Radiografía de los ocho años de Sánchez en vivienda: tres millones más de habitantes, alquileres un 45% más caros y 393.000 pisos menos en oferta.
Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018 con una vivienda que ya empezaba a encarecerse, pero ocho años después y pese a todas las medidas aprobadas deja un mercado mucho más tensionado. Durante sus mandatos, el precio de venta se ha disparado un 74%, el alquiler un 45% y la oferta disponible para arrendar se ha desplomado, mientras España ha sumado más de tres millones de habitantes y alrededor de 1,3 millones de hogares. La combinación de una demanda creciente, una construcción insuficiente y una política que ha puesto buena parte del foco en intervenir precios y contratos no ha conseguido resolver la escasez de vivienda.
El desequilibrio entre oferta y demanda es hoy mucho mayor. España ha pasado de unos 46,7 millones de habitantes en 2018 a rozar actualmente los 50 millones. Son más de tres millones de residentes adicionales que necesitan alojamiento. Esto se ha traducido en 1,34 millones de hogares más.
La inmigración explica una parte importante de este crecimiento. La población residente nacida en el extranjero ha aumentado desde unos 6,3 millones en 2018 hasta 10,3 millones actualmente, casi cuatro millones más. No significa que hayan llegado cuatro millones de inmigrantes netos durante el periodo, porque existen entradas y salidas, pero muestra la magnitud del incremento de la demanda residencial potencial.
Los precios suben un 74%
El resultado de esta brecha se observa directamente en los precios. Según idealista, el metro cuadrado de vivienda usada costaba de media 1.680 euros cuando Sánchez llegó al Gobierno. En septiembre de 2026 alcanza los 2.930 euros. Comprar una vivienda es así un 74% más caro de media que hace ocho años.