Harruinado
09/02/26 13:46
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Historias de la Bolsa.
El dinero que solemos llamar “inteligente” parece haberse vuelto a fijar en el negocio de los snacks en Estados Unidos. Según el análisis original de Michael Brush, tras meses de castigo bursátil, varias compañías del sector han quedado en niveles de valoración muy atractivos, hasta el punto de provocar compras relevantes por parte de directivos y consejeros.El detonante de esa corrección fue el temor a los fármacos supresores del apetito GLP-1, como Ozempic o Wegovy, ya que podrían reducir el consumo de aperitivos salados, chocolate y bebidas azucaradas. El mercado extrapoló un escenario muy negativo y muchas de estas compañías llegaron a cotizar a múltiplos que el propio autor califica de “ridículamente bajos”. En ese momento, los insiders comenzaron a comprar de forma visible en Utz Brands, Coca-Cola, Hershey y Molson Coors, lo que suele interpretarse como una señal de confianza de largo plazo.Los datos de la consultora Circana muestran que, lejos de desaparecer, el hábito de picar entre horas sigue creciendo: casi la mitad de los consumidores estadounidenses toma snacks tres o más veces al día, una proporción incluso mayor que en 2024. Es posible que las raciones se estén reduciendo, pero el consumo total se mantiene muy elevado.Snacks más saludables y marcas muy fuertesUno de los argumentos clave del análisis es que las empresas han aprendido a adaptarse al nuevo contexto. Utz impulsa líneas como Boulder Canyon, con snacks salados elaborados con aceites de aguacate u oliva; Coca-Cola refuerza su oferta de refrescos sin azúcar, bebidas prebióticas y productos lácteos enriquecidos como Fairlife; Hershey apuesta por snacks horneados y opciones de menor contenido calórico; y Molson Coors amplía su presencia en bebidas sin alcohol y energéticas. Todo ello encaja con una demanda que busca alternativas percibidas como más saludables sin renunciar al snacking.A la vez, el artículo subraya el poder de las grandes marcas. Coca-Cola sigue creciendo en ventas combinando precios más altos con buen comportamiento de volúmenes, y Hershey mantiene un avance sólido en sus marcas emblemáticas (Hershey’s, Reese’s, KitKat) pese al encarecimiento del cacao. La fidelidad del consumidor permite sostener márgenes y trasladar parte de la inflación.Otro punto central es la potente generación de caja del sector. Estas compañías utilizan el flujo de caja para adquirir marcas y redes de distribución, reforzar su presencia en mercados clave, recomprar acciones y pagar dividendos estables, lo que aporta atractivo adicional para el inversor de medio y largo plazo.Valoraciones con descuento y tesis de recuperaciónSegún detalla el análisis original, tres de los nombres más citados –Utz, Molson Coors y Hershey– cotizan todavía con descuentos claros frente a sus ratios precio/ventas medios de los últimos cinco años. El mercado habría sobrerreaccionado al riesgo de los GLP-1, dejando un margen razonable para una normalización de valoraciones si el consumo demuestra ser más resistente de lo que se temía.En conjunto, la lectura que se desprende del artículo es que el sector de snacks en Estados Unidos combina ahora hábitos de consumo muy arraigados, capacidad de adaptación hacia productos más saludables, marcas globales muy potentes y valoraciones más bajas de lo habitual. Justamente ese cóctel es el que está atrayendo al dinero de los directivos y a los inversores que buscan oportunidades en historias defensivas con sesgo de recuperación.