28 de septiembre de 2026. La fecha arriba, como siempre, para que dentro de unos meses se pueda venir a comprobar.
En muy resumido, para quien no quiera leer más: hace diez días el inversor particular americano marcó su lectura más pesimista en 16 meses (53,3 % de bajistas en la encuesta AAII). Esta semana ha aflojado un poco, hasta el 48,1 %, pero lleva 33 semanas seguidas por encima de su media histórica. Y a la vez, los gestores profesionales de la encuesta de BofA han subido la liquidez al 3,9 % y recortado su exposición a bolsa. Dos públicos que en agosto iban cada uno por su lado ahora dicen lo mismo. Mis otras tres capas no acompañan ese giro, así que el régimen no cambia. Lo explico abajo, y también qué me haría cambiar de opinión (con fecha).
Una cosa que he aprendido a base de equivocarme: el particular y el profesional se equivocan mucho, cada uno a su manera. Por separado, ninguno de los dos me sirve de gran cosa. Pero cuando coinciden, les ha llegado algo real por caminos distintos, y eso sí merece una tarde de mirar datos. Esta semana coinciden.
Dos termómetros que no miden lo mismo
La encuesta de AAII pregunta cada semana a particulares estadounidenses si creen que la bolsa estará más alta, igual o más baja dentro de seis meses. Se hace desde 1987 y es de lo poco que hay con tanta historia. La semana del 17 de septiembre dio un 28,8 % de alcistas y un 53,3 % de bajistas: lo más pesimista en 16 meses. La siguiente, 32,7 % alcistas, 19,2 % neutrales y 48,1 % bajistas. Ha respirado algo, sí. Pero la media histórica de bajistas está en el 31,5 %, y llevamos 33 semanas seguidas por encima. Eso ya no es un susto de una semana.
La otra encuesta es de otra naturaleza. Bank of America pregunta cada mes a gestores que mueven carteras institucionales, y lo que más me interesa no es cómo se sienten sino qué hacen con el dinero. En septiembre la liquidez media pasó del 3,5 % al 3,9 %, el mayor salto mensual desde marzo. La exposición neta a bolsa bajó del 56 % al 49 %. Y la parte de gestores que espera una economía global más fuerte se ha ido desinflando mes a mes: 21 % en julio, 14 % en agosto, 8 % en septiembre.
Lo curioso es agosto. Entonces estas dos multitudes no estaban de acuerdo: el profesional ya empezaba a protegerse mientras el particular iba bastante más tranquilo. Dos caras de la misma Multitud mirando hacia sitios distintos. En septiembre se han juntado.
¿Y eso cambia el régimen?
Aquí freno, porque es justo el error que el método está hecho para evitar. Un régimen no gira porque una capa haga ruido, por muy buena que sea la historia. Gira cuando dos o más capas independientes cambian de terreno a la vez (de terreno, no de ritmo).
La Multitud es hoy la capa que más se mueve. Las otras tres, con los datos de esta misma semana, no la siguen. Mi indicador de daño estructural mejora, o sea, va en la dirección contraria al miedo del particular. El dinero aprieta, con el bono americano a diez años en máximos desde 2007, pero eso ya lleva semanas ahí y no es lo que ha cambiado ahora. Y la economía real acelera: la serie coincidente suma cinco meses seguidos al alza.
Una capa girando y tres que no la acompañan. Eso es una capa que vigilar, nada más.
Y ojo con leerlo al revés. Cuando el particular está así de pesimista y el profesional sube liquidez así de rápido, en mi experiencia ha coincidido más veces con el extremo del miedo que con el principio de un mercado bajista. Pero de ahí a "toca comprar" hay un salto que no voy a dar, porque sería el mismo error de antes con el signo cambiado. Aquí hablo de en qué fase estamos. Qué hacer con la cartera es cosa de cada uno.
Lo que me haría cambiar de opinión
Que el indicador de daño estructural, que hoy mejora, empezara a empeorar mientras la Multitud sigue asustada. Dos capas girando de terreno a la vez es el patrón que sí ha marcado los grandes cambios de régimen en los datos que manejo. El próximo dato de ese indicador llega el 2 de octubre. Antes, el 30 de septiembre, sale la inflación PCE, la que más mira la Fed: si sorprende al alza, el dinero aprieta todavía más y ya tendríamos otra capa empujando en la misma dirección.
Con lo que tengo hoy, el régimen no cambia. Si me equivoco, aquí queda escrito con fecha.
De dónde sale esto y cómo se comprueba
Cada semana cruzo cuatro lecturas: si se acumula daño por debajo del precio, si la multitud está en un extremo, si el dinero se encarece o afloja, y en qué punto de la expansión está la economía real. Ninguna decide sola.
Los datos de sentimiento de este artículo son públicos (AAII y la encuesta de gestores de BofA) y cualquiera puede ir a mirarlos. Cómo convierto esas series y otras en mis capas no lo cuento, es mi oficio. Lo que sí está en abierto es la evaluación del sistema sobre 33 años de mercado, en un working paper con DOI permanente: seis episodios de régimen desde los noventa, los seis clasificados correctamente. Está aquí: https://doi.org/10.5281/zenodo.20709770 (Zenodo, WP-2026-01).
No os pido que os lo creáis. Os pido que lo comprobéis.
Y una pregunta para los que lleváis muchos ciclos en el foro: cuando el particular y el profesional se ponen de acuerdo en el miedo, ¿en vuestra experiencia suele ser el principio de algo o el momento en que ya está casi todo descontado? Os leo en comentarios.
(Contenido divulgativo. No es asesoramiento ni recomendación de compra o venta.)
