La jugada a tres bandas de Botín que lleva a Santander a la élite mundial de la rentabilidad
Webster Bank transciende a la simple anexión de una buena pieza al puzle del Santander. Su compra se gesta por empeño personal de Ana Botín, ante el deseo de convertir al cántabro en un grupo verdaderamente global y catapultarlo a la élite bancaria mundial por rentabilidad. La jugada triangular resuelta en los últimos meses -salida de Polonia con jugosas plusvalías, compra del británico TSB al Sabadell y ahora también del banco familiar de Connecticut- disparará el RoTE del grupo hasta el 20% en 2028. Y, sobre todo, le acerca al objetivo de llegar a ser la entidad más rentable "en cada uno de sus mercados", en palabras de la propia presidenta.
La rentabilidad, que por derivada garantiza un atractivo retorno al accionista, sería casi la penúltima casilla chequeada en la transformación y estrategia bajo el liderazgo de Ana Botín. Desde que asumió las riendas, el 10 de septiembre de 2014 tras el fallecimiento de su padre Emilio Botín, la entidad ha puesto en valor el potencial de sus diferentes franquicias, impulsado la transformación digital, reestructurado el capital y ha establecido una política de remuneración estable.