta hace poco parecía prematura: el castigo podría haber encontrado un suelo provisional. Al menos esa es la lectura que hace BTIG, que considera que el grupo ha dejado atrás la fase más aguda del deterioro técnico y que, en el corto plazo, el sesgo deja de ser claramente bajista.

Un rebote técnico que empieza a ganar credibilidad



La referencia utilizada por BTIG es el iShares Expanded Tech-Software ETF, uno de los vehículos más seguidos para medir el pulso del sector. Según la firma, el comportamiento reciente empieza a ser más constructivo de lo que parecía hace solo unas semanas. El dato técnico más citado es la mejora del RSI, que ha rebotado con fuerza desde niveles de sobreventa extrema y sugiere que la presión vendedora más agresiva podría haberse agotado.

Además, el ETF ha logrado recuperar con rapidez una zona que había perdido brevemente este mes. Ese movimiento, acompañado de volumen sólido, refuerza la idea de que el mercado ya no está tan cómodo apostando a la baja contra el grupo. No es una señal definitiva de cambio estructural, pero sí una pista relevante de que el peor tramo del ajuste podría haber pasado.

Cuando un sector deja de caer pese a venir de una capitulación fuerte, el mensaje suele ser claro: vender tarde empieza a ser bastante menos rentable que semanas atrás.

De favorito del mercado a sector cuestionado



Lo llamativo del giro es que llega después de un cambio de narrativa muy brusco. El software había sido uno de los grandes ganadores del mercado en los últimos años, con una revalorización muy fuerte apoyada en crecimiento, márgenes elevados y múltiplos exigentes. Pero en 2026 esa historia se torció con rapidez.

El motivo central ha sido el miedo a que la inteligencia artificial termine erosionando parte del valor que históricamente justificaba muchas compañías de software. El mercado ha empezado a preguntarse si algunas funciones que antes exigían licencias caras, equipos amplios y desarrollos largos podrán replicarse ahora a un coste mucho menor. Y cuando el mercado empieza a dudar del foso competitivo de un sector, el castigo suele ser severo.

La IA sigue siendo la gran amenaza de fondo



Ese es el verdadero punto delicado. Que el sector pueda haber hecho suelo no significa que el debate haya desaparecido. Al contrario: lo que probablemente está diciendo el mercado es que el ajuste ha sido tan rápido y tan intenso que, al menos de momento, ya refleja una parte importante del miedo.

La presión aumentó aún más tras conocer el fuerte crecimiento de ciertas plataformas de inteligencia artificial, lo que reforzó la sensación de que el software tradicional podría enfrentarse a una competencia mucho más agresiva de la que se descontaba hace apenas unos trimestres. Esa preocupación sigue ahí, y no conviene ignorarla. Lo único que cambia ahora es que el mercado podría haber pasado de una fase de pánico a una fase de selección.


El suelo técnico no elimina el riesgo fundamental. Solo indica que, tras una corrección muy violenta, el mercado puede necesitar mejores argumentos para seguir castigando al sector al mismo ritmo.

Qué implica esto para el inversor



La lectura más útil no es pensar que todo vuelve a ser alcista, sino entender que el sector podría estar entrando en una zona más operable. Si el suelo aguanta, el software podría ofrecer un rebote más serio del que muchos esperaban. Pero si pierde de nuevo los mínimos recientes, el mercado interpretará que el supuesto suelo era solo una pausa dentro de una tendencia todavía dañada.

Por tanto, la clave no está en comprar el relato completo de recuperación, sino en vigilar si esta estabilización técnica se convierte en una base real. Ahí es donde empieza la diferencia entre un simple rebote de alivio y una oportunidad de verdad.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1733

Los principales índices bursátiles se acercan a la zona de "sobrecompra".



  • Los grandes índices de Wall Street se acercan a zona de sobrecompra tras un rebote muy rápido.

  • La última vez que el RSI estuvo en niveles similares, el Nasdaq y el S&P 500 corrigieron en las semanas siguientes.

  • El fondo de mercado sigue siendo constructivo, pero a corto plazo crece el riesgo de pausa o consolidación.

El fuerte rebote de la renta variable estadounidense empieza a dejar una señal técnica clara: el mercado podría estar corriendo demasiado en demasiado poco tiempo. Tras recuperar con rapidez todas las pérdidas provocadas por el conflicto con Irán y añadir nuevas subidas, índices como el S&P 500 y el Nasdaq Composite se acercan ya a una zona que muchos analistas técnicos identifican como de sobrecompra.

La referencia más seguida en este caso es el RSI de 14 días, un indicador de momento que mide la intensidad de las subidas o bajadas recientes. Cuando cae por debajo de 30 suele interpretarse como señal de sobreventa; cuando supera 70, como advertencia de sobrecompra. No es una herramienta infalible, pero sí útil para detectar cuándo el mercado puede necesitar una pausa.

Un rebote muy vertical



En el caso del Nasdaq, la recuperación ha sido especialmente intensa. El índice tecnológico encadenó una racha de diez sesiones consecutivas al alza, la más larga desde 2021, con una subida acumulada del 13,7%. Ese movimiento ha llevado su RSI desde 28,9 a finales de marzo, en plena zona de sobreventa, hasta 68,4, muy cerca ya del umbral clásico de sobrecompra.

La comparación histórica no pasa inadvertida. La última vez que el RSI del Nasdaq estuvo en niveles similares, a finales de octubre, el índice terminó cediendo cerca de un 8% en las tres semanas posteriores. En el S&P 500 ocurre algo parecido: su RSI ha escalado desde 27,7 hasta 67, y cuando se situó en esa misma zona el pasado otoño el índice corrigió alrededor de un 3% poco después.

El mensaje técnico es bastante directo: el mercado no tiene por qué girarse de inmediato, pero el ritmo del rebote empieza a ser lo bastante agresivo como para justificar una fase de consolidación a corto plazo.

La amplitud también apunta a excesos



No solo el RSI está enviando una señal de advertencia. También la línea avance/descenso a 10 días, un indicador de amplitud que mide si las subidas están siendo respaldadas por un número amplio de valores o concentradas en unos pocos gigantes, ha pasado con rapidez de zona de sobreventa a zona de sobrecompra. Ese tipo de movimiento suele sugerir que puede aparecer una corrección técnica de corto plazo o, al menos, una reversión parcial del impulso.

Aun así, el tono de fondo en Wall Street no se ha deteriorado. Algunos estrategas siguen defendiendo que, una vez se enfríen los indicadores de momento, el mercado podría retomar la tendencia alcista. En ese contexto, el S&P 500 vuelve a medirse con la zona de máximos históricos próxima a los 7.000 puntos, un nivel que sigue siendo la gran referencia psicológica y técnica del mercado.

La lectura práctica para el inversor es sencilla: la tendencia puede seguir siendo alcista, pero entrar después de un tramo tan vertical eleva el riesgo de comprar justo antes de una corrección de corto plazo.

En resumen, Wall Street mantiene una estructura de fondo sólida, pero a muy corto plazo el mercado empieza a mostrar síntomas de fatiga táctica. No sería extraño ver una pausa, una consolidación lateral o incluso un pequeño retroceso antes de intentar un nuevo ataque a máximos.




No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1734

Sun Pharma y Grunenthal compiten por Organon


Parece que Organon podría tener 2 competidores, el precio OPA podria estar entre los 12-18$.

Supuestamente Sun Pharma lanzará oferta formal en 12000 millones de $, ya que parece que esta cerrando la financiación.

Podría ser entorno a los 15$ si se produce por 12000 millones de $, el precio por acción depende de la deuda que se estime tiene Organon, que en teoría ronda los 8000 millones.

Si entra en la puja Grunenthal, el máximo que podría pagar Sun sería 14,000 millones que podría acercarse a los 20$ según la deuda que tenga oficialmente Organon.

De momento todo son rumores, pero parece que la oferta de Sun Pharma por 12000 millones podría lanzarse oficialmente en los próximos días.

Saludos.








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