Los ingleses siempre, siempre piratas
El 19 de marzo de 1775 se puso fin al sitio de Melilla, considerado el último gran asedio que sufrió la ciudad y uno de los episodios más relevantes de su historia. Durante 100 días, la guarnición española, bajo el mando del mariscal Juan Sherlock, resistió el embate del ejército del sultán de Marruecos, en una gesta que, según los expertos, dejó importantes lecciones históricas y políticas. El Sitio de Melilla no solo demostró la voluntad de la ciudad de seguir siendo española, sino también el compromiso del resto del país, que bajo el reinado de Carlos III, brindó apoyo logístico y militar fundamental para resistir el asedio.
El sitio comenzó el 9 de diciembre de 1774, cuando un ejército de entre 30.000 y 40.000 soldados marroquíes, apoyados por mercenarios argelinos y ARTILLERIA BRITANICA, con artilleros de aquel país para su manejo, cercó la ciudad. El sultán Mohammed III, tras negociar la compra de armamento en LONDRES, había decidido expandir su influencia en el norte de África, poniendo a Melilla como objetivo prioritario.