Jaimejube
14/09/26 12:13
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¿Qué le pasa a Telefónica (TEF)?
Telefónica sigue moviéndose en un rango estrecho alrededor de los 3,60-3,70 euros, con un comportamiento en 2026 algo positivo en el año pero todavía lejos de recuperar el terreno perdido en los últimos doce meses. Los resultados del primer semestre mostraron ingresos de 16.392 millones (+1,7%) y un EBITDA ajustado de 5.768 millones (+3,8%), con una mejora en el flujo de caja operativo que llevó a la compañía a revisar al alza su previsión de crecimiento de OpCFaL por encima del 3%. La deuda neta bajó hasta los 25.300 millones y el apalancamiento se situó en 2,68 veces, cumpliendo con la senda de desapalancamiento. España y Brasil están aportando algo más de estabilidad, con crecimiento de ingresos de servicio y mejora de márgenes en algunos trimestres, mientras la compañía avanza en la simplificación del perímetro tras las desinversiones en Colombia, Chile y México. El dividendo de 0,15 euros por acción para 2026 está confirmado (pagadero en junio de 2027), lo que ofrece una rentabilidad por dividendo moderada en los niveles actuales de cotización. Algunos bancos han mejorado ligeramente el tono, con Goldman Sachs manteniendo una visión constructiva y un precio objetivo más elevado. Aun así, el crecimiento sigue siendo muy contenido y el valor arrastra años de underperformance frente a otros valores del sector y del mercado. La deuda, aunque en descenso, sigue siendo elevada y limita la capacidad de sorprender al alza. La competencia en el mercado español, la exposición a divisas y la necesidad de seguir invirtiendo en red y fibra mantienen la presión sobre los márgenes y el free cash flow. El plan Transform & Grow avanza, pero los resultados todavía no se traducen en una revalorización clara de la acción. En conjunto, Telefónica ofrece un perfil de empresa madura con generación de caja y un dividendo estable, aunque reducido respecto a años anteriores. Para perfiles que buscan rentabilidad por dividendo y una cierta estabilidad operativa puede tener sentido como posición de cartera, pero el potencial de revalorización a corto y medio plazo parece limitado mientras no se acelere el crecimiento o se produzca una reducción más agresiva de la deuda.