De cara a 2026, entramos con un enfoque más prudente de lo habitual. No porque pensemos que el mercado vaya a desplomarse, sino porque vemos señales suficientes para anticipar una corrección relevante —del orden del 10% o más— en las grandes compañías estadounidenses, especialmente en el S&P 500. Según explica Dividend Seeker, el objetivo no es asustar a nadie, sino estar posicionados con antelación para aprovechar un ajuste si se produce.
La idea central es simple: cuando el consenso se vuelve demasiado complaciente y el precio descuenta un escenario casi perfecto, el mercado tiende a exigir “peaje” en forma de volatilidad. Y 2026, por varios motivos, huele a año de baches.
Razón 1: el consenso está demasiado alcista
La primera bandera roja es el optimismo generalizado. Dividend Seeker destaca que la mayoría de previsiones de bancos y estrategas apuntan a nuevas subidas en 2026, algunas incluso muy ambiciosas. Y aquí aparece el problema: cuando “todo el mundo” está en el mismo lado del barco, el mercado suele encontrar la forma de equilibrar expectativas.
No se trata de que esperar subidas sea irracional; se trata de que un consenso excesivamente uniforme suele ir acompañado de complacencia. Además, como remarca Dividend Seeker, muchas proyecciones tienden a ser más reactivas que predictivas: se vuelven optimistas después de que el mercado ya haya subido, y se recortan cuando el ajuste ya se ha producido.
Cuando el consenso suena demasiado cómodo, nosotros preferimos hacer lo contrario: preparar la pólvora para comprar si el mercado da la oportunidad.
Razón 2: el S&P 500 está caro frente a sus “pares”
El segundo argumento es de valoración relativa. Dividend Seeker insiste en que no invertimos en el vacío: si Estados Unidos está caro y otros mercados desarrollados siguen ofreciendo valor, el riesgo–retorno cambia. En 2025, varios mercados fuera de EE. UU. han batido claramente al S&P 500, y aun así —según esta tesis— Europa y Reino Unido podrían seguir presentando una relación precio/valor más atractiva.
Esto es importante porque parte de la subida del S&P 500 ha venido impulsada por expansión de múltiplos. Es decir, no solo por beneficios, sino por pagar más por esos beneficios. Cuando arrancas el año con múltiplos más exigentes, el margen de seguridad es menor y cualquier sorpresa negativa pesa más.
Dividend Seeker añade otro matiz: un dólar más débil podría favorecer el atractivo de posiciones internacionales como cobertura. En ese sentido, mantener exposición a Europa y Reino Unido no sería solo una apuesta de valor, sino también una forma de diversificar el riesgo divisa.
Razón 3: los años de midterm suelen traer más “baches”
La tercera razón es histórica: 2026 es año de elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Dividend Seeker recuerda que estos años suelen ser más volátiles. No significa necesariamente que terminen en negativo, pero sí que el camino acostumbra a ser más accidentado, con correcciones intraanuales más profundas.
Dicho de otra forma: aunque el año acabe bien, es más probable que veamos un tramo intermedio con caídas suficientes como para poner nervioso al mercado. Y ahí es donde entra la estrategia: estar preparados antes, no después.
Cómo se prepara una cartera para una corrección
La preparación, según Dividend Seeker, no tiene por qué ser complicada. La tesis se apoya en tres “amortiguadores” clásicos:
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Oro: como cobertura ante incertidumbre política, tensiones comerciales y un contexto de deuda global elevada.
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Bonos: con yields todavía elevados, pueden actuar como aparcamiento de liquidez y suelen ayudar cuando la renta variable sufre.
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Acciones fuera de EE. UU. (especialmente Europa/Reino Unido): más baratas en términos relativos y con rentabilidades por dividendo que aportan colchón.
La idea no es “huir” del mercado: es rotar parte del riesgo hacia activos que suelen aguantar mejor y, sobre todo, tener munición para comprar si llega el susto.
Conclusión
En resumen, entramos en 2026 con una visión más contraria. Como argumenta Dividend Seeker, hay una combinación de factores —optimismo excesivo, valoraciones elevadas en el S&P 500 frente a otros mercados y el patrón histórico de mayor volatilidad en años de midterm— que aumenta la probabilidad de una corrección del 10% o más en algún momento de la primera mitad o la parte central del año.
Si ocurre, lejos de verlo como un desastre, lo interpretaríamos como una oportunidad de compra. Pero para aprovecharla, la clave es llegar con la cartera ya colocada: con coberturas razonables, diversificación internacional y liquidez lista para actuar.