Acceder
Protocolo de análisis: cómo blindar la mente frente a las falsas causas

 
Tras analizar el marco teórico de la correlación y comprobar cómo se manifiesta en casos de mercado tan diversos como los dividendos, Fluidra, Visa o la banca tradicional, el reto decisivo es práctico: ¿Cómo podemos estructurar nuestro proceso de análisis para no caer en la trampa de la causalidad invertida?

 

1. El «Test del Gallo»: aislamiento del vector causal


Cuando detectemos dos variables (A y B) que se mueven de la mano en un gráfico o en una cuenta de resultados, no debemos asumir la explicación narrativa más obvia. Es necesario someter la relación a tres preguntas de aislamiento:

1.      La prueba de supresión: Si eliminamos artificialmente la variable A, ¿la variable B sigue generando valor?

Ejemplo: Si una empresa suprime su dividendo (A) pero mantiene intacta su ventaja competitiva y su elevado ROIC (B), la capacidad de generación de riqueza del negocio no solo permanece, sino que se acelera al poder reinvertir el 100% del capital. Por el contrario, si eliminamos la generación de caja, el dividendo es insostenible.

 

2.      La prueba de la tercera variable unificadora (C): ¿Existe un factor subyacente no visible que está generando simultáneamente a A y a B?

En el caso del dividendo, la variable C es una gestión eficiente con asignación óptima de capital sobre un negocio de alta calidad. Esa variable C produce tanto la generación de caja (B) como la decisión de repartir el sobrante (A).

 

3. La prueba de dirección: ¿El vector viaja de A -> B o de B -> A?

 

2. El análisis DAFO con lente causal


 
El clásico análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) cobra una dimensión renovada cuando se aplica el filtro de la causalidad:

 
Fortalezas y Debilidades (Internas): Constituyen el verdadero motor causal y operativo del negocio. Aquí se ubican las ventajas competitivas sostenibles, el ROIC, la eficiencia contable y la capacidad de asignación de capital. Son las causas reales del éxito o fracaso a largo plazo.

 

Oportunidades y Amenazas (Externas): Representan las correlaciones del entorno y los vientos macroeconómicos (fluctuaciones de divisas, cambios de tipos de interés, picos inflacionarios). Son catalizadores o frenos temporales, no la causa del negocio.

 

El error recurrente del analista consiste en confundir una Oportunidad o Amenaza externa transitoria con una Fortaleza o Debilidad estructural de la compañía.

 

3. El filtro de higiene de datos (Evitar el «error del calendario»)


 

Antes de extraer conclusiones sobre la correlación entre una empresa y su entorno, debemos auditar la limpieza de las series estadísticas utilizadas:

Ajuste de eventos corporativos: Verificar que las series históricas de precios y múltiplos hayan ajustado adecuadamente los splits, contrasplits, ampliaciones de capital con derechos de suscripción y dividendos extraordinarios.

 Homogeneidad normativa: Al comparar ratios internacionales (como el ROE, el PER o el margen operativo), asegurarse de que los estados financieros utilicen los mismos marcos contables.

 
Consistencia temporal: Asegurarse de utilizar períodos comparables que no estén distorsionados por calendarios o cierres fiscales heterogéneos.

 

4. El principio de inversión de Munger


 
Para romper el sesgo de confirmación que nos impulsa a validar nuestras propias hipótesis, es de enorme utilidad aplicar el principio formulado por Charlie Munger: «Invierte, siempre invierte».

 
En lugar de preguntarnos cómo la causa A produce el beneficio B, formulemos la hipótesis exactamente inversa:

¿Y si el resultado B fuera en realidad la causa que está haciendo parecer bueno al factor A?

Si planteamos, por ejemplo, que una empresa no es exitosa por tener una cultura corporativa moderna (A), sino que puede permitirse el lujo de gastar en una cultura corporativa extravagante (A) porque tiene un monopolio de facto que genera márgenes desproporcionados (B), el marco de análisis cambia de forma radical.


5. Lista de control de verificación analítica.


 
Antes de dar por concluida cualquier tesis de inversión o informe de análisis, someta sus conclusiones al siguiente filtro:

¿Motor o tubo de escape?  

¿Estoy evaluando la fuente de generación de valor (ventaja competitiva, poder de fijación de precios, alto ROIC) o me estoy dejando deslumbrar por una métrica de resultado final (rentabilidad por dividendo, PER bajo, recompra de acciones)?

¿Diferencio Fortalezas reales de Oportunidades del entorno (DAFO)?  

¿El resultado brillante se debe a una fortaleza interna inexpugnable o a que la empresa navega con un viento de cola externo (inflación, dólar, tipos) que acabará cambiando?

¿Mecanismo contable real o contigüidad gráfica?  

¿Puedo explicar la correa de transmisión exacta que conecta ambas variables (como la fórmula en USD de Fluidra o la comisión por tasa nominal de Visa) o mi hipótesis se apoya únicamente en que dos líneas se mueven juntas en un gráfico?

 

¿Persistencia o caducidad del vector causal?  


¿La causa que originó los beneficios históricos de la compañía sigue estando presente hoy, o el entorno regulatorio, tecnológico o competitivo ha extinguido la ventaja original (caso Banco Popular)?

¿Anclaje en narrativas de éxito?  
¿Mi dictamen sobre la calidad de la gestión se basa en un análisis frío de los medios empleados y el capital invertido, o estoy atribuyendo brillantez directiva dejándome influir por una historia de éxito reciente fruto del azar o de un ciclo favorable.

Personalmente por lo que más me inclino es por el DAFO, hay que hacerlo siempre y esto requiere un nuevo post para otra ocasión.
¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
  1. #1
    13/09/26 09:50
     
    Estos tres artículos, publicados los días 10, y 11 y 12 sobre correlación y causalidad ha sido una sorpresa para mí porque había más tema del que esperaba y hay cosas que se han quedado en “El tintero” 

    El artículo de Marta Campello Calvo (Socia y gestora en Abante) en Cinco Días, titulado «El futuro queda hacia delante», publicado ayer me confirma que es de rabiosa actualidad en los mercados. al tratar tambien el tema de correlacion y causalidad.

    Hay varios puntos clave del artículo que conectan directamente con mis posts 

    1. La ventaja competitiva ya no es la información, sino el criterio 

    Marta Campello destaca una frase que encaja perfectamente con el espíritu del Post 3: 

    «En los mercados, la ventaja competitiva ya no consiste en acceder a la información, sino en saber interpretarla.» 

    En la era del Big Data, acumular gráficos y series temporales genera una falsa ilusión de conocimiento.  MI trilogía ataca precisamente este punto: tener datos te da correlación; tener criterio te permite desentrañar la causalidad. 

    2. Separar correlación de causalidad exige esfuerzo y tiempo 

    En el cuerpo de la tribuna, la autora señala explícitamente: 

    «...distinguir entre causalidad y correlación o, simplemente, separar lo relevante de lo accesorio siguen siendo habilidades que requieren esfuerzo, concentración y tiempo. La tecnología ha multiplicado nuestra capacidad para acceder a la información, pero no necesariamente nuestra capacidad para interpretarla.» 

    Esto enlaza con mi Post 1, donde analizo cómo el Sistema 1 (el pensamiento intuitivo y rápido) busca el atajo de la correlación porque exige menos energía cognitiva que el camino incómodo y riguroso de aislar el mecanismo causal. 

    3. La trampa del ruido y las noticias directas 

    El destacado principal de la columna subraya: 

    «La experiencia nos demuestra que las mejores rentabilidades rara vez nacen de acertar la próxima noticia.» 

    Este principio conecta directamente con el caso de Visa o los dividendos frente al ROIC del Post 2: buscar la causa no es reaccionar al titular ni al síntoma del momento (el ruido de mercado o la última noticia macro), sino entender la estructura profunda de generación de flujo de caja y las ventajas competitivas sostenibles. 

    Una tribuna de prensa de 600 palabras solo puede apuntar el problema (como hace Marta Campello en su artículo). En cambio, poner ejemplos y un protocolo de actuación ante ello obliga a una explicación mucho más larga y obliga a hacer los tres posts. 

    El Post 1 explica por qué cognitivo y metodológico de esa confusión (el gallo, el polígrafo, el error del calendario). 

    El Post 2 demuestra dónde falla el mercado en la práctica con casos de negocio emblemáticos (Fluidra, Visa, dividendos vs ROIC, Banco Popular). 

     
    El Post 3 proporciona el protocolo práctico (la prueba del Gallo, el DAFO causal, la inversión de Munger) para que el inversor o analista sepa cómo actuar. 

    Estos posts entra a en un momento que refleja la inquietud que la gestión profesional de fondos está debatiendo hoy en la prensa financiera. 


Sitios que sigo