Según expone Leo Nelissen, el punto de partida para pensar en 2026 es incómodo pero realista: el mercado no está barato. Tras varios años de subidas, la historia recuerda que comprar cerca de máximos puede traducirse en largos periodos de retornos modestos, e incluso en años “planos” si se descuenta la inflación.El consenso es optimista… y ahí nace la dudaEn contraste, Wall Street transmite tranquilidad: el consenso descuenta un crecimiento de beneficios del S&P 500 cercano al 15% y una mejora de márgenes apoyada en la innovación ligada a la inteligencia artificial. El problema, como se insiste en el análisis, es que las proyecciones a 12 meses casi nunca clavan el resultado. Cuando el consenso está muy cómodo, las sorpresas tienden a llegar por donde menos se espera.La idea no es “adivinar” el año, sino evitar el piloto automático: en un mercado caro, la selección suele pesar más que comprar el índice y cruzar los dedos.Selección de valores frente a comprar el índiceCon este telón de fondo, Nelissen se inclina por carteras selectivas en lugar de exposición amplia al mercado. El argumento: valoraciones exigentes, concentración en pocos nombres y el riesgo de que la narrativa dominante —especialmente en torno a la IA— provoque movimientos bruscos si se enfría el entusiasmo.Por eso pone el foco en sectores con negocio tangible, ventajas competitivas y potencial de aguantar bien un entorno de volatilidad: industriales, transporte, energía e incluso operadores de mercados.Industriales: calidad y disciplina de capitalEntre los industriales, destacan compañías como Carlisle Companies y A. O. Smith. La primera se presenta como un caso de excelente asignación de capital y exposición a reformas comerciales, un mercado atractivo por la antigüedad del parque inmobiliario. A. O. Smith, por su parte, se beneficia del ciclo de vivienda desde una óptica más “de proveedor”, y llega a 2026 con múltiplos más razonables tras años irregulares.Transporte: ferrocarriles y logística con “foso”En transporte, la preferencia se concentra en redes difíciles de replicar. En ferrocarriles, aparecen nombres como Union Pacific y Canadian Pacific Kansas City, con capacidad de capturar un repunte de actividad industrial y con barreras de entrada claras.En logística por carretera, el foco va a modelos LTL (less-than-truckload), donde la eficiencia operativa y la red lo son todo. Aquí se citan firmas como Old Dominion, junto a XPO y Saia, estas últimas con potencial adicional si mejoran márgenes y ejecución.HVAC y distribución: crecimiento estructuralOtra pata del enfoque pasa por climatización y su ecosistema. Carrier aparece como una historia industrial con vientos de cola seculares, mientras que Watsco se menciona como referencia en distribución HVAC, penalizada por la debilidad del ciclo inmobiliario, pero con una base de negocio sólida.Cuando el ciclo aprieta, los líderes de red y distribución suelen “sufrir” en bolsa… pero también es cuando se abren las mejores ventanas de entrada si el negocio mantiene su ventaja.Energía: gas natural, midstream y rentas establesEn energía, la lista se amplía: desde propietarios de tierras y regalías hasta midstream y productores de gas. Destacan Texas Pacific Land, Viper Energy y ONEOK, con especial énfasis en esta última por su modelo de ingresos basado en contratos de tarifa fija y una rentabilidad por dividendo cercana al 6%.Dentro del gas natural, se menciona Antero Resources por calidad de activos y costes bajos, y Antero Midstream como vía más estable para combinar ingresos recurrentes y apreciación potencial.Operadores de mercados: ganar con la volatilidadLa última pieza son los “peajes” del sistema financiero: bolsas y mercados. La tesis es directa: si 2026 viene con volatilidad, los operadores de derivados y plataformas de negociación pueden beneficiarse. Aparecen CME Group, Intercontinental Exchange y el más pequeño MIAX, este último con un perfil más arriesgado por estar todavía en fase de consolidación.En resumen, la visión para 2026 no es apocalíptica, pero sí selectiva. El mercado parte caro y con narrativas muy concentradas, así que el enfoque pasa por compañías con negocio tangible, ventajas competitivas y disciplina de capital. Si el año sale “aburrido”, estas ideas deberían defenderse; si llega la volatilidad, podrían incluso destacar.