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Rumores de mercado.

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#1816

NVIDIA, inflación y bonos: la tormenta perfecta que amenaza a los mercados


Los inversores afrontan una semana en la que los resultados de NVIDIA, el dato de inflación PCE de Estados Unidos y el comportamiento del mercado de bonos podrían generar una combinación especialmente volátil antes de la entrada en septiembre.


Javier Molina, analista sénior de mercados de eToro, considera que los tres riesgos están estrechamente conectados. Una sorpresa en la inflación puede mover los tipos de interés a largo plazo, condicionar la valoración de las compañías tecnológicas y amplificar la reacción a los resultados de NVIDIA.


“Los tres riesgos están conectados”


El PCE puede volver a tensionar los tipos


El miércoles se publicará el índice de precios PCE subyacente, para el que el mercado espera una tasa interanual del 3,3%. El dato llega después de una reunión de julio en la que la Reserva Federal mostró importantes divisiones internas.

Molina advierte de que cualquier sorpresa al alza podría volver a tensionar rápidamente los tipos de interés a largo plazo. Una inflación más moderada tampoco resolvería completamente las dudas, ya que los inversores deberán analizar conjuntamente la evolución del consumo y del empleo.

Las posibles revisiones a la baja de las cifras laborales representan otro factor de incertidumbre. Un mercado de trabajo más débil de lo estimado aumentaría la presión sobre la Reserva Federal para flexibilizar su política monetaria, aunque una inflación persistente limitaría su margen de actuación.


NVIDIA deberá justificar unas expectativas cada vez mayores


Después del dato de inflación llegará la publicación de los resultados de NVIDIA. La cuestión principal ya no es determinar si existe demanda de inteligencia artificial, sino comprobar si continúa creciendo a un ritmo suficiente para justificar unas expectativas cada vez más exigentes.


Los inversores analizarán el gasto en infraestructura, la acogida de los nuevos productos, la evolución del negocio en China y la estructura económica de los acuerdos de financiación vinculados al desarrollo de centros de datos.


“El riesgo principal está en los bonos”

El mercado de opciones descuenta un movimiento cercano al 6% en las acciones de NVIDIA después de los resultados. Una reacción de esta magnitud tendría capacidad para extenderse al conjunto de los semiconductores, las grandes tecnológicas y otras compañías relacionadas con la inteligencia artificial.


El gran riesgo es que unos resultados sólidos no sean suficientes. Con el listón situado en niveles tan elevados, el mercado exigirá no solo superar las previsiones, sino también mantener unas perspectivas capaces de sostener el crecimiento esperado durante los próximos trimestres.


La señal de peligro procedente de los bonos


Pese a la importancia del PCE y de NVIDIA, Molina considera que el riesgo más relevante podría encontrarse en el mercado de deuda. El Tesoro estadounidense ha ampliado sus recompras de bonos a largo plazo argumentando la existencia de problemas de liquidez.


Sin embargo, las condiciones actuales no parecen comparables con anteriores episodios de verdadero estrés. Esto plantea una cuestión delicada: si los inversores interpretan las recompras como un intento de contener artificialmente los tipos a largo plazo, podrían poner a prueba la capacidad de intervención del Tesoro.

La combinación más negativa sería un aumento de las rentabilidades de los bonos acompañado de una caída del dólar. Este comportamiento indicaría que el mercado no está descontando únicamente más crecimiento o inflación, sino que exige una prima superior para financiar la deuda estadounidense.

El bono del Tesoro a 30 años será, por tanto, una referencia fundamental. Molina señala especialmente la zona del 5%, cuya superación podría agravar la presión sobre las valoraciones bursátiles y provocar un endurecimiento de las condiciones financieras.


Warsh intentará recuperar el control de la narrativa


El viernes, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, intervendrá en el simposio de Jackson Hole. Los inversores buscarán pistas sobre la inflación y los tipos después de las divisiones mostradas por el banco central, aunque probablemente evite comprometerse con una trayectoria concreta.

Ese mismo día se conocerán las revisiones preliminares del empleo. Si vuelven a mostrar que el mercado laboral era más débil de lo estimado, podrían terminar teniendo más impacto que el propio discurso de Warsh.

Nosotros creemos que la clave de la semana no estará únicamente en cada referencia por separado, sino en su interacción. Un PCE elevado, unos resultados decepcionantes de NVIDIA y una ruptura del 5% en el bono a 30 años configurarían el escenario más peligroso para los activos de riesgo.

RENTA4.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1817

Así de sobrevalorado está realmente el mercado de valores.


Mark Hulbert, columnista de MarketWatch, analiza nueve referencias de valoración que han mostrado una relación estadísticamente significativa con el retorno real posterior del S&P 500 a diez años.

El resultado es muy negativo. Siete indicadores anticipan que el índice quedará claramente por debajo de la inflación durante la próxima década, otro proyecta una rentabilidad real prácticamente nula y solamente uno contempla ganancias por encima de la inflación, aunque inferiores a la media histórica.

“La previsión conjunta de los nueve indicadores apunta a una rentabilidad real anualizada del –3,2% durante la próxima década.”

Las familias mantienen una exposición récord a la bolsa


El indicador con mejor historial estadístico es el porcentaje del patrimonio de los hogares estadounidenses invertido en renta variable.

 Esta referencia se encuentra actualmente muy cerca de sus máximos históricos.

Su lógica es sencilla: los inversores particulares suelen aumentar su exposición después de prolongadas subidas y reducirla cuando las caídas ya se han producido. Por ello, una participación extremadamente elevada suele estar asociada con menores retornos posteriores.

La señal resulta especialmente relevante porque no utiliza beneficios, ventas, dividendos, valor contable o PIB. A pesar de emplear una metodología completamente diferente, ofrece la misma conclusión negativa que casi todos los ratios tradicionales.

Sobrevaloración no significa caída inmediata


Hulbert advierte de que estos indicadores no sirven para determinar cuándo comenzará una corrección. Las valoraciones pueden permanecer elevadas durante años y la bolsa puede continuar subiendo mientras los beneficios, la liquidez o el entusiasmo inversor sostengan el mercado.

Su utilidad consiste en estimar la rentabilidad probable a largo plazo. Con las valoraciones actuales, cualquier problema relacionado con la deuda pública, la guerra en Oriente Próximo o una posible burbuja en inteligencia artificial puede tener un impacto mayor que si el mercado
cotizara con descuento.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1818

No entraría ahora en la IA


Ed Yardeni, uno de los estrategas más optimistas de Wall Street, mantiene una visión claramente alcista sobre la bolsa estadounidense, pero considera que este no es el mejor momento para entrar directamente en las compañías protagonistas de la inteligencia artificial.

Según explica en una entrevista con MarketWatch, el actual ciclo bursátil presenta una diferencia fundamental respecto a la burbuja tecnológica de 1999: las subidas están impulsadas por el crecimiento de los beneficios y no únicamente por una expansión de las valoraciones.

Yardeni denomina este fenómeno FEMO, o “fabuloso impulso de los beneficios”, frente al tradicional FOMO o miedo a quedarse fuera. Mientras los analistas han elevado sus previsiones, los múltiplos del mercado han descendido. El PER estimado de los semiconductores ronda 17 veces, frente a las 20 veces del conjunto del mercado y las 55 veces alcanzadas por la tecnología en el año 2000.

No compraría ahora acciones individuales de IA


Pese a su optimismo, Yardeni advierte de que existe cierta fatiga alrededor de la inteligencia artificial y resulta difícil identificar qué compañías terminarán dominando el mercado, cuáles quedarán rezagadas y cuáles podrían sufrir problemas graves.

Yardeni recomienda obtener exposición a la IA mediante un vehículo diversificado como el QQQ, en lugar de intentar seleccionar individualmente a los futuros ganadores.

Su estrategia consiste en buscar sectores que puedan utilizar la IA para elevar ingresos, reducir costes y mejorar la productividad. Entre sus favoritos se encuentran financieras y compañías sanitarias. También sobrepondera industriales, beneficiadas por la construcción de infraestructura, y energía, necesaria para alimentar los centros de datos.

Objetivo de 8.400 puntos para el S&P 500


Yardeni ha elevado tres veces durante el año su objetivo para el S&P 500: desde 7.700 hasta 8.250 puntos y, posteriormente, hasta 8.400 puntos. El estratega sostiene que las sucesivas revisiones responden a unos resultados empresariales mejores de lo previsto.

Asigna una probabilidad subjetiva del 80% a la continuidad de los “felices años veinte”, frente a un 20% reservado a escenarios mucho más negativos. El principal riesgo sería una fuerte subida del petróleo que reavivase la inflación y obligase a los bancos centrales a endurecer nuevamente su política monetaria.

No teme todavía una crisis de deuda


El creador de la expresión “vigilantes de los bonos” considera normales unas rentabilidades del 4% al 5% y no anticipa por ahora una crisis fiscal estadounidense. No obstante, recomienda vigilar el mercado de crédito, donde los problemas suelen aparecer antes de trasladarse a la renta variable.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1819

Re: Así de sobrevalorado está realmente el mercado de valores.

Buenas. El análisis de Hulbert es de los más sólidos que circulan sobre valoración: cuando el consenso de indicadores apunta a rentabilidades reales bajas a 10 años vista, lo razonable no es salir del mercado, sino bajar el foco del índice a segmentos concretos.

Un filtro que uso cuando el mercado amplio está caro: buscar valores de calidad con balance sano y retribución al accionista vía recompra. Con la herramienta de investigación con la que trabajo (Relaxfolio) hago una consulta tipo "low debt buybacks": deuda/patrimonio entre 0 y 0,5, ordenado por buyback yield, y de ahí salen compañías con margen para mantener la recompra aunque el ciclo se enfríe. No es una recomendación de compra, solo una forma de acotar el universo cuando el múltiplo del índice no invita a comprar "el mercado" en bloque.

Esta semana el PCE y los resultados de NVIDIA van a dar volatilidad; tener una lista corta preparada con este tipo de filtro ayuda a no comprar por impulso.

#1820

Re: Rumores de mercado.

9 acciones que los principales gestores de fondos americanos han estado comprando en medio de la incertidumbre del mercado


  1. KLA KLAC
  2. Alphabet GOOG
  3. SpaceX SPCX
  4. Nvidia NVDA
  5. Micron Technology MU
  6. Western Digital WDC
  7. Advanced Micro Devices AMD
  8. DoorDash DASH
  9. Eli Lilly LLY

Saludos

#1822

Una inquietante señal en las pequeñas compañías anticipa caídas de hasta el 14%



Una señal poco habitual en el Russell 2000


Las pequeñas compañías estadounidenses han registrado un buen comportamiento durante gran parte del año, pero el cierre de agosto ha dejado una señal que invita a extremar la prudencia durante las próximas semanas.

Según recoge Justina Lee en CNBC, los analistas de BTIG destacan que el ETF iShares Russell 2000 (IWM) llegó a subir más de un 4% durante agosto y alcanzó un nuevo máximo histórico, pero terminó el mes con una ganancia inferior al 1%.

Es decir, después de protagonizar una fuerte subida y marcar máximos, el índice perdió prácticamente todo su avance antes del cierre mensual. Para BTIG, esta incapacidad para conservar las ganancias constituye una señal preocupante sobre la fortaleza real del movimiento.

Los cinco precedentes terminaron con caídas


Esta combinación únicamente se había producido en cinco ocasiones anteriores: julio de 2000, septiembre de 2008, junio de 2015, junio de 2018 y noviembre de 2021.

En todos esos episodios, las pequeñas compañías estadounidenses retrocedieron durante los cuatro meses posteriores. El descenso medio acumulado fue del 13,57%, un precedente estadístico claramente desfavorable, aunque por sí solo no garantiza que el mercado vaya a repetir ahora el mismo comportamiento.

BTIG considera que el entorno para los activos de riesgo continúa siendo negativo de cara al otoño y señala que las pequeñas compañías no son una excepción.

Los tipos elevados aumentan la presión


La advertencia llega en un momento especialmente delicado para este segmento del mercado. El rendimiento del bono estadounidense a diez años ha superado el 4,75% y se encuentra en nuevos máximos del ciclo, mientras que la probabilidad asignada por el mercado a una subida de tipos en septiembre se sitúa alrededor del 65%.

Las pequeñas empresas suelen ser más sensibles al encarecimiento del dinero que las grandes multinacionales. Generalmente cuentan con balances menos sólidos, soportan costes de financiación más elevados y dependen en mayor medida del crédito bancario o de la refinanciación de su deuda.

Cuando suben los tipos de interés, aumenta su gasto financiero, se reducen sus márgenes y los inversores exigen valoraciones más bajas para compensar el mayor riesgo. Además, unas rentabilidades elevadas en los bonos ofrecen una alternativa más atractiva y segura frente a la inversión en compañías pequeñas.

Septiembre tampoco ayuda


A la señal técnica y al repunte de los tipos se añade un factor estacional desfavorable. Según BTIG, septiembre ha sido el peor mes del año para las pequeñas compañías durante los últimos 25 años, con una caída media del 1,51%.

La combinación de unos rendimientos de los bonos elevados, la posibilidad de una nueva subida de tipos, el deterioro mostrado al cierre de agosto y una estacionalidad históricamente negativa lleva a la firma estadounidense a mantener una visión prudente sobre el riesgo.

La señal no implica necesariamente que se vaya a producir una caída similar al promedio histórico, pero sí sugiere que el Russell 2000 podría encontrarse en una posición más vulnerable ante cualquier decepción económica, repunte adicional de los tipos o aumento de la aversión al riesgo.

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1823

El bono de EEUU supera el nivel de alarma: ¿se acerca una corrección en Wall Street?


El mercado de bonos estadounidense ha atravesado un nivel que comienza a preocupar seriamente a los inversores. La rentabilidad del Treasury a diez años superó el 4,75% y alcanzó el 4,783%, su nivel más elevado desde enero de 2025.

Según destaca Joy Wiltermuth en MarketWatch, el movimiento se produjo mientras el agravamiento del conflicto con Irán impulsaba el petróleo Brent nuevamente hacia los 90 dólares por barril. La combinación de energía cara y rentabilidades elevadas presionó a las bolsas estadounidenses por segunda sesión consecutiva.

El 4,75% activa las primeras señales de alarma


Robert Pavlik, gestor sénior de Dakota Wealth Management, considera que el 4,75% es el nivel a partir del cual los inversores comienzan a prestar mucha más atención al mercado de deuda. La preocupación es que el rendimiento continúe avanzando hacia el 5% y termine provocando una corrección en la renta variable.

La referencia resulta especialmente importante porque el Treasury a diez años sirve como punto de partida para fijar el coste de las hipotecas, los préstamos empresariales y numerosas emisiones de deuda. Cuando su rentabilidad aumenta, también lo hace el coste general del capital.

Además, los bonos públicos se convierten en un competidor cada vez más atractivo para las acciones. Una rentabilidad cercana al 5%, respaldada por el Gobierno estadounidense, puede llevar a algunos inversores a reducir su exposición a compañías con valoraciones exigentes y beneficios demasiado alejados en el tiempo.

El mercado también vigila el Treasury a treinta años


La tensión no se limita al tramo a diez años. La rentabilidad del bono estadounidense a treinta años se sitúa alrededor del 5,27%, después de haber superado el 5,3% durante agosto, su nivel más alto desde 2007.

El Tesoro estadounidense anunció recientemente un aumento de las recompras de bonos con vencimientos comprendidos entre diez y treinta años. La medida podría contribuir a estabilizar el mercado, aunque el volumen de deuda pública continúa generando inquietud después de que la deuda federal haya superado los 40 billones de dólares.

A esta enorme oferta de deuda soberana se añadirá previsiblemente durante septiembre la emisión de aproximadamente 200.000 millones de dólares en bonos corporativos de alta calidad. Buena parte procederá de grandes tecnológicas que necesitan financiar sus inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial.

¿Puede la bolsa soportar estas rentabilidades?


Drew Matus, estratega jefe de MetLife Investment Management, interpreta el movimiento como una normalización del entorno de tipos. Sin embargo, advierte de que una rentabilidad superior a la zona que considera más cómoda —entre el 3,5% y el 4,5%— puede incentivar el ahorro, frenar el consumo y ejercer presión sobre la economía.

Garrett Melson, estratega de Natixis Investment Managers, señala que los tipos vuelven a ocupar el centro de atención, aunque todavía no controlan por completo la evolución de las acciones. El mercado también debe afrontar la pérdida de impulso de algunas estrategias, la búsqueda de nuevos sectores líderes y la incertidumbre previa a las elecciones legislativas estadounidenses.

Por su parte, Chris Galipeau, estratega jefe del Franklin Templeton Institute, considera que la bolsa todavía puede soportar un Treasury a diez años en el 4,75%. No obstante, cree que las dificultades aumentarían claramente si su rentabilidad superara el 5%.

El 5% se convierte en la frontera decisiva


El precedente de 2023 ofrece cierto margen para el optimismo. Entonces, el bono a diez años alcanzó brevemente el 5%, pero ese nivel atrajo una fuerte demanda de los inversores. Las compras hicieron subir el precio de los bonos y redujeron posteriormente su rentabilidad.

El escenario central no implica necesariamente una corrección inmediata de las bolsas. Sin embargo, si el Treasury supera con claridad el 5%, especialmente en un entorno de petróleo caro y menor crecimiento económico, aumentaría notablemente el riesgo para los índices y, sobre todo, para las compañías tecnológicas con valoraciones elevadas.





No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1824

El mercado está subestimando el regreso de la inflación⚠️


En Europa, la tolerancia fiscal representa una de las principales preocupaciones. El primer debate de las elecciones presidenciales francesas estuvo dominado por las discrepancias sobre cómo afrontar el creciente endeudamiento del país y la necesidad de reducir el déficit presupuestario.

Los inversores descuentan de manera prácticamente unánime que el Banco Central Europeo elevará los tipos de interés en 25 puntos básicos durante septiembre. La principal incógnita es si ese movimiento supondrá el final del endurecimiento monetario.

Por el momento, la cotización de los swaps sobre tipos de interés a un día refleja otra subida de 25 puntos básicos, que llevaría los tipos hasta el 2,75% en marzo de 2027.

“El verdadero debate no es si el BCE subirá los tipos en septiembre, sino si ese será realmente su último ajuste”, señala Warren Hyland.

Una señal clara de presiones inflacionistas


El petróleo no está marcando nuevos máximos, lo que, según las estimaciones de Muzinich, confirma que el crudo continúa atravesando el estrecho de Ormuz. La firma calcula que actualmente circulan por esta ruta entre cinco y nueve millones de barriles diarios.

Sin embargo, el gas puede ofrecer una señal más preocupante sobre lo que espera a los mercados durante el último trimestre. Los precios en Asia y Europa se han duplicado desde el inicio del conflicto con Irán.

El shock de oferta relacionado con Ormuz constituye el factor dominante, pero también influyen el riesgo procedente de Rusia y las temperaturas extremas registradas en Europa durante junio y julio, que elevaron la demanda de electricidad para refrigeración.

Las tensiones se extienden a los alimentos. Los precios del trigo y del maíz han alcanzado sus niveles más elevados en más de tres años, después de que los ataques entre Rusia y Ucrania provocaran importantes alteraciones en las exportaciones de cereales.

El Niño, la sequía del verano europeo y las interrupciones en las exportaciones de fertilizantes desde el Golfo agravan todavía más el escenario agrícola.

En los metales, el oro ha registrado su mejor mes desde 1999, mientras que los metales industriales se encuentran cerca de máximos históricos. El cobre alcanzó los 14.300 dólares por tonelada en Londres y se dirige hacia su novena semana consecutiva de ganancias, la racha más prolongada desde 2020.

“Si reunimos las distintas piezas del mercado de materias primas, la señal es clara: los inversores no deberían subestimar la acumulación de presiones inflacionistas”, advierte el gestor de Muzinich.

Los índices que están batiendo al Nasdaq


La evolución de las bolsas también refleja este cambio de escenario. En lo que va de año, el Russell 2000 Value Index, cuya exposición al sector tecnológico se limita aproximadamente al 5%, ha superado tanto al Nasdaq como al S&P 500.

Hyland considera que este comportamiento es coherente con un entorno caracterizado por bancos centrales que suben los tipos, materias primas en máximos de varios años y un proceso de desinflación estancado.

El Russell 2000 Value presenta una elevada ponderación de los sectores financiero, energético y de materiales, precisamente las actividades que más pueden beneficiarse de unos tipos elevados y del encarecimiento de las materias primas.

Cómo posicionarse en el mercado de deuda


Dentro del crédito corporativo, la deuda de alto rendimiento ha superado a otros segmentos, apoyada por unos resultados empresariales sólidos, las revisiones al alza de las previsiones de crecimiento y un calendario reducido de nuevas emisiones.

Esta combinación ha permitido una compresión de los diferenciales. Mientras tanto, la deuda con grado de inversión denominada en dólares se ha beneficiado de los periodos de descenso de las rentabilidades de los bonos del Tesoro.

Muzinich continúa considerando que la deuda de mercados emergentes de corta duración y los bonos high yield ofrecen una posición constructiva para afrontar el último trimestre de 2026.

Septiembre, un mes históricamente difícil


Septiembre es estacionalmente uno de los meses más complicados del calendario para los mercados. Con la excepción de las materias primas y el dólar estadounidense, durante los diez últimos meses de septiembre ha resultado difícil obtener rentabilidades totales positivas en la mayoría de los activos.

El denominador común de estos episodios ha sido el aumento de las rentabilidades de los bonos gubernamentales. Si este patrón vuelve a repetirse, los activos de larga duración y las compañías con valoraciones más exigentes podrían soportar una presión adicional.








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#1825

El "dinero inteligente" vuelve a comprar bolsa y....


Los grandes inversores han vuelto a comprar acciones estadounidenses después de las ventas registradas durante la semana anterior. Las entradas estuvieron protagonizadas por clientes institucionales y fondos de cobertura, mientras los inversores particulares continuaron reduciendo su exposición al mercado.

Según los datos recopilados por BofA Securities, sus clientes adquirieron acciones individuales por valor neto de 5.300 millones de dólares durante la última semana, poniendo fin a dos semanas consecutivas de salidas. Los fondos cotizados recibieron entradas mucho más moderadas, cercanas a 500 millones, aunque encadenaron su décima semana consecutiva con saldo positivo.

Las compras coincidieron con una subida semanal del 0,5% del S&P 500 y se concentraron principalmente en compañías de elevada capitalización. Por el contrario, los inversores vendieron empresas medianas y pequeñas.

Los institucionales regresan al mercado


Jill Carey Hall, estratega de renta variable y análisis cuantitativo de Bank of America, señala que los clientes institucionales lideraron las compras después de haber vendido acciones durante tres de las cuatro semanas anteriores.

Los fondos de cobertura también volvieron a comprar tras registrar salidas la semana precedente. Estos vehículos habían mantenido, no obstante, un comportamiento comprador durante buena parte de agosto.

Los clientes particulares fueron la gran excepción. Este grupo vendió acciones por quinta semana consecutiva, mostrando una cautela significativamente mayor que los inversores profesionales.

También se aceleraron las recompras realizadas por las propias compañías, impulsadas especialmente por el sector financiero. En términos anualizados, las operaciones acumuladas en 2026 se encuentran ligeramente por debajo de las de 2025 y lejos del récord de 2024, aunque superan los niveles registrados entre 2016 y 2023.

Entradas récord en consumo y salud


Los clientes de Bank of America compraron acciones de seis de los once grandes sectores del mercado. La tecnología recibió las mayores entradas, recuperando el interés inversor después de las ventas de la semana anterior.

Consumo discrecional y salud registraron las mayores entradas semanales desde que BofA comenzó a recopilar estos datos en 2008. Ajustadas por la capitalización de cada sector, fueron respectivamente la novena y la decimotercera cifra más elevada de toda la serie histórica.

Los inversores llevan comprando acciones de ambos sectores durante la mayoría de las semanas transcurridas desde julio. El comportamiento contrasta con las ventas recientes en compañías de consumo básico.

Capitulación en los valores industriales


El sector industrial sufrió las salidas más importantes. La media de flujos de las últimas cuatro semanas se encuentra en mínimos históricos en términos absolutos y ocupa el decimoctavo peor registro desde 2008 cuando se ajusta por capitalización bursátil.

Bank of America recuerda que las compañías industriales se habían convertido en uno de los segmentos más concurridos y caros del mercado. Las ventas pueden reflejar una toma de beneficios y una rotación hacia sectores que presentan valoraciones más moderadas.
La misma tendencia apareció en los fondos cotizados. Los inversores vendieron ETF industriales y de crecimiento por cuarta semana consecutiva, mientras compraron productos de valor y estilo mixto.

También favorecieron los ETF de compañías grandes y medianas frente a los de pequeña capitalización y los ligados al conjunto del mercado.


Entre los ETF sectoriales, la energía recibió las mayores entradas. El conjunto de los datos refleja una rotación defensiva y selectiva: los profesionales mantienen su exposición a la renta variable, pero están abandonando algunos de los sectores más caros y concurridos para dirigirse hacia salud, consumo, energía y grandes compañías.






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#1826

¿Se acerca una venta masiva en las bolsas?


Son varios los factores que están poniendo al S&P 500 y al conjunto de los activos de riesgo en alerta ante una posible corrección. Entre ellos destacan la escalada de las tensiones geopolíticas, la elevada valoración del mercado, los altos precios de la energía y una configuración técnica que comienza a mostrar señales de agotamiento.


David Zanoni, analista de Seeking Alpha, considera que la combinación de estos elementos deja al mercado en una posición vulnerable ante cualquier catalizador negativo. Aunque resulta imposible determinar el momento exacto en el que podría comenzar una venta masiva, el margen de seguridad parece haberse reducido considerablemente.

Geopolítica, petróleo e inflación

La guerra entre Estados Unidos e Irán sigue elevando el riesgo de una venta masiva en el mercado de acciones. Estados Unidos atacó tres petroleros iraníes el pasado 5 de septiembre. Posteriormente, Irán afirmó haber atacado una embarcación estadounidense no tripulada que intentaba entrar en el estrecho de Ormuz.


Este nuevo intercambio de ataques contribuyó a impulsar el precio del crudo West Texas Intermediate por encima de los 90 dólares por barril. El encarecimiento del petróleo termina trasladándose a empresas y consumidores a través de unos precios más elevados de la gasolina y el diésel.

El diferencial de refino del diésel alcanzó recientemente un máximo histórico de 106 dólares por barril. El precio minorista del diésel ronda los 5,63 dólares por galón, mientras que el precio medio de la gasolina en Estados Unidos se sitúa alrededor de los 4,08 dólares.

Los mayores precios de los combustibles suelen alimentar la inflación al incrementar los costes de transporte y producción. Las empresas pueden trasladar esos costes a los precios finales, mientras que los hogares deben dedicar una parte mayor de sus ingresos a la energía, los servicios públicos y los alimentos.

Esta situación podría reducir el gasto en productos discrecionales y provocar una desaceleración económica si el consumo agregado pierde fuerza. A ello se suma el riesgo de nuevos conflictos comerciales y de un incremento de los aranceles estadounidenses, que volvería a presionar al alza el precio de los bienes importados.


Una valoración cercana a la burbuja puntocom

La valoración del S&P 500, medida mediante la ratio precio-beneficio ajustada cíclicamente —conocida como CAPE o PER de Shiller—, se encuentra en niveles que no se veían desde la burbuja puntocom.


La ratio CAPE se sitúa actualmente en 41,41, frente a una media histórica de 17,42 y una mediana de 16,13. En diciembre de 1999 alcanzó aproximadamente 44, poco antes del máximo de la burbuja tecnológica.



Evolución histórica de la ratio Shiller CAPE. Fuente: multpl.com/shiller-pe.


Como referencia, la ratio CAPE se situaba en 31,48 en julio de 1929, antes del desplome bursátil de octubre de aquel año. El mercado también comenzó a caer en marzo de 2000 después de que este indicador alcanzara su máximo.


Esto no significa que una corrección tenga que producirse inmediatamente. La ratio podría continuar aumentando durante meses e incluso alcanzar nuevos máximos históricos. Sin embargo, la valoración actual reduce el margen de error y expone al mercado a una caída considerable si las expectativas económicas o empresariales comienzan a deteriorarse.


Las señales técnicas también se deterioran

La perspectiva técnica añade otro motivo de preocupación. El S&P 500 registró un máximo más alto entre junio y agosto de 2026, mientras que el indicador RSI marcó un máximo más bajo. Esta divergencia bajista suele reflejar una pérdida de fortaleza interna durante el avance de los precios.



Gráfico semanal del S&P 500 con RSI y MACD. Fuente: TradingView.
La anterior divergencia bajista relevante apareció entre septiembre y octubre de 2025. Posteriormente, el mercado cayó alrededor de un 6%, antes de registrar un descenso más pronunciado durante febrero y marzo de 2026.


El MACD también está mostrando un debilitamiento del impulso, como refleja la progresiva reducción de las barras de su histograma desde junio. Esta evolución sugiere que la presión compradora está perdiendo intensidad.


El mercado podría reaccionar con fuerza ante una escalada entre Estados Unidos e Irán, una subida de tipos de la Reserva Federal, un deterioro de los indicadores adelantados o cualquier otra sorpresa negativa.


¿Qué deberían hacer los inversores?

El principal riesgo de esta tesis es que el mercado mantenga su impulso y continúe avanzando durante muchos meses. Una reducción de las tensiones geopolíticas o un acuerdo que permita normalizar el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz podría provocar una caída del precio del crudo, moderar la inflación y prolongar el actual mercado alcista.

Por este motivo, tratar de anticipar exactamente el máximo del mercado puede resultar contraproducente. Para los inversores con una estrategia de largo plazo, una alternativa sería mantener las aportaciones periódicas a ETF o fondos de bajo coste ligados al S&P 500. Esta estrategia permite comprar más participaciones a precios inferiores si finalmente se produce una corrección.


En las acciones individuales o en posiciones que hayan acumulado fuertes ganancias, también puede contemplarse una reducción parcial. No sería necesario vender toda la inversión, sino liberar suficiente liquidez para poder aprovechar oportunidades si el mercado registra una caída significativa.


Fuente: David Zanoni, SA





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#1827

El BCE afronta una subida de tipos casi segura: la gran incógnita está en lo que vendrá después


Los mercados financieros dan prácticamente por segura una nueva subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo en la reunión que celebrará este jueves. Los inversores descuentan un incremento de 25 puntos básicos, que situaría la tasa de depósito en el 2,50%, frente al 2,25% actual.


Esta sería la segunda subida de tipos acometida por el BCE durante 2026, después del movimiento realizado en junio. La decisión respondería al renovado repunte de la inflación en la eurozona, impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía y el deterioro de la situación en Oriente Próximo.

Una subida ampliamente anticipada


La subida está descontada; el foco estará en los próximos pasos.

Según recoge Europa Press, las cotizaciones del mercado monetario reflejan una probabilidad próxima al 100% de que el Consejo de Gobierno eleve el precio del dinero en un cuarto de punto. Por tanto, una decisión distinta supondría una sorpresa considerable para los inversores.

El petróleo Brent ha vuelto a superar los 100 dólares por barril ante la escalada entre Estados Unidos e Irán y el riesgo de nuevas interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz. Este shock energético ha provocado un nuevo aumento de las expectativas de inflación y de las rentabilidades de la deuda europea.

La inflación de la eurozona se aceleró hasta el 3,3% interanual en agosto, frente al 2,9% de julio, alejándose nuevamente del objetivo del 2% establecido por el BCE. Aunque el avance estuvo muy condicionado por la energía, la institución quiere evitar que el incremento de los costes se traslade a salarios, márgenes empresariales y precios finales.

Lagarde evitará comprometerse con una senda concreta


El BCE debe contener la inflación sin dañar aún más el crecimiento.

El principal interés de la reunión no estará tanto en la subida de este jueves como en las señales que ofrezca la presidenta del BCE, Christine Lagarde, sobre el rumbo posterior de la política monetaria.

Los mercados contemplan al menos otro aumento de 25 puntos básicos antes de que termine el año y una subida adicional durante los primeros meses de 2027. Deutsche Bank, por ejemplo, considera ahora que el tipo de depósito podría alcanzar el 2,75% en diciembre, frente a su anterior previsión de un máximo del 2,50%.

Sin embargo, algunos economistas creen que el BCE mantendrá abiertas todas las opciones. La inflación subyacente de la eurozona se situó en agosto en el 2,4% y todavía no existen señales claras de una espiral entre salarios y precios. Al mismo tiempo, las fuertes subidas de las rentabilidades de la deuda ya están endureciendo las condiciones financieras y amenazan con debilitar el crecimiento.


La institución presentará también sus nuevas previsiones de inflación y actividad económica. Su contenido será fundamental para determinar si el movimiento de septiembre representa un ajuste preventivo frente al shock energético o el inicio de un ciclo más prolongado de endurecimiento monetario.

Para los mercados, un mensaje firme sobre nuevas subidas podría presionar a las bolsas y elevar todavía más las rentabilidades de los bonos. Un discurso prudente, en cambio, permitiría interpretar la decisión como una medida de aseguramiento, sin comprometer necesariamente al BCE con nuevos incrementos.


C.B.






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#1828

Los "Superinversores" van a provocar el próximo crash de las bolsas



La creciente utilización de dinero prestado y el auge de las estrategias de negociación a corto plazo están transformando el funcionamiento de los mercados bursátiles. Las subidas pueden acelerarse por el miedo a quedarse fuera, pero las correcciones también se vuelven más rápidas cuando los inversores apalancados se ven obligados a vender.


Joseph Adinolfi explica en MarketWatch que estas dinámicas estuvieron detrás de la práctica desaparición del fondo de cobertura Situational Awareness y de las llamadas de margen recibidas por más de 1,2 millones de cuentas en Corea del Sur tras el desplome de su mercado.

Minoristas y fondos cuantitativos ganan protagonismo


Durante la última década se ha producido una llegada masiva de inversores particulares que operan directamente, mientras las estrategias cuantitativas han atraído cantidades crecientes de capital institucional. Ambos grupos suelen presentar horizontes más cortos que los fondos fundamentales tradicionales.


Representación esquemática de la tendencia mostrada por Morningstar Wealth y MarketWatch; no reproduce porcentajes exactos.

El apalancamiento amplifica las subidas, pero también convierte una corrección normal en una oleada de ventas forzadas.

Philip Straehl, director de inversiones de Morningstar Wealth, advierte de que, aunque la concentración en los valores de semiconductores y memorias vinculados a la inteligencia artificial se ha reducido, el apalancamiento de minoristas y fondos de cobertura continúa siendo elevado.


Esto deja al mercado expuesto a nuevos episodios de volatilidad si una caída inicial obliga a reducir posiciones. Las ventas generan descensos adicionales, nuevas llamadas de margen y más liquidaciones, alimentando un proceso que puede retroalimentarse.

La corrección de la inteligencia artificial mostró el riesgo


Los semiconductores protagonizaron una espectacular subida durante el segundo trimestre, pero cambiaron bruscamente de dirección en julio. Valores como Micron Technology, Sandisk, Samsung Electronics y SK Hynix sufrieron fuertes correcciones después de acumular importantes ganancias.

La entrada de dinero en fondos cotizados apalancados pudo contribuir a acelerar tanto el avance como su posterior reversión. Estos productos utilizan derivados para multiplicar el movimiento diario de una acción o índice, por lo que deben ajustar constantemente sus posiciones.

La Bolsa surcoreana ofrece una advertencia de lo que puede suceder cuando apalancamiento, FOMO y ventas forzadas coinciden.

Corea del Sur se convirtió en el ejemplo más extremo. Tras una subida histórica, la caída de Samsung y SK Hynix desencadenó liquidaciones masivas. Las autoridades respondieron endureciendo los requisitos de efectivo y restringiendo el acceso a determinados ETF apalancados.

Joe Saluzzi, de Themis Trading, considera que el episodio muestra cómo los operadores hiperactivos pueden impulsar una burbuja. Cuanto más sube el mercado, más inversores atraídos por el FOMO entran cerca del techo y recurren al margen, quedando expuestos a liquidaciones cuando la tendencia se invierte.

Explosión de activos en ETF apalancados


El patrimonio gestionado por algunos ETF apalancados se disparó durante 2026, coincidiendo con el entusiasmo por la inteligencia artificial. Aunque estos productos representan una fracción reducida del conjunto de la industria, se encuentran entre las categorías con mayor crecimiento y número de lanzamientos.

Auge de los ETF apalancados vinculados a la IA


El problema surge cuando muchos inversores se concentran en los mismos activos y utilizan mecanismos similares de financiación. Una caída puede obligar simultáneamente a miles de participantes y vehículos a reducir exposición, deteriorando la liquidez e intensificando el movimiento.

Michael Mauboussin, de Morgan Stanley, lleva tiempo alertando de que la concentración excesiva puede generar ineficiencias y distorsiones de precio. Owen Lamont, gestor de Acadian Asset Management, también considera que la utilización extrema de apalancamiento por parte de los minoristas es una señal de que el mercado está entrando en una fase especulativa.


No está claro que Wall Street vaya a repetir exactamente el episodio surcoreano. Sin embargo, los mecanismos son similares: impulso inicial, llegada de inversores atraídos por las ganancias, acumulación de deuda y liquidaciones forzadas cuando la tendencia cambia.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1829

El mercado otorga un 67% de probabilidad de subida de tipos de la FED la próxima semana


Solo quedan unas horas para que se publique el informe del índice de precios al consumidor y, según CME FedWatch, los mercados otorgan un 67% de probabilidad a una subida de tipos de interés de un cuarto de punto la próxima semana.

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1830

"La Reserva Federal subirá los tipos de interés esta semana"


Después de varias semanas de vuelcos en las previsiones de tipos de interés, la reunión de septiembre de la Reserva Federal (Fed) ya está aquí, para la que el mercado espera una subida de 25 puntos básicos como reflejo de una inflación que sigue por encima del objetivo del 2% interanual y un mercado laboral que resiste mejor de lo esperado.

Desde que asumió el cargo de presidente del banco central meses atrás, Kevin Warsh ha hecho todo lo posible por esconder sus intenciones, ante lo que el mercado ha buscado las pistas en los datos de empleo e inflación. La última lectura del IPC de Estados Unidos (EEUU) ha mostrado una tasa interanual del 3,4%, que según el criterio de los expertos hará actuar a la Fed.

"Los rendimientos de los tramos cortos subieron con fuerza y ​​los de los largos bajaron después de que el dato del IPC de EEUU enviara una señal clara al mercado de que la Reserva Federal subirá los tipos esta semana. La probabilidad implícita en el mercado de una subida de tipos la semana que viene aumentó hasta cerca del 90% —frente a menos del 70% previo a la publicación del dato—, lo que sugiere que la decisión ya está tomada", señala el analista Neil Wilson.

En conjunto, considera que "no fue un informe excesivamente alcista en cuanto a precios, pero probablemente sea suficiente para decantar la balanza a favor de la Fed".


"El rendimiento de los bonos del Tesoro de EEUU a dos años se disparó hasta un nuevo máximo del ciclo del 4,659% antes de retroceder hacia el 4,60 %, mientras que el bono a diez años llegó a alcanzar el 4,992% antes de moderarse al 4,928%. El aplanamiento de la curva impulsó el sentimiento del mercado; esto reforzó la percepción de que un alza de tasas favorece a los activos de riesgo, ya que ayuda a reanclar el tramo largo de la curva al demostrar credibilidad y la firme determinación de la Reserva Federal de controlar la inflación, un aspecto que había sido objeto de dudas", comenta.

UNA DECISIÓN AJUSTADA


La reunión de este miércoles servirá también para poner a prueba la unión dentro del banco central, y es que en Danske Bank ven "probable que la decisión dependa de un número reducido de votos", ya que su escenario base contempla entre 3 y 4 votos a favor de una subida.

No obstante, estos estrategas no están seguros de que la Fed opte por endurecer su política monetaria esta semana, puesto que no creen que "los datos recibidos desde la reunión de julio hayan sido lo suficientemente intensos como para inclinar a la mayoría del FOMC a favor de una subida de tipos".

"El informe de empleo de la semana pasada apuntó a un crecimiento más sólido, aunque no necesariamente a un mayor endurecimiento de las condiciones del mercado laboral. El empleo no agrícola aumentó en 162.000 puestos y las cifras de los meses anteriores se revisaron al alza en 55.000. No obstante, el número de desempleados aumentó en 115.000, debido a que la población activa repuntó inesperadamente en 683.000 personas", aseguran.

De cara al futuro, creen que "el endurecimiento de las condiciones laborales acabará impulsando el crecimiento salarial hacia 2027, pero las perspectivas no han variado sustancialmente con respecto a finales de julio".

Sobre las implicaciones de una posible pausa, aseguran que si la Fed mantiene los tipos sin cambios esta semana se produciría "un riesgo alcista a corto plazo" para su perspectiva bajista sobre el par EUR/USD", aunque apuntan que "el desglose exacto de la votación será determinante para la reacción del mercado".

"Si Warsh votara nuevamente a favor de mantener los tipos sin cambios —a pesar de sus declaraciones de corte restrictivo (hawkish) en Jackson Hole—, los mercados podrían cuestionar la fiabilidad de sus mensajes. El resultado probablemente replicaría el reajuste de expectativas observado tras la reunión de julio: un aumento de las expectativas de inflación a largo plazo impulsaría una mayor inclinación de la curva de tipos y una depreciación generalizada del dólar", destacan.

Sin embargo, indican que si Warsh votara a favor de una subida pero no lograra convencer a la mayoría del comité, es probable que "los mercados mantengan descontadas futuras alzas en reuniones posteriores".

"Una decisión de subir los tipos de inmediato presionaría a la baja al EUR/USD y, dado el incremento en la probabilidad implícita de dicha subida, el mercado de opciones del par ha vuelto a exigir una prima mayor por las opciones de venta (puts) frente a las de compra (calls)", concluyen.

Aitor Pereira





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