Lo que está ocurriendo roza el absurdo. La operación anunciada por Subgen el 5 de mayo es, cuanto menos, desconcertante: pretenden adquirir Link Securities Capital por 2 millones de euros, una entidad con un capital social de apenas 3.000 € y sin cuentas anuales depositadas. La valoración del 100% de la empresa se eleva así a casi 4 millones de euros sin que exista un informe independiente que lo sustente; simplemente se ha multiplicado el capital social por 1.300 basándose en el importe de un préstamo.
Resulta revelador analizar quién es el objeto de la compra. Link Securities ya formaba parte del circulo: custodiaba las 4.500.000 acciones de SAI prestadas por Wealthup Capital (vehículo del entorno KAU/Serratosa/Esteve), figuró como Lead Arranger y entidad colocadora del programa de pagarés MARF de 10 millones de euros de Substrate AI en diciembre de 2024, y a fecha 15 de febrero de 2026 ya constaba como acreedora de SAI por 1.047.900 €. Esta deuda, tras la Junta del 30 de abril de 2026, se ha convertido en 10.479.000 acciones Clase A de la cotizada. En resumen: antes de ser objeto de adquisición ya actuaba simultáneamente como custodio, colocador del MARF, acreedora y, ahora, accionista. Todo queda en casa.
La situación financiera de la entidad adquirida es igual de alarmante. Link Securities SV acumula cinco expedientes sancionadores firmes de la CNMV y más de diez multas por manipulación de mercado y conflictos de interés. Además, ha encadenado nueve años de pérdidas (2015-2023), con un agujero histórico de 4,84 millones de euros. En 2024 declararon un beneficio testimonial de 13.287 euros, una cifra irrisoria para una sociedad que ahora se valora en millones.
La ejecución de la compra se atribuye a ZonaValue Global (ZVG), una sociedad en quiebra técnica con un patrimonio neto negativo de 2,2 millones y apenas 2.591,69 € en caja a finales de 2024. Surge entonces una duda razonable: ¿de dónde sacó ZVG los dos millones para prestar a Link Capital? La única fuente viable es SAI, que declara deudas con empresas del grupo por 3,6 millones. Es decir, el capital parece salir directamente de la cotizada española.
Sin embargo, las cuentas de SAI de 2025 no reflejan este movimiento. Aunque ZVG es una filial consolidada y el primer millón de euros se desembolsó en diciembre de 2025, la partida de "Créditos a terceros" del balance consolidado es de solo 938.421 euros. Aritméticamente, el préstamo no cabe en el balance y el nombre de Link Securities no aparece ni una sola vez en las casi 200 páginas del informe.
La falta de transparencia es absoluta. ZVG, que SAI identifica como filial al 100%, no menciona a Substrate AI en sus propias cuentas de 2024 ni declara socio único. Pese a ello, está administrada por Lorenzo Serratosa y José Iván García, los mismos rostros al frente de SAI. Para colmo, el acceso a la titularidad real de ZVG no es posible, no lo facilita la ley.
El escenario final es desolador para el inversor. El dinero sale de la cotizada española SAI, se compra una sociedad sancionada y con pérdidas crónicas que ya operaba para el grupo, y el control del 51% acaba en manos de la matriz sueca Subgen. Los accionistas minoritarios de SAI ponen los fondos, pero no reciben nada a cambio. Ahora la CNMV deberá evaluar la idoneidad de unos gestores que pretenden controlar una sociedad de valores reincidentemente sancionada mientras dirigen SAI y Subgen simultáneamente.
En fin, el negocio no cambia: los cursos de bolsa, las membresías y la inteligencia artificial como instrumento de inversión. En marzo de 2026, la web de withink.ai sigue declarando a ZVG como responsable del tratamiento de datos, con Bren Worth (CTO de SAI) figurando como director del instituto, pese a que SAI declaró haber comprado Zona Value Global por 1,8 millones de euros en junio de 2021. La marca se compró sobre el papel, pero la empresa sigue operando de forma autónoma bajo el mismo eje Serratosa / García / Worth, y el desarrollador, vendiendo cursos de IA, al menos su cara es la que aparece ahí.
Un día de estos, escribo al Rensselaer Polytechnic Institute de Nueva York, citado literalmente en el folleto IPO de 2022 como la universidad bajo cuya colaboración y validación se desarrolló la tecnología "BIO-INSPIRED AI" presentada por Bren Worth. Porque lo cierto es que la universidad no aparece por ningún lado: no consta como entidad colaboradora ni figura en ninguna patente pública. Les voy a preguntar qué relación formal mantuvo con ellos Bren Worth y en qué condiciones se autorizó el uso del nombre del Instituto en un folleto de salida a bolsa. Seguro que la universidad responde cuando empiece a citarla en todos los sitios donde aparece su supuesta colaboración.
Mañana es buen día, a ver si consigo que me respondan.