Son varios los factores que están poniendo al S&P 500 y al conjunto de los activos de riesgo en alerta ante una posible corrección. Entre ellos destacan la escalada de las tensiones geopolíticas, la elevada valoración del mercado, los altos precios de la energía y una configuración técnica que comienza a mostrar señales de agotamiento.
David Zanoni, analista de Seeking Alpha, considera que la combinación de estos elementos deja al mercado en una posición vulnerable ante cualquier catalizador negativo. Aunque resulta imposible determinar el momento exacto en el que podría comenzar una venta masiva, el margen de seguridad parece haberse reducido considerablemente.
Geopolítica, petróleo e inflación
La guerra entre Estados Unidos e Irán sigue elevando el riesgo de una venta masiva en el mercado de acciones. Estados Unidos
atacó tres petroleros iraníes el pasado 5 de septiembre. Posteriormente, Irán afirmó haber atacado una embarcación estadounidense no tripulada que intentaba entrar en el estrecho de Ormuz.
Este nuevo intercambio de ataques contribuyó a impulsar el precio del crudo West Texas Intermediate por encima de los 90 dólares por barril. El encarecimiento del petróleo termina trasladándose a empresas y consumidores a través de unos precios más elevados de la gasolina y el diésel.
Los mayores precios de los combustibles suelen alimentar la inflación al incrementar los costes de transporte y producción. Las empresas pueden trasladar esos costes a los precios finales, mientras que los hogares deben dedicar una parte mayor de sus ingresos a la energía, los servicios públicos y los alimentos.
Esta situación podría reducir el gasto en productos discrecionales y provocar una desaceleración económica si el consumo agregado pierde fuerza. A ello se suma el riesgo de nuevos conflictos comerciales y de un incremento de los aranceles estadounidenses, que volvería a presionar al alza el precio de los bienes importados.
Una valoración cercana a la burbuja puntocom
La valoración del S&P 500, medida mediante la ratio precio-beneficio ajustada cíclicamente —conocida como CAPE o PER de Shiller—, se encuentra en niveles que no se veían desde la burbuja puntocom.
La ratio CAPE se sitúa actualmente en 41,41, frente a una media histórica de 17,42 y una mediana de 16,13. En diciembre de 1999 alcanzó aproximadamente 44, poco antes del máximo de la burbuja tecnológica.
Evolución histórica de la ratio Shiller CAPE. Fuente: multpl.com/shiller-pe.
Como referencia, la ratio CAPE se situaba en 31,48 en julio de 1929, antes del desplome bursátil de octubre de aquel año. El mercado también comenzó a caer en marzo de 2000 después de que este indicador alcanzara su máximo.
Esto no significa que una corrección tenga que producirse inmediatamente. La ratio podría continuar aumentando durante meses e incluso alcanzar nuevos máximos históricos. Sin embargo, la valoración actual reduce el margen de error y expone al mercado a una caída considerable si las expectativas económicas o empresariales comienzan a deteriorarse.
Las señales técnicas también se deterioran
La perspectiva técnica añade otro motivo de preocupación. El S&P 500 registró un máximo más alto entre junio y agosto de 2026, mientras que el indicador RSI marcó un máximo más bajo. Esta divergencia bajista suele reflejar una pérdida de fortaleza interna durante el avance de los precios.
Gráfico semanal del S&P 500 con RSI y MACD. Fuente: TradingView.
La anterior divergencia bajista relevante apareció entre septiembre y octubre de 2025. Posteriormente, el mercado cayó alrededor de un 6%, antes de registrar un descenso más pronunciado durante febrero y marzo de 2026.
El MACD también está mostrando un debilitamiento del impulso, como refleja la progresiva reducción de las barras de su histograma desde junio. Esta evolución sugiere que la presión compradora está perdiendo intensidad.
El mercado podría reaccionar con fuerza ante una escalada entre Estados Unidos e Irán, una subida de tipos de la Reserva Federal, un deterioro de los indicadores adelantados o cualquier otra sorpresa negativa.
¿Qué deberían hacer los inversores?
El principal riesgo de esta tesis es que el mercado mantenga su impulso y continúe avanzando durante muchos meses. Una reducción de las tensiones geopolíticas o un acuerdo que permita normalizar el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz podría provocar una caída del precio del crudo, moderar la inflación y prolongar el actual mercado alcista.
Por este motivo, tratar de anticipar exactamente el máximo del mercado puede resultar contraproducente. Para los inversores con una estrategia de largo plazo, una alternativa sería mantener las aportaciones periódicas a ETF o fondos de bajo coste ligados al S&P 500. Esta estrategia permite comprar más participaciones a precios inferiores si finalmente se produce una corrección.
En las acciones individuales o en posiciones que hayan acumulado fuertes ganancias, también puede contemplarse una reducción parcial. No sería necesario vender toda la inversión, sino liberar suficiente liquidez para poder aprovechar oportunidades si el mercado registra una caída significativa.
Fuente: David Zanoni, SA