Con EEUU y Rusia beneficiandose del cierre, no hay ninguna necesidad de abrir el estrecho, todo lo contrario, siempre y cuando los buques chinos puedan pasar. No hay interés ni intención en abrirlo, es todo ruido en mi opinión.
Recordemos que se ha cerrado por un conflicto iniciado por EEUU e Israel, y que cuando Irán anunció que abría el estrecho, EEUU inmediatamente prohibió el paso.
Cualquier supuesto (des)acuerdo es ruido, a no ser que vaya respaldado por los interesados (oriente medio, Europa, Asia).
EEUU ni quiere abrir el estrecho, ni tiene armas para volver a la guerra. Se abrirá en cuanto se vea venir alguna recesión mundial, mientras tanto toca sufrir precios más caros y escasez. Si viene recesión, rápido llegarán a un acuerdo y se abrirá el estrecho en cuestión de días. La economía de EEUU va bien sobre papel, no hay prisa por abrir.
Nvidia sustenta la continuidad del rally en Wall Street que encadena su octava semana consecutiva al alza
Los inversores podrían esperar más de Nvidia, pero lo cierto es que sus resultados batieron las expectativas del mercado. Con la garantía de que el negocio de los semiconductores y de la inteligencia artificial dan una nueva señal de fortaleza, la bolsa estadounidense tiene un argumento más a su favor para continuar con el rally alcista que se encuentra en su octava semana consecutiva de subidas.
El S&P 500 cotiza pegado a los 7.517 puntos que son los máximos históricos de la gran referencia de Wall Street. Para alcanzar este nivel, el índice engancha su mejor racha desde enero de 2024, mes en el que el selectivo culminó nueve semanas consecutivas al alza. El impulso actual viene respaldado por latecnología estadounidense que saca terreno sobre el parqué con el handicap de la guerra en Oriente Medio y el temor a un repunte de la inflación en todo el mundo.
Las grandes capitalizadas ligadas a la IA han marcado el tono en la reciente temporada de resultados que está prácticamente finalizada. Si bien la tecnología no es el sector que ha batido con mayor holgura de media los pronósticos de los expertos (fue el del consumo discrecional, con un beneficio por acción un 26,2% superior al anticipado según Bloomberg), su peso y ponderación dentro del S&P 500 provocan el repunte actual de la bolsa. Las siete tecnológicas que aportan el 30% de la ponderación del índice suman un 10% de media (incluyen a Nvidia, Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Broadcom yMIcrosoft). Desde los mínimos del 30 de marzo, con el conflicto en Irán y el bloqueo en Ormuz ya en marcha, el S&P 500 suma un 17,2%. En el mismo periodo, el Stoxx 600 suma un 6%. Nvidia sustenta la continuidad del rally en Wall Street que encadena su octava semana consecutiva al alza
Los síntomas de Wall Street que empiezan a recordar a las grandes burbujas de la historia
La historia financiera cambia de protagonistas, pero rara vez cambia de guion. Antes fueron los tulipanes holandeses, los ferrocarriles, la bolsa japonesa, internet o el ladrillo. Ahora, el epicentro vuelve a estar en la tecnología, la inteligencia artificial y los gigantes del Nasdaq. La gran pregunta es si el mercado vive ya una nueva burbuja o si todavía se encuentra en una fase previa más peligrosa: la de la euforia silenciosa.
Hay que distinguir tres tipos de burbujas: las de valoración, las de precio y las de estructura de mercado. Y aunque no parece que Wall Street haya alcanzado el punto de explosión, sí se puede considerar que los ingredientes clásicos empiezan a alinearse.
Toda burbuja comparte una narrativa poderosa. En esta ocasión, la inteligencia artificial ocupa el papel que internet desempeñó a finales de los noventa. La combinación vuelve a ser conocida: abundancia de liquidez, expectativas de crecimiento infinito y la sensación colectiva de que esta vez es diferente.
Los inversores suelen medir el precio de una compañía frente a sus beneficios mediante ratios como el PER. ¿Pero qué pasa cuando el mercado deja de valorar los beneficios reales y empieza a descontar escenarios imposibles? Es lo que ocurrió con la burbuja puntocom o con la gran burbuja japonesa de finales de los 80. En aquellos momentos, los inversores proyectaban crecimientos perpetuos que jamás llegaron a materializarse.
Uno de los indicadores más vigilados para detectar excesos en la relación entre el valor total de la bolsa y el tamaño de la economía. El conocido como 'indicador Buffett', porque lo popularizó el célebre inversor, vuelve a encender las señalas de alarma. Estados Unidos cotiza actualmente con una capitalización bursátil equivalente a cerca del 250% de su PIB, máximos históricos desde los años 70. Corea del Sur, Japón y Suiza también superan ampliamente el doble del tamaño de sus economías.
El problema es que esta métrica ya no resulta tan precisa como hace décadas. Las grandes tecnológicas estadounidenses, como Apple, Microsoft, Google o Meta, generan buena parte de sus ingresos fuera de Estados Unidos, lo que distorsiona el PIB nacional. Aún así, la advertencia está ahí, pues el mercado bursátil crece mucho más rápido que la economía real. Los síntomas de Wall Street que empiezan a recordar a las grandes burbujas de la historia
Eso paso en la comisión del senado con Pedro Sánchez y sus ministros números dos Abalos y Cerdan a ninguno de los tres les constaba, de repente tenían perdida de memoria galopante