IAG ha cerrado el ejercicio 2025 con resultados muy sólidos, superando ampliamente las previsiones del mercado. El beneficio neto atribuible alcanzó los 1.250 millones de euros (+18 % interanual), impulsado por un tráfico de más de 120 millones de pasajeros y una mejora clara en el yield unitario. British Airways e Iberia siguen siendo el motor principal con márgenes operativos por encima del 12 % en el largo radio, mientras Vueling y Aer Lingus aportan crecimiento y diversificación en el segmento corto y medio radio.
La acción ha respondido bien y cotiza actualmente cerca de los 3,65 euros, con una revalorización acumulada del 22 % en los últimos doce meses y superando con claridad al Ibex. La compañía ha retomado el dividendo con fuerza (0,28 euros por acción propuesto para 2025) y mantiene activo un programa de recompra de hasta 500 millones de euros que está sirviendo de soporte al precio. La valoración en torno a 6-7 veces EBITDA estimado para 2026 sigue pareciendo razonable para un grupo consolidado.
El balance se ha saneado notablemente, con deuda neta controlada y una posición de liquidez cómoda que permite seguir adelante con la renovación de flota y la expansión selectiva en rutas a Asia y América. Los planes de capacidad para 2026 son prudentes pero crecientes, y el foco en premium y eficiencia operativa está dando sus frutos en un entorno donde la demanda tanto vacacional como corporativa se mantiene firme.
Aun con los riesgos habituales del sector (volatilidad del combustible, geopolítica y competencia low-cost), IAG se ha posicionado como uno de los grupos aéreos más rentables y mejor gestionados de Europa. Para inversores que buscan exposición al travel con generación de caja consistente y dividendo creciente, la acción sigue teniendo atractivo a estos niveles.