“Hacer lo contrario de la multitud, es a menudo lo correcto, siempre que tu análisis sea superior”
P. Fisher
P. Fisher
Las mejores inversiones son las que se hacen a contracorriente. Es una forma de invertir en la que debes estar muy seguro, o mejor, debes estar todo lo seguro que se puede estar. Seguro-seguro no vas a estar nunca.
Cuando una empresa está barata y todo el mundo piensa que nunca se va a recuperar puede ser el mejor momento para comprar. Hay un inconveniente y es que vas a estar solo y nadie va a compartir tu tesis. Cuando ves que bajan y siguen bajando los precios, nadie te va a poyar, todo el mundo te dirá que no es buena inversión y que debes vender cuanto antes.
Hace algunos años compre varias empresas cuando el mercado había perdido la confianza en ellas. En realidad, el mercado había perdido la confianza hasta en el propio mercado, el mundo había llegado a su fin, el único recorrido que faltaba era el que separaba el comienzo con el final del precipicio. Algunas las compré a finales de marzo de 2020, ACS fue una de ellas. Compré a 16,2€/Acc el día 25/3/2020 y por el camino compré más, ahora sigue en cartera y está en 100-110€/Acc. No es la que está dando el mayor resultado, pero está entre las mejores.
Casi todas las empresas de la cartera (7-8) tienen rendimientos anualizados enormes. Hay 3 por encima del 35% y dos por encima del 25%.
Ahora mismo tengo dos en pérdidas. Si compras cuando nadie las quiere es normal que estén un tiempo dando pérdidas.
Una ha entrado en la cartera recientemente y como han pasado muy pocos días, no es tiempo para reevaluar la posición, además estamos en tiempos de guerra y el mercado tardará algunos días en olvidarse del conflicto y seguir su curso.
Hay otra que la tengo medio año y da pérdidas por encima del 20% pero si considero el rendimiento ponderado con las cantidades invertidas y el tiempo transcurrido, las pérdidas están por encima del 40%.
No es la primera vez que me pasa, seguramente tampoco será la última.
Cuando después de un tiempo razonable sucede esto, surgen las dudas y te preguntas: ¿Mi planteamiento será correcto? ¿Habré hecho algo mal? ¿Habré tenido todo en cuenta o habré pasado por alto algo importante?
Siempre hago lo mismo en estos momentos de dudas: revisar el análisis y, si sigo viendo que estoy en el lado correcto, desaparecen (casi) las dudas y eso es lo que suele ocurrir pues, si no hubiera estado totalmente seguro antes de comprar, no hubiera entrado.
Aguantar la posición no es una cuestión de orgullo o cabezonería. Si no estuviera convencido de que estoy en lo correcto y que el mercado rectificará, saldría inmediatamente.
Hay quien dice que “más vale ganar dinero que tener razón”. No le veo sentido a este tipo de actitudes porque, si tengo razón ganaré varias veces lo que he invertido, y si no la tengo, perderé dinero. Cuando dices que prefieres ganar que tener razón, estas encomendando tu inversión a la suerte.
No es la primera vez que compro y luego tengo que asumir fuertes pérdidas, recuerdo que con IAG, después de comprar fuerte a 2,0€ en 2021 y seguir comprando en el entorno de 1,5-2,0€ llegó a estar a 1€ y aguanté hasta hoy mismo que la sigo llevando, con varias ventas por el camino en el entorno de los 4€/Acc. Aunque ahora mismo quebrara IAG y las acciones valieran 0€, esa inversión me daría beneficios porque con las ventas efectuadas ya he recuperado todo lo que invertí y bastante más. Es de las que ahora están por encima del 35% anualizado y con los resultados consolidados en gran parte.
Bien, volvamos a la de ahora. Se trata de una consultora de IA y el mercado descuenta que la IA barrerá a la mayor parte de los puestos de “cuello blanco” y especialmente las consultoras perderán su razón de ser, perderán el negocio y desparecerán.
La consultora en cuestión obtiene resultados muy buenos y crecientes, pero el mercado no tiene en cuenta lo que pasa ahora, piensa solo en el futuro y la cotización se basa totalmente en expectativas, pero, sobre todo, se basa en una interpretación catastrofista del futuro con la IA.
En mi opinión, la IA no sustituirá, sino que complementará. No solo no vendrá a destruir, sino que vendrá a construir. Esta inversión, no solo será buena, será la mejor, porque la IA no provocará pérdidas, sino que provocará una expansión de los márgenes que ya está llevando a las consultoras a una nueva forma de ganar más dinero y que, nunca antes habían podido conseguir.
Las consultoras tecnológicas hasta ahora cobraban por horas. Si querían más negocio necesitaban más empleados. Para aumentar sus ingresos un 10% necesitaban contratar un 10% más de personal. La IA rompe esta relación.
Teniendo a la IA como aliado, por primera vez en la historia, las consultoras tecnológicas podrán aumentar los márgenes y beneficios sin necesidad de aumentar el personal. Teniendo los costes acotados podrán escalar beneficios.
Las consultoras han dejado de vender manos para vender cerebros.
En palabras de la propia IA que pueden resultar preocupantes: “Utilizando la IA, las consultoras tecnológicas no necesitan más carne para facturar más”
Las consultoras tecnológicas ya se han adaptado a la IA y no solo venden IA, sino que usan IA. Como la IA hace el trabajo sucio y mecánico, los consultores podrán dedicarse a proporcionar valor al cliente y por eso, las consultoras ya no contratan por horas con sus clientes, ya están contratando por trabajo realizado. Al necesitar menos tiempo por el uso de la IA, el coste para la consultora es mucho menor y ese margen que queda se puede repartir entre el cliente que paga menos y la consultora que trabaja con mayor margen, factura más porque se adjudica más trabajos a menor precio cada uno y gana más al conseguir más contrataciones y mayores márgenes.
Sigo tres consultoras tecnológicas y las tres siguen contratando gente ahora mismo. No obstante, han cambiado el perfil del personal. Han despedido gente de los puestos que piensan que difícilmente se van a adaptar a la IA y al mismo tiempo están contratando gente especialista en IA, además emplean muchas horas formando al personal para la IA.
Los puestos de cuello blanco que destruirá la IA son los que hacen el trabajo mecánico y el grueso de esos puestos ya han sido amortizados por las consultoras. Seguirán despidiendo de puestos de trabajo “sucio” conforme la IA los vaya asumiendo, pero ahora los despidos serán poco a poco y se irán normalizando. Los nuevos proyectos que vayan contratando con los clientes aumentarán y de hecho ya están aumentando porque ahora las consultoras ya no están vendiendo horas, venden valor y lo pueden hacer a menor precio y conseguir mejores márgenes porque sus costes los asume en parte la IA y se reducen significativamente, todo esto se junta con que las posibilidades de más contrataciones con los clientes son mucho mayores.
Las consultoras, con la IA como aliada, ofrecen más a menor precio al cliente y por eso mismo, pueden contratar más, pero lo están haciendo con mayores márgenes y mayores resultados.
Las contrataciones específicas de IA crecen en todas ellas 20-30% trimestre a trimestre y 70% año a año. Las contrataciones actuales y las modificaciones en proyectos en ejecución, todas llevan IA. Los contratos específicamente de IA representan un porcentaje cada vez mayor sobre las nuevas contrataciones totales y hay algunas consultoras en las que ya alcanzan entre el 35-50% de las contrataciones totales y van con fuertes aumentos trimestre tras trimestre.
Por supuesto la forma en que veo el presente y futuro de la IA no tiene por qué ser la correcta, pero la forma en que lo ve el mercado tampoco tiene porque ser la correcta.
Hace tiempo leí una frase de algún inversor famoso, no recuerdo a quién, pero me suena que fue P. Lynch y parece ser que hacía referencia a la letra de una antigua canción, decía con sarcasmo: “50 millones de franceses no pueden estar equivocados”.
Mi postura será correcta o no será correcta, el tiempo lo dirá. Si estoy en ella es porque creo que mi posición es la correcta y porque espero que, dentro de un tiempo, habré multiplicado mi inversión por algún número por encima de 2. Yo he estudiado la empresa, los “50 millones de franceses”, seguramente no saben ni a lo que se dedica la empresa, ni tan siquiera saben cómo se llama.
La IA no es algo que vendrá en el futuro, no habrá anuncios con luces y fuegos artificiales, no habrá un Bing-Bang que dará el pistoletazo de salida y pasaremos de la NO-IA a la IA.
La IA ya está aquí. Ya está conviviendo con nosotros y ha entrado sin que nos demos cuenta, pero lo ha hecho sin que suenen las trompetas del apocalipsis y sin causar ningún cataclismo.
Los particulares ya preguntamos y solicitamos cosas a la IA con total naturalidad a Gemini, a ChatGPT, a Grok o a quien sea y lo tenemos totalmente asumido, es algo que ya lo tenemos como natural, ya estamos en la IA y ni nos hemos enterado. Por supuesto que vendrán más cosas, pero las iremos asumiendo con total naturalidad, como hemos hecho siempre con todas las novedades que ha habido.
La IA para empresas está en marcha, las consultoras contratan decenas de miles de millones cada trimestre para implementar soluciones de IA en las empresas. No es el futuro, es el presente y sus efectos ya los estamos viendo NO hay ningún cataclismo.
La IA para empresas está en marcha, las consultoras contratan decenas de miles de millones cada trimestre para implementar soluciones de IA en las empresas. No es el futuro, es el presente y sus efectos ya los estamos viendo NO hay ningún cataclismo.
Los que tenemos cierta edad, vivimos la revolución de la informática en la que la mayor parte de la gente de oficina se iba a quedar sin trabajo porque los ordenadores los sustituirían. No hace tanto tiempo se hablaba de la entrada del IoT o del 5G como algo que vendría a cambiar nuestras vidas. No sé si la han cambiado, pero forman parte de nuestras vidas y ni nos hemos enterado de cuando ni como iban entrando, es algo que vamos asumiendo con naturalidad.
En cualquier caso, cuando voy contra el mercado, no se trata de mantener una opinión que la enfrento al mercado, si fuera ese el caso estaría utilizando la misma “lógica” que se está imponiendo en el mercado: el prejuicio.
No es una opinión, es el resultado y las conclusiones de un trabajo enorme. Además del análisis en profundidad que hice en su día, y que he repasado mil veces, y de los seguimientos trimestrales que hago de la información económica, he tenido mis debates con personas y con la propia IA.
La IA está aquí entre nosotros y está para utilizarla. Mis razonamientos los he contrastado con la IA. Se lo planteo de forma que nos posicionamos ambos en contra y siempre obtengo resultados sorprendentes y enriquecedores. O nos posicionamos a favor de algo para lo que aportamos y contratamos ambos.
Debatir con la IA es incluso mejor que debatir con personas porque la IA no tiene que demostrar nada a nadie y no necesita tener razón. Por mi parte tampoco puedo caer en la trampa de querer demostrar que soy mejor, ni que tengo más razón que mi “oponente” en el debate. Solo faltaría eso, es una máquina. Es un debate limpio y ambos tenemos el mismo objetivo de aumentar y mejorar el conocimiento de algo.
Antes de empezar a “enfrentarme” a la IA, como esta vez quería hablar de algo realmente serio e importante para mí, le pregunté si es capaz de razonar. Me contesto que sí, que era mucho más que una máquina de recopilar datos.
Lo que pretendía era que la IA me ayudara a encontrar alguna forma de anticiparme al mercado en este tipo de empresas, mi intención era encontrar alguna referencia o señal que me orientara, no para conocer el futuro, eso sería utópico, quería alguna referencia para conocer la realidad antes que los demás. Algo que me diera ventaja, algo que no se basara en las cifras de la información económica. Buscaba algún indicador lo más objetivo posible que me diera pistas buenas y utilizables sobre si la IA es rentable, pero quería tener la información antes de que la información económica lo demuestre con la realidad.
Conseguimos llegar a un entendimiento y lo estoy utilizando para determinar si la IA crea (como pienso yo) o destruye valor (como piensa el mercado). Con el histórico ya lo he comprobado y se cumple, pero la realidad es que hay muy poca historia de la IA y falta saber si el indicador es capaz de anticipar los siguientes resultados que se publicarán. Pronto lo comprobaré.
En cualquier caso, el debate con la máquina ha sido enriquecedor. He comprobado que la IA es capaz de hacer el trabajo “sucio”, para recopilar determinada información histórica que yo hubiera necesitado varios días buscando entre los informes anuales de los últimos años de las tres consultoras que sigo, la IA me dio los datos totalmente ordenados en un segundo. Le pregunté ¿Cómo coño lo has hecho tan rápido? y me contesto encima con sentido del humor. También he comprobado que la IA se puede equivocar con los cálculos y es porque piensa como los informáticos.
Su lógica es tan abrumadora que se convierte en su debilidad. Por ejemplo, me pasó que mientras yo iba haciendo unos cálculos con la Excel, le dije a la IA que los calculara ella también para ir comprobando si coincidían ambos cálculos. No coincidía ni uno. Fuimos comprobando las cifras utilizadas y resulta que la IA estaba utilizando unos ingresos que no eran los buenos. La empresa sobre la que hacíamos los cálculos informaba de los ingresos en tres líneas: Una “ingresos de la actividad” y otra de “ingresos de servicios” luego los sumaba en otra línea y daba los “ingresos totales”. Yo hacía las operaciones con los ingresos totales (es lo que haría cualquier persona normal), pero la IA hacía las operaciones con la primera línea de ingresos que encontró que recogían solo una parte de los ingresos. Esto es algo normal cuando trabajas con informáticos. Además, te dirán que la culpa es tuya por no decirles que no debía operar con los ingresos sino con los ingresos totales. Bueno vale…
Esa lógica tan exacta hace que, a veces, al calcular, la IA utilice parámetros que no son los que crees que está utilizando y obtiene resultados que no son los correctos. Si los utilizas sin más, corres el riesgo de que los datos que estas manejando no sean los que crees y encima el error será tuyo.
Otra cosa que me llamado la atención y me ha hecho pensar fue una frase que me dijo la IA durante el debate: “Utilizando la IA, las consultoras no necesitan más carne para facturar más”.
Que una máquina capaz de razonar se refiera a las personas como “carne” te deja pensando y ahí os dejo…
Saludos