La guerra ya amenaza con borrar la mitad de los beneficios del mundo pese a la confianza ciega de los mercados en las empresas
La renta variable de EEUU y Europa ha resistido contra viento y marea apoyada en una dinámica clave: unos resultados incombustibles. Cada temporada las expectativas son más altas y los mismos miedos se repiten una y otra vez. El golpe de los aranceles, unos consumidores debilitados, dudas en el mercado laboral… Sin embargo, todos esos temores se conjuran una y otra vez a golpe de récord, tanto en EEUU como en Europa. Esto, sumado a la lluvia de beneficios de sectores clave como la IA, la guerra o la banca, ha traído un entorno de confianza absoluta donde ni siquiera la guerra ha forzado cambios. El problema de una confianza tan fuerte que es, tal y como advierten algunos expertos, si la guerra se alarga e Irán no escucha el ultimátum de Trump, ese círculo virtuoso de confianza en los mercados podría evaporarse y la mitad del crecimiento esperado se evaporará con el conflicto.
El crecimiento de los beneficios del S&P 500 en 2025 fue de cerca del 12% y en el primer trimestre de 2026 se calcula, según FactSet, que habrían subido un 13,2%. Además, los expertos dan por hecho un aumento de los beneficios de hasta el 17,4% para el conjunto del índice. Esta es una de las claves que utiliza, por ejemplo, Goldman Sachs, para justificar un repunte hasta los 7.600 puntos del S&P 500, pues creen que los beneficios del índice pasarán de 309 dólares por acción a 342 dólares. En Europa la situación ha sido similar y, de hecho, se esperan unos beneficios por acción un 10% superiores para este año a los que se dieron en el anterior periodo.
El economista.es