Con 2025 prácticamente cerrado y las bolsas estadounidenses a un paso de máximos históricos, el mercado entra en 2026 con una pregunta encima de la mesa: ¿puede continuar el rally? En un repaso publicado por Sarah Min, se recoge la visión de Tom Essaye (Sevens Report), que cree que la tendencia alcista puede seguir, pero advierte de que el listón es más alto y el camino será más exigente.
La idea central se resume en cuatro “pilares” que, si se mantienen en pie, sostendrían el bull market: entusiasmo por la IA, crecimiento económico estable, flexibilización monetaria y estabilidad/claridad en aranceles.
Pilar 1: la IA sigue siendo el gran motor (pero ya no basta sola)
El primer pilar es el más obvio: inteligencia artificial. Sarah Min recuerda que el entusiasmo por la IA ha sido el factor diferencial de los últimos tres años, apoyando subidas muy fuertes del S&P 500 desde 2023. Para 2026, la lectura de Sevens Report es que el viento de cola continúa, aunque con un matiz importante: las compañías tendrán que justificar los múltiplos con beneficios, no solo con narrativa.
La IA puede seguir empujando, pero en 2026 el mercado pedirá resultados. Si falla la ejecución, el castigo puede ser rápido.
Pilar 2: crecimiento estable… vigilando el empleo
El segundo pilar es macro: crecimiento estable. La tesis es que una economía que avanza sin sobresaltos permite que el rally se amplíe más allá de las mega caps, dando soporte a más sectores. Pero aquí hay un “semáforo” muy concreto: el mercado laboral.
Según se recoge en el artículo de Sarah Min, la referencia que vigilan es clara: si la tasa de paro empieza a acercarse o superar el 5%, el mercado podría interpretarlo como una señal de deterioro económico. En ese punto, una decepción en IA dejaría a las bolsas sin un pilar alternativo sólido.
Pilar 3: bajadas de tipos (dependen del tono de la Fed)
El tercer pilar es monetario: más recortes de tipos. El mercado quiere un entorno de financiación algo más laxo para sostener valoraciones. Sarah Min apunta que, aunque la propia Fed ha rebajado su previsión de recortes, los inversores siguen pensando que podría haber más margen si la dirección futura del banco central se inclina hacia un perfil más dovish.
El punto crítico aquí es que este pilar no está “garantizado”: si los recortes no llegan, o llegan más tarde, o la inflación repunta, el soporte monetario se debilita y el mercado se vuelve más frágil.
Pilar 4: claridad arancelaria y control de la rentabilidad del bono
El cuarto pilar tiene dos capas: claridad en aranceles y control del coste del dinero en mercado (rentabilidades). El mercado logró digerir buena parte del ruido arancelario en 2025, pero el tema puede reactivarse a comienzos de 2026 por decisiones judiciales relevantes sobre la legalidad de ciertos gravámenes, con potenciales consecuencias políticas y económicas.
El riesgo, según se expone en la pieza de Sarah Min, es que un escenario de tensión en aranceles termine empujando al alza las rentabilidades, especialmente si el T-Note a 10 años supera niveles que incomodan al equity. Si ese movimiento es brusco, la bolsa lo nota.
El mercado puede vivir con incertidumbre… pero no con una subida rápida del coste de financiación. Ahí es donde la fiesta suele enfriarse.
Conclusión: el rally puede seguir, pero el “margen de error” es menor
En resumen, la visión que recoge Sarah Min es que el rally de 2026 tiene base para continuar, pero ya no será un camino tan fácil como en años anteriores. La IA seguirá siendo un motor, pero el mercado exigirá resultados; el crecimiento debe mantenerse estable, con el empleo como termómetro; los tipos tienen que acompañar; y el frente arancelario debe aclararse sin provocar un repunte dañino de los bonos.