Jaimejube
01/04/26 13:56
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¿Qué le pasa a Telefónica (TEF)?
Mira que te gusta tropezar con la misma piedra porque volver a hablar de Telefónica en este abril de 2026 es como intentar reanimar a un paciente que ha decidido que su estado natural es el coma profundo. Lo que tenemos hoy no es una empresa de telecomunicaciones ni mucho menos esa "TechCo" de vanguardia que Pallete nos intenta colocar en cada conferencia con palabras vacías sobre el metaverso y la inteligencia artificial soberana. Lo que tenemos es una quimera política y financiera donde se sientan a la mesa los saudíes de STC, el Gobierno de España a través de la SEPI y los de CriteriaCaixa para ver quién sujeta antes los muebles mientras la cotización sigue arrastrándose por el fango de la irrelevancia bursátil.Es de chiste que sigan vendiendo la moto del "Open Gateway" y la monetización de las redes cuando la realidad es que el usuario de a pie solo ve cómo le suben la tarifa cada seis meses para pagar el fútbol y unas infraestructuras que luego aprovecha la competencia para reventarles los precios. Telefónica se ha convertido en el departamento de atención al cliente de lujo de un país que se ha pasado en masa al bajo coste de Digi o de la gigante MasOrange. Han perdido la batalla de la calle y lo único que les queda es refugiarse en contratos públicos y en una supuesta seguridad nacional que solo sirve para que el Estado meta la mano en el consejo de administración y coloque a los suyos mientras el accionista minoritario ve cómo su patrimonio tiene menos pulso que una piedra.Y no me vengas con el cuento del dividendo porque repartir calderilla mientras la deuda sigue siendo una sombra alargada es engañar al personal de la forma más burda posible. Llevan una década vendiendo hasta las papeleras de las sedes de Latinoamérica, troceando filiales y sacando a bolsa negocios periféricos para intentar sanear un balance que siempre parece necesitar un milagro nuevo. Ese dividendo es el "dinero del silencio" para que los jubilados que compraron "Matildes" hace veinte años no monten un circo en la junta de accionistas al ver que su inversión vale una fracción de lo que pagaron si descontamos la inflación. Es una trampa de valor de manual donde el precio de la acción está anestesiado por la presencia de accionistas públicos que no buscan rentabilidad sino control social y político.En este 2026 Telefónica es un dinosaurio que ha intentado ponerse una gorra de skater para parecer moderno pero al que le crujen las rodillas en cada movimiento estratégico. No tienen capacidad de fijar precios, no tienen un crecimiento orgánico que asuste a nadie y su única esperanza es que los reguladores europeos les dejen consolidar el mercado todavía más para que el oligopolio les salve la cara. Es una inversión para gente que no quiera dormir sino simplemente ver cómo el tiempo pasa mientras su dinero se queda estancado en un valor que tiene el dinamismo de una ventanilla de correos en agosto. Deja de buscar el gran rebote porque en Telefónica lo único que rebota es la frustración de los que creen que por ser grandes son mejores.