Estamos asistiendo a un cambio de régimen macroeconómico que ha dejado obsoleta la tradicional cartera 60/40. En 2026, el inversor ya no puede permitirse ignorar los activos reales: las materias primas han pasado de ser un activo táctico a convertirse en un componente estructural del llamado “taburete de tres patas”, junto con acciones y bonos, que hoy defiende el análisis institucional más avanzado.
La razón es sencilla: hemos entrado en un ciclo donde la escasez física, y no la liquidez financiera, dicta las reglas de la rentabilidad. Tras más de una década de infrainversión, las materias primas siguen infraponderadas en las carteras globales justo cuando la demanda estructural empieza a tensionar la oferta.
La diversificación premia poseer activos cuya dinámica no dependa de la masa monetaria. En este punto, las materias primas siguen siendo una anomalía positiva dentro de las carteras modernas. Históricamente, los commodities han mostrado una correlación baja con la renta variable (≈ 0,27) y ligeramente negativa con la renta fija (≈ -0,07). A diferencia de acciones y bonos, su valor no se basa en flujos de caja descontados ni en expectativas de tipos, sino en la realidad tangible de la oferta y la demanda física. Esto explica por qué siguen siendo uno de los pocos activos capaces de responder positivamente ante shocks geopolíticos, cuellos de botella productivos o episodios inflacionarios inesperados.
Estrategias para invertir en materias primas
Diferenciadores clave de las materias primas en cartera
Beta de inflación técnica
Los commodities presentan históricamente una sensibilidad a la inflación muy superior a la de otros activos reales. Su llamada “beta de inflación”, estimada entre 6x y 10x, les permite no solo proteger, sino monetizar los movimientos del IPC, algo que ni el oro ni los activos financieros logran de forma consistente.
La inflación se puede monetizar. Y solo los mercados físicos permiten hacerlo sin intermediarios financieros.
Roll yield y retorno total
El inversor no debe fijarse únicamente en el precio spot. En mercados de escasez, como el actual, la curva de futuros tiende a situarse en backwardation, lo que genera un roll yield positivo al renovar contratos. Este rendimiento implícito puede compensar —e incluso superar— los costes de almacenamiento y gestión.
Ignorar el roll yield es uno de los errores más caros para el inversor retail en materias primas.
Tipos reales vs. activos reales
La ruptura de la correlación tradicional entre tipos reales y commodities es una señal relevante. El mercado está empezando a priorizar la seguridad física del activo frente al coste de oportunidad financiero, especialmente en un contexto de fragmentación geopolítica y desconfianza monetaria.
Cuando el mercado deja de penalizar a los activos reales por unos tipos más altos, es una señal de que el riesgo percibido es sistémico.
Invertir en materias primas no debe responder a una lógica de “momentum” ni a modas de corto plazo. No tiene sentido asignar capital en escenarios de desinflación agresiva o sobrecapacidad de oferta. Sin embargo, en el contexto actual de 2026, la llamada “depresión del capex” tras una década de infrainversión convierte la tesis alcista en estructural, no coyuntural. Esta realidad nos conduce al factor verdaderamente decisivo en este mercado: el timing dictado por el ciclo macroeconómico, que analizamos a continuación.
¿Cuándo invertir en materias primas? El factor macro y el nuevo ciclo
En commodities, el enfoque de analisis predominante es el top-down. No buscamos empresas con buenos balances de forma aislada; buscamos la fase del ciclo donde la demanda rígida choca contra un suministro inexistente.
A diferencia de otros activos, en commodities el timing macroeconómico explica una parte sustancial de la rentabilidad. Entrar demasiado pronto en un ciclo de sobrecapacidad o demasiado tarde en una fase eufórica puede salirnos caro.
Análisis del ciclo 2026: la depresión del capex
La tesis central de 2026 es la culminación de la llamada “depresión del Capex”. Durante más de una década, la inversión en nueva capacidad minera y energética ha estado sistemáticamente por debajo de la tasa de reposición, sacrificando oferta futura para sostener márgenes a corto plazo.
Hoy, esa falta de inversión se encuentra con una demanda estructural impulsada por la inteligencia artificial, la electrificación de la economía y la reconstrucción industrial. El resultado es un mercado incapaz de responder con rapidez.
Los datos lo confirman: la tasa anual de variación de los precios de las materias primas sigue de cerca la recuperación del PMI manufacturero global, que ha consolidado niveles por encima de 50, señalando una reaceleración del crecimiento que, de mantenerse, drenará los inventarios restantes.
Señales operativas del ciclo: cuándo entrar y cuándo reducir exposición
Indicadores de entrada (Compra)
Indicadores de salida (Venta)
PMI Manufacturero global al alza (>50) y acelerando
PMI en contracción persistente o máximos eufóricos
Inventarios visibles en mínimos de 5 años
Acumulación de stocks y sobrecapacidad de refino
Curva de futuros en backwardation (escasez inmediata)
Curva de futuros en contango agresivo
Capex minero/energético por debajo de la tasa de reposición
Inversión masiva en nuevos proyectos (oversupply futuro)
El inversor no necesita acertar el mínimo ni el máximo del ciclo. En materias primas, la ventaja está en alinear la exposición cuando al menos dos o tres indicadores apuntan simultáneamente a escasez, y empezar a reducir riesgo cuando la curva de futuros entra en contango persistente y la inversión en nueva capacidad se acelera.
En commodities es más importante evitar quedarse cuando el ciclo se gira que entrar el primero.
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El superciclo y el freno estructural del suministro
El mercado sigue subestimando la complejidad real de los nuevos proyectos de oferta. Un caso paradigmático es el proyecto Simandou, en Guinea, promocionado como el “Pilbara-killer” del mineral de hierro. La magnitud del proyecto —un corredor ferroviario de más de 650 kilómetros, múltiples cruces fluviales y una topografía operativamente compleja— lo convierte en un ejemplo claro de freno estructural del suministro. Incluso cuando los proyectos se anuncian y se financian, los retrasos técnicos, regulatorios y logísticos actúan como un lastre persistente que impide una entrada rápida de nueva oferta en el mercado.
Los superciclos modernos no se caracterizan por picos de precios explosivos, sino por mesetas prolongadas, sostenidas por la incapacidad de la oferta para reaccionar al ritmo que exige la demanda estructural.
Principales estrategias de inversión en materias primas
Estrategia 1: Cobertura por inflación (oro y energía)
Esta estrategia busca proteger tu dinero frente a la pérdida de poder adquisitivo causada por la inflación. El oro actúa como un seguro frente a la devaluación de la moneda, mientras que las materias energéticas (petróleo, gas) tienden a subir cuando los precios de bienes y servicios aumentan.
Cómo funciona: Si la inflación se dispara, los activos financieros tradicionales pueden perder valor. El oro, por su naturaleza como activo refugio, y la energía, por su impacto directo en la economía, tienden a mantener o aumentar su valor, compensando las pérdidas de otros activos. En estos casos es recomendable incorporar un pequeño porcentaje entre el 5 y el 10% de una cartera a estos activos.
Oro: funciona como un seguro. Su precio suele subir cuando hay incertidumbre o devaluación de la moneda.
Energía (petróleo y gas): captura la inflación de forma más directa, ya que sube cuando los costes de energía aumentan y se transmiten al resto de la economía.
Cuándo usarla: Ideal en periodos de inflación elevada o cuando se anticipan shocks de oferta, como conflictos geopolíticos que afectan el petróleo o el gas.
No confundas el objetivo de cada activo: si quieres proteger tu cartera, elige oro; si quieres capturar inflación activa, elige energía.
Estrategia 2: Ciclo económico y activos procíclicos (Cobre)
Se trata de capturar tendencias de largo plazo en commodities impulsadas por megatendencias: electrificación, transición energética o crecimiento de la inteligencia artificial.
Cómo funciona: Se analizan la oferta y la demanda estructural. Por ejemplo, si hay escasez de cobre por falta de inversión minera mientras la demanda de vehículos eléctricos crece, su precio podría subir sostenidamente durante años.
Cuándo usarla: Cuando hay infrainversión prolongada y una demanda estructural creciente, como está ocurriendo con cobre, litio, uranio o níquel.
Curiosidad útil: Más del 40% del cobre producido en la última década se destinó a infraestructuras eléctricas, no a construcción tradicional.
Activos recomendados y exposición sugerida:
ETFs sectoriales de metales críticos (litio, cobre, uranio)
Contango persistente → reducir exposición o short parcial
Escasez e inventarios
Aprovechar oferta limitada
Cobre / COPX
5–10%
Long
Inventarios bajos + backwardation
Inventarios altos + contango
Escasez e inventarios
Protección ante crisis
Oro / GLD
5–10%
Long
Backwardation general o escasez de activos refugio
Contango o normalización de oferta
Transición energética
Apostar por electrificación y energías limpias
Litio / Global X Lithium & Battery Tech ETF (LIT)
3–5%
Long
Demanda estructural creciente, retrasos en oferta
Exceso de producción o nuevos proyectos entrando rápido
Transición energética
Apostar por electrificación y energías limpias
Níquel / ETFs de metales industriales o acciones como Vale, BHP
2–4%
Long
Demanda en electrificación, oferta limitada
Nuevos suministros masivos o caída demanda
Transición energética
Apostar por electrificación y energías limpias
Cobre / COPX o productores low-cost
3–5%
Long
Infraestructura y Capex global al alza
Capex global en mínimos o exceso de oferta
No intentes predecir máximos o mínimos del mercado.
Usa indicadores macro y curvas de futuros para decidir cuándo entrar y cuándo reducir exposición.
Mantén cada estrategia dentro de un % prudente de la cartera y diversifica entre estrategias según tu objetivo (protección, crecimiento o especulación estructural).
Selección de activos: Qué materias primas elegir según el contexto
En el escenario de 2026, el Oro ha superado la marca de los 5.000 USD/oz. No es una inversión de rentabilidad compuesta, sino un seguro ante la fragilidad del sistema monetario. Por su parte, la Plata es el híbrido más peligroso: ofrece la explosividad del sector industrial (fotovoltaica) con la volatilidad del metal precioso.
Cómo invertir en materias primas: vehículos e Instrumentos
La ejecución es donde mueren las mejores tesis macro.
• ETFs diversificados: Para el inversor que busca exposición amplia, el Invesco DB Commodity Index Tracking Fund (DBC) es una buena alternativa. Es especialmente adecuado para inversores europeos que buscan exposición diversificada sin rotar contratos manualmente.
• Acciones mineras (BHP vs. Pure-Plays): Un error común es comprar BHP o Rio Tinto esperando exposición pura al cobre. La realidad institucional es que el 50-60% de sus beneficios sigue dependiendo del mineral de hierro. Por eso, mientras el cobre vuela, estas gigantes pueden quedar rezagadas frente a pure-plays como Sandfire Resources o Capstone Copper.
Utiliza ETFs para capturar el ciclo y acciones para capturar la ineficiencia. Mezclar ambos objetivos suele generar malos resultados.
• Inversión temática: La cifra de 3,3 billones de dólares en inversión energética subraya que el sector está en fase de expansión masiva. Invertir en los productores de bajo coste dentro de la curva de oferta es la única forma de blindarse ante la volatilidad de los precios finales.
Las materias primas en 2026 se han convertido en una necesidad de supervivencia para el capital.
Cómo evitar errores de principiante
Ignorar el roll yield: Entrar en un mercado en contango agresivo es desangrar la cuenta mensualmente.
Sobreexposición al petróleo: Es el commodity más politizado. No confundas su volatilidad con la estabilidad de los metales industriales.
Perseguir el oro en máximos: Si compras oro ahora, hazlo sabiendo que estás comprandolo en máximos históricos.
El "gran hito" del oro
La correlación histórica entre el oro y los tipos reales se ha roto por una razón geopolítica: la decisión del G7 de congelar 300.000 millones de dólares en activos rusos. Este movimiento ha provocado un éxodo de los bancos centrales (China, India) fuera del dólar y hacia el oro, elevando su precio a pesar de tipos nominales altos. Esto podría entenderse como el nacimiento de un nuevo sistema monetario donde los activos reales son el único colateral confiable.