Datos, contexto y por qué el miedo suele llegar justo cuando no toca El S&P 500 cerró 2025 con una subida cercana al +17,4%. Un buen año. Muy buen año. Y como casi siempre ocurre después de movimientos así, el mensaje empieza a repetirse:
“Ha subido demasiado… ahora toca bajar”.
Es una reacción humana. Intuitiva. Pero no necesariamente correcta desde el punto de vista histórico ni estadístico. Veamos qué dicen realmente los datos.
📊 Qué ha pasado históricamente tras un año “bueno”
Si analizamos el comportamiento del S&P 500 desde 1928, y lo agrupamos por rangos de rentabilidad anual, aparece un patrón interesante: Cuando el índice ha subido entre un +10% y un +20% —el rango en el que encaja 2025—, el año siguiente ha mostrado:
📈 Retorno mediano: +11,8%
✅ 70% de los años terminan en positivo
📊 Mejor probabilidad que la media histórica (67%)
Es decir: un buen año no suele marcar el final del ciclo, sino más bien una fase intermedia del impulso.
🧠 Por qué nuestro cerebro se equivoca aquí
Después de subidas fuertes, tendemos a pensar en términos de “compensación”:
Si ha subido mucho → debe caer.
Si ha ido bien → ya no queda recorrido.
Pero los mercados no funcionan como un péndulo perfecto. Funcionan por tendencias, ciclos de beneficios, liquidez, expectativas y revisiones de resultados. Históricamente, los grandes mercados alcistas no se agotan por subir “demasiado”, sino por:
deterioro de beneficios,
endurecimiento financiero severo,
o shocks exógenos relevantes.
No simplemente porque el año anterior haya sido bueno.
🔎 Un matiz importante: esto no es una promesa
Que el 70% de las veces el año siguiente sea positivo no garantiza nada. No elimina volatilidad. No evita correcciones intermedias. Y desde luego no significa que todos los años tras un +17% sean iguales. Pero sí nos da algo muy valioso para el inversor: 👉 contexto. Contexto para no tomar decisiones precipitadas. Contexto para no confundir sensaciones con probabilidades. Contexto para entender que “ir bien” no es sinónimo de “estar caro”.
💡 La verdadera moraleja para el inversor
Un buen año no suele ser el final del camino.
Muchas veces es solo la continuación de una tendencia que aún no ha madurado.
El mayor riesgo suele ser salirse demasiado pronto, no permanecer invertido.
La clave no está en adivinar qué hará el mercado en 2026.
Está en tener una cartera coherente con:
tu horizonte,
tu tolerancia al riesgo,
y tu capacidad para convivir con la incertidumbre.
🤔 Y ahora la pregunta inevitable:
¿Crees que 2026 será un año de continuación… O uno de ruptura? Más allá de la opinión, los datos nos recuerdan algo esencial: la historia no premia al que reacciona al último titular, sino al que entiende el proceso.