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Rumores de mercado.

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CÓDIGO AMIGO

Gestión inteligente del capital con Trade Republic: IBAN español y 2% de remuneración sin límite de saldo

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#1666

Trump sacude a la banca: el tope al 10% en tarjetas hunde a los grandes bancos


 
La banca estadounidense ha acusado con claridad la incertidumbre política generada por la intención de la Administración Trump de limitar el tipo de interés de las tarjetas de crédito al 10%. En la última sesión, las principales entidades del país registraron caídas significativas: Citigroup retrocedió hasta 112,8 $ (-4,4%), Morgan Stanley cerró en 182,1 $ (-3,7%), JP Morgan en 302,7 $ (-3,1%), Wells Fargo en 86,7 $ (-1,9%), Goldman Sachs en torno a 943,4 $ (-1,9%) y Bank of America en 52,1 $ (-1,6%). La lectura del mercado es clara: cualquier intervención directa sobre los tipos de las tarjetas toca de lleno una fuente relevante de margen de intereses.

Una propuesta con más preguntas que respuestas



La idea de Trump pasa, en su formulación actual, por fijar de forma temporal —durante un año— un techo del 10% en los tipos aplicados a las tarjetas de crédito. Sobre el papel suena atractivo para el consumidor, pero el sector detecta al menos tres focos de riesgo relevantes:

  • Calendario incierto: no está clara la fecha de entrada en vigor. En principio se apuntaba al 20 de enero, pero la medida no se ha materializado, lo que incrementa la sensación de improvisación.

  • Marco jurídico dudoso: no existe una normativa sólida que respalde la imposición unilateral de este límite. La industria considera que sería necesaria la aprobación del Congreso, abriendo un frente legal y político complejo.

  • Impacto económico directo: un tope del 10% recortaría de forma significativa el margen de intereses y, por extensión, la rentabilidad de la cartera de tarjetas, lo que a su vez podría endurecer los criterios de concesión de crédito.

La conclusión de fondo es clara: si la medida se aplicara tal y como se ha planteado, sería negativa tanto para la banca (por erosión de márgenes) como para la economía (por menor oferta de crédito al consumo).

Además del golpe directo a cuenta de resultados, las entidades advierten de un posible efecto colateral: al no remunerar adecuadamente el riesgo, los bancos tenderían a restringir el crédito a los perfiles más vulnerables, justo los que se pretende proteger, trasladando la demanda hacia productos menos regulados o más opacos.

La vía intermedia: las “Tarjetas Trump”



Ante este escenario, comienza a perfilarse una posible solución intermedia que ya se comenta en el mercado: las llamadas “Tarjetas Trump”. Según ha insinuado el asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, se trataría de tarjetas emitidas de forma voluntaria por las entidades, con condiciones específicas y dirigidas a un segmento de clientes muy concreto.


El objetivo sería acotar la medida al denominado “sweet spot”: consumidores con ingresos estables y poca carga de deuda, donde el riesgo de impago es sensiblemente menor. En ese nicho, un tipo máximo del 10% podría ser asumible para los bancos, al tiempo que Trump podría presentar la iniciativa como un gesto tangible de alivio financiero para la clase media.


Este enfoque diferenciado permitiría limitar el daño sobre el margen del sector, evitar una confrontación jurídica abierta y, a la vez, ofrecer una medida visible al electorado sin distorsionar por completo el mercado de crédito al consumo.

Impacto en valoración y próximos pasos



Mientras no se aclare el diseño final de la medida, es razonable esperar que el sector bancario estadounidense siga sometido a cierta presión, con episodios de volatilidad asociados a titulares y filtraciones. Sin embargo, el hecho de que se estén explorando soluciones parciales y voluntarias sugiere que el escenario de un tope rígido del 10% para todo el universo de tarjetas no es, a día de hoy, el más probable.


Para los inversores, la clave será distinguir entre ruido regulatorio de corto plazo y cambios estructurales reales. Si finalmente se impone un modelo acotado como el de las “Tarjetas Trump”, el impacto en valoraciones debería ser gestionable, aunque la prima de riesgo regulatorio sobre el sector seguirá presente mientras la política monetaria, la presión populista sobre el crédito y el calendario electoral sigan entrelazados.


 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1667

Las trampas ocultas del S&P 500 y el Nasdaq: los gráficos empiezan a avisar


 
Los titulares de los últimos días no dejan lugar a dudas: el mercado vuelve a hablar de “vender Estados Unidos”. Más allá del ruido político y de las amenazas comerciales, lo verdaderamente relevante es que los gráficos empiezan a dar la razón a ese cambio de tono.

No es solo una cuestión de sentimiento; el posicionamiento técnico comienza a confirmar que algo está cambiando bajo la superficie.


Estamos asistiendo a una rotación progresiva desde las grandes acciones de crecimiento estadounidenses hacia otros mercados internacionales y hacia materias primas. Este movimiento no se produce de la noche a la mañana, pero suele empezar así: con pequeñas señales técnicas que muchos prefieren ignorar… hasta que dejan de ser pequeñas.

El S&P 500: nuevos máximos, pero con menos energía



El S&P 500 marcó nuevos máximos históricos en la primera semana de 2026, algo que en condiciones normales sería una señal claramente alcista. El problema no es el nivel alcanzado, sino cómo se ha llegado hasta él. El patrón de precios sugiere una estructura de agotamiento, típica de fases finales de un tramo alcista, donde cada nuevo máximo requiere un esfuerzo mayor por parte de los compradores.


Cuando el impulso se va diluyendo, basta una excusa —aranceles, política, geopolítica— para que la toma de beneficios gane tracción.

Desde el punto de vista técnico, aparecen dos niveles especialmente delicados. Una primera zona en torno a los 679 puntos y otra algo más abajo, cerca de los 670 puntos. La pérdida clara de ambos abriría la puerta a una corrección más profunda, con la media móvil de 200 días como objetivo natural en la zona de los 634 puntos.

El Nasdaq y el QQQ: la debilidad viene de la tecnología



Si el S&P 500 muestra síntomas de fatiga, el Nasdaq directamente ha ido un paso por detrás.

 A diferencia del índice general, el Nasdaq no ha conseguido marcar nuevos máximos en 2026, una divergencia que conviene no pasar por alto. La tecnología, que lideró gran parte del rally previo, empieza a mostrar signos claros de menor apetito comprador.


En el ETF QQQ, esta debilidad se traduce en una estructura técnica con techo plano, un patrón que suele anticipar correcciones más amplias. Aquí, los niveles a vigilar están en torno a los 610 y 600 puntos. Si se perforan, el siguiente soporte relevante vuelve a ser la media de 200 sesiones, situada alrededor de los 566 puntos.


Las divergencias entre índices no suelen durar mucho. O el Nasdaq se reactiva… o acaba arrastrando al resto del mercado.

Corrección técnica, no cambio de tendencia (por ahora)



Todo esto no implica necesariamente que estemos ante un mercado bajista. Mi lectura sigue siendo que estamos ante una corrección dentro de una tendencia alcista de fondo, alimentada por titulares políticos inestables y por un mercado que venía demasiado cómodo tras meses de subidas casi sin descanso.


Precisamente por eso, este tipo de fases son las que invitan a pensar en protección y gestión del riesgo, incluso cuando el sesgo principal sigue siendo alcista. No hace falta adivinar el futuro; basta con reconocer que el equilibrio riesgo–recompensa ya no es tan favorable como hace unas semanas.


Si la temporada de resultados del cuarto trimestre acompaña y el ruido político se diluye, esta corrección puede acabar siendo una oportunidad más que una amenaza. Pero mientras tanto, los gráficos están avisando: el mercado ya no sube con la misma inercia, y conviene no ignorar esas señales. 


C.B.

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#1668

Dos señales peligrosas en Wall Street: valoración extrema y propiedad récord de acciones


 
La semana ha sido corta en calendario, pero intensa en mensajes. El S&P 500 llegó a caer con fuerza tras nuevas amenazas arancelarias y, en cuestión de horas, recuperó gran parte del terreno cuando la Casa Blanca moduló el tono. Con ese rebote rápido, es fácil pensar que “no ha pasado nada”. Sin embargo, según Longview Economics, el episodio sirve más bien como recordatorio de que el riesgo de un mercado bajista secular en EE. UU. no depende de un titular concreto: se está cocinando desde antes.

El problema no es el susto: es el daño acumulado



Chris Watling, estratega jefe de Longview Economics, pone el foco en una idea incómoda: el ruido político y las amenazas a aliados no solo generan volatilidad puntual, también pueden erosionar la confianza “estructural” de los inversores internacionales. En otras palabras, el mercado puede recuperarse hoy… pero la pregunta que queda flotando es de medio plazo: ¿se reduce el peso en EE. UU. por prudencia estratégica?

Cuando el inversor extranjero empieza a plantearse “esperar tres años” o “recortar exposición”, ya no hablamos de trading: hablamos de asignación de activos.

Watling añade otro ingrediente que ya estaba encima de la mesa: la preocupación por la deriva fiscal de EE. UU. (deuda elevada y pocas señales de consolidación) y la sensación de imprevisibilidad. No hace falta que ocurra nada “dramático” para que el dinero sea más selectivo: basta con que aumente la prima exigida para mantener posiciones.

Dos indicadores que han precedido a grandes tramos bajistas



Lo más potente del análisis de Longview es que no se apoya en adivinar el próximo titular, sino en dos métricas que históricamente han sido peligrosas cuando coinciden.

1) Valoración (Shiller CAPE). Según Longview, el mercado estadounidense está en una Shiller CAPE de 39,9, el segundo nivel más alto registrado. No sirve para “timing” de corto plazo, pero a medio y largo plazo suele actuar como gravedad: cuanto más alto partes, más difícil es mantener retornos elevados sin una mejora brutal de beneficios.

2) Propiedad récord de acciones. Las acciones representan cerca del 42,2% del total de activos financieros de los hogares estadounidenses, un máximo histórico según Watling. Cuando la exposición agregada es tan alta, el mercado tiende a volverse más frágil ante cualquier catalizador: hay menos “nuevo dinero” por entrar y más riesgo de que una rotación se convierta en salida.

El patrón histórico que subraya Longview es inquietante: picos de valoración + propiedad récord han coincidido con el arranque de mercados bajistas seculares en otras épocas.

Conclusión: rebote táctico, dudas estratégicas



Longview reconoce que, por ahora, sigue “sobreponderando” la renta variable estadounidense a nivel táctico y estratégico, pero con una advertencia clara: las causas de preocupación están ahí. Nuestra lectura es parecida: el rebote de esta semana puede calmar el corto plazo, pero no borra el trasfondo. Cuando el mercado está caro y la exposición está en máximos, el margen de error es pequeño y la diversificación deja de ser un eslogan para volver a ser una decisión seria.

Según Longview Economics (recogido por el medio original), el caso para diversificar fuera de EE. UU. “va ganando peso” a medida que se acumulan señales de exceso. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1669

Shutdown en el horizonte: la probabilidad supera el 70% y los mercados toman nota


 
El riesgo de un cierre del Gobierno estadounidense ha aumentado de forma abrupta durante el fin de semana, tras un nuevo episodio de violencia en Minnesota que ha intensificado la confrontación política en Washington. Según los datos del mercado de predicción Polymarket, la probabilidad de un shutdown antes del 31 de enero se ha disparado hasta el 78%, frente a apenas un 9% días antes.

El detonante ha sido la muerte de Alex Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años y enfermero de UCI, que falleció tras ser abatido por un agente federal durante un altercado en una carretera helada de Minneapolis. El suceso se produce apenas dos semanas después de otro tiroteo mortal en la misma ciudad, lo que ha provocado protestas en varias grandes urbes pese a las duras condiciones meteorológicas.

El bloqueo político se traslada al presupuesto


La reacción política no se ha hecho esperar. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, calificó la situación de “inaceptable” y anunció que los senadores demócratas no apoyarán la ley de gasto necesaria para mantener abierto el Gobierno más allá del 30 de junio si incluye financiación para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), responsable de agencias como ICE.

Para que la norma salga adelante se necesitan al menos siete votos demócratas, lo que otorga a la oposición una capacidad de bloqueo decisiva. Desde la Casa Blanca, la Administración Trump ha atribuido la responsabilidad de la crisis a los demócratas de Minnesota, endureciendo aún más el enfrentamiento.

Según los analistas de Signum Global Advisors, la presión de la base demócrata contra las operaciones de inmigración ha alcanzado un nivel que deja “poco margen” a los congresistas del partido para ceder sin pagar un alto coste político.


Escenarios para evitar el shutdown… poco probables


Entre las opciones para esquivar el cierre figura la posibilidad de separar la financiación del DHS del resto de los departamentos, limitando el impacto del bloqueo. Sin embargo, esta alternativa es vista como poco viable, ya que reduciría el poder negociador de los republicanos y reencuadraría el conflicto como un problema exclusivo de inmigración, algo que la Casa Blanca quiere evitar.

Otra vía sería una moderación de las políticas de control migratorio por parte del Ejecutivo, pero los analistas consideran este escenario igualmente improbable, dado que la dureza en inmigración es uno de los pilares del mensaje político de Trump y un elemento central para su base electoral.

La última opción sería que los demócratas retrocedieran por miedo a un cierre prolongado del Gobierno, pero hacerlo podría debilitar su posición de cara a las próximas elecciones legislativas y erosionar el liderazgo interno de Schumer.

Impacto inmediato en los mercados


Los mercados financieros han empezado a reflejar el aumento de la incertidumbre. Los futuros bursátiles estadounidenses se mantienen estables, mientras que la rentabilidad del bono a 10 años retrocede ligeramente. En contraste, los activos refugio reaccionan con fuerza: el oro y la plata registran subidas destacadas.

Aunque un cierre del Gobierno no es un fenómeno nuevo en EE. UU., la combinación de tensión social, polarización política y calendario electoral eleva el riesgo de que el episodio se prolongue más de lo habitual. Con apenas días por delante, el desenlace dependerá menos de la economía y más de la capacidad —o voluntad— de ambas partes para evitar una confrontación total.


 

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#1670

La pausa del S&P 500 prepara el terreno para superar los 7.000 puntos


Esta es la tercera semana desde que el S&P 500 y el Promedio Industrial Dow Jones se acercaron a sus grandes números redondos de 7.000 y 50.000, respectivamente, señala Jonathan Krinsky, gurú técnico de BTIG.

La pausa podría ser una buena noticia para los alcistas. «Esta consolidación ha permitido aliviar las condiciones de sobrecompra, y aunque aún consideramos que varios indicadores de sentimiento son complacientes, creemos que el escenario para una ruptura por encima de los 7000 es mejor ahora que hace tres semanas», afirma Krinsky.

"Esta es una semana importante con las ganancias de las empresas de gran capitalización y la reunión de política monetaria del FOMC [la Reserva Federal]. Superarla sin grandes contratiempos debería generar cierta compresión de la volatilidad, lo que sería un factor clave", añade.


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#1671

El dólar en mínimos. Estos son los valores europeos más beneficiados


Un dólar débil frente al euro tiende a favorecer a las compañías europeas que facturan una parte significativa de sus ingresos en dólares, ya que al convertir sus ventas a euros obtienen un impacto positivo en beneficios y márgenes. A continuación, algunos valores concretos cotizados en bolsa europeos que pueden verse beneficiados por este escenario y los motivos específicos detrás de ello.

ASML (Países Bajos) — Tecnología y semiconductores



ASML Holding
(Euronext Amsterdam) es uno de los valores europeos con mayor exposición internacional. La compañía diseña y suministra equipos de litografía avanzados, especialmente para producción de chips de alta gama.

Por qué se beneficia: gran parte de sus ingresos proviene de clientes globales que pagan en dólares o en otras divisas fuertes. Con un dólar más débil, esos ingresos generan más euros al tipo de cambio, mejorando márgenes y beneficios por acción. Además, un dólar bajo suele asociarse con una mayor inversión global en tecnología, lo que puede sostener la demanda de sus equipos.

LVMH (Francia) — Lujo global



LVMH
(Euronext Paris) es el mayor conglomerado mundial del sector lujo, con marcas como Louis Vuitton, Dior y Moët Hennessy. EE. UU. representa una parte sustancial de sus ingresos, y su negocio es altamente globalizado.

Por qué se beneficia: un dólar más débil hace que los productos europeos sean relativamente más baratos para compradores estadounidenses, lo que tiende a impulsar las ventas en ese mercado. Además, el turismo hacia Europa se vuelve más atractivo para visitantes de fuera de la eurozona.

Airbus (Francia/España) — Aeroespacial



Airbus
(Euronext Paris / Bolsa de Madrid) es uno de los mayores fabricantes de aviones del mundo y vende la mayoría de su producción en mercados globales, incluidos EE. UU. y Asia.


Por qué se beneficia: con un dólar débil, sus contratos internacionales denominados en dólares generan más euros. Además, aerolíneas con ingresos en dólares pero costes en euros (o parcialmente en euros) ven mejoras de competitividad que pueden traducirse en más pedidos y mejores márgenes para Airbus.

International Airlines Group (IAG) (España/Reino Unido) — Turismo y aerolíneas



IAG
(Bolsa de Madrid / Londres) agrupa aerolíneas como Iberia, British Airways y otras. Su negocio está muy ligado a viajes transatlánticos y al mercado internacional.

Por qué se beneficia: un dólar débil encarece menos los viajes desde EE. UU. y hace a Europa un destino más accesible, potencialmente aumentando la demanda. Esto puede traducirse en mayor ocupación, mejores tarifas y fortalecimiento de ingresos.

TotalEnergies / BP / Shell — Energía y materias primas



Compañías como TotalEnergies (Euronext Paris), BP y Shell (Londres) cotizan en mercados europeos y tienen negocios globales en energía y commodities.

Por qué se benefician: muchos de sus productos (crudo, gas, combustibles) se negocian en dólares. Un dólar débil suele acompañar subidas en precios de commodities, lo que mejora la conversión de ingresos en euros y el margen operativo. Aunque los costes también tienen componentes en dólares, el impacto neto suele ser positivo cuando los precios de las materias primas suben.

Banco Santander / BNP Paribas — Banca internacional



Bancos globales como Santander (España) y BNP Paribas (Francia) tienen presencia significativa fuera de Europa, incluidos activos e ingresos denominados en dólares.

Por qué se benefician: parte de sus ingresos por comisiones, financiación internacional y banca corporativa proviene de mercados en dólares, y un dólar débil puede mejorar la conversión de esos ingresos. Además, un dólar más bajo tiende a aliviar tensiones financieras globales, lo que favorece el apetito por activos de riesgo y la calidad de los balances bancarios.

Resumen: qué acciones europeas sacarían más partido



En un entorno de dólar débil, los perfiles con mayor exposición global y facturación en dólar tienden a ganar competitividad y mejorar márgenes al convertir ingresos a euros. Entre los valores europeos cotizados que se ven más favorecidos destacan:

  • ASML — Tecnología y semiconductores
  • LVMH — Lujo global
  • Airbus — Aeroespacial y exportación global
  • IAG — Turismo y aerolíneas
  • TotalEnergies, BP, Shell — Energía y commodities
  • Santander, BNP Paribas — Banca con ingresos internacionales

En general, cuanto más globalizada sea una compañía y mayor proporción de sus ingresos provenga de fuera de la eurozona, más puede beneficiarse de un dólar débil, tanto por conversión de ingresos como por competitividad de precios frente a rivales de mercados con divisa más fuerte.



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#1672

S&P 500 sube… pero lo hace a trompicones y con un momentum cada vez más selectivo


 
Según el análisis de Itai Levitan, el S&P 500 mantiene una estructura constructiva, pero el movimiento actual se parece más a un “grind” alcista que a un impulso fuerte. La presión compradora que dominaba hace unas sesiones se ha enfriado y el flujo de órdenes refleja ahora un mercado más equilibrado entre compradores y vendedores en la zona de máximos.

S&P 500: subir, sube… pero con cada vez más fricción



A corto plazo, los intentos de subida siguen presentes, pero el seguimiento de los movimientos es más selectivo. El volumen se mantiene saludable, aunque el avance en precio se ha ralentizado, señal de que cada nuevo tramo al alza encuentra más oferta. No se trata de una señal bajista clara, pero sí de un entorno donde la paciencia y la confirmación pesan más que el “entrar a cualquier precio”.


En este tipo de fases, cerca de referencias clave, el mercado tiende a absorber liquidez poco a poco, castigando las entradas tardías y premiando a quienes esperan mejores niveles o señales más limpias antes de posicionarse.

El papel del Nasdaq y los máximos históricos



Mientras tanto, los futuros del Nasdaq cotizan cerca de sus máximos históricos, con el precio aproximándose a la zona de referencia donde se concentran muchos stops y órdenes pendientes. Levitan recuerda que los mercados suelen “visitar” esos niveles para testear la liquidez situada justo por encima y por debajo.


Un empuje adicional del Nasdaq hacia esa área de máximos sería coherente con la idea de un avance lento, metódico y poco explosivo, más orientado a limpiar órdenes que a romper con violencia. Si se confirma ese movimiento, el S&P 500 podría seguir avanzando de forma gradual, aunque de manera desigual y con gran dispersión entre sectores y valores.

Order flow: mercado aún alcista, pero menos “fácil”



Desde la perspectiva de order flow, el S&P 500 sigue mostrando un comportamiento constructivo, pero cada vez más selectivo. Al inicio de la última sesión, la presión compradora dominaba con claridad, con barras de mayor marco temporal y delta positivo acompañadas de volumen en expansión. Sin embargo, a medida que el precio se acercó a los máximos recientes, esta dinámica cambió.


El volumen continuó siendo alto, pero la eficiencia del delta se deterioró: se negociaron muchos contratos para un avance neto de precio limitado. Posteriormente apareció un tramo de venta intenso sin una respuesta compradora igual de contundente, lo que indica fatiga alcista, más que un giro bajista evidente.


El indicador interno orderFlow Intel Score se sitúa en +1, un sesgo suavemente alcista. Esto significa que los largos siguen siendo válidos, pero el entorno favorece una gestión táctica y prudente frente a estrategias de persecución de momentum. Para que el sesgo mejore, el mercado necesitaría mostrar una nueva oleada de aceptación al alza, con mejor participación y continuidad en los tramos ascendentes.

Dispersion, resultados y contexto macro



Levitan subraya también la fuerte dispersión en las reacciones a resultados empresariales: valores como META, IBM o LRCX han subido con fuerza tras sus cuentas, mientras que otros como MSFT o ServiceNow han sido castigados a pesar de presentar cifras sólidas. Esta divergencia es típica de fases tardías de ciclo alcista, en las que el índice puede seguir fuerte mientras por debajo hay una rotación intensa de ganadores y perdedores.

En paralelo, el mercado digiere un flujo denso de referencias: resultados, datos macro, posibles acuerdos políticos para evitar cierres de gobierno en EE. UU. y señales de apoyo en China —como la relajación de restricciones a promotoras— que alimentan un “risk-on” selectivo, más que un entusiasmo generalizado.

La conclusión de Itai Levitan es clara: el S&P 500 sigue apuntando ligeramente al alza, pero en un entorno de subida trabajosa, donde el riesgo asimétrico recae sobre quienes persiguen la fuerza sin plan y la ventaja está del lado de los traders pacientes que esperan confirmaciones o retrocesos controlados para entrar mejor posicionados. 



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#1673

TESLA: Podría caer más del 70% según este analista.


 
Según explica la periodista Lisa Kailai Han, Tesla ha superado ligeramente las expectativas del cuarto trimestre, pero el foco de Wall Street no ha estado en las cifras, sino en el cambio estratégico radical que Elon Musk está imprimiendo a la compañía. Más que un fabricante de automóviles, Tesla quiere consolidarse como una empresa de “IA física”, con los robotaxis, la conducción autónoma y los robots humanoides Optimus como pilares del crecimiento futuro.

En la conferencia de resultados, Musk anunció el fin progresivo de la producción de los modelos Model S y Model X, cuyas líneas se reconvertirán para fabricar robots Optimus. Para varios analistas, este movimiento simboliza el traspaso definitivo del foco desde el negocio tradicional del automóvil hacia la IA y la robótica.

Un giro ambicioso… y muy costoso



El principal punto de fricción, según recoge Han, es el fuerte aumento del gasto en capital. Tesla ha adelantado un capex superior a 20.000 millones de dólares en 2026, más del doble de lo invertido en 2025. Para Dan Levy (Barclays), este salto confirma que Tesla ya no debe analizarse como una empresa de automoción, sino como una apuesta de largo plazo por la IA física, aunque el camino será caro y complejo.


Desde Wells Fargo, Colin Langan se muestra especialmente crítico, alertando de que este aumento del gasto podría llevar a Tesla a una quema de caja superior a 10.000 millones de dólares en 2026, con plazos de monetización inciertos tanto en robotaxis como en Optimus.

En la misma línea, Joseph Spak (UBS) reconoce el potencial tecnológico de Tesla en conducción autónoma y robótica, pero advierte de que el perfil de riesgo para el inversor ha aumentado. “Grandes ambiciones requieren grandes inversiones, y el momento en que llegue el retorno es ahora más incierto”, señala.

Resultados sólidos, pero con señales de desgaste



En términos financieros, Tesla ganó 0,50 dólares por acción en el cuarto trimestre, por encima de lo esperado, y alcanzó unos ingresos de 24.900 millones de dólares. Sin embargo, el ejercicio 2025 cerró con una caída anual de ingresos del 3%, hasta 94.800 millones, el primer descenso interanual de su historia. La compañía lo atribuye a menores entregas de vehículos y a la caída de los ingresos por créditos regulatorios.

Wall Street, profundamente dividida



Las reacciones de los grandes bancos reflejan una división muy marcada. Wells Fargo mantiene una visión claramente negativa (infraponderar, 125 USD), mientras que Jefferies y UBS advierten de riesgos significativos por la quema de caja y los posibles retrasos en los hitos tecnológicos.

En el extremo opuesto, Deutsche Bank y RBC Capital Markets siguen siendo optimistas, con precios objetivo en torno a los 500 USD, al considerar que el aumento del capex es necesario para sentar las bases del próximo gran ciclo de crecimiento impulsado por la IA, los robotaxis y la robótica. Goldman Sachs y Morgan Stanley, por su parte, adoptan una posición más intermedia, reconociendo avances en conducción autónoma pero alertando de un 2026 con flujo de caja negativo.

En conclusión, como resume Lisa Kailai Han, Tesla está entrando en una nueva fase estratégica: menos automóvil y más IA. El potencial a largo plazo es enorme, pero el mercado empieza a cuestionar con más intensidad el coste, el riesgo y los plazos de esa transición. El debate ya no es si Tesla puede hacerlo, sino cuánto tiempo y cuánta caja hará falta para llegar hasta ahí.

  • Jefferies: Mantener con un precio objetivo de Tesla de 300 dólares.
  • Wells Fargo: Infraponderar. P.O. de 125$
  • UBS: Vender. P.O. 352$
  • Barclays: Neutral. P.O. 360$
  • Goldman Sachs: Neutral. P.O. 405$
  • Morgan Stanley: Neutral. 415$
  • Deutsche Bank: Comprar. 500$



 

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