Supermercados DIA sigue en su particular montaña rusa particular, aunque ahora con un poco más de barniz. Tras años de ser el chiste recurrente del Ibex y del continuo (pérdidas eternas, deuda asfixiante y tiendas que parecían de otra época), la compañía ha conseguido por fin dar positivo en 2025: 129 millones de beneficio neto después de siete años sangrando, con ventas brutas subiendo al 2,5% y un EBITDA ajustado que mejoró casi un 30%. En España las cosas van mejor, con crecimiento del 8,6% y planes de abrir 100 tiendas más en 2026. En bolsa, la acción ha multiplicado su valor desde los mínimos, con revalorizaciones brutales en 2025 y parte de 2026, cotizando ahora alrededor de los 38 euros con una capitalización que ronda los 2.200 millones. Y aquí viene la parte irónica: después de haber estado al borde del abismo y de varios rescates, ahora los analistas se pelean por poner "compra" y precios objetivo por encima de 50 euros, como si DIA fuera la nueva joya del retail. Claro, tras un contrasplit y una limpieza de balance, de repente todo el mundo descubre que las tiendas de proximidad y las promociones agresivas pueden funcionar. Es casi tierno ver cómo el mercado, que antes huía despavorido, ahora abraza esta resurrección con entusiasmo. Generación de caja mejorando, foco en España y Argentina... todo muy bonito sobre el papel. Pero seamos serios y un poco duros: esta "resurrección" sigue oliendo a turnaround frágil. La competencia (Mercadona, Lidl, Carrefour) no duerme y DIA sigue siendo un jugador de segunda división en un sector donde el margen es finito y la guerra de precios es brutal. Cualquier tropiezo macro, subida de costes o ralentización del consumo puede volver a ponerles contra las cuerdas. La deuda, aunque más manejable, no ha desaparecido por arte de magia, y la acción ya ha corregido desde máximos recientes, recordándonos que las valoraciones post-rescate pueden hincharse rápido y desinflarse igual de veloz. En resumen, DIA es esa empresa que pasó de cadáver andante a "historia de éxito" en bolsa, pero que todavía tiene mucho que demostrar antes de que uno se crea el cuento entero. Para inversores value con estómago de acero y paciencia de santo puede tener su gracia como apuesta de recuperación, pero yo la vigilaría con lupa: que nadie se confunda, esto no es un blue chip, sigue siendo un retail español en un entorno jodido.