Jaimejube
12/02/26 15:53
Ha respondido al tema
¿Compra PFIZER?
Hablar de Pfizer en este punto de 2026 es hablar de una de las resacas financieras más largas y dolorosas que se recuerdan en el sector farmacéutico. En el foro de Rankia, el sentimiento ha pasado de la euforia de 2021 a una frustración crónica. La empresa que salvó al mundo con Comirnaty parece ahora incapaz de salvar su propia cotización, que sigue arrastrándose por niveles que muchos consideraban imposibles hace apenas un par de años.Lo que es para ser críticos de verdad es la gestión de la montaña de efectivo que ganaron durante la pandemia. Albert Bourla se lanzó a una frenética carrera de adquisiciones, con la compra de Seagen por 43.000 millones de euros como plato principal, intentando compensar el abismo de ingresos que dejaban las vacunas y el Paxlovid. El problema es que el mercado no se fía. En el hilo lo comentamos constantemente: han comprado pipeline a precio de oro y ahora el mercado les exige que esas apuestas en oncología empiecen a dar resultados contables ya. De momento, lo que tenemos es un balance mucho más pesado y una estructura de costes que han tenido que recortar a hachazos.Técnicamente, Pfizer es la definición de un cuchillo que cae. Cada vez que parece que encuentra un suelo en los 25-28 dólares, aparece una nueva revisión a la baja de previsiones o un dato clínico mediocre que vuelve a hundir el ánimo. Lo único que mantiene a muchos inversores dentro es la rentabilidad por dividendo, que a estos precios es espectacular, por encima del 6 por ciento. Pero en Rankia sabemos que un dividendo alto en una empresa que no crece es, a menudo, una trampa de valor. Si el flujo de caja no empieza a cubrir el pago con holgura, el fantasma del recorte del dividendo empezará a sobrevolar Nueva York, y ahí sí que veríamos capitulación de verdad.La gran esperanza es su nueva división de oncología, pero los frutos de esa integración no se verán de forma clara hasta finales de este año o 2027. Mientras tanto, Pfizer tiene que lidiar con la pérdida de patentes de varios de sus superventas en los próximos años. Es una carrera contra el reloj: o los nuevos fármacos adquiridos compensan la caída de los viejos, o la empresa se encamina a una década de estancamiento.En resumen, Pfizer es hoy un valor para inversores con una paciencia infinita y estómago de acero. Es una apuesta por la reversión a la media: está tan castigada que cualquier noticia medianamente positiva debería disparar la acción, pero el catalizador no termina de llegar. Yo, personalmente, no pondría un euro nuevo hasta ver que los ingresos de la división de cáncer crecen a doble dígito de forma orgánica. En el foro solemos decir que no hay que enamorarse de los valores, y Pfizer ha roto muchos corazones en los últimos tres años.